NL y Jalisco tienen el doble de casos de COVID que los registrados por Salud
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Cuartoscuro

¿Por qué NL y Jalisco tienen el doble de casos de COVID-19 que los registrados por la Federación?

Desde mayo pasado, la Secretaría de Salud federal no incluye en el conteo nacional los casi 35 mil casos positivos que provienen de laboratorios y hospitales privados de esas entidades.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán y Proyecto Li
22 de julio, 2020
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Aunque en estados como Nuevo León, Jalisco y Sonora se realizan más pruebas para detectar coronavirus, la Secretaría de Salud ha decidido no incluir en el conteo nacional los casos positivos que provienen de laboratorios y hospitales privados de esas entidades al menos desde mayo pasado.

Es por ello que hasta este 21 de julio hay un acumulado de 32 mil 198 casos positivos confirmados en estas entidades y en otras 12 que la Federación no ha incluido en la estadística nacional. Esto representa 9.8% de los 356 mil casos acumulados en el país y que de incluirlo, haría más alta la curva epidemiológica del país, aseguran autoridades de Nuevo León, Jalisco y Sonora entrevistadas por Animal Político. 

La mayor diferencia entre lo que reporta la Federación y un estado es Nuevo León, con la mitad de casos totales sin contabilizar a nivel nacional. Mientras la entidad tiene 25 mil 478 casos confirmados, la Federación sólo incluye a su reporte nacional 13 mil 144 casos de la entidad. Es decir, existe una diferencia de 12 mil 334 casos.  

Esto se explica porque la Secretaría de Salud Federal no suma los resultados de las pruebas que aplican laboratorios y hospitales privados en la entidad, dice el secretario de Salud de Nuevo León, Manuel de la O Cavazos. Mientras que en el estado decidieron que informarían a la población “con transparencia y veracidad todos los casos que tuviéramos”.

Los laboratorios privados han servido para sumar 107 mil pruebas en la entidad, aunque esto signifique que en la comparación en el número de confirmados en el país estén sólo por detrás de la Ciudad de México y el Estado de México, y aunque tengan una población menor.

Lee: Da Salud la lista de los 10 municipios con mayor incidencia de COVID

“El que busca encuentra: realizamos más pruebas, tenemos más contagios. Sería fácil que no hubiéramos hecho pruebas, tendríamos pocos casos y estaríamos en los últimos lugares, como algunas entidades federativas, ‘no diagnosticas, no reportas’. Esa es la diferencia”, dice De la O.

Aunque los laboratorios y hospitales privados en la entidad no tienen el aval del Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica (InDRE), como se estableció al principio de la pandemia, sí tienen certificaciones ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), del Consejo Nacional de Salubridad, y certificaciones nacionales y extranjeras. Además, sus casos confirmados cumplen con el cuadro de síntomas de la covid, explica el secretario De la O.

“Tomamos la decisión de irnos por las acciones concretas. Actuar con velocidad, independientemente que los laboratorios estén reconocidos o no por el InDRE. Algunas veces el gobierno es bloqueador no facilitador, y lo que queremos es facilitar las cosas y reportar todos los diagnósticos que tengamos en el estado”, agrega.

Sin embargo, según el gobierno Federal, ya no es necesario el reconocimiento del InDRE. Si bien al inicio de la pandemia la Secretaría de Salud dijo que sólo los laboratorios privados que confirmaran la “evaluación comparativa” ante el InDRE es decir, que aplicaban una metodología y utilizaban insumos fiables, podrían realizar pruebas y sus resultados serían reconocidos, conforme avanzó la evaluación y certificación de pruebas en el mercado, el criterio cambió.

De acuerdo con el director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud Federal, José Luis Alomía, “cuando prácticamente todas las pruebas están evaluadas con registro de la Cofepris, basta con que un laboratorio esté certificado, que tenga un registro sanitario para operar y si está utilizando los kits que ya tienen un proceso de evaluación comparativa, entonces pueden realizar las pruebas y sus resultados pueden en su momento ser reconocidas”, dijo en la conferencia de prensa vespertina de este lunes.

Por eso es que la decisión de no integrar más de 12 mil casos en Nuevo León cobra más relevancia, pues de acuerdo con los datos abiertos de la Secretaría de Salud, la Federación solo ha registrado 727 casos positivos de laboratorios privados y universitarios, es decir, 6% de los reconocidos por la entidad.

Animal Político solicitó desde el 15 de julio una entrevista con el director Alomía a través del área de prensa de la Secretaría de Salud y de mensajes a su correo electrónico para saber bajo qué criterio deciden omitir esos resultados en la curva nacional, pero no hubo respuesta.

Si no se cuentan, no existen

Animal Político en colaboración con Proyecto Li, una plataforma ciudadana que publica visualizaciones sobre el avance de la pandemia, realizó esta investigación en la que detectó una tendencia en la discrepancia de datos en 14 entidades que se ha mantenido desde mayo pasado, cuando se comenzó el análisis.      

Proyecto Li hizo un programa para recabar los datos de algunos estados de manera automática en cada una de sus páginas, mientras que los reportes en PDF es con revisión manual, para luego compararlos con los datos abiertos del reporte diario de la Secretaría de Salud. También, con un sistema automatizado se logra la actualización diaria de dicho comparativo.

La programación, realizada por Ernesto Cervantes, creador de Proyecto Li, compara las pruebas realizadas en al entidad por su origen (laboratorios público/privado/académico); la entidad, pero tomada en cuenta como lugar de atención y no de residencia de los casos positivos y el porcentaje de positividad contra las pruebas aplicadas.

Lee: México suma 915 decesos y supera las 40 mil muertes por COVID; son ya 356 mil casos confirmados

Es así que las discrepancias acumuladas desde mayo, cuando comenzó este análisis, se concentran sólo en 14 entidades (Nuevo León, Jalisco, Puebla, Guanajuato, Sonora, Tamaulipas, Michoacán, Yucatán, Chihuahua, Quintana Roo, Aguascalientes, Morelos, Nayarit y Zacatecas), mientras que en el resto de los estados, las diferencias en sus números sólo obedece al desfase en la fecha de corte.

Jalisco es la segunda entidad con el mayor número de casos de diferencia. La Secretaría de Salud Federal sólo reconoce 10 mil 862 casos, de los 22 mil 702 casos positivos que la entidad tiene confirmados hasta este lunes.

Mientras que en los datos abiertos, la Secretaría de Salud sólo tiene registrados 270 casos positivos que provienen del sector privado y académico, pero en realidad no contabiliza la totalidad de pruebas de los 4 laboratorios de la Universidad de Guadalajara y los 6 laboratorios privados, pese a que todos consiguieron aval del InDRE.

Así lo explica Bárbara Casillas García, coordinadora general estratégica de Desarrollo Social de Jalisco, y por lo tanto, dice, sólo el Laboratorio Estatal y el IMSS tienen permiso para registrar sus pruebas en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedad Respiratoria Viral (SISVER), la plataforma que concentra los reportes de la covid de todo el país.

Esto porque la Secretaría de Salud hace vigilancia epidemiológica con base al modelo centinela que, según su “definición operacional” sólo aplica pruebas a los enfermos hospitalizados y a uno de cada 10 ambulatorios, es decir, quienes tienen síntomas pero no de gravedad y llevan la enfermedad en casa.

Pero en Jalisco consideraron que este sistema “se quedaba corto”, por eso es que decidieron tomar pruebas también a los contactos de los casos positivos, asintomáticos y a más del 10% de no hospitalizados con síntomas, además del personal médico cada dos o tres semanas, explica Casillas.

De ahí que se han aplicado 79 mil pruebas hasta el momento, de las cuales 19 mil son serológicas, las llamadas “rápidas” que aplican sólo en determinado momento del contagio para detectar el nivel de anticuerpos y que el resultado sea confiable, asegura la funcionaria de Jalisco.

Hasta jueves 16 de julio, cuando se realizó la entrevista con Casillas, la entidad reportaba la mayor proporción de positivos detectados a través de los laboratorios del IMSS (9,511 casos), que son los reconocidos por la Federación, pero también 3 mil 365 positivos de la Universidad de Guadalajara; 4 mil 869 casos de laboratorios privados, y 2 mil 67 de pruebas serológicas positivas.

“No tenemos miedo en encontrar los casos, no le tenemos miedo a los números. La idea de encontrarlos es que los puedas aislar y se evite la propagación, pero sin duda (los positivos) afectaría la situación nacional y si todos los estados lo hicieran (más pruebas) sería lo mejor”, asegura Bárbara Casillas.

Aunque este ha sido un tema recurrente durante meses en las reuniones con secretarios de salud con la Secretaría de Salud Federal para que ésta reconsidere los casos que no contabiliza, no ha habido respuesta. “Hay estados que sólo hacen centinela y sería un poco injusto a estas alturas van a salir con pocos casos y en cambio quienes estamos haciendo un esfuerzo importante, nos castiguen por encontrar más positivos”.

Estas diferencias impactan en las estrategias locales, por eso es que las autoridades de Nuevo León y Jalisco decidieron informar a sus habitantes sus propios datos y con ellos toman decisiones, aunque a nivel nacional parezca que tienen menos contagios. 

En Sonora, por ejemplo, aunque la diferencia es de 411 casos, sí impacta en su número total, pues la Federación sólo reconoce 14 mil 671 positivos, mientras que el estado tiene 15 mil 112 casos confirmados.

Aquí la diferencia no es por laboratorios privados sino por una supuesta verificación de datos por parte de la Federación, porque en Sonora, dice la autoridad, también le han apostado al “esfuerzo” de aumentar el número de pruebas que ya suman 20 mil 336.

La diferencia en los datos reconocidos genera un problema en el estado “porque si la Federación dice que tengo menos contagios, el problema mediático es serio porque se nos acusa de mal manejo de información o que estamos inflando casos”, asegura la directora de Epidemiología de Sonora, Denica Cruz Loustaunau.

 “Es por eso que hemos insistido, he hablado con los funcionarios, les envío mis tablas con el informe que ellos emiten, preguntando por qué tenemos esta diferencia y la respuesta es la misma, que son procesos de validación y cortes distintos de información”, explica en entrevista. 

Los estados que siguen en mayor diferencia Guanajuato, con 1,799 y cuya área de prensa sólo dijo que la razón es que “la Federación tarda en actualizar los datos”; Chihuahua, con 2 mil 368; Tamaulipas, con 1, 348; Puebla con 623; Aguascalientes, con 832 casos.; Morelos, 356 casos de diferencia. Y Michoacán, Yucatán, Quintana Roo, Querétaro, Nayarit y Zacatecas tienen menos de 120 casos de diferencia cada uno.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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