Filas para cobrar apoyos del gobierno disparan casos de COVID entre mayas
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Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes

Filas para cobrar apoyos del gobierno disparan casos de COVID entre los mayas

En dos semanas, Hopelchén, en Campeche, pasó de tener 33 casos confirmados de Covid-19 en julio a tener 119 en agosto. Pese a eso, el estado fue, este viernes, el primero en pasar a color amarillo en el Semáforo de Riesgo Covid.
Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes
16 de agosto, 2020
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A finales de julio, la fila para usar los únicos cuatro cajeros del único banco que hay en el municipio de Hopelchén abarcaba tres cuadras. Una aglomeración similar se veía en las oficinas de Telecomm. Nadie se acordó de la sana distancia. 

Habían llegado los apoyos del gobierno federal: Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro y las becas para los estudiantes de todos los niveles, de julio y agosto. La gente llegó a cobrar en bola, desde las 32 comunidades del municipio a la cabecera municipal. 

“A partir de esas aglomeraciones empezó a haber casos de COVID-19 en comunidades a donde la enfermedad no había llegado”, asegura Álvaro Mena, integrante de la organización Ka Kuxtal Much Meyaj AC.

Lee: Campeche, primer estado en entrar a semáforo amarillo de COVID-19; hay 6 entidades en rojo

La gente volvió a sus casas con el dinero de los apoyos del gobierno pero varios regresaron también con el virus SARS-CoV-2, que causa COVID-19, afirma Mena. 

Los números parecen darle la razón. De acuerdo a la plataforma de datos de Conacyt, hasta el 26 de julio había 33 casos de COVID en el municipio de Hopelchén; para el 9 de agosto, el número de casos subió hasta 119. 

En mayo, cuando llegaron los apoyos de los dos meses anteriores, dice Mena, ya se habían generado las mismas filas en el banco del municipio (donde hay una población de 44 mil 051 habitantes) y en Telecomm, donde cobran quienes aún no tienen tarjeta bancaria para recibir el depósito. Pero entonces no había casos en el municipio. Para finales de julio, Hopelchén ya tenía casos de Covid y la enfermedad se propagó. 

A las comunidades mayas de Hopelchén –municipio ubicado en la zona oriente del estado de Campeche, en la frontera tanto con Yucatán como con Quintana Roo– la enfermedad las tomó muy mal paradas. La gente no tiene información certera y sí muchos rumores, en esta zona que es también vecina de la capital del estado, donde hay 2,138 casos acumulados de COVID y 257 defunciones por la enfermedad. 

“Nadie del sector salud ha venido a darnos información. Las personas se quedan nada más con los rumores que corren de boca en boca. Antes de la enfermedad, venían los del Sector Salud, ahora no viene nadie. Es sálvese quien pueda”, dice Jorge Pech Martín, habitante de la comunidad de Ichelk e integrante del Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes. 

#PrimeraLínea: Así trabaja personal médico en salas llenas de pacientes con COVID

Mena cuenta que en algunas comunidades se ha hecho perifoneo en maya y español sobre las medidas de prevención, en dos o tres ocasiones, “pero lo que se debería de organizar son brigadas de salud que lleguen con información no solo en la lengua de la gente sino que sea culturalmente adecuada”. 

Por esa falta de información sobre la enfermedad y el cúmulo de rumores, “mucha gente no cree en la COVID y no se cuidan, en Hopelchén mucha gente no trae cubrebocas. Tienen síntomas y no quieren ir al hospital porque creen que ahí los van a contagiar o los van a matar”, explica Pech. 

Eso también está creando un subregistro que la gente interpreta como falta de claridad en la información. “Mucha gente está pasando la enfermedad en casa sin ir a un hospital. Y hay gente que ha fallecido ahí en sus casas, sin una confirmación de si es COVID o no, y tampoco los registran así, aún cuando tienen todos los síntomas. Creemos que debe haber hasta el triple de casos y quizá el doble de fallecidos de los registrados de forma oficial”, asegura Mena. 

Tampoco es que la gente tenga muchas opciones para ir a atenderse. “Aquí en Ichelk – cuenta Pech- donde supuestamente solo se han registrado tres casos positivos, uno ya falleció, pero seguro que hay más, solo tenemos una clínica, que le da servicio a otras tres comunidades. Ahí solo atiende ahorita una enfermera. Había una doctora pasante, pero ya no la hemos visto desde hace como un mes”. 

Tampoco en San Juan Bautista Sahcabchén han visto al médico desde hace cuatro meses, y eso que en esta comunidad hay 12 personas que han dado positivo a COVID, cuatro de ellas ya fallecieron. 

Uno murió en su casa, dos murieron en el hospital de Campeche y uno más en el de Hopelchén, donde no cuentan ni con tanques de oxígeno para atender a los pacientes. 

“Ese señor solo estuvo un día en el hospital y falleció. La familia no pudo conseguir el oxígeno, no solo por el dinero, sino porque no hay tanques disponibles para rentar”, dice Carlos Rivero, poblador de San Juan Bautista Sahcabchén.

En esta comunidad, como en el resto, Rivero asegura que hay más casos de los que se reportan de forma oficial. “La gente no está yendo a los hospitales. Están pasando la enfermedad en sus casas, unos por miedo a que según los maten ahí en el hospital, otros no van ni al médico para que no los aíslen. Pero un 30 o 40% de la comunidad tiene síntomas. Aunque después también los quieren disfrazar con lo de la canícula (una temporada de calor excesiva)”. 

Lee: Pobladores de Chiapas frenan fumigaciones contra dengue y atacan hospitales por miedo a contagio de COVID

Eso podría estar pasando en la comunidad de Mirsa Te Chan, promotora de la Salud en Komchen, donde solo hay una casa de salud que ahora está cerrada. 

Antes de enero, todos los jueves llegaba hasta ahí un médico para atender a la población. Pero el vehículo que le prestaba para trasladarse a las comunidades se descompuso y el doctor ya no tuvo cómo moverse. 

“Él es de los médicos móviles que andan en las comunidades, pero el vehículo que le daban para venir se echó a perder y que no hay para arreglarlo. Desde enero no venía, apenas regresó una vez en junio con un coche que consiguió y no ha vuelto a venir. Y pues acá la gente necesita atención. Hay personas con diabetes, con hipertensión, tenemos nueve embarazadas y no quieren ir al hospital por miedo al contagio de la enfermedad esa”, 

De COVID, la promotora de salud asegura que en su comunidad no hay casos todavía. Aunque después cuenta que hay muchas personas, unas 50, con diarrea, fiebre, escurrimiento nasal, tos. 

Pero Te Chan asegura que es por la canícula. “Acá cada año pasa así en esta época, pero se curan con remedios, la mayoría está mal unos días y van mejorando”, dice. 

Aunque Rivero, su vecino de San Juan Bautista Sahcabchén, asegura que la canícula causa diarrea y otros malestares, pero no fiebre alta ni tos. “Pero te digo, la gente lo disfraza. No quiere creer en COVID. Y si lo creen, no quieren decir que sospechan tenerlo”. 

Animal Político había acordado platicar sobre la situación de los contagios en Hopelchén con una pobladora de otra comunidad, quien solicitó no revelar su nombre, pero la llamada no pudo realizarse como estaba programada la tarde de este viernes. 

La pobladora apenas contestó algunos mensajes vía WhatsApp mientras ella y su familia trataban de conseguir un tanque de oxígeno para su tío, con síntomas de COVID. 

Cuando se le pregunta a Rivero qué opina de que Campeche ya está en el Semáforo de Riesgo para COVID en color amarillo, se ríe y luego responde: “pues no sé por qué, por como estamos aquí no debería ser eso”. 

Este portal solicitó una entrevista tanto a la presidenta municipal como al gobierno del estado de Campeche para saber qué medidas se están tomando ante el aumento de casos de COVID en Hopelchén, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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El estudiante de medicina que se encontró el cadáver de su amigo en una clase de anatomía

La periodista y novelista nigeriana Adaobi Tricia Nwaubani escribe en este reporte especial para la BBC sobre la inquietante realidad detrás de algunos de los cuerpos "no reclamados" enviados a las escuelas de medicina del país.
4 de agosto, 2021
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La periodista y novelista nigeriana Adaobi Tricia Nwaubani escribe en este reporte especial para la BBC sobre la inquietante realidad detrás de algunos de los cuerpos “no reclamados” enviados a las escuelas de medicina de su país.

El estudiante de medicina Enya Egbe salió corriendo de su clase de anatomía llorando después de ver el cadáver con el que debía trabajar ese día.

No fue la reacción aprensiva de un joven ingenuo.

El estudiante de 26 años aún recuerda vívidamente la tarde de aquel jueves hace siete años en la Universidad de Calabar, en Nigeria, cuando estaba con sus compañeros de estudios alrededor de tres mesas de disección, con un cadáver en cada una.

Minutos después, gritó y corrió.

El cuerpo que su grupo estaba a punto de diseccionar era el de Divine, su amigo durante más de siete años.

“Solíamos ir a bailar juntos”, me dijo. “Había dos agujeros de bala en el lado derecho de su pecho”.

Oyifo Ana fue uno de los muchos estudiantes que salieron corriendo detrás de Egbe y lo encontraron llorando afuera.

“La mayoría de los cadáveres que usamos en la escuela tenían balas. Me sentí muy mal cuando me di cuenta de que algunas de las personas pueden no ser verdaderos criminales”, dice Ana.

Explicó que una mañana temprano había visto una camioneta de la policía cargada con cuerpos ensangrentados en su escuela de medicina, que tenía un depósito de cadáveres adjunto.

Egbe envió un mensaje a la familia de Divine, que resultó que había estado yendo a diferentes comisarías de policía en busca de su pariente después de que el joven y tres amigos fueran arrestados por agentes de seguridad cuando regresaban de una noche de fiesta.

La familia finalmente logró recuperar su cuerpo.

El impactante descubrimiento de Egbe puso de relieve tanto la falta de cadáveres disponibles en Nigeria para los estudiantes de medicina como lo que les puede pasar a las víctimas de la violencia policial.

Trauma

Entre los siglos XVI y XIX, por diferentes leyes en Reino Unido, se entregaban los cuerpos de los criminales ejecutados a las escuelas de medicina, un castigo que también promovió la causa de la ciencia.

En Nigeria, una ley actual entrega “cuerpos no reclamados” en depósitos de cadáveres del gobierno a las escuelas de medicina.

El estado también puede apropiarse de los cuerpos de los criminales ejecutados, aunque la última ejecución tuvo lugar en 2007.

Enya Egbe

Enya Egbe
Enya Egbe quedó impactado al descubrir en su clase el cadáver de su amigo

Más del 90% de los cadáveres utilizados en las escuelas de medicina de Nigeria son “criminales asesinados por disparos”, según una investigación de 2011 publicada en la revista médica Clinical Anatomy.

En realidad, esto significa que eran sospechosos matados a tiros por las fuerzas de seguridad.

Sus edades estimadas se encuentran entre los 20 y los 40 años, el 95% son hombres y tres de cada cuatro pertenecen a la clase socioeconómica más baja. No hay donaciones de cuerpos.

“Nada ha cambiado diez años después”, dice Emeka Anyanwu, profesor de anatomía en la Universidad de Nigeria y coautor del estudio.

‘Servicio de ambulancia’

El año pasado, el gobierno de Nigeria estableció paneles de investigación judiciales en diferentes estados para investigar las denuncias de brutalidad policial.

Esto fue en respuesta a las protestas provocadas por el video viral de otro joven presuntamente que murió por disparos del Escuadrón Especial Antirrobo (Sars) de la policía en el estado sureño de Delta.

Muchos de los que testificaron ante los paneles han hablado de familiares arrestados por agentes de seguridad y que desaparecieron.

En la mayoría de los casos, la policía se ha defendido diciendo que los desaparecidos eran ladrones armados que murieron en un tiroteo.

Sin embargo, el portavoz de la policía Frank Mba me dijo que no tenía conocimiento de ningún caso en el que la policía hubiera enviado cadáveres a laboratorios de anatomía o depósitos.

Nigeria

Getty Images
Las fuerzas de seguridad de Nigeria son acusadas de frecuentes abusos.

En un testimonio escrito presentado al panel judicial en el estado de Enugu, el comerciante Cheta Nnamani, de 36 años, dijo que había ayudado a los agentes de seguridad a deshacerse de los cuerpos de las personas a las que habían torturado o ejecutado durante los cuatro meses que estuvo bajo la custodia de Sars en 2009.

Dijo que una noche le pidieron que cargara tres cadáveres en una camioneta, una tarea conocida en el lenguaje de la detención como ‘servicio de ambulancia’.

Luego condujo al cercano Hospital Universitario de la Universidad de Nigeria (UNTH), donde Nnamani descargó los cuerpos. Fueron llevados por un asistente de la morgue.

Nnamani me dijo que luego lo amenazaron con la misma suerte.

En el depósito

En la ciudad sudoriental de Owerri, el depósito de cadáveres del Hospital Aladinma, de propiedad privada, dejó de aceptar cadáveres de presuntos delincuentes porque la policía rara vez proporcionaba identificación o notificaba a los familiares de los fallecidos.

Esto solía dejar al depósito de cadáveres atascado con los costos de mantenimiento de los cuerpos no reclamados hasta que cada pocos años el gobierno finalmente concedía permiso para entierros masivos.

“A veces, la policía intenta obligarnos a aceptar cadáveres, pero insistimos en que los lleven a un hospital del gobierno”, dice Ugonna Amamasi, administradora del depósito de cadáveres.

“Los depósitos de cadáveres privados no están autorizados a donar cuerpos a las escuelas de medicina, pero los depósitos de cadáveres del gobierno sí pueden”, agregó.

Familiares olvidados

Un abogado de alto nivel, Fred Onuobia, asegura que los familiares tienen derecho a recoger los cuerpos de los criminales ejecutados legalmente.

“Si nadie se presenta después de cierto tiempo, los cuerpos se envían a hospitales universitarios”, dice el defensor.

Pero la situación es peor con las ejecuciones extrajudiciales, ya que los familiares nunca se enteran de las muertes o no pueden localizar los cuerpos, afirma.

carro policia

AFP

Después de todo, fue solo por casualidad que la familia del amigo de Egbe, Divine, pudo darle un entierro adecuado.

La asociación de anatomistas de Nigeria ahora está presionando por un cambio en la ley que garantice que las morgues obtengan registros históricos completos de los cuerpos donados a las escuelas, y también el consentimiento de la familia.

También establecerá formas de alentar a las personas a donar sus cuerpos a la ciencia médica.

“Habrá mucha educación y mucha promoción para que la gente pueda ver que si donan su cuerpo, será por el bien de la sociedad”, cuenta el director de la asociación, Olugbenga Ayannuga.

En cuanto a Egbe, estaba tan traumatizado al ver el cuerpo de su amigo que abandonó sus estudios durante semanas.

Dice que imaginaba a Divine de pie junto a la puerta cada vez que intentaba entrar a la sala de anatomía.


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