Presentan proyecto para recuperación económica y ambiental de América Latina
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Presentan proyecto pospandemia para la recuperación económica y ambiental de América Latina

Legisladores de 24 países firmaron un plan cuyo objetivo es mitigar la emergencia climática y mejorar las condiciones de vida de quienes perdieron su sustento por la pandemia de COVID.
Cuartoscuro
6 de julio, 2020
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Legisladores de diversos países de América Latina, incluido México, presentaron un plan de recuperación económica y ambiental para las poblaciones más afectadas por la emergencia climática y la pandemia por COVID-19.

El proyecto pospandemia se llama Plan de Recuperación Económica con Justicia Social y Ambiental 2020-2030 y es impulsado por el movimiento internacional Nuestra América Verde, encabezado por líderes sociales y políticos de la región.

La versión preliminar fue publicada este lunes y presenta 14 propuestas concretas sobre mitigación, adaptación y financiamiento para el beneficio de las familias más pobres de la región.

Lee: AMLO asegura que ya se está recuperando la economía; dice que en julio ya no se perderán empleos

Básicamente, el plan consiste en aplicar medidas para la transición a energías limpias y sostenibles en materia de vivienda y de transporte; así como la defensa del agua y la protección social de trabajadores y sus familias. 

También plantea medidas de financiamiento justo, como el cobro de impuesto a la riqueza. 

Los autores del documento señalan que, a consecuencia del COVID-19, América Latina enfrenta su peor crisis social y económica en muchas décadas, además de ser una región de alto riesgo climático, por lo que el plan debe ponerse en marcha lo más pronto posible.  

“No solo hemos sido testigos del dolor causado por miles de muertos, sino también del desamparo de millones de trabajadores que han perdido sus empleos y de familias que no tienen recursos para enfrentar el hambre”, refieren. 

Ante este contexto, el principal objetivo del plan es mitigar el cambio climático y reducir las desigualdades sociales de la región acrecentadas por la pandemia.

“La crisis sanitaria, económica y social generada por el COVID-19 es solo un preludio de lo que podría enfrentar el planeta si no se aborda la emergencia climática”, se lee en el documento.  

Los creadores del plan lamentan que a pesar de las advertencias de la comunidad científica sobre las consecuencias de la emergencia climática, la sociedad en general y los líderes mundiales no han emprendido acciones que ayuden a revertirlas.

Señalan que la aplicación del proyecto solo será posible con el uso de la ciencia, la cooperación internacional y la justicia social. 

Inversión en sustentabilidad

Actualmente, la región de América Latina sufre las consecuencias de décadas de emisión descontrolada de dióxido de carbono (CO2), principalmente por parte de los países de América del Norte. 

El exceso de CO2 no solo es un detonante del calentamiento global, sino que también causa daños directos en los océanos y arrecifes, así como en algunas especies animales.    

A nivel continental Estados Unidos es el principal emisor de dióxido de carbono, con un total de 399 mil millones de toneladas de CO2; seguido de Canadá, que produce 32 mil toneladas, y México, con 19 mil toneladas.

En Sudamérica, Brasil lidera la lista con 14.2 mil toneladas de CO2; despupes Argentina con 8 mil toneladas y Venezuela con 7.6 mil toneladas. 

Por ello, el plan impulsado por Nuestra América Verde plantea una transición a energías limpias que tenga como objetivo alcanzar una matriz energética del 100% de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) para el año 2050.

Para lograr esto proponen acelerar el cierre de termoeléctricas, al mismo tiempo que se invierte en energías limpias. 

Lee: ¿Cuántos empleos formales le ha costado a México la pandemia?

Así como la construcción de 25 millones de viviendas sostenibles para los sectores más vulnerables, y el reacondicionamiento en eficiencia energética y confort térmico de 40 millones de hogares. 

En cuanto al transporte público sugieren invertir en el mediano plazo en un sistema  eléctrico gratuito, y aumentar la infraestructura de movilidad urbana no motorizada y ciclovías. 

También incrementar la inversión en el transporte interurbano bajo en emisiones y fomentar la creación de redes ferroviarias eléctricas. 

Señalan que estas medidas ayudarán a desincentivar el uso del transporte aéreo, al menos mientras no existan soluciones bajas en gases de efecto invernadero para este medio.

Defensa del agua

El proyecto señala que a pesar de contar con una alta disponibilidad de agua, América Latina tiene importantes desafíos en cuanto a su accesibilidad y suministro.

Detallan que el 23% de la población de la región (unas 125 millones de personas) vive cerca de cuencas donde existen problemas de escasez de agua potable. 

Bajo este contexto, el plan propone el desarrollo de políticas subregionales y el fortalecimiento de los instrumentos nacionales de administración del agua. 

Estas acciones traerán consigo una mejora de los sistemas de suministro urbanos, eficiencia en el uso agrícola e industrial y se privilegiará el consumo humano.

El proyecto también apuesta por la conservación de los glaciares y el establecimiento del agua “como recurso estratégico para la supervivencia”. 

Protección a trabajadores

En este punto, el plan hace mención de las millones de personas que perdieron sus empleos por culpa de la pandemia y la situación que enfrentarán durante los próximos años. 

Por otro lado, señala que la crisis sanitaria “dejará marcas en la forma en que trabajamos, mientras que la crisis ecológica y climática exige cambios radicales en la organización económica regional”. 

Para este punto el plan propone: 

– Establecer una renta básica de emergencia para las familias vulnerables durante la crisis, es decir, aquellas que perdieron sus empleos o medios de supervivencia.

– Facilitar el traspaso de nuevas fuentes de trabajo para quienes lo perdieron o están en sectores amenazados por la emergencia climática, así como ofrecer capacitación y educación a las comunidades mientras se apoya con una renta especial a trabajadores afectados.

Impuesto a la riqueza

Por último, el plan sugiere el cobro de “un impuesto a la riqueza” para el 1% de la población más rica de la región. 

Ese 1%, según el documento, concentra más del 40% de la riqueza de América Latina, por lo que resultaría justo que se les cobre un impuesto adicional.

“Necesitamos que los más ricos pongan de su parte para la recuperación económica de todos, y que nuestros países cooperen para que las normas tributarias sean más justas y efectivas”, dicta el plan. 

Por otro lado, aconsejan la creación de una “coalición de países del Sur Global” que erradique las pérdidas económicas ocasionadas por los “Paraísos Fiscales”, que han sido hasta de 13,500 millones de dólares al año. 

Así como un acuerdo de paz y cooperación para disminuir gasto militar a la mitad en un plazo de 5 años, ya que  “actualmente los países de América Latina gastan casi 3 veces más en defensa que a principios de siglo”.

Y la creación del Banco Latinoamericano de Desarrollo Verde, el cual estaría conformado por países de América Latina, y promovería el desarrollo de polos económicos e industriales verdes en la región, como la industria de electromovilidad, construcción sustentable, climatización sostenible, entre otras. 

Además de estos puntos, el plan contiene otros proyectos para lograr la unidad de los países en América Latina; proteger a pueblos originarios y activistas ambientales, y conservar y regenerar la biodiversidad.

Las 14 propuestas que del plan se pueden consultar aquí.  

Al momento, el plan está firmado por 24 legisladores de Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala y México. 

Se espera que en los próximos días se unan más países hasta abarcar toda América Latina. 

Por México firmaron las senadoras: Citlalli Hernández, de Morena; Patricia Mercado y Veronica Delgadillo de Movimiento Ciudadano, y Alejandra Lagunes del Partido Verde.

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Qué puedes hacer para reducir el riesgo de contraer COVID cuando viajas en transporte público

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.
9 de septiembre, 2020
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En el metro de Londres, los pasajeros más listos conocen algunos secretos para llegar más pronto a su destino.

En los túneles ubicados entre las plataformas de las estaciones, por ejemplo, hay rutas que no están señaladas y que ofrecen atajos.

Y si eliges ciertos vagones, éstos te llevarán exactamente al punto donde está salida en la plataforma para que puedas salir pitando antes que el resto.

Navegar el transporte público durante la pandemia, sin embargo, es algo que ni los pasajeros más experimentados habían tenido que hacer antes.

Transportarte de un lugar a otro rápidamente ahora parece mucho menos importante que hacerlo de manera segura.

¿Cómo pueden reducirse los riesgos?

metro

Getty Images
Durante el confinamiento el metro de Londres transportó sólo a una tercera parte del número normal de pasajeros.

Hay, por supuesto, algunas cosas esenciales: usar una mascarilla, tratar de evitar las horas más congestionadas y seguir las guías de distanciamiento físico.

Seguir los consejos de salud pública es lo más importante y esto reducirá el riesgo significativamente.

Pero hay otras medidas menos obvias que vale la pena conocer.

El análisis de la investigación del transporte y la psicología de pasajeros pueden ofrecer algunas claves, además de indicar los cambios que debemos llevar a cabo en los próximos meses.

Asuntos de ventilación y flujo de aire

Con una enfermedad como covid-19, entre más gente respire, tosa o hable en el mismo espacio confiando, mayores las probabilidades de que resultar infectado.

Tu mejor opción, si puedes, es optar por la bicicleta, caminar o un escúter, ya que así podrás mantener la distancia de los otros.

Los autos obviamente también son seguros, siempre y cuando viajes con gente que vive en tu casa. Pero si todos conducimos esto llevará al efecto de la “tragedia de los bienes comunes” de mayor tráfico y mayor costo medioambiental, así que es difícil recomendarlo como una alternativa socialmente responsable.

“Los autos son muy ineficientes al usar la infraestructura urbana. Si todos nos movilizamos en auto, nadie se mueve”, dice Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

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Getty Images
Entre más ventilación tiene tu medio de transporte, mejor.

Si viajas por tren, autobús o metro, un factor que tienes que considerar cuando planees tu ruta es cómo está ventilado, explica Nick Tyler, investigador de transporte de la Universidad de Londres, quien ha hecho modelos de la forma como el virus se propaga en los autobuses.

“Fuera, en el aire libre, las microgotas se disipan en el aire y el viento”, dice. “Una vez que están dentro, éstas tienen menos movimiento”.

Los diseños difieren pero entre más ventanas, mejor. Por esta razón, un subterráneo es más difícil de ventilar que un tren o autobús en la superficie.

Según un estudio de 2018 realizado por Lara Gosce de la Universidad de Londres, la gente que usaba el metro de la capital británica regularmente tenía más probabilidades de sufrir síntomas de gripe que los que no lo hacían.

En general, los sistemas de ventilación del transporte público terrestre son menos efectivos que los de los aviones.

El aire en los aviones es redistribuido a través de sofisticados filtros HEPA (recogedor de partículas de alta eficiencia) con una cierta frecuencia, lo cual debe bloquear la mayoría de las partículas virales.

“La ventilación en los aviones es muy criticada de muchas formas. En realidad es uno de los mejores sistemas que podemos encontrar”, afirma Tyler.

Y a diferencia de muchos trenes y autobuses, el flujo de aire viaja directamente desde el techo al piso. Esto significa que las microgotas son empujadas al piso, lejos de las manos y las caras, más rápidamente.

Un vagón de metro de Nueva York, por el contrario, empuja el aire de forma horizontal, y usa filtros con menor rendimiento que los aviones, clasificados con siete en una escala de 20 en términos de eficiencia.

La ciencia es oro

Cuando analices tu medio de transporte, vale la pena que consideres cuánto se habla y a qué volumen.

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.

avión

Getty Images
Muchos critican la ventilación de los aviones pero es el sistema más eficiente que hay.

Se piensa que esta es una de las razones por las que los clubes nocturnos, bares o plantas de empacado de carne tan experimentado altos niveles de contagio.

Así, un vagón de tren con cacofonía donde viajan hinchas deportivos que cantan presentará más riesgo que un autobús silenciosos donde los pasajeros leen sus teléfonos.

Dónde sentarse

Una viñeta muy citada de la revista New Yorker dice: “Nunca te subas en un vagón vacío”. Lo que implica que no te gustaría descubrir por qué todos han evitado subirse a ese vagón, por ejemplo, por un mal olor, o, en el peor de los casos, porque allí te podrían asaltar.

Ese consejo sigue vigente, por ejemplo si eres mujer y viajas de noche. Pero en la pandemia, evitar las multitudes de otros pasajeros es lo más prudente, si puedes hacerlo.

Además de alentar el uso de mascarillas, muchas autoridades de transporte han introducido señales y anuncios para recordar a la gente que mantenga la distancia física cuando se siente, pero ¿qué otras cosas hay que saber sobre qué asientos elegir o evitar?

Un estudio reciente en China analizó cuánto afecta la proximidad en los asientos en los trenes para el riesgo de transmisión.

Al rastrear los viajes y el lugar del asiento de más de 2.000 personas que tenían el virus en la red de trenes de alta velocidad de China, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, lograron ver cómo el virus se desplazaba entre la gente.

Sentarse en la misma fila, especialmente una adyacente, tenía el mayor riesgo en este escenario en particular.

Al parecer los respaldos entre las hileras en el tipo de tren que estudiaron, un tren interurbano de alta velocidad, pudo haber ofrecido cierto tipo de barrera.

La gente sentada en la misma hilera en un viaje interurbano también necesitaba pasar frente a los otros pasajeros para ir al baño o a buscar refrigerios.

(Es importante notar que los investigadores no descartaron que la transmisión en las hileras era más alta debido a que la gente sentada de forma adyacente tenía más probabilidades de ser familiar o amigo, y que tenían contacto cercano).

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Getty Images
El virus también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contamiadas.

Quizás no sorprende que los viajes más largos incrementaron el riesgo, incluso para quienes estaban sentados a dos filas de distancia.

Los investigadores encontraron que después de dos horas, una distancia de menos 2,5 metros y sin mascarilla fue insuficiente para evitar la transmisión.

Algo tranquilizador fue el hecho de que sentarse en el mismo asiento de alguien que tenía el coronavirus no incrementó significativamente el riesgo de contagiarse.

Dónde pararse

Un estudio sobre conducta de pasajeros de metro en la ciudad de Nueva York sugiere que la gente que viaja parada tiene más probabilidad de agarrarse a los postes verticales que a otros asideros, como correas o tiras de resorte.

Aunque se piensa que el virus se transmite principalmente por el fino espray de aerosoles y microgotas que producimos cuando hablamos, respiramos o tosemos, también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contaminadas con el virus y después nos llevamos los dedos a la boca o nariz.

Los investigadores también encontraron que los neoyorquinos que deciden pararse en los vagones tienen más probabilidad de permanecer cerca de las puertas, debido a la proximidad de la salida, las divisiones para recargarse o la oportunidad de evitar el contacto visual con los pasajeros sentados.

Así, quedarse cerca de las puertas puede tener beneficios mixtos. Quizás es uno de los espacios mejor ventilados, pero también es el más congestionado.

Se encontró que los hombres tienen más probabilidad de permanecer parados que las mujeres cuando los vagones comienzan a congestionarse.

Quizás se debe a la antigua cortesía social o quizás los hombres prefieren quedarse de pie.

Pero si consideras que los estudios muestran que los hombres se lavan las manos con menos frecuencia que las mujeres, podrías concluir que es mejor no compartir un poste con un hombre que puede tener las palmas sucias.

metro

Getty Images
Todavía no se sabe cómo cambiará el transporte en las ciudadaes cuando pase la pandemia de covid-19.

Lo que se desconoce

Aunque viajar regularmente en transporte público involucra cambios en el riesgo para la gente, por ahora no se sabe cuánto.

Hay cierta razón para el optimismo, como informó recientemente Christina Goldbaum en The New York Times: el rastreo de contactos en Japón, Francia y Austria no encontró vínculos entre los brotes y las redes de transporte público.

Algunos modelos matemáticos también sugieren que el transporte público bien ventilado con el uso de mascarillas presenta menos riesgo que otros ambientes interiores, como un bar concurrido y poco ventilado.

Es posible que los viajes de corta distancia, la ventilación y permanecer callados también ayuden. Pero es necesaria más evidencia.

Lo que es claro es que regresar a las formas prepandemia no funcionará, al menos en el futuro cercano.

Los autobuses en Londres, por ejemplo, han limitado su capacidad a 30%, así que por cada pasajero que regrese a la oficina ahora, necesitarás 2 o 3 autobuses más en la hora punta para mantener el distanciamiento social, o la gente enfrentará retrasos.

E incluso al llegar a su oficina, un trabajador en un rascacielos deberá esperar más tiempo formado para poder entrar a un elevador con distanciamiento social, afirma Tyler.

Quizás debemos ver esto como una oportunidad para repensar el transporte.

“Durante la época de cambios es importante permitir la experimentación en las ciudades”, dice Ratti.

“La capacidad de probar algo, ver si funciona y transformar la ciudad es algo que deberíamos conservar en el mundo post covid-19”.

Así, aunque hay formas para reducir a corto plazo tu riesgo en el transporte público, una pregunta más importante que debemos plantearnos es si es momento de reexaminar cómo transportarnos de un lugar a otro.

¿Cómo será trasladarse en una ciudad después de un año o dos de enfocarnos en la seguridad y no en la capacidad o la velocidad?

No se sabe pero, por ahora, lo único que podemos hacer como pasajeros es aferrarnos a lo que ha sido comprobado y esperar que el futuro nos lleve a un mejor lugar.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=RaH9rA2Kdxw

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0

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