Aumentan los casos de COVID en la obra del aeropuerto de Santa Lucía
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Foto: Alejandro Ponce

Aumentan los casos de COVID en la obra del aeropuerto de Santa Lucía

En el megaproyecto de Santa Lucía, que no ha parado un solo día a lo largo de la pandemia, trabajan 18 mil 653 personas.
Foto: Alejandro Ponce
21 de julio, 2020
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La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) reportó un aumento de contagios por COVID-19 entre los obreros y militares que trabajan en la obra del aeropuerto de Santa Lucía.

La dependencia indicó que hay tres casos confirmados entre el personal civil y seis entre el personal militar, de acuerdo con una respuesta a una solicitud de información obtenida vía transparencia.

Entérate: Santa Lucía y COVID-19, el riesgo de trabajar en una megaobra que no para

En junio, Animal Político dio a conocer que en la Sedena había detectado sólo cuatro casos de contagio en la megaobra: dos civiles y dos militares.

En ese momento había registrado también la muerte de dos soldados y un obrero. Ahora, la dependencia castrense reportó un nuevo fallecimiento entre el personal civil, con lo que suman dos obreros muertos por COVID-19.

La Sedena también reportó la existencia de 11 casos sospechosos entre el personal militar y 10 entre los trabajadores civiles, en espera de confirmar o descartar la presencia del nuevo coronavirus.

En el megaproyecto, que no ha parado un solo día a lo largo de la pandemia, trabajan 18 mil 653 personas en 22 “frentes” u obras dentro de la base militar, de acuerdo con la información proporcionada por la institución.

De ese total de fuerza laboral, 17 mil 715 son obreros civiles y 938 son soldados.

Para cortar las cadenas de transmisión de la enfermedad, la Sedena implementó filtros sanitarios en los cinco accesos a la base aérea, en los que personal militar toma la temperatura a los miles de trabajadores y les aplica alcohol en gel. El uso de cubrebocas es exigido para poder ingresar.

Pese a esos esfuerzos, este medio documentó que en los “frentes” los obreros trabajan sin distanciamiento y en grandes concentraciones de personas; las aglomeraciones también se registran en los puntos de salida, cuando cientos de personas abordan vehículos de transporte público.

También se dio a conocer que los trabajadores alquilan departamentos en colonias aledañas en los que se hacinan hasta 15 personas. En los fines de semana, los obreros viajan en unidades llenas a los municipios de donde son originarios, en los que ha habido cientos de contagios y muertes por COVID-19, conforme cifras oficiales consultadas para la investigación.

El 23 de marzo, al comienzo de la emergencia sanitaria, el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró que la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, junto con sus demás megaobras, sería considerada una actividad esencial por su importancia en la generación de empleos, de modo que las labores no se han detenido, aún en los momentos más críticos de la epidemia.

Para cumplir la meta de que el proyecto aeroportuario esté concluido en la primera mitad del sexenio, los obreros trabajan seis días a la semana, las 24 horas del día y en turnos que comienzan a las 6 de la mañana (el último turno inicia a las 10 de la noche y se extiende hasta la madrugada del día siguiente).

La Sedena informó ayer, en la conferencia matutina de López Obrador, que faltan 609 días de construcción para terminar.

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La impresionante (y costosa) operación del Kremlin para proteger a Putin del coronavirus

Desde el inicio de la pandemia, las autoridades rusas han hecho enormes esfuerzos para proteger al presidente Vladimir Putin de la COVID-19.
7 de abril, 2021
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Desde el mismo comienzo de la pandemia de coronavirus, las autoridades rusas han hecho todo lo posible para proteger al presidente Vladimir Putin de la infección. Pero ¿cómo se organiza una cuarentena al estilo del Kremlin y cuánto ha costado?

Durante el último año, cientos de personas han tenido que ponerse en cuarentena en Rusia, antes de estar cerca de Vladimir Putin. Algunos tuvieron que aislarse incluso si no estaban en contacto directo con el presidente, sino como precaución porque estaban en contacto con otras personas que tenían previsto reunirse con él.

El 25 de marzo de 2020, el presidente Putin se dirigió a la nación y anunció que el 1 de abril marcaría el comienzo de una “semana no laboral”, mientras el coronavirus se propagaba rápidamente en Rusia.

Más tarde, en abril, se introdujo un confinamiento completo con el cierre de tiendas no esenciales y la prohibición de reuniones masivas, mientras una gran proporción de la población comenzó a trabajar desde casa.

Al mismo tiempo, 60 miembros de la tripulación de vuelo especial de la aerolínea Rossiya, al servicio del presidente Putin y de otros altos funcionarios del gobierno ruso, fueron puestos en cuarentena por primera vez el 26 de marzo de 2020 en un hotel no lejos de Moscú.

Desde entonces, cientos de pilotos, médicos, conductores y otro personal de apoyo, así como visitantes del mandatario, han pasado tiempo en cuarentena en una docena de hoteles en toda Rusia para proteger al presidente Putin de la infección.

Recientemente, se informó que el mandatario recibió una vacuna desarrollada en Rusia, aunque no se ha especificado cuál, pero los contratos con varios hoteles de “cuarentena” parecen estar vigentes hasta bien entrado el próximo año.

El servicio ruso de la BBC ha calculado que la Dirección del Presidente de la Federación Rusa, un órgano ejecutivo responsable del buen funcionamiento del equipo presidencial, recibió del presupuesto estatal unos US$84 millones para medidas de lucha contra la pandemia.

Los hoteles del Kremlin

Vladimir Putin en una pantalla.

Getty Images
El Kremlin ha hecho grandes esfuerzos económicos y logísticos para mantener a Putin a salvo de la enfermedad.

El servicio ruso de la BBC ha hallado que, al menos, 12 hotelesse han utilizado para las cuarentenas del Kremlin. Estos lugares de hospedaje se encuentran en Moscú y en su región circundante, la Crimea anexada, así como en una ubicación no muy lejos de la ciudad sureña de Sochi, el escenario de los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 y uno de los lugares favoritos del presidente Putin.

En la lista de cuarentena no había hoteles privados: todos los lugares donde los visitantes y el personal de servicio pasaron tiempo pertenecen a la Dirección Presidencial. Algunas de las reservas están hechas hasta marzo de 2022.

Los miembros de la tripulación de vuelo de Rossiya parecen ser los principales ocupantes de estos hoteles. La tripulación sirve a funcionarios, incluido el propio presidente Vladimir Putin, así como al primer ministro Mikhail Mishustin y otros ocho ministros del gabinete.

El servicio ruso de la BBC pudo saber que el presidente Putin pasó gran parte del año pasado trabajando desde su residencia de Sochi.

Una fuente familiarizada con las condiciones de la cuarentena dijo que decenas de pilotos y otro personal aéreo tuvieron que ponerse en confinamiento cerca de Sochi para proporcionar transporte al mandatario, así como para el primer ministro, el ministro de Relaciones Exteriores y muchos otros. Entre los que se pusieron en cuarentena se encontraban pilotos de aviones y helicópteros.

Confinarse para ver a Putin

Vladimir Putin en un escenario.

Getty Images
Antes de que Putin asista a actos públicos se toman numerosas medidas para minimizar el riesgo de que se contagie.

El 75º aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial debería haber sido una celebración importante en Rusia.

El recuerdo de esa guerra y el papel de Rusia en la derrota del nazismo son partes clave de la narrativa patriótica del gobierno de Putin. La celebración habría tenido lugar en la Plaza Roja el 9 de mayo, el Día de la Victoria de Rusia.

En lugar de ello, la conmemoración se trasladó al 24 de junio de 2020 y se realizó en una escala mucho menor, aunque todavía incluía un desfile militar. Los veteranos de guerra y las celebridades estrecharon la mano del presidente Putin y recibieron premios para conmemorar el aniversario.

Bloomberg informó que antes de reunirse cara a cara con el presidente, más de 200 personas, incluidos 80 veteranos de guerra de entre 80 y 90 años, tuvieron que ponerse en confinamiento durante dos semanas.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó antes del desfile de junio que “un grupo de veteranos” estaba en cuarentena “en excelentes condiciones”, aunque destacó que esto se hacía como precaución por su bien.

El presidente Putin colocando flores sobre una tumba.

Kremlin.ru
Detrás de las apariciones de Putin en público hay toda una operación para asegurar que no corre riesgo de infectarse con el coronavirus.

Las agencias de noticias estatales rusas TASS y RIA-Novosti publicaron historias idénticas, describiendo cómo “uno de los hoteles de Moscú” había sido equipado para la cuarentena de unos 20 periodistas.

Se quedaron en habitaciones individuales, dejándolas solo mientras las limpiaban. No podían hablar entre ellos cara a cara y solo podían comunicarse virtualmente.

No se les permitió fumar ni beber alcohol. Los paquetes y las encomiendas que recibían de fuera del hotel de cuarentena solamente les eran entregados después de ser inspeccionados y desinfectados.

Los reporteros que se encontraban en aislamiento eran alimentados tres veces al día, dejando sus comidas y bebidas fuera de sus habitaciones, junto con cubiertos desechables. Cualquiera que entrara en contacto con ellos usaba trajes de protección personal completos.

También hubo informes sobre funcionarios del gobierno regional que se aislaron antes de las visitas del presidente Putin. Por ejemplo, en la ciudad de Sarov, en la región de Nizhny Nóvgorod, las autoridades locales asignaron US$13.000 para medidas “destinadas a prevenir la propagación de la infección por coronavirus durante la visita del presidente de la Federación de Rusia”.

El servicio ruso de la BBC se enteró de que alrededor de 20 miembros del personal de la administración local de Sarov estaban aislados en una pensión para veteranos de guerra. Los gastos de su estancia incluyeron camas de madera “de nogal”, juegos de ropa de cama, plancha y cuatro cajas fuertes de seguridad.

La BBC le preguntó al portavoz del Kremlin sobre las precauciones amplias y de larga escala tomadas para proteger al presidente Putin y si, en su conocimiento, otros países tenían prácticas similares en vigor. Dmitry Peskov declinó hacer comentarios.


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