Familias indígenas y ONG denuncian que FGE de Chiapas fabricó caso de trata
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Familias indígenas y ONG denuncian que FGE de Chiapas fabricó acusación de trata

Cinco días después de que Dylan fuese rescatado y su presunta secuestradora detenida, las familias de los detenidos en la operación contra la supuesta trata exigen que se aclare el caso.
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La búsqueda del menor Dylan Esaú Gómez Pérez derivó en un operativo policial que la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chiapas aseguró haber desmantelado una red de trata y rescatado a 23 menores. Fueron detenidos un hombre y cuatro mujeres. El hombre, Adolfo Gómez, apareció muerto en su celda mientras que las mujeres y sus allegados siempre denuncian que se trata de un montaje, que todos forman parte de una misma familia y que la FGE fabricó el caso. Cinco días después de que Dylan fuese rescatado y su presunta secuestradora detenida, las familias de los detenidos en la operación contra la supuesta trata exigen la libertad de los adultos, la reunificación familiar y que se investigue la muerte de Adolfo Gómez.

“Exijo la liberación de mi madre y la aclaración de la muerte de mi padre. Ya apareció el niño Dylan y doy gracias a Dios. Pero la Fiscalía no actuó bien”. Enereida Gómez es hija de Adolfo, el hombre fallecido en la cárcel y madre de cinco de los 23 menores que fueron puestos a disposición del DIF.

Dylan Esaú Gómez Pérez fue secuestrado el 30 de junio. Apenas dos semanas después, el 15, la FGE detiene a Adolfo Gómez y Josefa Sánchez en San Cristóbal de las Casas. Dos días después se realiza un cateo en una vivienda tras el cual se arresta a las hermanas María Hortensia y Maribel Gómez y a Juana Montejo. Con ellas estaban los 23 menores que fueron trasladados al DIF.

Ahora, las familias, acompañadas por ONG como el Colectivo Cereza, Melel Xojobal o la la Red por los Derechos de la Infancia en México denuncian la fabricación de pruebas e irregularidades en los arrestos y exigen la puesta en libertad de los detenidos y que puedan reunirse con sus hijos.

Su versión siempre ha sido la misma: que ellos no explotaban a los menores sino que salían a vender a artesanía porque son pobres y dependen de ese trabajo para subsistir. El fiscal de Chiapas, Jorge Luis Llaven Abarca, ha respondido que la situación de vulnerabilidad no les exime de estar cometiendo un delito. Por su parte, organizaciones de defensa de la infancia denuncian que el operativo es una “criminalización de la pobreza”.

En relación a toda la investigación, las ONG que acompañan a las familias denuncian que el caso fue fabricado para, en su día, tapar la falta de pistas sobre el pequeño Dylan. Consultada por Animal Político, la FGE asegura que el caso ya está judicializado y que ninguna de las personas detenidas fue vinculada a proceso por el secuestro, sino por ser parte de esa supuesta red de trata de menores.

Según explicó Patricia Aracil, de La Cereza, las irregularidades comienzan el 15 de julio con la detención de Adolfo Gómez y Josefa Sánchez. Según viene registrado en las carpetas de investigación, fueron arrestados en San Cristóbal de las Casas después de observar una “actitud sospechosa” en el hombre, que estaba rodeado de varios menores.

La activista explicó que se abrieron tres carpetas: una, la 307/2020, contra la salud pública, por presunta posesión de marihuana; la segunda, la 340/2020, en la fiscalía antisecuestro, vinculada a la desaparición de Dylan; la tercera, la 24/2020, por trata de personas en agravio de menores de edad.

“Fiscalía Indígena realiza la investigación, pero lo que hizo fue construir un delito falso”, dijo.
Según su relato, las irregularidades inician con el arresto y conducción a comisaría de aquel día 15. En la carpeta de investigación aparece una supuesta entrevista que un funcionario le realiza a Adolfo ubicándolo en la calle cuando en realidad estaba arrestado. Además, este policía asegura haber iniciado los seguimientos tras la declaración de un vendedor de San Cristóbal que habría señalado a Adolfo, su esposa y una mujer llamada Ofelia. Cabe recordar que en las imágenes en las que se ofrecía una recompensa por Dylan se llamaba Ofelia a la presunta secuestradora ya que, según dijo el fiscal, fue uno de los nombres falsos empleados por Margarita “N”, la presunta secuestradora ya detenida.

Para probar las irregularidades, las organizaciones mostraron un video en el que se observa la declaración de Adolfo Gómez el 16 de junio. En ella, el hombre asegura haber sido golpeado por los policías, que le preguntaban sobre dónde tiene escondido a Dylan. Además, asegura que no le leyeron sus derechos ni le permitieron hablar con un abogado.

Un día después se produce el cateo en la casa del barrio de Tlaxcala en San Cristóbal. Según dijo Aracil, las tres mujeres fueron encerradas e incomunicadas en el DIF durante cuatro días, hasta el 21 de julio. “Causa horror que instancias que deberían estar atentos a los derechos colaboren con la fiscalía para la privación ilegal de la libertad de tres personas”, dijo.

Animal Político quiso saber la versión del DIF de Chiapas, pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

“Exigimos que se realicen diligencias para reintegración, porque el daño que se está causando es irreparable”, dijo Jennifer Haza, directora de Melel Xojobal.

Desde que se produjo el operativo, familiares de los menores están tratando de recuperarlos. Han acudido varias veces al DIF pero no han logrado que se los entreguen, a pesar de que disponen de al menos nueve actas de nacimiento y aseguran estar dispuestos a hacerse análisis de ADN.

“En redes sociales las activistas y los familiares están diciendo que ya acreditaron la relación parental, sin embargo, ante este órgano de procuración de justicia no se ha llevado ninguna diligencia de este tipo”, asegura la FGE. La institución asegura incluso que, en el caso de que se demuestre que son familia, “el delito persiste” e incluso podría agravarse por el hecho de ser familiares.

“Nosotros no tratamos mal a nuestros hijos. Somos pobres. Los sacamos a vender para que nos acompañen, porque vivimos al día”, dijo Enereida Gómez, madre de cinco de los menores.

Según datos recabados por Melel Xojobal, el 85% de los menores indígenas de Chiapas está en situación de pobreza, un porcentaje que podría ascender hasta el 93% debido a la contingencia de COVID-19.

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2020
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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