Profeco pide ir a la oficina a funcionarios vulnerables al COVID
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“Necesito que estés aquí”: Mandos de Profeco piden ir a la oficina a funcionarios vulnerables a COVID

Empleados de Profeco que viven con comorbilidades temen por su salud ya que las medidas de higiene aplicadas dentro de la institución son laxas.
24 de julio, 2020
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Dalia es una servidora pública que padece de una enfermedad crónica que pone en riesgo su vida frente al COVID-19. Aunque lo hizo del conocimiento de su superior en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), un jefe de unidad, no le permitieron continuar trabajando desde casa y le pidieron, a ella y al resto de sus compañeros, retomar el trabajo presencial en las oficinas centrales de la institución desde la semana pasada.

Esta trabajadora, que ha pedido que no se especifique su enfermedad, señala que la institución federal encargada de prevenir y sancionar abusos hacia los consumidores no ha seguido recomendaciones de la autoridad sanitaria para salvaguardar la vida de los funcionarios que viven con comorbilidades, como fomentar el teletrabajo o implementar horarios escalonados en oficinas para evitar aglomeraciones.

Lee: Cancillería vigilará vía WhatsApp la ubicación de funcionarios que trabajen en casa

“Yo tengo una enfermedad y estuve en casa laborando, haciendo home office, y desde la semana pasada nos hicieron regresar. Hay muchos que tienen asma, problemas cardiacos, diabetes, que no han dejado de laborar, los siguen teniendo en oficina; no hay horarios escalonados, todos estamos cumpliendo con horarios completos, muchos entran a las 9 de la mañana y se van a las 8 o 9 de la noche”, explica Dalia, cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su identidad.

Animal Político tuvo conocimiento de al menos otros 10 empleados de la institución en la misma situación que Dalia, sin embargo, éstos no quisieron hablar por temor a represalias.

En un momento de la epidemia en que los casos de COVID-19 continúan al alza, y más cuando en la Profeco ya ha habido contagios confirmados entre el personal e incluso fallecimientos, Dalia, quien es madre de familia y tiene una plaza de confianza, ya ha solicitado a su jefe permiso para ausentarse del trabajo presencial, pero no se le ha autorizado.

“Yo ya lo pedí, ellos saben que yo estaba dando resultados desde casa sin ningún problema, pero me dijo (el mando): ‘yo necesito que estés aquí’, a pesar de mi condición”, explica. “La excusa que ellos dan es que somos una dependencia que da servicio al público, pero nosotros no somos verificadores (de precios), somos trabajadores administrativos”.

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El área de comunicación social de la Profeco indicó a Animal Político que se tiene registro de 31 servidores públicos contagiados y de un fallecimiento por COVID entre el personal de la Ciudad de México.

Agregó que la institución ha identificado alguna comorbilidad entre 240 funcionarios de la capital y en 491 a nivel nacional. La vocería aseguró que ninguno de esos empleados acude a trabajar de manera presencial, y que, en caso contrario, los funcionarios deberían notificarlo a la Dirección de Recursos Humanos para que se les otorgue el permiso de ausentarse.

“No tenemos conocimiento de personal de confianza o sindicalizado de condición vulnerable que esté acudiendo a trabajar a la oficina. No hay ninguna persona que haya notificado una situación así o a Recursos Humanos o al sindicato. En el supuesto de que alguna persona estuviera en esa situación, debe reportarlo ante la Dirección General de Recursos Humanos para que esto se corrija y se le otorgue esa facilidad de no acudir a oficina”, indicó la Profeco en un posicionamiento enviado a este medio.

Sin embargo, Dalia explica que, en la práctica, ese permiso debe tramitarse con su jefe de unidad antes que con el área de Recursos Humanos, y es allí donde, acusa, ha encontrado las trabas.

“Recursos Humanos dejó abierta la posibilidad a cada coordinación administrativa de decidir qué personal debe presentarse. Al iniciar la pandemia nos informaron que cada área iba a decidir lo que pasaba con su personal”, explica la funcionaria.

Por si fuera poco, además del riesgo que implica tomar trayectos todos los días en transporte público, Dalia señala que las medidas de higiene aplicadas dentro de la institución son laxas.

Detalla que, si bien se toma la temperatura a los funcionarios en el acceso y se les proporciona alcohol en gel, además de que se suspendió el servicio de comedor, en las áreas de trabajo no se instalaron barreras físicas ni se espaciaron los asientos, como ha recomendado la autoridad sanitaria en sus lineamientos para el retorno seguro al trabajo.

“En diferentes pisos ya hubo contagios, y de hecho ya hubo un fallecimiento del que nos hemos enterado. Se contagiaron en las guardias, porque no se cerró la institución. Y aun así no hay protecciones, no hay plásticos, los escritorios siguen igual; se sigue laborando en las mismas áreas donde se venía trabajando hasta antes de la pandemia. Y eso de rotar horarios o reducir jornadas no lo han hecho”, describe.

Incluso, señala, no se supervisa que los mandos usen de manera permanente cubrebocas. El descuido llegó al extremo de que recientemente hubo una junta en la que participó una persona que luego dio positivo a COVID, pero no se tomó la medida preventiva de enviar a cuarentena al resto del personal que participó en la reunión.

“En el área donde yo estoy hay un caso confirmado, pero no sabemos cuántos más puede haber, porque hubo una reunión hace dos semanas y la persona infectada estuvo ahí. A ella la mandaron a su casa; los demás que estuvieron en la reunión, todos, están trabajando normal, no mandaron a aislamiento a nadie como para prevenir que hubiera más contagios. Incluso, a mí ya me tocó estar en una reunión en la que los jefes no usan el cubrebocas”, advierte Dalia.

Pese a todas las irregularidades observadas en cuanto al manejo de la epidemia por parte de la Profeco, indica Dalia, los servidores públicos temen hacer las denuncias internamente por temor a ser sancionados y hasta perder su empleo.

“Todos tenemos miedo por algún tipo de represalia, por eso nadie se atreve a alzar la voz. Tenemos miedo a enfermarnos, pero ahorita, por cómo está la situación económica, tenemos más miedo de perder nuestro trabajo, y por lo mismo tenemos que estar yendo a la oficina”, explica.

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Cómo la ola de despidos masivos en Silicon Valley muestra los errores de gigantes como Twitter, Facebook o Amazon

Magnates tecnológicos como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos están al frente de una ola de despidos masivos que remecen a la industria tecnológica. ¿Qué está pasando en Silicon Valley?
21 de noviembre, 2022
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Por primera vez en la historia, grandes empresas tecnológicas como Meta, Twitter, o Amazon están despidiendo simultáneamente a decenas de miles de trabajadores.

En medio de la ola de euforia por el éxito que alcanzaron durante la pandemia, muchas compañías de Silicon Valley aumentaron las contrataciones y expandieron sus planes de crecimiento durante este año con la idea de que el viento seguiría corriendo a su favor.

“Me equivoqué y asumo la responsabilidad”, escribió hace unos días Mark Zuckerberg, presidente y director ejecutivo de Meta, dueña de Facebook, Instagram y Whatsapp, para justificar el recorte de 11.000 empleos, un 13% de su plantilla.

Los decepcionantes resultados financieros del sector tecnológico en los últimos meses dejaron en evidencia que las cosas no funcionaron como muchos esperaban.

Meta ha experimentado una caída en su valoración de mercado de cientos de miles de millones de dólares, desde que alcanzó el récord de US$1 billón en 2021.

Twitter, bajo la nueva dirección de Elon Musk, recortó el 50% de la plantilla y Amazon ha comenzado esta semana a implementar un plan de despidos que podría afectar a unos 10.000 empleados.

Aunque cada una por sus propias razones, la lista de empresas tecnológicas que han sacado las tijeras para recortar las nóminas también incluyen a Stripe, Snap, Netflix, Coinbase, Robinhood, Peloton, Lyft y muchas otras que han formado parte del boom de las empresas tecnológicas, que alcanzó su clímax durante la pandemia tras años de extraordinaria bonanza.

Elon Musk

Getty Images
Elon Musk anunció el despido del 50% de los empleados al llegar a Twitter.

Los cálculos apuntan a que en las últimas semanas los titanes del Valle de Silicio han eliminado más de 20.000 puestos de trabajo, una cifra que puede crecer rápidamente si los despidos de Amazon continúan escalando.

Después de la fiesta, viene la resaca

“Si se trata de comer en exceso, de beber en exceso o de contratar en exceso, eventualmente llega la desagradable mañana del día siguiente y ahí es donde estamos”.

Así explica Lise Buyer, analista del sector tecnológico, la crisis por la que están pasando muchas empresas de Silicon Valley.

Jack Dorsey

Getty Images
“Hice crecer el tamaño de la empresa demasiado rápido. Me disculpo por eso”, escribió Jack Dorsey, fundador de Twitter.

El exceso de dinero lanzado a destajo por inversores a las firmas tecnológicas para que siguieran creciendo, sin importar la rentabilidad del negocio, fue una de las muchas causas que provocó excesivas valoraciones del precio de mercado de muchas compañías con un ritmo de crecimiento desenfrenado en los últimos años, dice en diálogo con BBC Mundo.

Las mismas que ahora se están deshaciendo de miles de empleados en un momento económico muy difícil, con una inflación en Estados Unidos que llegó a ser la más alta de los últimos 40 años y una escalada de las tasas de interés que han encarecido los créditos a nivel global.

Este es el momento de ajustarse el cinturón y reconocer que la rentabilidad potencial de una empresa “realmente importa”, apunta Buyer.

Desde su perspectiva, no estamos frente al estallido de una burbuja como ocurrió en la crisis de las puntocom a comienzos de los 2000.

En esa época, en medio del furor tecnológico, muchas empresas desaparecieron completamente del mapa porque sus valoraciones de mercado y el precio de sus acciones colapsaron.

Ahora no estamos frente a un colapso en cadena de empresas sin ningún valor intrínseco. Entonces, argumenta, no ha estallado la burbuja de las grandes tecnológicas.

Lo que hemos visto, apunta, es que había una burbuja en relación a las valoraciones y el mensaje que los inversores le daban a las startups en el sentido de que lo único importante era el crecimiento, es decir, la expansión de la firma incluso cuando registraban pérdidas.

Jeff Bezos y Lauren Sanchez

Getty Images
Amazon, la firma de Jeff Bezos, fue la última “big tech” en sumarse a la ola de recortes.

“El valor de mercado era ridículo”, dice Buyer. El problema es que los inversores se aventuraron a poner más y más capital de riesgo, pensando en que cuando la firma se abriera a bolsa, otros inversores pagarían aún más por comprar sus acciones. Una especie de reacción en cadena con miles de millones de dólares en juego.

“Esto no es el fin de una era. Lo que se está terminando, por ahora, es el entusiasmo salvaje”, que ha caracterizado a la industria tecnológica en los últimos años.

No hay que olvidarse, agrega, que “Silicon Valley es cíclico” y entonces actualmente estamos pasando por la parte baja del ciclo, pero como suele ocurrir, en algún momento el péndulo se moverá hacia el otro lado.

“La estupidez se ha hecho evidente”

Durante un par de décadas la industria tecnológica ocupó un lugar privilegiado en Wall Street. Ahora, en pocas semanas el brillo se ha desvanecido con las decenas de miles de despidos que están mostrando las grietas de un sistema que, según muchos expertos, se proyectaba como invencible.

Un sello característico del boom tecnológico de los últimos 20 años ha sido el protagonismo público de multimillonarios como Mark Zuckerberg, Elon Musk, Kack Dorsey o Jeff Bezos que han navegado la ola de la riqueza generada por las llamadas “big tech”.

Stephen Mihm, profesor de historia en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, escribió en un artículo de opinión argumentando que estos líderes no son realmente los “visionarios del siglo XXI“, como muchas veces han sido retratados.

Elon Musk

Getty Images
Twitter está en un torbellino de problemas.

“Lejos de ser vanguardistas, estos despidos marcan un resurgimiento de estrategias corporativas desacreditadas durante mucho tiempo. Si la tendencia continúa, la historia sugiere que estos líderes tecnológicos dejarán a sus empresas gravemente paralizadas, en el mejor de los casos”.

“La estupidez de estos movimientos se ha hecho evidente”, señaló el coautor del libro Economía de crisis: un curso acelerado sobre el futuro de las finanzas, luego que Elon Musk anulara algunos de los despidos anunciados hace algunos días.

Desde que Elon Musk compró y asumió el cargo de director ejecutivo de la firma, Twitter ha entrado en una espiral de conflictos.

Tras el anuncio de los recortes laborales, los empleados que aún siguen trabajando recibieron un sorpresivo mensaje este viernes advirtiéndoles que las oficinas de la compañía se cerraban temporalmente con efecto inmediato.

Twitter no dio ninguna razón de esta decisión y no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios de la BBC.

El anuncio se produce en medio de informaciones que señalan que una gran cantidad de personal estaba renunciando a sus puestos de trabajo cuando Musk pidió a sus empleados que se prepararan para trabajar largas jornadas a “a alta intensidad” o se marcharan de la compañía.

Para analistas como Parmy Olson, columnista de opinión de Bloomberg, este sigue siendo el peor momento en la historia de las grandes tecnológicas desde la debacle de las puntocom hace 20 años.

“Debería ser un momento de humildad para los jugadores más importantes de la industria y, con un poco de suerte, marcará el final de la era de los fundadores tecnológicos visionarios y autocráticos“, escribió.

Meta

Getty Images

Otros analistas no comparten la visión de Olson o Mihm y aseguran que la ola de despidos está simplemente relacionada con un ajuste de costos en una industria que tiene altos y bajos.

“Que haya despidos no necesariamente quiere decir que las empresas están en problemas significativos”, le dice a BBC Mundo Jo-Ellen Pozner, académica de la Escuela de Negocios Leavey de la Universidad de Santa Clara, California.

“Esto es una racionalización de los recursos para estar en una mejor sintonía con el ambiente económico, para ser un poquito más conservadores en términos de asignación de recursos y especulación”.

¿Dónde está el dinero?

Son muchas las fuerzas que han entrado en juego en este torbellino de las grandes tecnológicas, dicen los expertos.

La primera es que las empresas tecnológicas contrataron a muchos empleados durante la pandemia, cuando las ventas subieron en medio de los confinamientos y una parte importante de la fuerza laboral comenzó a teletrabajar.

Mientras muchas firmas se iban a la bancarrota, las tecnológicas subían como la espuma.

Marck Zuckerberg

Getty Images
Meta ha perdido millones de dólares este año.

Y como las bolsas se recuperaron rápidamente tras el primer golpe económico de la crisis sanitaria, en la segunda parte de 2020 y durante todo el año pasado, Wall Street estuvo celebrando y las acciones de muchas tecnológicas una vez más estuvieron en el centro de la fiesta.

Hasta que se acabó. Cuando la inflación venía subiendo llegó la guerra en Ucrania y todas las previsiones económicas tuvieron que adaptarse a la nueva realidad.

La segunda razón está directamente relacionada con la actual crisis económica global que ha disparado la inflación a niveles no vistos en décadas y tiene a muchas de las grandes economías en serios problemas.

Se trata de la profunda y acelerada subida de tasas de interés en Estados Unidos y muchos otros países para tratar de controlar el histórico aumento en el costo de la vida.

Tasas más altas han encarecido el crédito, poniendo fin a la era del dinero barato al que tuvieron acceso las empresas y los inversores de alto riesgo.

“Las tasas de interés están aumentando, lo que ejerce presión sobre las empresas de tecnología porque les dificulta recaudar más inversiones”, dice William Quinn, académico de la Queen’s University Belfast.

“Algunas empresas sólidas y rentables están haciendo recortes bastante razonables, pero otras están en problemas”, le dice a BBC Mundo. Es que “cuando baja la marea, se puede ver quién estaba nadando desnudo“.

San José, California

Getty Images
San José, en California, se convirtió en uno de los epicentro de millonarias inversiones tecnológicas.

Y la última causa es que el flujo de avisos publicitarios, principal fuente de ingresos de las redes sociales, ha caído sustancialmente.

Sin embargo, no todas las firmas tecnológicas han pasado por las mismas penurias.

Imperios tecnológicos como Apple, Alphabet (Google), Microsoft o Intel, no han anunciado hasta ahora planes de despidos masivos, pese a las dificultades que plantea el entorno económico global.

“Cada conjunto de despidos es único, pero creo que veremos mucha menos actividad en el sector tecnológico en el futuro“, sostiene Quinn.

Cualquiera sea la evolución de la industria en los próximos meses, está claro que los despidos masivos están sacudiendo la industria tecnológica.

Mientras para algunos es solo un ajuste de costos, para otros los despidos masivos son el símbolo del fin de un ciclo de frenético crecimiento de las grandes tecnológicas, cuando el dinero corría por las calles de Silicon Valley como ríos entre las montañas.

El tiempo nos dirá cómo termina esta historia.


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