Becarios de programa del gobierno, desprotegidos ante casos de accidentes
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Cuartoscuro Archivo

Becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro están desprotegidos ante accidentes

Aunque ya se presentó un accidente grave, la Secretaría del Trabajo no ha modificado las reglas de operación para que aprendices puedan tener cobertura médica permanente.
Cuartoscuro Archivo
Por Manu Ureste y Andrea Vega
10 de agosto, 2020
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Pedro Lezama sufrió durante su beca en el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro un accidente que lo dejó con sólo el 15% de su intestino delgado, sin vesícula y con una lesión en la cadera. Los médicos aseguran que las secuelas serán permanentes. Con sólo 35 centímetros de intestino deberá tener una alimentación especial y siempre estará en riesgo de sufrir desnutrición y deshidratación.

Pese a eso, la Secretaría del Trabajo se niega a darle la cobertura médica de por vida, como si fuera un trabajador, y a asegurarle una pensión, aunque el muchacho ya nunca podrá tener un empleo normal.

Esto aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró el jueves 27 de noviembre de 2019 en su conferencia matutina que en el país había mucho nuevos empleos “que no se miden”, y puso como ejemplo a los 900 mil becarios inscritos entonces en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

“Hay muchos nuevos empleos que no se miden. Por ejemplo, si tenemos 900 mil jóvenes trabajando como aprendices que reciben tres mil 600 pesos mensuales ¿eso es empleo o no es empleo?”, cuestionó.

Entérate: AMLO dice que becarios de programas sociales son empleos, pero ni el gobierno los clasifica así

Lo cierto es que en México, los casi 500 mil becarios inscritos este 2020 como aprendices en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro están en riesgo de pasar por lo mismo que Pedro: quedarse sin atención médica si durante la capacitación en el programa sufren un accidente que los imposibilite para siempre.

La desprotección es tal que aun y cuando el becario no pudiera volver a trabajar, tampoco podría solicitar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) una pensión económica para subsistir.

Esto es así porque, de acuerdo con las reglas de operación del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, la Secretaría del Trabajo reconoce a los aprendices solo como estudiantes y bajo esa figura solo les brinda la atención médica mientras están capacitándose.

Así que, una vez concluidos los 12 meses de formación, la relación entre el becario y el programa termina. Y si un joven se accidenta y necesita atención médica de por vida, deberá aceptar lo que la Secretaría del trabajo le quiera dar “de buena voluntad”, o pelear por la vía legal.

Este es el caso de Pedro Lezama, un joven de 25 años, que el 19 de noviembre de 2019 sufrió un accidente grave, cuando se desempeñaba como becario en el ayuntamiento de San Juan Bautista Tuxtepec, en Oaxaca.

Su familia tuvo que recurrir a la justicia para interponer una demanda de amparo contra la Secretaría del Trabajo. La dependencia asegura que, de buena voluntad, le dará atención médica a Pedro hasta su alta definitiva. Pero sus padres piden que se le otorgue la protección social bajo la figura de trabajador, para que, legalmente, tenga protección médica asegurada y una pensión.

“El Programa Jóvenes Construyendo el Futuro está exponiendo a Pedro, y a miles de becarios, a que tengan un accidente que sea irreversible y se queden sin ninguna ayuda”, recalcó en entrevista Haideé García, abogada del joven oaxaqueño.

“Mi hijo es un milagro”

Pedro es licenciado en Pedagogía. Cuando acabó la carrera decidió que quería cursar una maestría en Educación Administrativa. El problema, claro, era el dinero. Su padre, Alejandro Lezama, trabaja por su cuenta haciendo instalaciones de todo tipo, desde eléctricas hasta aire acondicionado. Su madre, Claudia Edith Hernández, trabaja en el hogar. Así que, aunque nunca faltó un plato en la mesa ni el estudio, tenía que buscar una vía alterna de ingresos.

El hermano de Pedro, Alejandro, quien había dejado trunca la carrera de ingeniería, quiso entrar en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. A Pedro le pareció que el apoyo de 3 mil 600 pesos mensuales por un año le serviría para pagar su maestría, al menos por ese tiempo, y se enroló también.

Pedro solicitó una plaza de becario en el Ayuntamiento de su municipio, donde a partir del 3 de junio de 2019 comenzó a realizar “labores administrativas”.

Su madre, Claudia, asegura que eso decía el plan de capacitación que le presentó el ayuntamiento a su hijo, que solo haría labores administrativas: sacar copias de documentos y hacer algunas diligencias de trámites. Al muchacho eso no le servía para sus planes laborales futuros, él quería ser maestro frente a grupo, pero aceptó por la beca.

Sin embargo, el 19 de noviembre de 2019 le encomendaron hacer algo que no tenía nada que ver con actividades administrativas: subirse a un camión de volteo para ayudar a quitar láminas de la Expo Feria de Tuxtepec y llevarlas a repartir a diferentes colonias, como parte de un programa público de vivienda.

En un camino cuesta arriba el camión pasó un tope, las láminas, que no iban amarradas, se movieron, y cayeron en tijera sobre Pedro.

“Mi hijo quedó prensado. Dice que sentía que la cabeza le crecía, y no podía sentir sus piernas”, relata su madre, Claudia Edith.

A Pedro lo desahuciaron tres veces. De acuerdo al diagnóstico inicial, tenía muerto el intestino. Así no podía vivir. En el Hospital General de Zona # 1 del IMSS de Oaxaca, incluso le aconsejaron a sus padres ya desconectarlo de los aparatos que le daban soporte. Según los médicos no sobreviviría más de 48 horas.

Claudia y Alejandro se negaron a desconectar a su hijo y buscaron opciones. Fueron a los medios, difundieron el caso, armaron revuelo en redes, hablaron con diputados locales. Consiguieron que trasladaran a su hijo al Hospital de Traumatología del IMSS, en Lomas Verdes, Naucalpan, Estado de México.

También ahí desahuciaron al muchacho, hasta que una tomografía le dio a los padres una esperanza: no todo el intestino de Pedro estaba muerto. Pero hacía falta llevarlo a un hospital donde hubiera un equipo de varias especialidades. La opción era el Centro Médico La Raza del IMSS, en la Ciudad de México.

Al principio, las autoridades de ese hospital no querían recibir el caso. Los papás de Pedro volvieron a armar el mismo revuelo. Al final lo ingresaron. Vinieron meses de hemorragias internas, paros cardiacos y cirugías, siete hasta ahora, para tratar de reconectar y hacer funcionar la única parte de intestino que el accidente le dejó viva al muchacho.

“Los médicos nos dijeron que mi hijo es un milagro”, resume Claudia Edith. Pero las secuelas, les advirtieron, serán permanentes.

Las promesas

El 22 de diciembre, cuando Pedro ya estaba más estabilizado, la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, en compañía del titular del IMSS, Zoe Robledo, y del por aquel entonces coordinador del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, Horacio Duarte, visitaron al becario en el hospital.

Ese día, cuenta Claudia Edith, todo fueron amabilidades, fotografías, y promesas de que al muchacho no le faltaría nada.

“Estábamos muy preocupados. Les preguntamos qué iba a suceder cuando terminara la vigencia de la beca, el 3 de junio, y ellos nos dijeron que no nos preocupáramos, que se estudiaría el mecanismo para darle a Pedro la atención”, cuenta su madre.

Pero el tiempo pasó. Los funcionarios no volvieron a visitar al joven en el hospital, ni a buscar a sus padres. La beca terminó el 3 de junio pasado. Fecha en la que, oficialmente, Pedro quedó desprotegido.

Ese día, el padre de Pedro recibió por Whatsapp, de parte de Rodrigo Ramírez, coordinador operativo de Jóvenes Construyendo el Futuro, una carta membretada con el logo de la Secretaría del Trabajo, pero sin número de oficio, ni nombre del funcionario, ni firma alguna.

En esta se les informó que, “a pesar de haber concluido su participación en el Programa (…)”, la dependencia estaba haciendo las gestiones con el IMSS para que el joven continuará con su recuperación “hasta que la autoridad médica lo considere pertinente”.

Pero, para ese entonces, ya no confiaban en las promesas de la Secretaría. Claudia Edith se pregunta: ¿qué significa que atenderán a su hijo hasta que la autoridad médica lo considere pertinente? ¿Hasta que lo den de alta? ¿Y a partir de ahí qué? ¿Quién pagará los medicamentos y las consultas? ¿Cómo se mantendrá Pedro sin poder trabajar y sin una pensión?”

El doctor Manuel Alejandro Martínez, especialista en gastroenterología y medicina interna, explica que una reducción del intestino como la que sufrió Pedro no es algo que quede resuelto con un alta hospitalaria.

Al contrario, recalca, es una intervención que deja secuelas permanentes como riesgo de deshidratación -síndrome de intestino corto-, problemas renales, una mala absorción de vitaminas, alimentos y medicinas, más posibles secuelas psicológicas.

De buena voluntad

Por ello, tres días antes de que terminara la beca, el 30 de mayo de este año, los padres de Pedro decidieron acudir con la abogada Haideé García, egresada del CIDE, para interponer ante la justicia una demanda de amparo que tiene, básicamente, un propósito: que la Secretaría del Trabajo reconozca a Pedro con la calidad de trabajador y no de estudiante, para poder solicitar atención médica en el IMSS de manera permanente y también una pensión económica.

“Existe un seguro en el IMSS, que pagan los patrones, para cuando hay casos de accidentes laborales que dejan en el empleado secuelas permanentes”, explica.

“Pero en este caso -añade-, al ser considerados como estudiantes, no hay ninguna responsabilidad una vez que termine la beca, ni por parte de la Secretaría del Trabajo, ni por el Ejecutivo que creó el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro”.

Así lo recalca también la propia Secretaría del Trabajo en el recurso de queja que interpuso el 10 de junio de este año, con el que trata de combatir el amparo de Pedro para no reconocerlo como trabajador.

En el documento, del que este medio guarda copia, la dependencia federal se defiende del amparo argumentando que no puede otorgar a Pedro beneficios médicos ni económicos más allá de los 12 meses que dura la beca porque, sencillamente, no tiene la calidad de trabajador, de acuerdo con las reglas de operación del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Motivo por el que la dependencia le dice al juez que “no existe ninguna omisión” en su trato a Pedro porque, con las reglas de operación en la mano, el joven, aunque sufrió un accidente laboral grave, es un estudiante y no un trabajador.

Sin embargo, la abogada Haideé García dice que, precisamente, para esto existe el amparo. “Para determinar acciones que no están en la ley, o para corregir lagunas y hacer que primen los derechos humanos, en este caso el acceso a la salud y al trabajo digno, porque Pedro no va a poder trabajar en mucho tiempo, o tal vez nunca pueda volver a hacerlo”.

Ninguna certeza

El pasado 16 de julio, Pedro salió de La Raza tras siete meses hospitalizado. Apenas una semana antes había vuelto a probar alimento por la boca. Durante casi toda su hospitalización, el joven de 25 años sólo recibió alimentación vía sonda.

Los médicos, cuenta Claudia a Animal Político horas después de la salida de su hijo del hospital, les dijeron a ella y a su esposo que Pedro corría riesgo si se quedaba en la institución. En La Raza se están atendiendo pacientes Covid y el muchacho podría contagiarse, lo que resultaría muy peligroso dada su delicada condición.

Claudia y Alejandro aceptaron llevarse a Pedro al cuarto que rentan desde hace meses a dos calles del hospital. Los médicos les prometieron que si Pedro se ponía mal, lo que era probable, podían regresar de inmediato a internarlo.

“No fue un alta -subraya Claudia- lo sacaron por el riesgo de contagio, y así nos lo dijeron, no porque ya debiera salir del hospital. Ahora lo que me da miedo es que digan que ya está dado de alta y que ya acabó su responsabilidad”.

Los temores de Claudia parecieron fundados cuando, al día siguiente, el viernes 17 de julio, el IMSS difundió a medios un comunicado donde anunciaba “el alta” de Pedro y celebraba la gran atención que su equipo médico le brindó.

Animal Político le pidió entonces al Seguro Social saber cuál fue el motivo por el que Pedro salió del hospital y por cuánto tiempo contaría con la cobertura médica.

El doctor José Arturo Velázquez García, director de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) del Hospital de Especialidades de La Raza, respondió a través de una tarjeta informativa enviada por el área de comunicación del IMSS.

“Tras más de siete meses hospitalizado y sometido a diversas cirugías para restaurar el daño abdominal e intestinal del joven becario, el equipo médico determinó el alta hospitalaria (no el alta definitiva)”, aclaró.

Y reiteró que apenas 30 días atrás se había logrado restituir el tránsito intestinal en el paciente. “En todo momento se le informó a la familia que su hijo no podía permanecer hospitalizado por más tiempo, ya que sus características inmunológicas lo predisponen a contraer una infección hospitalaria por Covid-19”.

Dada la condición de Pedro, sigue el texto, “es previsible que de manera constante sea hospitalizado y nuevamente dado de alta, ya que presentará cuadros de desnutrición porque su organismo aún no absorbe correctamente los nutrientes”.

El IMSS también confirmó que el tiempo que dure la cobertura médica depende de la Secretaría del Trabajo, y que, en efecto, Pedro muy probablemente tendrá secuelas permanentes ya que perdió el 85% del intestino delgado. La institución también admitió que no se sabe si se puede hablar de un alta definitiva en un caso así, “no lo sabemos, es muy prematuro”, aseguró el doctor Velázquez García.

Este portal consultó a la Secretaría del Trabajo sobre el caso de Pedro y la cobertura médica que tendría. La respuesta fue escueta y ambigua: “En el caso del joven Pedro Lezama, aún finalizado su año de capacitación, la Secretaría del Trabajo ha continuado y continuará cubriendo la cuota ante el IMSS hasta que el joven sea dado de alta de forma definitiva”.

Además, informó, que el centro de trabajo, el ayuntamiento de Tuxtepec, Oaxaca, donde se capacitaba el muchacho, fue dado de baja del programa Jóvenes Construyendo el Futuro después del accidente.

Por ahora, y sin ninguna certeza, Claudia, Alejandro y Pedro esperarán el resultado del juicio de amparo y saber si el muchacho tendrá que volver al hospital pronto. Los tres tienen la vida detenida en la Ciudad de México, lejos de su casa.

“Esto nos cambió la vida, toda la vida, yo estoy acá, mi otro hijo se quedó en Oaxaca, no lo veo casi, solo cuando viene para ayudarnos a cuidar a su hermano. Mi esposo va y viene para ir a conseguir chambitas allá, y que haya dinero, porque tenemos que pagar aquí la renta, los gastos. Pero vamos a seguir luchando, porque si mi hijo ha luchado tanto por estar vivo, nosotros vamos a seguirle”.

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

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La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

Getty Images
Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

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Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

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Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

Getty Images
Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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