Becarios de programa del gobierno, desprotegidos ante casos de accidentes
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Cuartoscuro Archivo

Becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro están desprotegidos ante accidentes

Aunque ya se presentó un accidente grave, la Secretaría del Trabajo no ha modificado las reglas de operación para que aprendices puedan tener cobertura médica permanente.
Cuartoscuro Archivo
Por Manu Ureste y Andrea Vega
10 de agosto, 2020
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Pedro Lezama sufrió durante su beca en el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro un accidente que lo dejó con sólo el 15% de su intestino delgado, sin vesícula y con una lesión en la cadera. Los médicos aseguran que las secuelas serán permanentes. Con sólo 35 centímetros de intestino deberá tener una alimentación especial y siempre estará en riesgo de sufrir desnutrición y deshidratación.

Pese a eso, la Secretaría del Trabajo se niega a darle la cobertura médica de por vida, como si fuera un trabajador, y a asegurarle una pensión, aunque el muchacho ya nunca podrá tener un empleo normal.

Esto aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró el jueves 27 de noviembre de 2019 en su conferencia matutina que en el país había mucho nuevos empleos “que no se miden”, y puso como ejemplo a los 900 mil becarios inscritos entonces en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

“Hay muchos nuevos empleos que no se miden. Por ejemplo, si tenemos 900 mil jóvenes trabajando como aprendices que reciben tres mil 600 pesos mensuales ¿eso es empleo o no es empleo?”, cuestionó.

Entérate: AMLO dice que becarios de programas sociales son empleos, pero ni el gobierno los clasifica así

Lo cierto es que en México, los casi 500 mil becarios inscritos este 2020 como aprendices en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro están en riesgo de pasar por lo mismo que Pedro: quedarse sin atención médica si durante la capacitación en el programa sufren un accidente que los imposibilite para siempre.

La desprotección es tal que aun y cuando el becario no pudiera volver a trabajar, tampoco podría solicitar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) una pensión económica para subsistir.

Esto es así porque, de acuerdo con las reglas de operación del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, la Secretaría del Trabajo reconoce a los aprendices solo como estudiantes y bajo esa figura solo les brinda la atención médica mientras están capacitándose.

Así que, una vez concluidos los 12 meses de formación, la relación entre el becario y el programa termina. Y si un joven se accidenta y necesita atención médica de por vida, deberá aceptar lo que la Secretaría del trabajo le quiera dar “de buena voluntad”, o pelear por la vía legal.

Este es el caso de Pedro Lezama, un joven de 25 años, que el 19 de noviembre de 2019 sufrió un accidente grave, cuando se desempeñaba como becario en el ayuntamiento de San Juan Bautista Tuxtepec, en Oaxaca.

Su familia tuvo que recurrir a la justicia para interponer una demanda de amparo contra la Secretaría del Trabajo. La dependencia asegura que, de buena voluntad, le dará atención médica a Pedro hasta su alta definitiva. Pero sus padres piden que se le otorgue la protección social bajo la figura de trabajador, para que, legalmente, tenga protección médica asegurada y una pensión.

“El Programa Jóvenes Construyendo el Futuro está exponiendo a Pedro, y a miles de becarios, a que tengan un accidente que sea irreversible y se queden sin ninguna ayuda”, recalcó en entrevista Haideé García, abogada del joven oaxaqueño.

“Mi hijo es un milagro”

Pedro es licenciado en Pedagogía. Cuando acabó la carrera decidió que quería cursar una maestría en Educación Administrativa. El problema, claro, era el dinero. Su padre, Alejandro Lezama, trabaja por su cuenta haciendo instalaciones de todo tipo, desde eléctricas hasta aire acondicionado. Su madre, Claudia Edith Hernández, trabaja en el hogar. Así que, aunque nunca faltó un plato en la mesa ni el estudio, tenía que buscar una vía alterna de ingresos.

El hermano de Pedro, Alejandro, quien había dejado trunca la carrera de ingeniería, quiso entrar en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. A Pedro le pareció que el apoyo de 3 mil 600 pesos mensuales por un año le serviría para pagar su maestría, al menos por ese tiempo, y se enroló también.

Pedro solicitó una plaza de becario en el Ayuntamiento de su municipio, donde a partir del 3 de junio de 2019 comenzó a realizar “labores administrativas”.

Su madre, Claudia, asegura que eso decía el plan de capacitación que le presentó el ayuntamiento a su hijo, que solo haría labores administrativas: sacar copias de documentos y hacer algunas diligencias de trámites. Al muchacho eso no le servía para sus planes laborales futuros, él quería ser maestro frente a grupo, pero aceptó por la beca.

Sin embargo, el 19 de noviembre de 2019 le encomendaron hacer algo que no tenía nada que ver con actividades administrativas: subirse a un camión de volteo para ayudar a quitar láminas de la Expo Feria de Tuxtepec y llevarlas a repartir a diferentes colonias, como parte de un programa público de vivienda.

En un camino cuesta arriba el camión pasó un tope, las láminas, que no iban amarradas, se movieron, y cayeron en tijera sobre Pedro.

“Mi hijo quedó prensado. Dice que sentía que la cabeza le crecía, y no podía sentir sus piernas”, relata su madre, Claudia Edith.

A Pedro lo desahuciaron tres veces. De acuerdo al diagnóstico inicial, tenía muerto el intestino. Así no podía vivir. En el Hospital General de Zona # 1 del IMSS de Oaxaca, incluso le aconsejaron a sus padres ya desconectarlo de los aparatos que le daban soporte. Según los médicos no sobreviviría más de 48 horas.

Claudia y Alejandro se negaron a desconectar a su hijo y buscaron opciones. Fueron a los medios, difundieron el caso, armaron revuelo en redes, hablaron con diputados locales. Consiguieron que trasladaran a su hijo al Hospital de Traumatología del IMSS, en Lomas Verdes, Naucalpan, Estado de México.

También ahí desahuciaron al muchacho, hasta que una tomografía le dio a los padres una esperanza: no todo el intestino de Pedro estaba muerto. Pero hacía falta llevarlo a un hospital donde hubiera un equipo de varias especialidades. La opción era el Centro Médico La Raza del IMSS, en la Ciudad de México.

Al principio, las autoridades de ese hospital no querían recibir el caso. Los papás de Pedro volvieron a armar el mismo revuelo. Al final lo ingresaron. Vinieron meses de hemorragias internas, paros cardiacos y cirugías, siete hasta ahora, para tratar de reconectar y hacer funcionar la única parte de intestino que el accidente le dejó viva al muchacho.

“Los médicos nos dijeron que mi hijo es un milagro”, resume Claudia Edith. Pero las secuelas, les advirtieron, serán permanentes.

Las promesas

El 22 de diciembre, cuando Pedro ya estaba más estabilizado, la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, en compañía del titular del IMSS, Zoe Robledo, y del por aquel entonces coordinador del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, Horacio Duarte, visitaron al becario en el hospital.

Ese día, cuenta Claudia Edith, todo fueron amabilidades, fotografías, y promesas de que al muchacho no le faltaría nada.

“Estábamos muy preocupados. Les preguntamos qué iba a suceder cuando terminara la vigencia de la beca, el 3 de junio, y ellos nos dijeron que no nos preocupáramos, que se estudiaría el mecanismo para darle a Pedro la atención”, cuenta su madre.

Pero el tiempo pasó. Los funcionarios no volvieron a visitar al joven en el hospital, ni a buscar a sus padres. La beca terminó el 3 de junio pasado. Fecha en la que, oficialmente, Pedro quedó desprotegido.

Ese día, el padre de Pedro recibió por Whatsapp, de parte de Rodrigo Ramírez, coordinador operativo de Jóvenes Construyendo el Futuro, una carta membretada con el logo de la Secretaría del Trabajo, pero sin número de oficio, ni nombre del funcionario, ni firma alguna.

En esta se les informó que, “a pesar de haber concluido su participación en el Programa (…)”, la dependencia estaba haciendo las gestiones con el IMSS para que el joven continuará con su recuperación “hasta que la autoridad médica lo considere pertinente”.

Pero, para ese entonces, ya no confiaban en las promesas de la Secretaría. Claudia Edith se pregunta: ¿qué significa que atenderán a su hijo hasta que la autoridad médica lo considere pertinente? ¿Hasta que lo den de alta? ¿Y a partir de ahí qué? ¿Quién pagará los medicamentos y las consultas? ¿Cómo se mantendrá Pedro sin poder trabajar y sin una pensión?”

El doctor Manuel Alejandro Martínez, especialista en gastroenterología y medicina interna, explica que una reducción del intestino como la que sufrió Pedro no es algo que quede resuelto con un alta hospitalaria.

Al contrario, recalca, es una intervención que deja secuelas permanentes como riesgo de deshidratación -síndrome de intestino corto-, problemas renales, una mala absorción de vitaminas, alimentos y medicinas, más posibles secuelas psicológicas.

De buena voluntad

Por ello, tres días antes de que terminara la beca, el 30 de mayo de este año, los padres de Pedro decidieron acudir con la abogada Haideé García, egresada del CIDE, para interponer ante la justicia una demanda de amparo que tiene, básicamente, un propósito: que la Secretaría del Trabajo reconozca a Pedro con la calidad de trabajador y no de estudiante, para poder solicitar atención médica en el IMSS de manera permanente y también una pensión económica.

“Existe un seguro en el IMSS, que pagan los patrones, para cuando hay casos de accidentes laborales que dejan en el empleado secuelas permanentes”, explica.

“Pero en este caso -añade-, al ser considerados como estudiantes, no hay ninguna responsabilidad una vez que termine la beca, ni por parte de la Secretaría del Trabajo, ni por el Ejecutivo que creó el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro”.

Así lo recalca también la propia Secretaría del Trabajo en el recurso de queja que interpuso el 10 de junio de este año, con el que trata de combatir el amparo de Pedro para no reconocerlo como trabajador.

En el documento, del que este medio guarda copia, la dependencia federal se defiende del amparo argumentando que no puede otorgar a Pedro beneficios médicos ni económicos más allá de los 12 meses que dura la beca porque, sencillamente, no tiene la calidad de trabajador, de acuerdo con las reglas de operación del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Motivo por el que la dependencia le dice al juez que “no existe ninguna omisión” en su trato a Pedro porque, con las reglas de operación en la mano, el joven, aunque sufrió un accidente laboral grave, es un estudiante y no un trabajador.

Sin embargo, la abogada Haideé García dice que, precisamente, para esto existe el amparo. “Para determinar acciones que no están en la ley, o para corregir lagunas y hacer que primen los derechos humanos, en este caso el acceso a la salud y al trabajo digno, porque Pedro no va a poder trabajar en mucho tiempo, o tal vez nunca pueda volver a hacerlo”.

Ninguna certeza

El pasado 16 de julio, Pedro salió de La Raza tras siete meses hospitalizado. Apenas una semana antes había vuelto a probar alimento por la boca. Durante casi toda su hospitalización, el joven de 25 años sólo recibió alimentación vía sonda.

Los médicos, cuenta Claudia a Animal Político horas después de la salida de su hijo del hospital, les dijeron a ella y a su esposo que Pedro corría riesgo si se quedaba en la institución. En La Raza se están atendiendo pacientes Covid y el muchacho podría contagiarse, lo que resultaría muy peligroso dada su delicada condición.

Claudia y Alejandro aceptaron llevarse a Pedro al cuarto que rentan desde hace meses a dos calles del hospital. Los médicos les prometieron que si Pedro se ponía mal, lo que era probable, podían regresar de inmediato a internarlo.

“No fue un alta -subraya Claudia- lo sacaron por el riesgo de contagio, y así nos lo dijeron, no porque ya debiera salir del hospital. Ahora lo que me da miedo es que digan que ya está dado de alta y que ya acabó su responsabilidad”.

Los temores de Claudia parecieron fundados cuando, al día siguiente, el viernes 17 de julio, el IMSS difundió a medios un comunicado donde anunciaba “el alta” de Pedro y celebraba la gran atención que su equipo médico le brindó.

Animal Político le pidió entonces al Seguro Social saber cuál fue el motivo por el que Pedro salió del hospital y por cuánto tiempo contaría con la cobertura médica.

El doctor José Arturo Velázquez García, director de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) del Hospital de Especialidades de La Raza, respondió a través de una tarjeta informativa enviada por el área de comunicación del IMSS.

“Tras más de siete meses hospitalizado y sometido a diversas cirugías para restaurar el daño abdominal e intestinal del joven becario, el equipo médico determinó el alta hospitalaria (no el alta definitiva)”, aclaró.

Y reiteró que apenas 30 días atrás se había logrado restituir el tránsito intestinal en el paciente. “En todo momento se le informó a la familia que su hijo no podía permanecer hospitalizado por más tiempo, ya que sus características inmunológicas lo predisponen a contraer una infección hospitalaria por Covid-19”.

Dada la condición de Pedro, sigue el texto, “es previsible que de manera constante sea hospitalizado y nuevamente dado de alta, ya que presentará cuadros de desnutrición porque su organismo aún no absorbe correctamente los nutrientes”.

El IMSS también confirmó que el tiempo que dure la cobertura médica depende de la Secretaría del Trabajo, y que, en efecto, Pedro muy probablemente tendrá secuelas permanentes ya que perdió el 85% del intestino delgado. La institución también admitió que no se sabe si se puede hablar de un alta definitiva en un caso así, “no lo sabemos, es muy prematuro”, aseguró el doctor Velázquez García.

Este portal consultó a la Secretaría del Trabajo sobre el caso de Pedro y la cobertura médica que tendría. La respuesta fue escueta y ambigua: “En el caso del joven Pedro Lezama, aún finalizado su año de capacitación, la Secretaría del Trabajo ha continuado y continuará cubriendo la cuota ante el IMSS hasta que el joven sea dado de alta de forma definitiva”.

Además, informó, que el centro de trabajo, el ayuntamiento de Tuxtepec, Oaxaca, donde se capacitaba el muchacho, fue dado de baja del programa Jóvenes Construyendo el Futuro después del accidente.

Por ahora, y sin ninguna certeza, Claudia, Alejandro y Pedro esperarán el resultado del juicio de amparo y saber si el muchacho tendrá que volver al hospital pronto. Los tres tienen la vida detenida en la Ciudad de México, lejos de su casa.

“Esto nos cambió la vida, toda la vida, yo estoy acá, mi otro hijo se quedó en Oaxaca, no lo veo casi, solo cuando viene para ayudarnos a cuidar a su hermano. Mi esposo va y viene para ir a conseguir chambitas allá, y que haya dinero, porque tenemos que pagar aquí la renta, los gastos. Pero vamos a seguir luchando, porque si mi hijo ha luchado tanto por estar vivo, nosotros vamos a seguirle”.

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Coronavirus: los países de América Latina cuyas economías tardarán más en recuperarse de la pandemia

América Latina será la región más golpeada del mundo, pero algunos países están más preparados que otros. Los analistas apuntan a los más endeudados como los que más tardarán en reponerse del golpe del virus.
13 de octubre, 2020
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Mujer esperando

EPA
No todos los países tendrán que esperar lo mismo para recuperar su nivel de PIB.

Todos los informes económicos que publican los organismos internacionales repiten la advertencia: América Latina será la región más golpeada por la pandemia de coronavirus.

Para la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) se trata de la mayor crisis económica en un siglo para la región.

Pese a que empieza a detectar señales positivas inesperadas, el Banco Mundial calculó que el Producto Interno Bruto del área caerá un 7,9% en 2020, un desplome sin precedentes en la historia reciente.

Pero Abhijit Surya, analista especializado en América Latina de la Unidad de Inteligencia Económica de “The Economist” advierte: “Hay países que se van recuperar muy rápidamente, como Chile o Uruguay, y otros que tienen muchos problemas que no lograrán superar hasta probablemente 2023 ó 2024″.

En realidad, determinar cuándo un país se ha recuperado de una crisis no es sencillo y los economistas tienen diferentes ideas sobre cuáles son los indicadores que hay que observar para ello.

Uno de los que más a menudo se utilizan es el Producto Interno Bruto, el valor total de los bienes y servicios producidos en un país en un periodo determinado.

Pese a las dudas que genera sobre el comportamiento de la economía el virus, para el que aún no hay disponible una vacuna efectiva, se espera que el PIB de la mayoría de los países latinoamericanos vuelva a crecer ya en 2021.

Pero el PIB regional no recuperará los niveles previos a la pandemia al menos hasta 2023.

En algunos países esa ardua senda hacia la recuperación de la riqueza perdida podría ser aún más larga.

Surya indica que “a los países que puedan mantener por más tiempo los estímulos a la economía les irá mejor en la fase de recuperación”.

Deuda fiscal en América Latina. (como % del PIB). .

Como sucedió en otros lugares, cuando el coronavirus golpeó a los países de la región, los gobiernos que pudieron permitírselo comenzaron a adoptar medidas para apoyar a la economía, desde las ayudas directas a las familias puestas en marcha en Brasil por el presidente Jair Bolsonaro, hasta los programas de compra de deuda pública adoptados por los bancos centrales de Chile y Colombia.

El objetivo era apoyar el crecimiento y la actividad en un momento en el que el virus los deprimía sin piedad.

Pero la persistencia de la pandemia obligará a los países a mantener este esfuerzo extra y nadie sabe por cuánto tiempo.

En palabras de Martín Rama, economista jefe para la región del Banco Mundial: “Cuando empezó la pandemia se aplicaron estímulos como si se tratara de un esprint; ahora vemos que va a ser más bien una maratón”.

¿Quiénes son los peor equipados para una carrera de fondo de estas características?

Los economistas lo tienen claro. A mayor endeudamiento, mayor riesgo. Cuanto mayor sea la deuda de un país, menor margen tendrá para seguir apoyando a sus empresas y ciudadanos.

Estos son los países con el pronóstico más oscuro en la América Latina pandémica.

Argentina

Con una de las cuarentenas más largas y estrictas de la región, la de argentina es una de las economías que más ha sufrido y el Banco Mundial estima que el país cerrará 2020 con un 12,3% menos en su PIB y casi el doble de pobres que a comienzos de año.

El gobierno de Alberto Fernández aplicó medidas de estímulo por valor del 3,5% del PIB, pero Argentina, agobiada por problemas de solvencia desde hace décadas no puede mantener ese esfuerzo indefinidamente.

Buenos Aires.

Reuters
La economía argentina sigue lastrada por su alto endeudamiento.

Surya señala que “en algún momento las van a tener que retirar porque no es sostenible fiscalmente”.

Fernández logró un respiro a comienzos de año cuando acordó con los acreedores una reestructuración de más de US$66.000 millones de la deuda vencida.

William Jackson, analista de la consultora británica Capital Economics le dijo a BBC Mundo que “el gobierno actuó rápido en la reestructuración de la deuda, pero en realidad lo que hizo fue aplazar un problema que va volver a plantearse a mediados de la década”.

Alberto Ramos, investigador para América Latina de la firma Goldman Sachs tampoco es optimista. “Argentina tiene mucha dificultad e incertidumbre, pese a la reestructuración, porque tiene un gran déficit fiscal que se está monetizando y esto está generando mucha presión cambiaria”.

Esta dinámica amenaza con agravar la espiral de la inflación, aumento de los precios, en la que la economía argentina lleva años atrapada, un lastre para el crecimiento.

A todo ello se suman los controles cambiarios y de precios que entorpecen la actividad económica y que, a juicio de los analistas, disuaden a potenciales inversores.

El Banco Mundial cree que el PIB de Argentina no recuperará su nivel anterior a la pandemia antes de 2023.

Ecuador

Ecuador también acordó recientemente una reestructuración de su deuda, que alcanza ya el 68,9% de su PIB. Un obstáculo demasiado grande para hacer el esfuerzo fiscal que requiere la situación actual.

Con un déficit fiscal que se ha disparado hasta el 8,9% este año, Ecuador se enfrenta al más difícil reto de aumentar sus ingresos fiscales sin ahogar aún más su ya golpeada economía.

“Podríamos ver un retorno a la austeridad cuando la economía aún está sufriendo”, indica Jackson.

Mujer en Ecuador.

Reuters
Ecuador ha sido muy afectado por el virus y su economía se resentirá.

Los analistas del Banco Mundial señalan que la economía ecuatoriana necesita “reformas estructurales”, pero cuando en octubre de 2019 el presidente Lenín Moreno intentó aumentar los impuestos al combustible para así incrementar los ingresos del Estado se encontró con masivas protestas que le obligaron a rectificar.

Ramos advierte que “el clima de tensión política se mantiene en el país y podría afectar al crecimiento”.

Ecuador es otro de los candidatos a no recuperar su PIB de 2019 al menos hasta 2023.

México

La recuperación será también probablemente mas lenta en México.

Al contrario que a Argentina o a Ecuador, su lastre no será la deuda.

El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó al poder con la promesa de sanear las cuentas públicas y reducir el déficit público, y la pandemia no parece haberlo desviado de su objetivo.

“En circunstancias normales eso está bien, pero en este momento necesitas más gasto público”, dice Surya.

AMLO

Reuters
El presidente de México prioriza frenar el déficit y muchos economistas que creen que no es el momento de eso.

El gobierno mexicano ha sido uno de los más reacios a aplicar medidas de apoyo a la economía, lo que probablemente explique en parte que el PIB mexicano vaya a reducirse en torno a un 10% en 2020.

La caída del turismo, clave para México, también ha golpeado la economía, y lo peor es que los expertos coinciden en que ese será uno de los últimos sectores en recuperarse.

El descenso de los precios del petróleo tampoco ayuda a México, que, paradójicamente, podría estar también ante su gran oportunidad.

Los problemas en el transporte y el peligro potencial de restricciones aduaneras han llevado a “una tendencia global a acercar las cadenas de suministro a los mercados, y México está muy cerca del gran mercado que es Estados Unidos”, afirma Surta.

Pero, según señala Ramos, de Goldman Sachs, el gobierno de López Obrador, “no ha creado el ambiente más favorable a los negocios”.

Venezuela

Sin cifras oficiales desde hace años, el Banco Mundial no incluye a Venezuela en sus análisis, pero según apunta Jackson, de Capital Economics, en un contexto de precios del petróleo bajos “las cosas no harán sino empeorar en un país que ya era una tragedia antes de la pandemia”.

La Unidad de Inteligencia Económica de The Economist” cree que el país perderá este año cerca de un 30% de su PIB en 2020, con lo que desde que Nicolás Maduro llegó al poder acumulará una caída cercana al 70%.

El gobierno venezolano culpa a las sanciones de Estados Unidos de sus problemas económicos, mientras que la mayoría de observadores los achacan a la mala política económica del gobierno y a graves problemas estructurales de la economía venezolana.

Ningún informe pronostica cuándo el PIB de Venezuela dejará de caer y tampoco cuándo recuperará su nivel de 2019.

Según la ONU, un tercio de los venezolanos no recibe comida suficiente y millones de ellos han abandonado su país en los últimos años.


Datos positivos inesperados

Pese al sombrío panorama general, el último informe del Banco Mundial detectó algunos datos positivos inesperados para América Latina.

El comercio mundial está volviendo a niveles prepandemia, lo que favorece a los países de la regiónque dependen de las exportaciones de materias primas, cuyo precio en los mercados internacionales se ha mantenido, quizá favorecido por la recuperación vigorosa de la demanda de China.

También se ha mantenido el volumen de remesas. Pese a un pronunciado descenso inicial, los migrantes latinoamericanos siguen enviando dinero que ha ayudado a sostenerse a muchos en sus países de origen.

También han sido más “robustos” de lo esperado las medidas de estímulo aplicadas por gobiernos y bancos centrales.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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