Pemex abandona a familias de fallecidos por medicamento contaminado
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Pemex abandona a familias de fallecidos por medicamento contaminado y no hay nadie sancionado

El Hospital Regional de Pemex de Villahermosa, Tabasco, suministró heparina sódica contaminada. Oficialmente hubo ocho muertos, aunque familiares de pacientes de hemodiálisis sostienen que hubo más.
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1 de julio, 2020
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Javier Acosta se acababa de jubilar como trabajador de Pemex. Todavía no cumplía 60 años, pero padecía insuficiencia renal desde hacía un año y medio, por lo que recibía hemodiálisis en el Hospital Regional de Pemex de Villahermosa, Tabasco. Estaba bajo control, hasta que el hospital suministró heparina sódica contaminada con bacterias a casi 70 pacientes como él en febrero pasado y él fue uno de los que murió.

Cuatro meses después, las familias no recibieron ningún apoyo y hasta ahora no hay una sola persona que haya sido sancionada o señalada como responsable.

Lee: Detectan bacterias en medicamento suministrado en hospital de Pemex

Oficialmente, fueron ocho los muertos de los que se informó entre el 29 de febrero y el 26 de marzo, aunque los familiares de pacientes de hemodiálisis sostienen que hubo más, pero como no eran trabajadores directamente de Pemex, la empresa del Estado no los reconoció.

Javier fue el séptimo de esos ocho reconocidos, aunque para él ni siquiera hubo un comunicado lamentando su muerte. Pemex informó del sexto fallecimiento el 12 de marzo y del octavo el 26; pero el 15 de marzo, que Javier murió, la dependencia solo difundió que había 30 dados de alta por mejoría.

Aracely Alejo, la esposa de Javier, asegura en entrevista con Animal Político que primero quisieron negarle que su marido había muerto por la heparina contaminada. Cuenta que cuando fue por el cuerpo, le dieron a firmar un papel, y a pesar de su dolor, lo leyó con atención y vio que decía que la causa de muerte era neumonía y que ella rechazaba la necropsia. Le dio tanto coraje, recuerda, que insultó al médico y se fue sin firmar nada. Era domingo y hasta el lunes en la tarde llegó la Fiscalía del Estado de Tabasco para hacerle la necropsia al cuerpo, de la que todavía no le entregan los resultados porque todo cerró.

Fue el fin de semana que empezaron las medidas de distanciamiento social para tratar de contener la pandemia de COVID-19 y la negligencia médica de Villahermosa se dejó en segundo plano.

Dos días antes de la muerte de Javier, Pemex difundió fotos de su director, Octavio Romero, en el Hospital de Villahermosa, en las que tomaba del brazo o platicaba con afectados. Según los familiares de algunos de los fallecidos, esa visita fue de madrugada, sin previo aviso; ellos ni siquiera se enteraron y uno de los retratados en las fotos murió después. Fue la única vez que el director de la empresa productiva del Estado se involucró en el caso.

Entérate: Medicamento suministrado por Pemex en Tabasco presentaba anomalías y alteraciones, denuncia farmaceútica

Javier pasó 11 días en terapia intensiva, resistiendo, hospitalizado desde el 4 de marzo, cuando ya había explotado el escándalo nacional porque había al menos dos muertos y 35 internados por el medicamento contaminado. Dejó huérfanos a dos hijos de 12 y 4 años, pero Aracely no recibió ni una llamada, ningún apoyo. Todavía debe el pago del funeral de su esposo.

El mismo abandono sufrió la familia de Patricia Jiménez. Ella fue la segunda víctima, fallecida el 3 de marzo. Parecía que iba a salir bien librada con los antibióticos que le pusieron para combatir la bacteria Klebsiella spp que venía en la heparina, que es un anticoagulante. Salió del hospital justo para celebrar su cumpleaños número 54, el 1º de marzo, pero al día siguiente tuvo una recaída, entró grave otra vez al hospital, con temperatura altísima, y ya no volvió a despertar.

Era paciente de ese Hospital porque su marido trabajó en Pemex, y ahora su hijo es empleado de la paraestatal. Pero ni por eso recibieron apoyo o algún tipo de seguimiento personalizado.

“Ni el pésame nos dieron”, se queja su hija Paulina Palacios.

Eso contrasta con el mensaje repetido por Pemex en cada uno de sus boletines: que los trabajadores son su principal activo y titulares del derecho a recibir la atención digna y suficiente para garantizar su derecho a la salud y el de sus familias.

“Por tal motivo, se continuará apoyando en el seguimiento de la denuncia presentada para que las víctimas de este hecho accedan a la verdad, justicia y la reparación del daño a los afectados por este lamentable suceso”, señaló la empresa el 26 de marzo.

Un día después publicó su último comunicado del tema para informar que todos los afectados habían sido dados de alta. Los boletines cambiaron de tema para reportar diariamente las atenciones por COVID-19. No volvió a haber información sobre los pacientes afectados por un insumo contaminado.

El 19 de mayo, dos de esos pacientes de hemodiálisis dados de alta dos meses antes por el incidente de la heparina sódica, fallecieron.

Uno de ellos fue don Manuel; su esposa no quiso dar entrevistas porque aún se siente muy afectada emocionalmente, solo dijo a este medio que su marido no estaba tan mal del problema renal como para haberse muerto.

Al otro, Roberto Galicia, se lo llevó un cáncer, pero su hijo cuenta que lo había tenido encapsulado durante 15 años y que tras los 22 días que pasó hospitalizado por las bacterias en la heparina sódica, salió bajo de plaquetas y el cáncer hizo una metástasis que lo mató en unas cuantas semanas.

Todavía recibió algunas hemodiálisis en la Clínica del Riñón de Villahermosa, con la que Pemex contrató el servicio subrogado después del incidente en sus instalaciones. Una clínica tan saturada, que a Roberto, de 84 años, le tocaba el turno de 10 de la noche a 3 de la mañana.

Tenía su documento de haber sido dado de alta, donde además de una dieta recomendada decía que en caso de que necesitara ser ingresado nuevamente, tenía carta abierta para ser recibido. Pero cuando el nefrólogo confirmó que además del daño renal tenía metástasis de cáncer, él prefirió no regresar al hospital y morir en su casa.

Director no fue cesado, sino bajado de rango

A mediados de abril, ya en plena emergencia sanitaria y después de casi tres semanas sin información oficial por parte de Pemex respecto al Hospital de Villahermosa, medios locales revelaron que el director, José Luis Oramas Vargas, había sido removido del cargo.

Sin embargo, comunicación social de Pemex confirmó que Oramas no fue destituido, sino que hubo un cambio de director por “un proceso normal de rotación”.

Según fuentes del hospital, únicamente cambió de puesto: ahora es el director de Medicina Interna. El área clave para atender a enfermos de COVID-19.

Como funcionario público, no ha presentado la actualización anual de su declaración ante la Secretaría de la Función Pública (SFP) en el sistema Declaranet, donde conste su cambio de puesto. Solo hay constancia de su cargo como “jefe de departamento” con funciones de administración de bienes materiales y atención directa al público, que tenía desde julio de 2017. Antes de eso, fue jefe del departamento de especialidades en el mismo hospital, de 2011 a 2013.

Oramas Vargas es hermano Arquímedes Oramas, que fue senador por el PRI de 2014 a 2015 como suplente de Humberto Mayans Canabal. Este último, en las elecciones de 2018 fue expulsado del PRI por apoyar al hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, candidato por Morena. En octubre del año pasado, Mayans Canabal fue designado Consejero Independiente del Consejo de Administración de Pemex.

Pero ni Oramas ni nadie más ha sido sancionado o separado de su cargo para investigar la responsabilidad por la negligencia médica que mató a al menos ocho personas hace cuatro meses.

El 3 de marzo, día de la segunda muerte confirmada, López Obrador fue cuestionado al respecto en su conferencia de prensa matutina y dijo que ya se estaba haciendo una investigación.

Al día siguiente, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) apuntó la investigación hacia el fabricante de la heparina, Laboratorios PISA, una de las farmacéuticas que el actual gobierno ha acusado de prácticas monopólicas.

La empresa se apresuró a poner una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) por falsificación de su producto, porque aclaró que desde 2018 no le vendía heparina sódica a Pemex y es un anticoagulante que se usa con mucha frecuencia y no pasa años almacenado. Una búsqueda en la herramienta QuiénEsQuién.Wiki, que reúne contrataciones que no aparecen en la base de datos pública de Compranet, confirma que no tenían contratos desde hacía años.

Pasaron todavía seis días para que la Cofepris emitiera una alerta sanitaria pidiendo a hospitales, farmacias y puntos de venta revisar si tenían existencias del lote C18E881 de INHEPAR 5000 UI/mL, (Heparina Sódica), frasco ámpula 5 mL con caducidad enero de 2021, para que en su caso la inmovilizaran e informaran. Esto a pesar de que desde el primer comunicado de Pemex, emitido el 28 de febrero, el hospital de Villahermosa ya había dado los datos del lote contaminado, después de haber hecho pruebas en sus instrumentos y material usado para la hemodiálisis y detectar que el problema eran bacterias en la heparina.

El 18 de marzo, aniversario de la expropiación petrolera y cuando ya iban siete muertos, López Obrador volvió a ser cuestionado en su conferencia diaria sobre la situación en el Hospital de Pemex. Aprovechó para asegurar que los gobiernos pasados dejaron en pésimas condiciones la infraestructura hospitalaria de Pemex y lanzó la sospecha de que antes se morían muchas personas por adulteración de medicamentos, pero no se sabía. Envió el pésame a las familias de pacientes de hemodiálisis que murieron y aseguró que se les estaba dando todo el apoyo.

“Se está haciendo toda la investigación, ya se tienen algunos elementos y ya hay denuncia en la fiscalía, y también la instrucción es que no haya impunidad, que se aplique la ley y que se castigue a los responsables, y desde luego que se atienda a los familiares de las víctimas, en eso estamos”, dijo. Atención que en realidad no les estaba llegando.

Además, dijo que la siguiente semana iría el director de Pemex, Octavio Romero, para informar del tema. Pero eso no ocurrió. Romero fue a una mañanera hasta el 15 de abril, un mes después, para explicar las negociaciones con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), tema que para ese momento era el centro de la polémica, y no los muertos en el hospital de Villahermosa.

Además de las fotos en Twitter en las que apareció tomando de la mano a varios de los afectados por la heparina sódica contaminada, del 13 de marzo, el director de la paraestatal nunca informó del asunto. Hasta el pasado 6 de junio, que de gira por Veracruz junto al presidente, fue abordado por medios locales y se excusó en que por el debido proceso no podía dar detalles.

“Está en la Fiscalía ese tema. Desde el primer día que ocurrió, dimos parte a la Fiscalía, pusimos la denuncia y está corriendo la investigación. Nosotros no podemos ahí, por el debido proceso no podemos…”, contestó.

Las primeras denuncias se interpusieron ante la Fiscalía de Tabasco, pero días después remitió las carpetas de investigación a la FGR por ser un hospital de una institución federal, y solo continuó apoyando en la realización de necropsias, sin que los resultados fueran concluyentes, detalló a pregunta de Animal Político.

La FGR confirmó que tiene abierta una carpeta de investigación, pero no hay ninguna información sobre avances.

Pemex publicó en total 30 comunicados sobre el tema, entre el 29 de febrero y el 26 de marzo, en los que informó primero de la denuncia ante la Fiscalía estatal, luego de la supervisión de Cofepris, pero nunca mencionó algún tipo de investigación interna. Se le preguntó varias veces al área de comunicación social si había sanciones o averiguaciones por lo ocurrido, pero no hubo respuesta.

Tan solo la Secretaría de la Función Pública señaló que “la Unidad de Responsabilidades de Petróleos Mexicanos, Empresa Productiva del Estado, abrió desde el 2 de marzo pasado un expediente de investigación por medicamentos posiblemente contaminados en el Hospital Regional Villahermosa de Pemex. Se investigan probables conductas irregulares por el suministro de medicamentos”. Pero hasta la fecha, tampoco se ha informado de avances y ningún funcionario público, ni médico ni administrativo, fue suspendido por la muerte de ocho personas.

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Sputnik V: por qué muchos en Rusia tienen dudas sobre su propia vacuna

La vacuna rusa Sputnik V contra la COVID-19 es demandada en todo el mundo, pero muchos rusos siguen sin fiarse.
4 de marzo, 2021
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Cuando las autoridades de localidad de Sputnik anunciaron recientemente que ofrecerían la vacuna rusa Sputnik V en la clínica local, sólo 28 jubilados se apuntaron para recibir la dosis contra la covid-19.

El interés en el extranjero por la vacuna rusa se ha disparado desde que los datos publicados en la revista médica Lancet mostraron que tenía una eficacia del 91.6% contra el coronavirus, a la altura de las mejores del mundo.

Ese respaldo fue un éxito político, además de científico, para un proyecto de prestigio anunciado a bombo y platillo por Moscú y del que muchos dudaban abiertamente en Occidente.

Pero al mismo tiempo que países de América Latina y Europa están pidiendo lotes de Sputnik, el despliegue en la propia Rusia está siendo lento, ya que la gente se muestra muy reacia a ser inyectada.

Galina Bordadymova

BBC
Galina Bordadymova, representante pública del pueblo de Sputnik se muestra orgullosa del avance científico que ha logrado Rusia con la vacuna Sputnik V.

Sputnik… en Sputnik

“Todo el mundo me asustó diciendo que me iba a doler, ¡pero no sentí nada!”, exclamó un pensionista de edad avanzada mientras se ponía el jersey después de recibir la inyección de Sputnik en el pueblo del mismo nombre.

Detrás de él, una enfermera se inclinó para gritar a otro jubilado que debía dejar el alcohol durante un tiempo después de la inyección.

A un par de horas en coche de Moscú, el pueblo de Sputnik tiene una granja de ganado, unos cuantos bloques de apartamentos idénticos y ninguna indicación de por qué se le dio el nombre de un triunfo de la carrera espacial soviética.

A sign in Russian at the entrance to Sputnik village

BBC
En el pueblo de Sputnik desconfían de la vacuna. No están solos: sólo un 30% de los rusos están dispuestos a ponerse la vacuna rusa, según una encuesta.

El vínculo cósmico con la vacuna está más claro.

“El satélite Sputnik fue una innovación rompedora y esta vacuna también lo es”, dice entre risas la dirigente local Galina Bordadymova, abrigada con pieles pero sin guantes en la gelidez de la calle.

“Habíamos previsto que vinieran 25 personas, pero hemos conseguido 28, así que estamos contentos”, insiste, pasando por alto el comentario de que el interés era preocupantemente bajo en una población de más de 1.000 personas, habida cuenta del alto riesgo del coronavirus.

Su equipo había hecho un llamamiento a los residentes de mayor edad, dando prioridad a los más vulnerables al virus. “Todos los que quisieran la vacuna podían recibirla”, afirma Bordadymova.

Interés internacional

Al principio, los analistas occidentales se mostraron desdeñosos, incluso despectivos, respecto a la Sputnik V, ya que los representantes rusos hicieron rotundas afirmaciones sobre un tema del que se disponía entonces una evidencia escasa.

Los datos de los ensayos de fase III demostraron posteriormente que la vacuna es eficaz, con efectos secundarios similares a las desarrolladas en Europa y Estados Unidos, y el interés en el extranjero ha aumentado.

“Incluso nuestros críticos se han quedado sin argumentos”, aseveró el mes pasado Kirill Dmitriev, director del fondo de inversión estatal RDIF, el cual respalda a Sputnik.

Moscú

BBC
Las autoridades rusas han desplegado centros de vacunación temporales en los centros comerciales para agilizar la campaña.

El RDIF afirma que 39 países ya han aprobado su vacuna y, para alegría de Rusia, incluso se le está pidiendo que ayude a la UE, que está sufriendo escasez.

Hungría fue la primera en aprobar la vacuna rusa para su uso de emergencia y Eslovaquia acaba de recibir dos millones de dosis, obviando la posibilidad de que Sputnik le sirva a Rusia como una “herramienta” para ejercer influencia.

A la covid-19 no le importa la geopolítica, argumentó el primer ministro eslovaco, Igor Matovic.

“Se puede decir que es un instrumento de Rusia o que la vacuna es sólo una víctima del contexto político, pero definitivamente la política está más explícitamente presente en el caso de la vacuna rusa que en cualquier otra producida en el mundo actualmente”, señala Andrei Kortunov, del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia.

Sin embargo, Rusia tiene ahora tantas solicitudes de Sputnik que el Kremlin afirma que no puede atenderlas todas con la capacidad de producción actual.

El RDIF dice que abastecerá a los mercados extranjeros desde plantas en el exterior, no con dosis destinadas a los rusos, pero aún no ha dado detalles, ni un calendario.

“Para Putin, hallar la vacuna era una forma de demostrar al mundo que Rusia es un país desarrollado y de gran envergadura, capaz de alcanzar grandes éxitos en áreas que exigen mucho conocimiento y tecnología”, considera Tatiana Stanovaya, de la consultora R.Politik.

Pero la aprobación de Sputnik en toda la UE sigue siendo un objetivo difícil.

“Cuando se decide comprar la vacuna rusa, parece que se invierte o se aprueban los logros del régimen de Putin o del propio Putin”, afirma.

Vladimir Putin

Getty Images
Existe una gran demanda internacional para la vacuna rusa, lo que muchos interpretan como un logro del presidente Vladimir Putin para mostrar a Rusia como un país poderoso.

Precauciónes de los rusos

En la aldea de Sputnik no hay tal discusión sobre política y vacunas.

Algunos residentes están nerviosos por la posibilidad de contraer el coronavirus: dos lugareños de 50 años murieron a causa del virus en la primera oleada de la pandemia.

Pero sus habitantes parecen aún más temerosos de vacunarse.

Una encuesta realizada esta semana por los sociólogos del Centro Levada, reveló que sólo el 30% de los rusos está dispuesto a recibir la Sputnik V, un 8% menos desde que se inició el despliegue sanitario, y eso a pesar de que los datos sobre su seguridad ya son públicos.

campaña metro moscú

BBC
Se han hecho campañas para promocionar la vacunación, pero sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

“La gente tiene miedo; hay todo tipo de rumores sobre complicaciones”, explica Lidia Nikolaevna mientras retira una espesa capa de nieve de la puerta de su garaje.

Hace poco estuvo en el hospital por la covid, por lo que su médico dice que ella misma no necesita todavía un pinchazo.

Tal vez más tarde“, aventuró Lidia, haciéndose eco de otros habitantes del pueblo.

“La gente dice que está bien, pero vamos a ver. Si todo va bien, creo que más gente se vacunará”.

“Los rusos son conservadores: no se fían de su propio Estado y no se fían de lo que pueda salir de este Estado”, afirma Andrei Kortunov sobre la indecisión de la gente.

Al no haber un nuevo confinamiento nacional, y debido a las escasas alusiones a las muertes por covid que hacen las autoridades, se les podría perdonar que pensaran que el peligro ha pasado.

La televisión estatal no se ha desplegado con toda su fuerza persuasiva y el propio presidente, Vladimir Putin, aún no se ha vacunado.

Vacuna contra la covid desarrollada y aprobada por Rusia

EPA
La vacuna, llamada Sputnik-V, fue desarrollada por el Instituto Gamaleya y se registró después de dos meses de ensayos en humanos

Así que, a pesar de que el operativo llega incluso a los puntos más remotos, como Sputnik, y los puntos de vacunación ambulantes en los centros comerciales de las ciudades, sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

Muy por debajo del objetivo del Ministerio de Sanidad, que es alcanzar el 60% de todos los adultos en seis meses.

El Kremlin insiste en que no hay déficit de vacunas para uso doméstico.

Pero su descripción de la producción y la demanda interna como “en armonía” para “esta etapa” sugiere cierta reticencia a promover la campaña de vacunación con demasiada intensidad mientras que no haya más ampollas rodando por las cintas transportadoras de las fábricas.

De vuelta a casa desde la clínica del pueblo de Sputnik, el jubilado Anatoly dice que recibir su inyección no fue gran cosa.

“Fue solo un momento”, cuenta, haciendo el gesto de recibir un pinchazo en el brazo, pero duda de que realmente necesitara vacunarse.

“¡Estoy sano! Sólo tienes que beber samogon”, insiste Anatoly, refiriéndose al alcohol casero de alta graduación.

“Creo que eso también me protegerá del covid”, ríe el hombre de 74 años, antes de alejarse por la nieve.


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