Trabajadores de salud protestan por falta de equipos de protección
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Cuartoscuro

Trabajadores de la Salud protestan por falta de equipos de protección en hospitales COVID

Los inconformes sostuvieron una mesa de diálogo con autoridades del sector Salud pero no llegaron a un acuerdo, aseguraron.
Cuartoscuro
1 de julio, 2020
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Alrededor de 30 trabajadores de hospitales del IMSS, ISSSTE y de la Secretaría de Salud de Ciudad de México (Sedesa) protestaron este 1 de julio, acompañados de otras organizaciones como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y hasta un pequeño grupo de anarquistas. 

Los trabajadores de la salud llegaron hasta las oficinas centrales del Seguro Social en Reforma y después se movilizaron a la sede de la Secretaria de Salud, en la calle de Lieja, en la misma avenida de la capital del país. 

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador daba un informe por el segundo aniversario de su triunfo en la elección presidencial, el personal de salud guardó un minuto de silencio, sobre la avenida Reforma, por aquellos compañeros que se contagiaron del nuevo coronavirus y fallecieron. 

Leer más: México supera las 28 mil muertes por COVD-19; 683 trabajadores de salud han fallecido

Los manifestantes llevaban entre sus demandas principales la reincorporación de compañeros que, de acuerdo a lo dicho por ellos, fueron despedidos por denunciar falta de material de protección para evitar contagiarse de COVID-19. 

Otra de sus demandas era la basificación de los médicos y enfermeras que no tienen esa estabilidad laboral. Yoselin González, enfermera del Hospital General de Xoco, de Sedesa, señaló en entrevista con Animal Político: “Queremos que se nos den ya nuestra base porque sí tenemos prestaciones pero nos hacen firmar contrato cada año”. 

Pese a que en las cartulinas de sus compañeros de manifestación se leía: “Nos está matando la corrupción, no hay insumos” o “Exigimos equipo de protección”, Yoselin admite que a ella no le falta material. 

“Yo sí estoy en área COVID, pero sí me dan equipo de protección. El primer mes de la epidemia sí nos hizo falta material. Solo nos daban cubrebocas N95 y una bata desechable. Pero a partir de abril, más o menos, ya tenemos todo el equipo”, aseguró la enfermera. 

La mayoría de las jóvenes con bata blanca y cubrebocas que estaban en la protesta se negaron a dar su testimonio sobre los motivos por los que estaban en la calle manifestándose. 

“No, pregúntale a la de allá, ella es la líder, pregúntale a ella”, decían. 

Una enfermera de la Unidad Familiar 14 del IMSS, en el aeropuerto, habló pero sin dar su nombre. “Nos dan un cubrebocas, un N95, y nos dicen que lo usemos una semana, que lo saniticemos, y ese es un foco de infección”, denunció.

La trabajadora de la salud contó que a esa unidad cuando llegan pacientes, pasan por un filtro, si tienen síntomas, se les canaliza a un hospital, en realidad no permanecen en la unidad y no todo el personal tiene contacto con ellos. 

Mientras las enfermeras daban su testimonio, un grupo, encabezado por Rafael Soto, enfermero del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, ingresó a la Secretaría de Salud para una mesa de diálogo. 

Después de alrededor de 20 minutos salieron y aseguraron que las autoridades no los toman en serio. 

“Nos tomaron el pelo una vez más, prometieron que nos atenderían funcionarios de primer nivel de cada institución y solo llegó alguien de salubridad de la CDMX. Las movilizaciones continuarán el primero de agosto”, afirmó Soto.

Durante la conferencia vespertina sobre COVID-19, Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, aseguró que al inicio de la pandemia en México los equipos de protección para el personal de salud se usaban de forma no óptima (por quienes no estaban en contacto directo con pacientes afectados por el virus), había además una carencia de estos en el mercado internacional (para poder adquirirlos) y hubo también robo interno (en los hospitales) de los mismos para luego venderlos en el mercado negro. 

“Esto llevó a una carencia súbita del material, pero ya se ha subsanado”, aseguró. 

El funcionario agregó que además, en los hospitales hay una deficiencia en protocolos de bioseguridad, una cultura de trabajo apegada a esto y falta de comités de bioseguridad. “Es una carencia histórica y hay que subsanarla también”. 

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Cómo es vivir con crometofobia, el inusual miedo extremo a gastar dinero

No es tan visible como otras fobias. Puede ser difícil de detectar porque las personas suelen ocultarlo y como no tiene una "definición clínica", no se le presta mucha atención.
28 de octubre, 2021
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Gastar dinero, en teoría, debería ser una fuente de satisfacción. Básicamente porque si lo gastas, es porque tienes dinero para gastar, ¿no?

Esta historia no es tan sencilla como parece. Están, por ejemplo, las personas que gastan compulsivamente y lo pasan muy mal cuando no pueden pagar las cuentas.

O los que han tenido una vida de carencias y cuando tienen la posibilidad de gastar, se restringen hasta en las cosas más básicas por miedo -consciente o inconsciente- a caer en la pobreza otra vez.

Otros son devorados por su propia codicia y prefieren llevarse el dinero a la tumba.

La lista de razones asociadas al temor a gastar dinero es muy larga.

Pero cuando esta conducta comienza a interferir en el desarrollo normal de la vida, es probable que se trate de una poco común condición llamada crometofobia.

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero.

El concepto tiene un uso más bien informal, dado que no es un desorden mental reconocido médicamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Sin embargo, la publicación contempla algunas categorías donde la crometofobia podría eventualmente encontrar un espacio (pese a no estar incluida como tal).

Una ansiedad excesiva

Se trata de las “fobias específicas”, definidas por la publicación como “el miedo o ansiedad marcados y excesivos que ocurren constantemente al exponerse o anticiparse a la exposición a uno o más objetos o situaciones específicas (por ejemplo, proximidad a ciertos animales, vuelo, alturas, espacios cerrados, visión de sangre o lesiones) que está fuera de proporción con el peligro real”.

Mujer mira por una ventana

Getty Images
La crometofobia podría ser considerada dentro de las “fobias específicas” que define la OMS. Sin embargo, la comunidad científica no la ha incorporado.

Los síntomas, agrega el texto, deben persistir por varios meses y ser lo suficientemente graves como para causar “un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares, sociales, educativas, laborales o en otras áreas importantes del funcionamiento”.

Terapeutas especializados en tratar pacientes que tienen serios problemas con el manejo del dinero, afirman que, independientemente de la definición clínica, es un hecho que algunas personas desarrollan un miedo desproporcionado a gastar dinero.

Se puede discutir si es clínicamente una fobia o no, pero la angustia que experimentan estas personas afecta varias dimensiones de su vida.

“Aferrarse al dinero”

“Hay muchos temas emocionales que están ligados a gastar dinero”, le dice a BBC Mundo Khara Croswaite, terapeuta financiera estadounidense y autora de libros sobre psicología y emprendimiento.

“En mi consulta veo personas que quieren aferrarse a su dinero”, apunta.

“El miedo a gastar dinero es algo que perturba tu vida diaria”, advierte. Puede llevar a las personas a desarrollar conductas como no pagar las cuentas o no querer usar la tarjeta de crédito”.

Persona con dinero en el bolsillo

Getty Images

Una persona con miedo a gastar dinero no solo puede experimentar ansiedad, depresión, o pensamientos suicidas, agrega, sino que también desarrolla problemas en sus relaciones sociales.

Algunos se sienten avergonzados por sus deudas y prefieren aislarse, o descartan cualquier gasto, incluso los más elementales, lo que los lleva a evitar reuniones sociales y a no hacer actividades que disfruta.

Suele afectar el sueño, la salud y el estado de ánimo. Y dependiendo de la gravedad, puede provocar diferentes trastornos de ansiedad.

Es una espiral de pensamientos negativos“, dice Croswaite.

Vivir con una fobia específica grave puede derivar en el abuso de drogas o alcohol y, en los casos más extremos, al suicidio.

“Estaba aterrorizada por el dinero”

“Estaba aterrorizada por el dinero”, cuenta Kelly Reeves en un blog dedicado a temas de emprendimiento y desarrollo personal.

Constantemente revisaba su cuenta bancaria por miedo a lo que podría encontrar.

Y si tenía dinero en efectivo en su cartera, también se obsesionaba con comprobar constantemente que estaba ahí.

Al mismo tiempo, no soportaba hablar de dinero o escuchar a otras personas hablar de dinero.

Las cosas se pusieron aún más complicadas cuando pagar por cualquier cosa le provocaba ansiedad, incluso si era algo realmente necesario, como ponerle gasolina al auto.

Como tampoco pagaba sus deudas porque le provocaba miedo gastar dinero, fue cayendo en un foso cada vez más profundo.

Reeves cuenta que llegó a un punto en que tuvo que reconocer que lo que le estaba ocurriendo no era normal.

Entonces decidió acudir a una terapia que, según su testimonio, le ayudó a enfrentar sus temores.

Y aunque aún tiene deudas, está en una posición mucho mejor que en el pasado.

“Estoy pagando mis cuentas con gratitud”, escribe.

“Bastante raro”

Una fobia específica a gastar dinero “es algo bastante raro”, dice Elizabeth Sterbenz, terapeuta financiera en Los Ángeles, California.

Ojo con signo de dinero

lucapierro
Puede ser que la aversión a gastar dinero no se trate de una fobia.

Probablemente se puede presentar asociada a otros desórdenes de ansiedad, explica, o en conjunto con otras fobias.

“Por eso es importante descubrir si realmente estamos frente a un caso de fobia al dinero o si hay otra cosa detrás, algo más profundo”, señala Sterbenz en diálogo con BBC Mundo.

“Podría desarrollarse cuando ha existido un incidente traumático que la persona puede o no puede recordar”, agrega.

Síntomas

A nivel fisiológico, la persona que padece aversión a gastar dinero puede experimentar síntomas como dificultad para respirar, taquicardia, incremento de la presión arterial, sudoración, náuseas, dolor muscular o diarrea, cuando se enfrenta a la situación.

Desde la perspectiva cognitiva, suele desarrollar creencias negativas o ideas irracionales respecto al dinero y se siente impotente de controlarlos.

Mujer asustada con dinero

Getty Images

Y desde el punto de vista conductual, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico (en este caso el dinero) de todas las maneras posibles.

Este tipo de síntomas se repiten en los distintos tipos de fobia con mayor o menor intensidad.

Causas

Si se considera la crometofobia como un desorden dentro de las denominadas fobias específicas, las causas pueden ser muy variadas.

Según lo describe la Clínica Mayo, un centro médico y académico estadounidense sin fines de lucro, en su página web, las causas de fobias específicas pueden incluir:

  • Experiencias negativas. Muchas fobias aparecen como consecuencia de una experiencia negativa o un ataque de pánico relacionado con un objeto o una situación específicos.
  • Genética y medio ambiente. Puede haber una vinculación entre la fobia específica y la fobia o la ansiedad de los padres de la persona, lo que podría deberse a factores genéticos o a una conducta aprendida.
  • Función cerebral. Los cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de fobias específicas.

Tratamiento

Aunque hay varias alternativas para tratar las fobias, es bastante común el uso de la terapia cognitivo-conductual.

Algunas de las herramientas que se usan para enfrentar el problema son la “terapia de exposición” (donde el paciente es expuesto al estímulo), asociada con técnicas de relajación y técnicas cognitivas para abordar las creencias e ideas irracionales.

“En la terapia de exposición es necesario desarrollar tolerancia a la angustia que provoca gastar dinero”, dice Khara Croswaite.

Terapia

Getty Images
La fobia al dinero requiere terapia cuando afecta el desarrollo normal de la vida.

Eso se puede lograr, explica, poniéndose inicialmente metas pequeñas como, por ejemplo, gastar US$1 en el supermercado. Luego, por ejemplo, gastar US$50 en un regalo para alguien especial.

Y así, paso a paso, avanzar al primer pago de la tarjeta de crédito.

“Se trata de una repetición para confrontar el miedo con el apoyo de un profesional del área de salud mental”, señala la especialista.

Por otro lado, muchas fobias están relacionadas con las narrativas que construimos en torno al objeto o la situación que nos afecta, explica Elizabeth Sterbenz.

Influyen mucho “las historias que nos contamos a nosotros mismos” y que ni siquiera nos damos cuenta.

Podemos convencernos de que somos ineptos para manejar el dinero, aunque eso no sea así.

Cada terapeuta tiene su manera de abordar el tema. El punto es que si el miedo excesivo a gastar dinero afecta la vida normal de una persona, es conveniente que busque un especialista.


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