Denuncian brote de COVID en Fray Bernardino y carencias para atender pacientes
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Cuartoscuro Archivo

Denuncian brote de COVID en hospital Fray Bernardino y carencias para atender pacientes

Médicos que están cursando su especialidad denuncian que ingresó al hospital psiquiátrico un paciente con Covid, hubo varios contagios y quedó expuesta la falta de preparación para enfrentar el virus.
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4 de agosto, 2020
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Hace más o menos dos semanas ingresó al Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez un paciente que no presentaba síntomas de infección respiratoria, pero los presentó estando ya hospitalizado en el quinto piso. Tenía Covid. El contacto con él bastó para que otros cinco pacientes se contagiaran, además de tres residentes.

Así lo denuncian médicos de segundo y cuarto año que cursan la especialidad de psiquiatría en este hospital, donde dicen, se ha respondido a la contingencia de Covid de forma improvisada, sobre la marcha, y con lo que se ha podido.

Entérate: Salud federal dice que no le toca informar sobre situación de hospitales psiquiátricos durante epidemia; remite a estados

En la institución ya se había dispuesto una zona para enviar ahí a los pacientes afectados con el coronavirus, en el primer piso de la torre de hospitalización, en el ala izquierda.

Hasta hace dos semanas, cuenta uno de los residentes, a quien llamaremos Juan para proteger su identidad, no había ningún paciente ahí. El triage respiratorio a la entrada del hospital, una carpa acondicionada en la intemperie, había sido efectivo. Nadie con síntomas había ingresado.

Pero hace dos semanas, eso cambió. “Llegó un paciente que al parecer no tenía la enfermedad, pero ya estando internado, presentó síntomas, se le hizo la prueba y dio positivo”.

Ese paciente inauguró el área de aislados del Fray Bernardino. “Después tuvimos que ingresar ahí a ocho más, cinco también del quinto piso que estuvieron con él. Y después otros tres, de otros pisos, que también ingresaron sin síntomas y después los presentaron”.

De acuerdo a los residentes, solo el primer paciente contagió a personal del hospital, “a tres compañeros, aunque no tenemos el dato de si también se contagió personal de enfermería, solo sabemos de los residentes porque ellos nos lo comentaron. Las autoridades del hospital no nos dijeron nada y tampoco se nos hizo la prueba a todos los que estuvimos en contacto con ellos”, sostiene Juan.

Jimena, también nombre ficticio, otra de las residentes de segundo año, dice que hay otros compañeros contagiados, al menos cinco, pero no se puede asegurar que hayan adquirido el virus en el Fray Bernardino. De ellos, dos estuvieron hospitalizados en la extensión que se montó en el CitiBanamex.

La residente resume así lo que ha pasado en el hospital frente a la epidemia: “se ha hecho lo mejor que se puede con lo que se tenía, porque no hay protocolos de atención a Covid en centros de atención psiquiátrica, que estén basados en evidencia, ha sido un poco empírico como todo en lo de Covid”.

De ahí se desencadena toda una serie de denuncias que este lunes hicieron públicas los residentes de cuarto año en una carta dirigida a la doctora Rosa María Osiris Pazarán, directora del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, y al doctor Rafael Salín Pascual, jefe de la Unidad de Investigación, Enseñanza y Capacitación.

En esta enumeran una serie de irregularidades, desde que el triage respiratorio es una simple carpa a la intemperie, hasta la falta de material de protección, infraestructura y protocolos en el área de aislados y sobrecarga de trabajo para los médicos que cursan aquí la especialidad de psiquiatría.

Uno de los más grandes problemas, señala “Rosa”, residente de cuarto año, es que como la delimitación de las áreas se hizo de forma improvisada, en la zona de aislados no hay un lugar por donde el personal entre y otro por donde salga. Se entra y se sale por la misma puerta, todavía portando el equipo de seguridad, con el riesgo de contaminación que eso implica. Por ahí también ingresan carritos de comida, de basura y todo lo que haga falta.

Además, el área donde se cambian los residentes, al entrar y salir de donde están los aislados, está delimitada solo por una cortina de plástico. “Está el plástico, lo pasas, ahí está la zona gris donde nos cambiamos, y después ya está la puerta para entrar con los pacientes Covid. Lo ideal sería que en lugar de esa cortina plástica hubiera otra puerta para mayor contención de los agentes patógenos”, explica Juan.

La carta de los residentes también denuncia que esa zona de aislados no se desinfecta de forma adecuada, en especial los fines de semana, cuando hay menos personal de limpieza. “Entre semana sí sanitizan una vez cada 12 horas, más o menos, pero este domingo, por ejemplo, que me tocó guardia tuvimos que pedirles que fueran porque estaba todo sucio y no pasaban”, asegura el residente.

De material de protección dicen que sí hay, pero de donaciones, no porque la institución lo provea. “En este hospital siempre hay carencias, siempre falta material, pero todo se vuelve más visible ahora en pandemia. Lo que tenemos nos lo han donado, y, por ejemplo, lo que falta mucho son los cubre botas, tenemos que usar los gorros para cubrir nuestro calzado, pero eso pasa siempre aquí”, cuenta Jimena.

Otra cosa que pasa siempre y en la mayoría de los hospitales, pero que es peor ahora es la carga de trabajo y de responsabilidad para los residentes, que en sentido estricto son todavía médicos en formación, cursando su especialidad.

En el Fray Bernardino, como en casi todos los hospitales del país, ellos son los que están en la primera línea. “Hay poco personal ahora porque se fueron muchos médicos adscritos de permiso por estar en los grupos de riesgos, así que nos toca a nosotros atender a los pacientes con Covid”, señala Juan.

Una atención que para estos jóvenes médicos implica un doble desafío. “Con los pacientes psiquiátricos es difícil seguir protocolos –subraya Jimena– si es difícil lograr que se quieran bañar, imagínate conseguir que usen el cubre bocas o que respeten la sana distancia. Es muy complejo y eso sube el riesgo de contagios tanto entre ellos como entre nosotros”.

Lo otro es que ellos son residentes de psiquiatría, no tienen todos los conocimientos para tratar a pacientes con insuficiencia respiratoria ni los fármacos ni la infraestructura adecuada.

Por eso en el Fray Bernardino no se puede tener a pacientes intubados, si uno se agrava, es necesario trasladarlo. “Ya fue necesario llevar a uno a otro hospital, y no querían aceptarlo, en ningún lado quieren aceptar a pacientes psiquiátricos por el difícil manejo –cuenta Juan– los compañeros que lo acompañaron anduvieron dando vueltas con él en la ambulancia hasta que lo aceptaron en uno, así que también eso es un problema”.

En el Fray Bernardino se quedan solo los pacientes con Covid que no están graves. “Aquí ni siquiera podemos tenerlos a todos con puntas nasales, porque solo hay una toma de oxígeno. Si se requiere, usamos tanques de los pequeños, que es todo lo que hay”, dice Jimena.

Frente a todo esto es que los residentes solicitan a las autoridades del hospital, a través de la carta difundida hoy: tener un protocolo de seguimiento para los residentes del hospital infectados por COVID-19 y sus contactos, no minimizar signos y síntomas de probable infección, solicitar asesoría por parte de dirección a otros hospitales con mayor experiencia, como el Instituto de Nutrición o el INER.

También sugieren a las autoridades realizar una visita guiada por las instalaciones del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez para conocer el funcionamiento y emitir recomendaciones específicas. Los residentes piden una respuesta a sus peticiones en un plazo de 48 horas.

Animal Político solicitó a la Secretaría de Salud, de la que depende el Hospital Fray Bernardino, una entrevista o una postura ante las denuncias de los residentes, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2020
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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