Detectan el uso de miles de cuentas en Twitter para reposicionar al PRI 
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Especial

Detectan el uso de miles de cuentas en Twitter en un intento de reposicionar al PRI

Signa_Lab ubicó 26 mil 842 cuentas en Twitter que de forma sistemática apoyan al PRI o al gobierno de Alfredo del Mazo en el Edomex.
Especial
Por @Signa_Lab
14 de julio, 2020
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A dos años del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales en México, el PRI, partido que gobernó durante más de 70 años ininterrumpidos al país, y que luego de 12 años regresó al poder, de 2012 a 2018, bajo el mandato de Enrique Peña Nieto, parece estar en una fase de repliegue del escenario más visible de la discusión pública nacional, sin un líder identificable y cargando a cuestas una imagen sobre todo negativa y con muy poca legitimidad. Sin embargo, en las redes sociales empieza a emerger una estrategia de reposicionamiento.

La derrota del PRI en 2018 fue consecuencia, en cierta medida, del hartazgo de la ciudadanía debido a escándalos del propio presidente y de su entonces esposa, Angélica Rivera; a miembros de su círculo más cercano, como el primer secretario de Hacienda y luego canciller, Luis Videgaray; a un incremento en la violencia y continuidad en la estrategia militarizada, fallida, de contención de ésta; a la falta de resolución efectiva de casos de violaciones a derechos humanos que marcaron la vida nacional, como Ayotzinapa y Tlatlaya; a la corrupción de personajes que aparecieron como aliados en un primer momento del sexenio y ahora son prófugos de la justicia o están enfrentando procesos penales, como Javier Duarte, exgobernador de Veracruz; César Duarte, exgobernador de Chihuahua; Rosario Robles, extitular de la Secretaría de Desarrollo Social, y Emilio Lozoya, exdirector de PEMEX.

Entérate: Estafa Maestra, ni un día en el sexenio de EPN se dejaron de desviar recursos públicos

Todo esto, aunado a la acumulación de apoyo de una base social en todo el país, a lo largo de al menos 18 años, por parte del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador, y a una candidatura con fragmentaciones internas desde el Partido Acción Nacional, fueron algunos de los elementos que configuraron la victoria contundente de López Obrador, y la derrota (en un lejano tercer lugar en votos) del PRI.

Sin embargo, a dos años del proceso electoral, el contexto de polarización en la política nacional que tiende en muchas situaciones a agotar la discusión de la agenda pública en pugnas entre partidarios a favor y en contra del discurso presidencial, que ha elevado el tono violento de la discusión, sobre todo en redes sociales, y ha radicalizado, hasta niveles preocupantes las diferencias entre quienes opinen distinto acerca del actuar del mandatario, impidiendo cada vez más los matices y las posibilidades de encuentro con el otro, también ha producido un escenario que posibilita la construcción de estrategias de posicionamiento de tendencias de apoyo al PRI que, de a poco, van ganando terreno en la agenda sociodigital, mientras no toquen los temas de mayor crispación a nivel nacional.

Como parte del monitoreo constante de tendencias digitales en México y coyunturales a nivel internacional, Signa_Lab detectó desde el pasado abril de 2020 la aparición constante de tendencias de apoyo al PRI y a Alfredo del Mazo (gobernador priista en el Estado de México). A partir de ese mes, en el Laboratorio se empezó a darle seguimiento puntual a estos comportamientos en Twitter.

En esta primera entrega evidenciamos una estrategia con un intento de reposicionamiento del PRI a través del uso de más de 26 mil cuentas genéricas utilizadas en Twitter, destacan supuestos logros y acciones gubernamentales efectivas en el Estado de México para prevenir contagios de COVID-19, y han empezado a construir un relato que, de manera implícita, aleja al PRI de los yerros, las omisiones, las posibles complicidades y delitos aún no resueltos, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Nuevo escenario, misma estrategia: Amplificar y desviar

Las cuentas genéricas en apoyo constante al PRI y al gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, identificadas por Signa_Lab, se crearon, todas, a partir de enero de 2018, con una primera concentración en el mes de abril, que coincide con el periodo de campaña electoral, y a partir del 1 de julio, es decir, inmediatamente después de la derrota del PRI a nivel nacional en las elecciones federales en las que Andrés Manuel López Obrador resultó ganador.

Signa_Lab descargó, filtró y analizó los mensajes de 26,842 cuentas presentes en 20 tendencias nacionales en Twitter relacionadas con el gobierno del Estado de México, posicionadas en los últimos tres meses y que presentan las siguientes características:

Utilizan nombres genéricos, nombres comunes de la A a la Z, acompañados de una secuencia aleatoria de ocho dígitos. Este tipo de nombres de usuario suelen ser una señal de que fueron seleccionados a partir de las sugerencias que la propia red social, Twitter, hace cuando una persona está dando de alta una cuenta. Este es un método relativamente común, pero llama la atención que 26 mil 842 cuentas, que sistemáticamente apoyan al PRI, hayan sido dadas de alta de este modo.

Los mensajes producidos por estas cuentas son, de manera sistemática, de apoyo al PRI o al gobierno de Alfredo del Mazo. En ocasiones publican el mismo tweet, o variaciones mínimas del mismo mensaje.

La mayoría de las cuentas se identifican con nombres e imágenes de mujeres, 51% de las cuentas no tienen biografía y cerca de 16% muestran en ella una redacción idéntica entre sí, con secuencias de emoticonos o frases como “feliz”, “soy feliz”, “hola”, “divertida”, “familia”, “amo a mi familia”, “auténtica”, “ser yo misma”, “soy única”.

Estas cuentas lograron producir en conjunto un volumen de 148 mil 454 tweets únicos, de los cuales 147 mil 410 (99%) no recibieron más de 10 likes, lo cual podría apuntar a la poca inserción orgánica que tuvieron en la conversación digital.

Más de 80% de estas cuentas registraron menos de 200 seguidores al momento de la descarga.
De estas 26 mil 842 cuentas genéricas, mil 436 fueron creadas en 2018 (5.34%), 11 mil 951 fueron creadas en 2019 (44.52%) y 13 mil 455 en 2020 (50.12%).

Esta gráfica muestra el volumen de tweets únicos (sin contar repeticiones por retweets) que generaron cuentas anómalas en cada una de las tendencias descargadas durante el periodo de muestra. Destacan las etiquetas relacionadas con las “prevenciones” que el gobierno del Estado de México anuncia tener con respecto al semáforo del Covid-19, el pago completo del bono a profesores por el Día del Maestro y el propio nombre del gobernador2. Todas a favor del gobierno local y/o del partido.

Este tipo de estrategias de automatización para inflar conversaciones en Twitter son muy similares a las que fueron utilizadas en tendencias a favor del gobierno de Enrique Peña Nieto. También llamadas “peñabots”, se trataba de cuentas y estrategias técnicamente más burdas y menos sofisticadas que las que vemos en la construcción anómala de tendencias a nivel nacional hoy en día, documentadas por Signa_Lab y otros analistas.

Lo mostrado hasta aquí es una estrategia de reposicionamiento, ¿con qué fines? ¿Impulsar a un actor político?, ¿promover programas de gobierno?, ¿ensayar de cara a las elecciones de 2021?

Como hemos dicho en informes anteriores, la manipulación de la conversación en redes puede ser evidenciada y ser comprobada. Los enfoques y metodologías aquí presentados tienen como objetivo generar información y comprensión sobre los procesos de manipulación de la conversación orgánica (natural, espontánea) en redes sociales, cuya incidencia en la construcción de la agenda pública es cada día más relevante.

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El boom del sotol, el licor perseguido en México y la polémica de su producción en Texas

Forma parte de la identidad de Chihuahua, Coahuila y Durango y es también un destilado con un mercado en expansión.
16 de julio, 2022
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“En mi pueblo acostumbran a decir: ‘Vamos a hacer la mañana’. Y lo primero que hacen al levantarse es tomar una copa de sotol”.

Jesús Miguel Olivas, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, habla del único destilado mexicano que no se hace a partir de un maguey o agave, de una bebida que, aunque ancestral, es para muchos una gran desconocida.

El sotol integra la historia y el paisaje cultural de Chihuahua, Coahuila y Durango, los tres estados del norte de México en los que se produce.

“Forma parte de nuestra identidad. Está presente en corridos, en la poesía, en la literatura. Es un legado de esta región”, le dice a BBC Mundo Ricardo Pico, vicepresidente del Consejo Certificador del Sotol. Por ello, está protegido con una denominación de origen.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
El sotol es el único destilado mexicano que no se elabora a partir de un maguey o agave.

Y es, además, un mercado en expansión. “Comercialmente hablando, es lo que era el mezcal hace 12 años”, asegura Pico, comparándolo con el espirituoso mexicano cuya producción ha aumentado en ese periodo de los 500.000 a los 6,5 millones de litros al año. Aunque no hay cifras oficiales, los entrevistados para este artículo concuerdan en que hay un boom del sotol.

Ahora, hay quien ve ambos aspectos del sotol —la identidad que representa y su potencial comercial— amenazados.

Y es que también se ha empezado a hacer del otro lado de la frontera, en Estados Unidos.

La polémica sobre quién tiene derecho a elaborarla está servida.

Conocimiento ancestral

La palabra sotol proviene del vocablo náhuatl tzotollin, que significa el dulce de la cabeza.

La bebida conocida con ese nombre se elabora con distintas especies del género Dasylirion, una planta nativa deldesierto chihuahuense que resiste las extremas temperaturas —hasta mínimas de -14°C en invierno y 42°C en verano— de ese ecosistema semiárido que abarca la zona norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

Mapa de las zonas en las que crece la planta del sotol

BBC

Ya en tiempos prehispánicos, las comunidades originarias de ese vasto territorio se servían de ella, principalmente para alimentarse.

“Asaban el corazón, conocido como piña, y hacían una especie de pastas que se podían almacenar. Eran una buena fuente de carbohidratos”, le dice a BBC Mundo Jeffrey Keeling, profesor de biología y gestión de recursos naturales de la Facultad de Agricultura y Ciencias Naturales de la Universidad de Alpine, Texas.

Los rarámuri o tarahumaras, quienes le siguen llamando sereque, la usaban también para hacer utensilios —no por nada en inglés se conoce también como desert spoon, cuchara del desierto—, canastas, zapatos y artesanías, o con fines medicinales, por sus propiedades antibióticas.

La planta del sotol, del género Dasylirion.

Getty Images
La planta del sotol tiene aspecto de palma.
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Getty Images
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Y elaboraban con ella un brebaje fermentado, similar al pulque que se hace con agave en otras zonas de México, de muy baja graduación, para usos ceremoniales ya desde hace 800 años, apunta el experto.

La destilación llegaría después, cuando los españoles trajeron consigo la técnica en el siglo XVI, y la bebida se empezó a parecer a la que se conoce actualmente.

Fermentación y destilado

Han pasado siglos desde aquello, pero el proceso de elaboración no ha variado mucho en décadas y su producción hoy sigue siendo mayoritariamente artesanal y en algunos casos semiindustrial, señala Pico.

Antes que nada, hay que cortar la planta, que crece de forma silvestre.

Hombre corta la cabeza de una planta de sotol.

Ángel Valdez
Son las cabezas de la planta, también llamadas piñas, las que se llevan a la vinata.

Aunque Olivas lidera un proyecto de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que nació en 1996, centrado en la domesticación de la especie, con el objetivo de que en un futuro pueda haber plantaciones y la producción sea sostenible.

“Si no nos aseguramos de establecer plantaciones, es muy probable que si sigue creciendo el interés en la bebida, a mediano plazo nos veamos en problemas para tener materia prima”, le dice a BBC Mundo.

Una vez cortado el tallo o piña, ya en la vinata o destilería se cuece en rudimentarios hornos construidos a ras de suelo.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda para reducirlas a trozos pequeños, a los que luego se les añade agua para que inicie la fermentación.

Piñas o cabezas de la planta de sotol en un horno rudimentario construido a ras de suelo.

Ángel Valdez

Finalmente, el doble destilado permite obtener una bebida con un volumen alcohólico del 45%.

“Tiene cosas en común con las producciones tradicionales de otros destilados, como el ‘perlado’, una técnica basada en la observación para calcular la graduación etílica, pero también muchísimas diferencias”, le dice a BBC Mundo Faridy Bujaidar, antropóloga especializada en bebidas espirituosas del norte de México.

“El tequila, el mezcal y el sotol, cada uno tiene su trayecto histórico, sus sabores y aromas particulares. Son conocimientos regionales muy focalizados“, añade.

La mayor disimilitud es quizá el volumen de producción. Ya comentamos cuánto mezcal se genera al año en el país, una cifra que palidece frente a la del tequila: 350 millones de litros en 2021, según el Consejo Regulador del Tequila.

Mientras, la entidad homóloga del sotol estima que de este se producen anualmente 500.000 litros, cerca del 80% en Chihuahua y el resto a partes iguales en Coahuila y Durango.

“A los ojos del consumidor somos una bebida emergente, aunque sea ancestral”, dice su presidente, Efraín Maldonado.

El Consejo calcula que en México hay unos 40 productores tradicionales.

Décadas de persecución

Este panorama es la herencia de la persecución que sufrieron los sotoleros durante décadas, apunta Pico, vicepresidente del Consejo Regulador del Sotol.

Se debió a una combinación de factores, explica, entre ellas la influencia de la prohibición de los destilados a principios del siglo pasado en el estado aledaño de Sonora y la Ley Seca vigente de 1920 a 1933 al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, además de una “corriente de pensamiento conservador en México según la cual el alcohol corrompía la sociedad”.

“Aunque no hubiera una ley per se en el país que prohibiera la actividad sotolera, la policía conocida como ‘la acordada’ llegaba a las comunidades, para en teoría checar que se cumplían las normas ambientales y sanitarias, y les confiscaba el equipo a los vinateros o los llevaban presos“, cuenta.

Hombre cortando un Dasylirion.

Ángel Valdez
Las plantas a partir de las cuales se hace el sotol se encuentran en estado silvestre.

Eduardo Arrieta, “Don Lalo”, maestro sotolero de cuarta generación del municipio de Aldama, Chihuahua, conoce bien la historia.

En parte porque se la contó su abuelo, quien se llamaba igual que él, y en parte porque la vivió en carne propia.

“Mi abuelo empezó en el sotol muy joven, en 1920, cuando andaba en la Revolución con Pancho Villa”, le dice a BBC Mundo.

‘Quítame esa vinata’, le dijo Pancho Villa un día que pasó por allí a caballo, pero mi abuelo no hizo caso, así que cuando volvió lo agarraron, lo ataron y le dieron con un sable. Según ellos esa era la ley aquí antes”, cuenta.

Cuando mataron al “centauro del norte” en 1923, el abuelo de Don Lalo siguió destilando y le enseñó el oficio a su hijo, quien después haría lo propio con el suyo.

“A mí todavía me tocó esconderme cuando llegaron los de a caballo (la policía), para que no me hallaran y me llevaran. Nos destruían el alambique donde hacía uno el vino (sotol), lo balaceaban para que ya no sirviera”, recuerda.

Pico, del Consejo Regulador del Sotol, analiza aquello —que duró hasta finales del siglo pasado en ciertas zonas— con perspectiva.

“La persecución quizá actuó a nuestro favor porque, ¿quién sabe?, de otra manera quizá hubiéramos acabado ya con la planta”, dice. “O nos hubiéramos convertido en otro Tequila, Jalisco, con una industria completamente desarrollada y millonaria”.

Protección institucional

Para caminar en esa dirección y ordenar y proteger la producción del sotol en Chihuahua, Coahuila y Durango, se creó en 2002 la denominación de origen.

Destilando sotol en una vinata.

Ángel Valdez
La última fase de la elaboración del sotol es la destilación.

Una denominación de origen (D.O.) es un sello que certifica que un producto es originario de una zona geográfica particular, que en ella se llevan a cabo todas las fases de producción, y que a esto se deben la calidad y las características del mismo.

Una de las más famosas es la del champán, que dicta que solo se le puede llamar así al vino espumoso elaborado en la zona francesa de Champagne o la Champaña.

La D.O. del sotol está reconocida a nivel internacional por la Organización Mundial de la Protección Intelectual, en 2005 nació el Consejo Mexicano del Sotol y más recientemente, en 2017, el Consejo Certificador.

Hoy el producto se vende dentro y fuera de las fronteras mexicanas.

“El mejor mercado para el sotol en México está, curiosamente, allí donde se producen otros destilados, porque se valora ese tipo de producto: en Oaxaca, Jalisco, y, por supuesto, Ciudad de México“, informa Pico.

“En Estados Unidos se vende en Texas y California sobre todo, y existe un mercado emergente, en constante crecimiento, en Arizona, Nueva York, Colorado e Illinois“.

El problema que ven muchos en la industria del sotol en México es que EE.UU. está dejando de ser meramente consumidor y ha empezado a producir, aunque aún de forma muy focalizada, concretamente en Texas.

Y es que el sotol, a diferencia del tequila y el mezcal, no está reconocido como bebida distintiva de México por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

¿Quién tiene derecho a producir?

En enero, Sandro Canovas se plantó fuera de una destilería en Marfa, Texas, con un megáfono en la mano y gritó: “¡El sotol es mexicano! ¡Boicot a estos buitres culturales! No apoyen a los ladrones”.

Y repartió entre clientes y curiosos unos papeles en los que se leía: “Ten en cuenta que Marfa Spirit Co. opera a diario bajo estas premisas: a) apropiación cultural; b) el flagrante desprecio de la denominación de origen que pertenece a Chihuahua, Durango y Coahuila en México; c) ningún compromiso ni acciones o programas hacia la sostenibilidad en la producción de sus bebidas espirituosas”.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Fundado en 2021 por Morgan Weber, con una amplia experiencia en el sector de la restauración y al frente de bares especializados en licores mexicanos, Marfa Spirit Co. es una de las empresas que está produciendo destilado a partir de Dasylirion en Texas.

“Están robando patrimonio cultural, una de las tradiciones tangibles más viejas de la región del norte de México junto al adobe —él es adobero— y quitándoles el negocio a los maestros mexicanos que han hecho esto durante generaciones”, le dice a BBC Mundo el activista.

Cánovas empezó a alzar la voz sobre la cuestión en distintos eventos, hablando con sotoleros y otros miembros de la industria, tocó la puerta de las autoridades.

Pronto una confederación de productores mexicanos, el Grupo de Sotoleros El Potrero del Llano, publicó un comunicado condenando que varias destilerías texanas estuvieran usando la palabra “sotol” en sus productos.

Las autoridades chihuahuenses mantuvieron una serie de reuniones sobre la protección de la producción del sotol en el estado, a medida que la conversación llegaba a los ciudadanos.

Y en su edición del 17 de febrero el diario Hechos de Chihuahua publicó en portada este titular: “Sin respetar la denominación de origen, Texas produce sotol”.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda

Ángel Valdez
Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda.

Preguntado por la posición Consejo Regulador del Sotol sobre la cuestión, su presidente Efraín Maldonado es tajante:

“La norma denominación de origen es clara: a lo que se produzca en los tres territorios (Chihuahua, Coahuila y Durango) se puede le llamar sotol, a lo producido fuera no. Puede ser cualquier otro licor, destilado, pero no se le puede decir sotol“.

Weber, el dueño de Marfa Spirit Co., quien hizo equipo con Jacobo Jáquez, del veterano Sotol Don Celso, para elaborar su producto, se defiende haciendo referencia justamente a eso.

“La denominación de origen no dice nada sobre el uso de la planta para hacer una bebida”, le dice a BBC Mundo.

Sería una locura que, si tuvieras acceso a uvas, alguien te dijera que no puedes hacer vino espumoso. Lo puedes hacer. Otra cosa es que le puedas llamar champán. Y yo tengo acceso a las plantas de sotol”.

Por ello, aunque en las etiquetas viejas de sus botellas se leía Chihuahuan Desert Sotol, las más recientes dicen Far West Texas Desert Spirit, a lo que se le añade que está hecho en un 100% con sotol.

“Es importante honrar la tradición y nosotros no le llamamos sotol por respeto, le decimos licor del desierto. Pero las normas federales requieren que se incluyan los ingredientes en el etiquetado, así que tenemos que poner que viene de la planta sotol, como comúnmente se le llama”, explica.

“Nos critican mucho, que estamos violando la denominación de origen, cosa que no hacemos. Lo hacemos todo desde el respeto”, insiste.

Sin embargo, otras compañías les siguen llamando a sus destilados Texas sotol.

Shot de destilado reposado o añejo con dos pedazos de naranja.

Getty Images
Para hacer las variedades reposado y añejo se guarda el sotol en barricas de roble americano desde 4 hasta más de 12 meses.

Maldonado ve difícil que se deje de producir al otro lado de la frontera y cree que el futuro pasará por integrar a las destilerías estadounidenses en la industria ya existente.

“Quizá en algún momento, después de que las autoridades estatales y federales mexicanas puedan tocar base con las autoridades de Estados Unidos, y si encontramos un mecanismo que sea también benéfico para la industria de aquí, entonces a lo mejor nos podríamos sentar y negociarla“, añade.

Mientras, sigue trabajando en “ordenar” la industria, para que los sotoleros pequeños también puedan certificar su destilado y beneficiarse de la denominación de origen, y en unir fuerzas con las entidades de Coahuila y Durango.

“El mercado está creciendo y cada vez existe una mayor necesidad de que se difunda la tecnología para plantaciones”, dice el doctor Olivas.

“Y también que el público se entere de la calidad, el origen y lo que representa técnica, cultural, social y económicamente el sotol. Es importante que la gente sepa todo lo que hay detrás de una copita de sotol“, añadió durante el Festival del Agave, precisamente en Marfa.

La copa que, en su pueblo, toman temprano “para hacer la mañana”.


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