Mujeres marcharon en CDMX para exigir la despenalización del aborto
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Cuartoscuro

Mujeres marcharon en CDMX para exigir despenalización del aborto; colectivas acusan abuso policial

La mayoría de las manifestantes portaban una pañoleta verde a favor de la despenalización del aborto; la SSC-CDMX reportó a una oficial herida.
Cuartoscuro
31 de julio, 2020
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Un grupo de mujeres marchó este viernes hacia el Zócalo de la Ciudad de México, para protestar por la decisión de la Primera Sala de la Corte de devolver el proyecto que buscaba despenalizar el aborto en el estado de Veracruz.

El contingente salió pasadas las 11 de la mañana del Monumento a la Revolución, avanzó por Avenida 5 de Mayo para llegar al Centro Histórico.

A su paso por Avenida Juárez, las mujeres fueron encapsuladas por policías de la Secretaría de Seguridad de Ciudadana.

Al llegar a la calle 20 de noviembre, las oficiales impidieron el paso de las manifestantes, las encapsularon y fue cuando se registraron algunos enfrentamientos y jaloneos.

En redes sociales, algunas colectivas feministas han denunciado actos de agresión por parte de la policía capitalina.

Entérate: Derecho a decidir, cinco mitos sobre el aborto a la luz de la evidencia

La mayoría de las manifestantes iban vestidas de negro y portaban una pañoleta verde a favor de la despenalización del aborto.

“Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo”.“Porque no, que te dije que no, pendejo no, mi cuerpo es mío, yo soy mía tengo autonomía”, corearon a su paso.

Edificios y monumentos fueron resguardados con vallas de metal ante el paso del contingente.

En su cuenta de Twitter, la colectiva feminista Las Brujas del Mar reportó que alrededor de 15 elementos policíacos encapsularon a compañeras manifestantes en las inmediaciones de Palacio Nacional y acusaron a los medios de criminalizar la protesta.

En tanto, el Frente Feminista Radical Puebla denunció que las mujeres policías de la Ciudad de México imposibilitaron el legítimo derecho a la manifestación.

“Nuestras compañeras fueron imposibilitadas en su desplazamiento, encapsuladas en varias ocasiones, agredidas y criminalizadas”, expresaron en un comunicado.

Otros colectivos compartieron imágenes y videos donde se observa cómo la policía capitalina bloqueó algunas de las calles que sirven de entrada al primer cuadro de la ciudad.

Reportan una policía con posible fractura

Tras el paso de la manifestantes, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX reportó a una oficial con posible fractura de mano.

En un breve mensaje, la dependencia capitalina informó que la policía “resultó lesionada en una mano tras recibir golpes con un martillo por parte de las manifestantes”.

La SSC detalló que la oficial fue atendida por paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), y que el diagnóstico es “posible fractura de mano”.

Foto: Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México.

Por su parte, en entrevista para Foro TV, el subsecretario de gobierno de la CDMX, Arturo Medina, informó que hubo saldo blanco tras finalizar la marcha.

El funcionario señaló que tuvieron algunos reportes de atenciones médicas “por caídas o unos raspones” sufridos por las oficiales de la corporación Atenea.

“Hubo dos elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana lesionadas, pero nada grave afortunadamente, cosas que fueron atendidas en el lugar y el detalle de estas lesiones lo podremos dar más adelante, pero no fue nada grave”, señaló.

Medina no aclaró si una de esas dos oficiales es la misma que presenta la posible fractura de mano.

Esta marcha se da luego de que el pasado 29 de julio, los ministros centraron la discusión en si había o no omisión legislativa del Congreso de Veracruz y no se discutió el fondo del proyecto, por lo que el asunto se returnó a otro ministro quien deberá presentar un nuevo proyecto.

Solo el ministro ponente del proyecto, Juan Luis González Alcántara Carrancá votó a favor.

Los cuatro ministros que votaron en contra coincidieron en que la Corte no puede ordenarle al Congreso veracruzano la modificación de una ley, y al existir ésta el congreso no está siendo omiso sobre cumplir su tarea.

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El experimento de confinamiento que terminó con sus participantes casi muertos

En 1991, un ambicioso proyecto encerró a ocho científicos en un ecosistema artificial. El objetivo era replicar las condiciones de vida en la Tierra, pero por poco acaba en tragedia.
18 de julio, 2020
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La aventura casi termina en tragedia. En 1991, un grupo de ocho investigadores voluntarios se encerró durante dos años en una estructura de cristal y acero dentro de la que científicos habían recreado varios ecosistemas del planeta Tierra.

Aquel experimento formaba parte del proyecto Biosfera 2 y el objetivo era comprobar si, en un futuro, los humanos podrían vivir en circunstancias similares en colonias en otros planetas.

Gran parte de la rutina de los ocho participantes, llamados “biosferianos”, se redujo a labores agrícolas. Debían cultivar sus propios vegetales, recolectar granos del suelo y obtener proteínas de animales de granja y peces criados en estanques de acuicultura.

El experimento, presentado como como una “misión espacial” dentro de la Tierra, acaparó la atención mediática..

Pero la aventura no acabó como se esperaba.

Los cultivos no crecían al ritmo estimado, la comida empezó a escasear, el oxígeno era insuficiente y la tensión afloró en la convivencia de los participantes.

Un “Jardín del Edén”

El diseño original del complejo Biosfera 2 fue idea de John Polk Allen, un ingeniero graduado por la Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo se sitúa en Oracle, en pleno desierto de Arizona.

Allen era también el director de la empresa Space Biospheres Ventures, que en 1984 compró la propiedad donde se localizó el ecosistema artificial cerrado en Oracle, en el desierto de Arizona en Estados Unidos.

La construcción se completó en 1989 y consistía en tres edificios. El primero, un gran domo de cristal y acero; el segundo un área subterránea de tecnología y el tercero una zona destinada al hábitat humano.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Biosfera 2 reprodujo varios ecosistemas terrestres como un bosque tropical y un océano con arrecifes de coral.

El domo medía casi 28 metros en su punto más alto y contenía cinco ecosistemas: un bosque tropical, un desierto, una sabana, un manglar y un océano con arrecifes de coral. Dentro se encontraba, además, la zona dedicada a la agricultura.

En el interior del edificio tecnológico se alojaban los componentes que mantenían la climatología interior, con controladores de temperatura y humedad.

El objetivo principal era determinar si una biosfera artificial podía funcionar, incrementando reservas de energía y biomasa, preservando un alto nivel de biodiversidad y biomas, estabilizando su agua, suelo y atmósfera”, según escribieron el director del proyecto, John Polk Allen, y uno de sus participantes, Mark Nelson, en un documento con el resultado de la investigación en 1997.

Los investigadores involucrados querían saber si una biosfera autosostenible, con todos los ecosistemas de vida de la Tierra, podía “proveer una vida creativa y saludable para humanos que trabajaron como naturalistas y científicos”, según dicho documento.

Zona de agricultura de Biosfera 2.

Getty Images
“Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores”.

Básicamente,se trataba de comprobar si el ser humano sería capaz de mudarse a otro planeta llevándose un trozo del nuestro. Para ello, los científicos viajaron por el mundo y recopilaron recursos y conocimientos para crear el ecosistema artificial.

Llenaron Biosfera 2 de animales, vegetación y la tecnología necesaria para mantener las condiciones adecuadas.

Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores“, dijo Linda Leigh, una de las científicas que estuvo confinada, en un documental reciente sobre el experimento llamado Spaceship Earth.

Y así, en septiembre de 1991 cuatro hombres y cuatro mujeres: Roy Walford, Taber MacCallum, Mark Nelson, Sally Silverstone, Silke Schneider (quien después sería sustituida por Abigail Alling), Mark Van Thillo, Jane Poynter y Linda Leigh.

Impacto mediático

“Me llamaron por teléfono proponiéndome que me uniera al equipo voluntario y antes de que terminaran la oración ya había dicho que sí”, recuerda Nelson, uno de los biosferanos, en el documental.

Sally Sylverstone y Jane Poynter.

Getty Images
Sally Sylverstone y Jane Poynter fueron dos de las involucradas en el proyecto.

“Éramos pioneros, los primeros biosferanos. Nos habían dado un nuevo mundo para cuidar de él”, agregó Nelson.

Mientras, el mundo se enteraba del proyecto gracias al eco de los medios de comunicación, hasta el punto en que necesitaron contratar un equipo de relaciones públicas para lidiar con la presión mediática.

Poco después de empezar el confinamiento, el entusiasmo inicial de los integrantes comenzó a disiparse. Aumentaron los roces y las discusiones.

“Nunca se sabe lo que puede pasar cuando te encierras a convivir durante dos años con otras siete personas”, recuerda Nelson.

Los turistas se paseaban por fuera de las instalaciones, en visitas guiadas donde veían trabajar a los investigadores a través del cristal, como si se tratara de una visita al zoológico.

Dentro, cada uno de los participantes tenía una misión específica. Debían ocuparse de la ganadería, la preservación de los arrecifes de coral, la cría de peces y los cultivos, por ejemplo.

Además, evaluaban el comportamiento de los gases, sobre todo del oxígeno y el dióxido de carbono.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Para recrear el ecosistema artificial, los científicos recolectaron recursos de varias partes del mundo.

Roy Walford era médico, y su trabajo era vigilar los efectos del confinamiento en la salud de los ocho voluntarios.

“Si podemos trasplantar un arrecife de coral, gestionar una granja, no contaminar la atmósfera ni el agua y reciclar nutrientes, se pueden aprender grandes lecciones aquí”, pensaba Nelson durante su confinamiento experimental.

Hambre, tensión y falta de oxígeno

Los biosferanos concuerdan en que la escasez de comida no ayudó a tener un ambiente sano.

De todos los cultivos, uno de los más exitosos, según revelaron Allen y Nelson en los resultados de la investigación, fue el plátano. De esta forma, los confinados tuvieron que utilizar dicho fruto para múltiples recetas. Hasta intentaron producir vino de plátano, pero sin éxito.

“Tuvimos que tomar decisiones importantes, porque algunos cultivos se daban mucho mejor que otros. Así que terminábamos comiendo un mismo producto, como la remolacha, en forma de sopa o en forma de ensalada”, dijo durante el documental Sally Sylverstone, otra de las biosferanas.

Pero los alimentos no fueron el único recurso que empezó a escasear. Tanto los participantes en el confinamiento como otros científicos que monitoreaban el experimento desde fuera, detectaron un aumento en los niveles de dióxido de carbono y una disminución del oxígeno.

“No podía terminar una oración sin que me faltara el aire”, dijo Nelson.

Participantes de Biosfera 2.

Getty Images
Los ocho participantes salieron del confinamiento a los dos años estipulados, a pesar de las dificultades ocurridas.

“Subía un par de escalones y ahí me detenía para volver a tomar aliento”, recuerda Linda Leigh.

La falta de suficientes alimentos hizo que los biosferanos perdieran peso, y de mantenerse los bajos niveles de oxígeno existía el riesgo de daño cerebral.

“Respirábamos el aire del otro, estábamos sofocados y muertos de hambre”, dijo Leigh.

“Estar peleándonos, además, no ayudaba a que consiguiéramos el objetivo por el que nos habíamos encerrado aquí”, lamentó Nelson.

El experimento se desmoronaba y la primera idea de sobrevivir dos años solo con lo que había dentro de Biosfera 2 no funcionó. Se introdujeron alimentos extra y extractores de dióxido de carbono y bombas de oxígeno desde fuera.

La prensa tildó al proyecto como un “fracaso”.

No más confinamientos

A pesar de necesitar ayuda del exterior y no poder llevar una vida autosuficiente, el proyecto consiguió durar los dos años estipulados.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo pertenece hoy a la Universidad de Arizona y se usa como centro de investigación.

En 1994, una segunda expedición regresó a los interiores de Biosfera 2, pero se canceló antes de que terminara la misión.

Hoy, Biosfera 2 pertenece a la Universidad de Arizona y se utiliza como centro de investigación sobre los ecosistemas de la Tierra.

Casi tres décadas después, ya no hay más confinamientos ni experimentos en los interiores del domo gigante de cristal.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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