La SEP pagará 450 mdp a televisoras por transmitir clases por radio y tv
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Entre dudas de padres y maestros, SEP lanzará clases por tv y radio; pagará 450 mdp a televisoras

Presidencia informó que el gobierno pagará 15 pesos por cada alumno inscrito en nivel preescolar, primaria, secundaria y bachillerato.
Cuartoscuro
4 de agosto, 2020
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Eliel tiene 11 años y en este ciclo escolar comenzará la secundaria. Sólo que ni él ni nadie imaginó que lo haría a distancia. Estará inscrito en una nueva escuela, aunque no sabrá cómo son sus salones. Tampoco podrá conocer a sus nuevos maestros ni compañeros porque sólo estará viendo una pantalla de televisión en su casa.

Patricia Matadamas, su madre, está agobiada no sólo por lo que significa la nueva etapa para su hijo sino porque aún no sabe cómo resolverá la ayuda pedagógica que requerirá, mientras ella y su esposo están retomando sus trabajos fuera de casa.

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Este lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador y el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, anunciaron la estrategia del Gobierno Federal con la que impartirán educación en medio de la pandemia que de momento impide tener clases presenciales a 30 millones de alumnos en México.

El ciclo escolar comenzará el próximo 24 de agosto con clases a través de radio y televisión con el programa Aprende en casa II. Un reto no menor tomando en cuenta la desigualdad en el país y las complejidades entre las familias, pero que, según el presidente, se podrá afrontar gracias a la unión entre la televisión pública y privada para la enseñanza.

El gobierno Federal informó por la noche de este lunes que pagará 450 millones de pesos a las principales televisoras privadas del país por este servicio, como Televisa y Tv Azteca, cuyos dueños Emilio Azcárraga y Benjamín Salinas, respectivamente, acudieron a la conferencia del presidente para firmar el acuerdo.

Sin precisar cuánto le pagará a cada televisora, Presidencia informó que el gobierno pagará 15 pesos por cada alumno inscrito en nivel preescolar, primario, secundaria y bachillerato. Esto significarían pagar 450 millones de pesos por 30 millones de alumnos de agosto a diciembre, periodo que durará el ciclo escolar.

Sin embargo, aun asegurando que las clases podrán transmitirse por televisión, en el caso de Eliel, sus abuelos que se encargan de cuidar de él y su hermano de tres años mientras sus padres salen a trabajar, no podrían ser un soporte pedagógico para el aprendizaje con esta modalidad, mientras que sus padres aún no saben qué otras estrategias podrá aplicar su nueva escuela.

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Y hasta el momento, la SEP tampoco ha hecho público alguna evaluación que confirme la efectividad pedagógica del programa Aprende en casa que se aplicó en marzo; es decir, no se sabe si los estudiantes realmente aprendieron.

“Cuando estuvo el semáforo en rojo sí pude ayudarlo, pero ahora de regreso al trabajo, ¿cómo voy a asegurarme que está viendo la tele, que haga sus actividades? Los abuelos no podrían ayudarlo. Además, antes, en sexto de primaria, ya conocía a su maestro y apoyaba, pero ahora mi hijo tendrá un desfase con nuevos maestros, materias, escuela”, dice Patricia.

En la conferencia vespertina que encabezó el secretario Moctezuma, horas después del lanzamiento de la estrategia, se preguntó respecto a este tema. Sin embargo, hasta el momento, la SEP no tiene prevista alguna acción para estas familias. “Estamos viendo, vamos a tener este fin de semana una propuesta para poder ver de qué manera se puede ayudar a las madres trabajadoras”, respondió.

Además, dijo, “a partir de las siete de la noche se van a  repetir en los canales todos los programas de manera que habrá posibilidad también de estar viendo los programas en un horario más, digamos, cercano a la noche”.

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La incertidumbre

Aprende en Casa fue la estrategia mediante la cual la SEP intentó resolver la suspensión de clases en marzo pasado a causa de la pandemia de coronavirus.

Pero la televisión no funcionó para todos como medio de enseñanza. En el caso de Patricia y su hijo más pequeño en preescolar fue prácticamente imposible lograr que el pequeño José se levantara a las 7 de la mañana a tomar clase frente a la televisión. Un horario que ni siquiera era el habitual en clases presenciales.

Mientras que para alumnos de primaria y secundaria, los maestros son el eje para afrontar este reto de la mejor manera, asegura Reyna Campuzano, profesora de primaria en Altamira, Tamaulipas. “Es imposible que sólo sea la televisión, se necesita retroalimentación, despejar dudas”, sentencia.

En su escuela los profesores utilizaron whatsapp para comunicarse con los padres, mandar tareas, resolver dudas y para calificar apelaron al “ingenio docente”. Pusieron mesabancos afuera del portón de la escuela y en determinada fecha y horario los padres debían dejar ahí los cuadernos de evidencia de sus actividades escolares, después los maestros los recogían y otros sólo mandaban fotos de sus tareas.

Sin embargo, no sabían que el próximo ciclo escolar continuaría bajo la modalidad de televisión, dice Reyna. Se enteraron igual que el resto de la población a través de la conferencia de prensa del presidente, pese a que los maestros deberían tener la información antes que el resto, puesto que serán ellos quienes lo apliquen.

De hecho, cuando se le mencionó esto al secretario de Educación en la conferencia de prensa, reviró que los maestros sí habían recibido la información. “Para eso es este programa, y para eso fue la reunión en la mañana, para eso están los números telefónicos, sí han recibido información y lo seguirán haciendo dentro de un mes”.

Los teléfonos a los que se refería el funcionario estuvieron saturados todo el día, dice Reyna, aunque anteriormente sólo contestaba una grabación sobre tres temas: acoso escolar, dudas sobre Aprende en Casa y apoyo psicológico. Pero las dudas en este momento es incluso, si podrían hacer uso de otras herramientas, o los contenidos que tendrán las clases en televisión, cosa que aún no les han indicado.

Saúl Pérez, profesor de primaria en la Ciudad de México, se dijo extrañado del anuncio de hoy, sobre todo porque hace 15 días le llegó la invitación para tomar una capacitación sobre “Google classroom”, la herramienta de la empresa de tecnología para dar clase a distancia.

“No hay claridad.  Están oficializando el Aprende en casa, pero ni siquiera sabemos si nos van a dar autonomía para aplicar otras herramientas. De qué me sirve si me estoy capacitando en estas herramientas si no las voy a poder usar”, dice.

De hecho, la semana pasada la SEP impartió un curso intensivo para preparar el regreso a clases, pero sobre todo respecto a la nueva materia de Vida saludable, pero el miércoles se paró y las siguientes instrucciones llegarían “hasta nuevo aviso pero aún no sabemos qué sigue.

¿Realmente aprenden en televisión?

Luis Ramírez, director de secundaria en Zapopan Jalisco y entrenador de Google, asegura que “no hay mucha base para decir si un alumno aprendió o no por medio de la televisión”, pero algo es cierto “siempre se necesita instrucción de un maestro pedagógicamente o estás sobre el agua”.

Los maestros y padres de familia necesitan claridad desde los horarios y sintonización de canales hasta recomendaciones básicas como las condiciones para tomar clase frente a una televisión en la sala donde “pasan todos” y existen elementos distractores permanentes, o cómo solventar el problema de tener sólo un equipo de televisión para varios niños en una misma casa.

Marco Antonio Fernández, investigador de México Evalúa y Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey, sostiene que la televisión no es una herramienta nueva en el sistema educativo mexicano, pero está demostrado que no ha sido eficaz con el modelo de telesecundaria, aún cuando ahí incluso hay un “facilitador”, es decir, un maestro que resuelve dudas. Sin embargo, “en los resultados de pruebas como Enlace y Planea, los de peor desempeño son los de telesecundarias”.

Por ejemplo, en los resultados de Planea 2017 para estudiantes de tercero de secundaria, 33% de los alumnos a nivel nacional tuvo resultados insuficientes en Lengua y Comunicación. Pero en escuelas privadas, sólo 10.6% consiguió ese resultado, y en telesecundarias la cifra subía a 48.8%.

En Matemáticas, el porcentaje de alumnos en nivel insuficiente estaba en 64.5% en el país; pero sólo 37% de quienes estudiaban en privadas tuvieron ese resultado, mientras que en telesecundaria se ubicó en ese nivel 69.9% de los alumnos.

La educación a través de la televisión podría “ensanchar” las desigualdades y veremos los efectos después de años, porque a diferencia de lo que ocurre con el sector salud, cuyas consecuencias se observan de manera inmediata, en el sector educativo se verá en “educaciones truncas o incompletas que a la larga no les permitirá incorporarse en el mundo laboral”, afirma Fernández.

Esto porque los padres que sí tienen recursos y formación académica apoyarán más efectivamente a sus hijos, les podrán acercar tutorías y tendrán clases a través de plataformas mientras que habrá padres que no podrán estar con sus hijos en casa. La educación a distancia estará ensanchando las desigualdades educativas”, dice el investigador.

Y también se tiene enfrente y sin respuesta “uno de los problemas mayúsculos que son las familias monoparentales, las mamás solteras. Eso va a complicar más la situación para este tipo de hogares”.

Al preguntarle al secretario Esteban Moctezuma sobre las mediciones que hubiesen hecho sobre el programa Aprende en casa y los hallazgos sobre la efectividad pedagógica, el funcionario respondió que preparará una presentación con los datos para los próximos días.

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Joe Biden: 5 cosas que quizás no sabías del ganador de las elecciones de EU

El demócrata Joe Biden es un experimentado político y fue vicepresidente de Estados Unidos con Barack Obama, pero no es una figura tan conocida internacionalmente.
7 de noviembre, 2020
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A la tercera fue la vencida: Joe Biden se convertirá en el 46º presidente de Estados Unidos el próximo 20 de enero.

El demócrata derrotó al actual mandatario, Donald Trump, en una disputada contienda que se definió días después de la jornada electoral tras un laborioso proceso de recuento de votos.

Biden, quien fuera vicepresidente con Barack Obama, consiguió recuperar el apoyo de estados clave que en 2016 votaron por su rival republicano.

A punto de cumplir 78 años, el demócrata será el presidente de Estados Unidos de más edad.

Te contamos otros detalles destacados de su vida personal y profesional.

1. Un político de carrera

Como ha insistido en recordarlo Trump a lo largo de la campaña, Biden lleva 47 años activo en la política estadounidense.

Joe Biden en la década de 1970.

Getty
Joe Biden se estrenó en la política cuando muchos de los votantes actuales ni siquiera habían nacido.

Su carrera en Washington DC empezó en el Senado en 1973, donde consiguió un escaño por el estado de Delaware recién cumplidos los 30 años.

Su llegada a la política coincidió con uno de los momentos más trágicos de su vida del que hablaremos más adelante.

Como senador, Biden cimentó la imagen de político cercano, conciliador y con habilidad para llegar a acuerdos con sus oponentes.

Biden en 1987

Getty Images
La primera apuesta de Joe Biden por la presidencia data de1987.

También tomó algunas decisiones no tan elogiadas, como la ley de justicia penal de 1994 redactada por él y aprobada durante el primer gobierno de Bill Clinton.

La reforma tenía como objetivo poner freno a décadas de creciente violencia, pero derivó en encarcelaciones masivas, con un especial impacto en la población negra y latina.

A su larga carrera como senador hay que sumarle sus ocho años de vicepresidente de Barack Obama (2009-2017), con quien construyó una excelente relación más allá de lo profesional.

Barack Obama y Joe Biden en un evento de campaña 2020

Reuters
La camaradería entre Obama y Biden quedó plasmada en numerosas fotografías de su gobierno y de momentos posteriores.

Esta es la tercera vez que intenta llegar a la presidencia del país.

Las dos primeras resultaron un fracaso, lo que hizo que un sector de los demócratas se preguntara si era la mejor baza para arrebatarle la presidencia a Trump.

Las circunstancias demuestran que sí lo fue.

2. La tragedia que marcó su estreno político

Desgraciadamente, la alegría por haber ganado la elección al Senado no le duró mucho tiempo.

Unas semanas después de su victoria, su familia sufrió un grave accidente de tráfico mientras él estaba en Washington DC entrevistando a personal para su nuevo despacho.

Su esposa Neilia y los tres hijos del matrimonio volvían de comprar el árbol de Navidad cuando un camión que transportaba mazorcas de maíz chocó lateralmente con su auto.

La mujer, de 30 años, y la hija pequeña, Naomi, de 13 meses de edad, murieron.

Joe Biden junto a su primera esposa y sus hijos.

Getty Images
La primera esposa de Biden, Neilia, murió junto a la hija más pequeña de la pareja en un accidente de auto.

Los niños -Beau, de 3 años, y Hunter, de 2- resultaron gravemente heridos y fueron hospitalizados.

Empezaba una etapa de dolorosos contrastes en la vida de Biden.

3. Dolor y empatía

Biden, que tomó juramento de su cargo en el Senado en la habitación del hospital donde se recuperaba su hijo Beau, no sabía si seguir adelante con su carrera como senador.

Estaba destrozado.

Criado en una familia católica de clase trabajadora, su padre repetía un breve pero contundente mantra: “Levántate, levántate después de haber sido derribado”.

Eso es lo que hizo. Decidió volcarse en el trabajo, pero sin alejarse de sus hijos.

Joe y Jill Biden

EPA
Joe y Jill Biden llevan casados más de 40 años.

De esa época data una de las anécdotas destacadas de sus primeros años como senador: cada día hacía en tren el trayecto de ida y vuelta entre su casa en Wilmington, Delaware, y Washington DC, más de 300 kilómetros diarios para estar cerca de los suyos.

Fue así como Biden desarrolló un estrecho vínculo con sus hijos que no hizo más que reforzarse a medida que se hacían adultos.

En 1977, Biden se casó con Jill, una profesora universitaria con quien tiene una hija, Ashley, y junto a quien logró reconstruir su familia.

Muchos vieron en Beau al posible sucesor de su padre en la política.

Tras servir en Irak con la Guardia Nacional en 2008, Beau fue fiscal general del estado de Delaware por dos períodos y tenía por delante una brillante carrera.

Joe Biden y Beau Biden.

AFP
Beau Biden tenía 46 años cuando murió en junio de 2015.

Pero en 2013 le fue diagnosticada una rara forma de tumor cerebral y murió dos años después.

La pérdida de personas tan cercanas moldeó el carácter de Biden.

Quienes mejor lo conocen dicen que tiene el “superpoder de la empatía”, un rasgo que fue subrayado durante la campaña para presentarlo como el presidente idóneo para superar una crisis sanitaria, económica y social como la que supone la pandemia de covid-19.

4. Globalista y comprometido con el planeta

Biden ha defendido la necesidad de rehacer las relaciones de EE.UU. con los países aliados que, en su opinión, se han visto afectadas durante la presidencia de Trump.

Promete regresar al Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático y al seno de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo.

Experiencia no le falta: estuvo al frente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y presume de que ha “conocido a todos los líderes importantes del mundo en los últimos 45 años”.

Joe Biden y Xi Jingping.

Getty Images
Biden tiene una amplia experiencia internacional.

Sus decisiones en la esfera internacional no han estado exentas de críticas.

En 1991 votó en contra de la Guerra del Golfo; sin embargo, en 2003 estuvo a favor de la invasión de Irak para después convertirse en un crítico de la implicación de Estados Unidos en ese país.

De naturaleza cauta, recomendó a Obama no realizar la operación de las fuerzas especiales que culminó con la muerte de Osama Bin Laden.

A los republicanos les encanta señalar que Robert Gates, exsecretario de Defensa de Obama, dijo que “es imposible que a alguien no le guste Biden”, pero que ha estado “equivocado en casi todos los grandes temas de seguridad nacional y de política exterior ocurridos en las últimas cuatro décadas”.

Gates señaló recientemente que sus palabras fueron tomadas fuera de contexto.

5. Propenso a las meteduras de pata

Los detractores de Biden opinan que es un desfasado miembro del establishment demasiado mayor para el cargo y con tendencia a meter la pata.

Su estilo directo y campechano le ha causado algunos problemas, como cuando en plena campaña dijo que si un afroestadounidense no estaba convencido de votar por él significaba que no era negro, unas declaraciones por las que se disculpó posteriormente.

Joe Biden

Reuters
A diferencia de otros políticos, Biden se siente muy cómodo cuando se encuentra con los votantes.

Biden dice que el recuerdo de su tartamudez infantil hace que no le guste leer los discursos de un apuntador electrónico y por eso prefiere hablar de memoria.

Un periodista de la publicación NY Magazine escribió el año pasado que la posibilidad de que Biden improvise un discurso era algo que su equipo de campaña parecía “estar concentrado en evitar a toda costa”.

Es por eso que sus simpatizantes respiraron aliviados al ver que fue capaz de superar los debates presidenciales y los discursos de campaña sin decir nada que lo pusiera en un aprieto.

Otra faceta de su personalidad espontánea y sociable es su propensión a acercarse demasiado a la gente, lo que ha dado lugar a situaciones incómodas, obviamente en tiempos anteriores al coronavirus.

El año pasado, ocho mujeres lo acusaron por toques, abrazos y besos inapropiados, mientras que la televisión estadounidense mostró videos en los que se le veía saludando a mujeres en eventos públicos con mucha proximidad física.

En respuesta, Biden se comprometió a “tener más cuidado” en sus interacciones.

Simpatizantes de Joe Biden celebran su victoria

Reuters
Joe Biden se ha convertido en el presidente con más votos en la historia de Estados Unidos.

Su actitud “tocona” pasó de ser una anécdota a algo más serio cuando el pasado marzo una antigua asistente, Tara Reade, alegó que el presidente electo la agredió sexualmente hace 30 años en Washington.

Biden y su equipo rechazaron la acusación y el caso terminó por difuminarse sin ocupar un lugar relevante durante la campaña.

Aunque sus rivales republicanos han intentado retratarlo como un hombre con demencia senil que está en manos de la izquierda radical del Partido Demócrata, Biden ha sabido salir airoso y ha terminado por convertirse en el presidente más votado de la historia de Estados Unidos.

Curiosamente, al evaluar hace unos años si se animaba a participar o no en la carrera presidencial de 2016, Biden dijo: “Puedo morir como un hombre feliz sin ser presidente”.


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