Desaparecidos: entre la esperanza y la duda hacia el gobierno
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Desaparecidos: entre la esperanza y la duda hacia el gobierno

Hoy domingo se conmemora el día internacional de las víctimas de las desapariciones forzadas y los colectivos de familiares se debaten entre la esperanza hacia cambios legales que van en la línea de lo que llevan años reivindicando y la desconfianza en las instituciones.
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A Gabriela la sacaron de su casa de Irapuato, Guanajuato, el 27 de mayo de 2019. A Waldo se le perdió la pista a mediados de octubre de 2018 en Matamoros, Tamaulipas, cuando trataba de llegar a Estados Unidos. Mónica Alejandrina salió de su casa de Ecatepec, Estado de México, el 14 de diciembre de 2004 y nadie volvió a saber nada de ella. No son sucesos excepcionales. Más de 75 mil personas están desaparecidas en México según los datos de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB).

Hoy domingo se conmemora el día internacional de las víctimas de las desapariciones forzadas y los colectivos de familiares se debaten entre la esperanza hacia cambios legales que van en la línea de lo que llevan años reivindicando y la desconfianza en las instituciones que no les dan garantías. Al mismo tiempo, la pandemia por COVID-19 ha frenado las búsquedas, lo que genera inquietud entre las familias.

La petición al Senado del presidente, Andrés Manuel López Obrador, para que la ONU pueda intervenir en casos individuales de desaparición forzada es visto por los colectivos como un gesto esperanzador. Esta semana, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) pidió a los senadores que permitan la participación de la instancia internacional. Esto es algo que los grupos de familiares como el Movimiento Nacional por Nuestros Desparecidos llevan tiempo demandando. Sin embargo, también piden eficacia en las medidas que ya se han aprobado. Por ejemplo, el protocolo homologado de búsqueda, que recibió el aval de la CNB el jueves, y el mecanismo de identificación forense, aprobado en marzo de 2019. 

Lee más: Familiares de desaparecidos reportan hallazgo de restos óseos en el Ajusco

El protocolo se aprobó el jueves en la Primera Sesión Extraordinaria del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas pero con la abstención de la Fiscalía General de la República (FGR) y las fiscalías estatales. Esto provocó la molestia de los colectivos como el Movimiento Nacional por Nuestros Desaparecidos, que consideran que estas instituciones están ralentizando las investigaciones.

“Seguimos en búsqueda, esperamos que sea en vida. Sentimos que sigue con vida”, dice Martiniano Ríos, de 60 años, sobre su nieta Gabriela. Ella era estudiante, no había terminado la preparatoria, pero quería seguir con los libros. Personas armadas entraron en la casa y se la llevaron. “Sacaron a la muchacha a empujones. Ella pedía ayuda, pero no se pudo hacer nada”, dice su abuelo. La testigo de aquel secuestro fue su madre, María, pero falleció antes de ver a su hija de vuelta en casa.

En opinión de Martiniano Ríos la fiscalía le tiene abandonado. Cuenta que cada vez que acude a sus oficinas le mandan de vuelta sin darle siquiera el número de carpeta. Considera que se la llevaron para explotarla sexualmente, pero en realidad no sabe absolutamente nada. Solo pide que cuando llegue a solicitar información no lo maltraten. “Nos tratan con la punta del pie”, se queja. 

Guanajuato es un estado que hasta hace dos meses apenas reconocía la existencia de desaparecidos. Ahora, según datos de su propia comisión, son más de dos mil. 

Entérate: “Queremos que AMLO se siente con nosotros y nos escuche”: familiares de desaparecidos

Nadie en la familia de Waldo sabe qué ocurrió en aquellos días de octubre de hace dos años cuando se lo tragó la tierra. La idea no era mala. María Luisa, la madre, que vive en Houston, quería dar a su hijo una oportunidad de cruzar al otro lado. Y pagó a un pollero para que le cruzase como hizo ella misma. Algo se torció. Los primeros días hablaba con su hijo y le mandaba dinero, pensando que estaba pagando su manutención. De repente dejó de contactar con él. Unos le decían que ya había cruzado y otros que todavía estaba en México. La realidad es que nunca más supo de él. Por eso, desde entonces sigue buscando. Cuenta cinco fiscales diferentes. Y no entiende por qué. Ella vive en Houston y pagó para que le trajesen a su hijo. Nunca se lo entregaron.  

Desde entonces, Luisa, su abuela, y Marisol, su cuñada, tratan de encontrar a Waldo. Viajaron hasta Tijuana siguiendo una pista, pero no tuvieron suerte. Solo quieren que alguien les de una respuesta. Han pasado por cinco fiscales y, según explica Luisa, se sienten abandonadas. 

Para Manuel Martínez la agonía dura más de 15 años. Su hija Mónica salió de casa y alguien se la llevó. Iba a cumplir 21 años. Se enoja cuando explica que a ella ni siquiera la cuentan como desaparecida porque cuando se la llevaron la legislación ni siquiera contemplaba el drama actual. A él le cambió la vida. Desde entonces es un activista que no solo busca a su hija, sino que se apoya a todas las personas que lamentablemente caen su situación. 

Estos son algunos ejemplos de una tragedia que marca a la sociedad mexicana. Actualmente el gobierno se ha comprometido con algunas de las demandas de la sociedad civil. Sin embargo, los colectivos exigen pasos concretos. Por ejemplo, el año pasado el ejecutivo de Andrés Manuel López Obrador se comprometió a invitar oficialmente al Comité contra la Desaparición Forzada. Hasta ahora, la secretaría de Relaciones Exteriores no ha tramitado la petición. 

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Escándalos con la vacuna del coronavirus: cómo la lucha contra el COVID-19 desnuda viejos vicios de América Latina

El desarrollo de vacunas para combatir el coronarios ilusionó a la región, golpeada con especial dureza por la pandemia. Después surgieron los problemas.
27 de febrero, 2021
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En Argentina, Ecuador y Perú, los escándalos tumban a ministros de Salud. En Brasil, hubo al mismo tiempo escasez y desperdicio de vacunas. Y en otros países de la región recién llegan las primeras dosis.

La vacunación contra el COVID-19 se volvió de pronto un espejo flamante de viejos problemas del subcontinente como la corrupción, el favoritismo, la falta de planificación o la incapacidad para resolver grandes desafíos.

Cuando México protestó la semana pasada en Naciones Unidas por el “acaparamiento” de vacunas en los países ricos, puso el foco sobre algo reconocido por la Organización Mundial de la Salud: la alarmante brecha en la distribución global de las dosis.

Pero el rezago de la vacunación en Latinoamérica respecto a otras regiones se debe también a deficiencias propias, advierten expertos.

Por ejemplo, la carencia de materiales elementales como viales o filtros en México retrasó el envase y la distribución de millones de dosis de la “vacuna latinoamericana” producida en Argentina tras un acuerdo con la farmacéutica AstraZeneca.

“Hay una cuestión de dependencia externa, pero esa dependencia también es un fallo de América Latina: no tenemos la capacidad de producir esas vacunas, mientras que India o China, que eran tan subdesarrollados como nosotros hace 30 años, logran hacerlo”, dice Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios para Políticas de Salud (IEPS) en Brasil, a BBC Mundo.

“Terminemos con la payasada”

Con cerca de un cuarto de las muertes por COVID-19 en el mundo, pese a tener 8,5% de la población global, América Latina ha sido golpeada con especial dureza por la pandemia.

La región también sufrió el año pasado el peor desplome económico mundial tras la llegada del coronavirus, con una contracción de 7,4% del PIB según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

Exministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos

Getty Images
El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, renunció tras un escándalo por el envío de vacunas a un geriátrico donde estaba su madre.

En este contexto, el descubrimiento de las vacunas contra el coronavirus ilusionó a los latinoamericanos con ver pronto la luz al final del túnel.

Sin embargo, los esfuerzos de vacunación regional han estado marcados por polémicas, demoras y frustraciones.

Las renuncias de los ministros de Salud en Argentina, Ecuador y Perú ocurrieron después que en sus países se denunciara favoritismo en el acceso a las vacunas que escasean para la población en general.

El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, dimitió a su cargo este viernes, en medio de investigaciones por el envío de parte de las primeras dosis de vacunas a un geriátrico privado donde estaba su madre.

En Argentina y Perú se reveló que funcionarios, exgobernantes o personas influyentes también se vacunaron de forma preferencial, sin seguir las reglas puestas al resto de la población.

Durante una visita a México esta semana tras pedir la dimisión de su ministro, el presidente argentino, Alberto Fernández, buscó enterrar el escándalo: “Terminemos con la payasada”, dijo.

El presidente argentino, Alberto Fernández, durante una visita a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Getty Images
El presidente argentino, Alberto Fernández, se refirió a la polémica por “vacunas VIP” en su país durante una visita a su par mexicano López Obrador.

El mandatario aludió a la investigación judicial abierta sobre el caso denominado “Vacunatorio VIP” en su país y sostuvo que “no hay ningún tipo penal en Argentina que diga ‘será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila'”.

Pero otros creen que estos casos son síntomas de antiguos vicios de la región, como el irrespeto a las normas o el uso de recursos públicos para beneficio de algunos.

“En todos los países donde saltan escándalos se repite una práctica bastante común: eludir las estructuras formales del Estado para canalizar las vacunas sin planes y protocolos claros y transparentes de atención a las poblaciones vulnerables. Más bien lo contrario: protejo y atiendo a los míos”, escribió Felipe Burbano de Lara, sociólogo, politólogo y columnista del diario El Universo de Ecuador.

Chile es el país de la región donde el proceso de inoculación avanza de forma más aceitada: casi 17% de su población de 19 millones fue vacunada en febrero.

Plan de vacunación masiva en Chile.

Getty Images
En Chile la campaña de vacunación masiva avanza con rapidez.

El caso chileno es visto como una prueba de que en la región es posible vacunar a tasas similares o incluso superiores al mundo desarrollado gracias a una robusta red de atención de salud que falta en otros países, además del poder adquisitivo y la rapidez del gobierno para comprar millones de dosis.

Pero tampoco Chile ha estado libre de polémicas en su campaña de vacunación: al menos 37.000 personas en ese país se adelantaron a su turno sin tener factores de riesgo, según datos oficiales.

“Ninguna fuerza”

Otro país latinoamericano que evidencia los contratiempos de vacunación en la región es Brasil, donde menos de 4% de la población ha recibido dosis hasta ahora.

Además de tener sus propias denuncias de irregularidades en el acceso a las vacunas, Brasil experimenta una escasez de dosis que expertos atribuyen a errores de planificación del gobierno de Jair Boslonaro.

Grandes ciudades brasileñas como Río de Janeiro, Porto Alegre o Salvador llegaron a suspender las inoculaciones por falta de vacunas, mientras también se reportaban en el país desperdicios de dosis abiertas que perdieron validez antes de ser inyectadas.

Vacuna en Rio de Janeiro

EPA/ANTONIO LACERDA
La primera etapa de vacunación en Brasil tuvo al mismo tiempo escasez y desperdicio de dosis.

Los países más rezagados de América Latina en la carrera de la vacunación contra el COVID-19 son Guatemala, Honduras, Nicaragua y Uruguay, que apenas importaron sus primeras dosis esta semana, mientras Cuba aún busca desarrollar sus propias vacunas.

Algunos observan que otra característica histórica de la región, como la falta de unidad y coordinación entre los países, también afectó sus posibilidades de demandar más vacunas al resto del mundo.

“América Latina no negocia como bloque, sino que cada país negocia como puede, entonces claro que no tiene ninguna fuerza”, señala Lago.

Se estima que, sin acelerar su ritmo actual de vacunación, varios países latinoamericanos podrían tardar años en alcanzar los niveles de inmunidad necesarios en sus poblaciones para volver a la normalidad.

Ciudad de Panamá

Getty Images
La lentitud de la vacunación en América Latina puede profundizar viejos problemas sociales de la región, como la desigualdad.

Como si se tratara de un círculo vicioso, esto amenaza a su vez con profundizar problemas sociales de una región que ya era considerada la más desigual del mundo.

Nora Lustig, una profesora de economía en la Universidad de Tulane, advierte que los efectos podrían llegar incluso a largo plazo por el cierre de escuelas para niños de familias de bajos recursos.

“En la medida que no tengas la capacidad de crear un espacio de normalidad a través de un proceso de vacunación más rápido”, dice Lustig a BBC Mundo, “vas a tener un impacto sobre la economía, la desigualdad y la pobreza”.


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