Destrucción de evidencia, fugas: los riesgos por filtraciones en caso Lozoya
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Cuartoscuro Archivo

Fuga de involucrados, destrucción de evidencia: los riesgos por las filtraciones en caso Lozoya

Es prematuro decir que se ha violado la integridad del proceso, pero las filtraciones pueden generar otras dificultades para investigadores, señalan especialistas.
Cuartoscuro Archivo
21 de agosto, 2020
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La publicación de un video en donde se muestra pago de supuestos sobornos a senadores, así como la filtración de la denuncia íntegra que el exdirector de Pemex Emilio Lozoya presentó ante la Fiscalía General de la República (FGR), por presunta corrupción en los dos últimos sexenios, no anula la apertura de eventuales procesos contra los implicados, pero sí genera riesgos.

Así lo señalaron cinco abogados investigadores y expertos en Derecho entrevistados por Animal Político. Coincidieron en que, si bien es prematuro decir que se ha violado irremediablemente la integridad del proceso, la información que se ha dado a conocer puede generar otras dificultades para los investigadores.

Entérate: La denuncia de Lozoya en frases: alianzas, odios y extorsiones entre políticos

Por ejemplo, algunos señalan que se habría afectado el principio de presunción de inocencia, sobre todo si se confirma que la filtración fue resultado de una omisión de la autoridad, lo que puede generar demandas. Otros difieren, pero apuntan un riesgo distinto: un alertamiento prematuro que complique la localización de posibles implicados o que facilite la destrucción de evidencia.

La primera filtración se registró el lunes pasado, luego de que en la plataforma You Tube se publicó un video en el que se aprecia a asistentes de exsenadores del PAN recibiendo un presunto soborno de un funcionario de Pemex, en el contexto de la discusión de la reforma energética.

A ello se sumó la filtración ocurrida el miércoles de la denuncia de 63 páginas que Lozoya presentó el pasado 11 de agosto ante la FGR y en la que, entre otras cosas, acusa que en los últimos dos sexenios funcionó un esquema de corrupción encabezado por expresidentes en México, donde igual se recibieron sobornos de empresas como Odebrecht, se extorsionaron a empresarios, o se traficaron influencias.

En dicha denuncia se revelan los nombres de más de 15 personas denunciadas, así como varias de las pruebas y de los testigos (incluso con teléfonos personales) que Lozoya se ha comprometido a aportar.

Sobre ello se detalla el análisis de cada uno de los especialistas entrevistados.

Adriana Greaves Muñoz

Maestra en Derecho Comparado e Internacional, y experta en sistema penal acusatorio

La especialista advierte que la revelación de datos personales y reservados contenidos en la denuncia, así como la imagen de personas que aparecen en el video de los sobornos, sí genera una violación al principio de presunción de inocencia de los implicados y abre la puerta a demandas civiles contra quien resulte responsable.

Incluso, fue la propia FGR la que anunció que había iniciado una carpeta de investigación para identificar cémo es que esta información, que solo debería estar en sus manos y en la de Lozoya y sus abogados, se filtró.

Pero esta irregularidad, aclara Greaves, por sí sola no representa una violación a eventuales procesos en contra de los denunciados por Lozoya, si es que la FGR integra bien la indagatoria.

“La línea del proceso penal de estos hechos criminales que se dieron a conocer a partir de la denuncia de Lozoya y está corroborando la FGR es distinta. No veo una violación al debido proceso ni que haya un efecto corruptor que en un futuro pudiera demeritar las acciones que lleve a cabo la Fiscalía, para corroborar la información. Si la FGR la corrobora bien y se allega de datos de prueba no existe ese efecto corruptor…”, dijo Greaves.

Donde la maestra sí advierte un riesgo preocupante, es en el hecho de que las filtraciones anulan en automático la secrecía de la indagatoria, al revelar quiénes son los indagados y qué hechos se están corroborando.

“Se abre la puerta a que se oculten datos de prueba o a que los implicados se deshagan de evidencia o que, por ejemplo, se escondan o cierren cuentas bancarias. Se hace mas difícil un trabajo que de por sí es complicado”, dijo Greaves.

Javier Martín Reyes

Licenciado en Derecho y Ciencia Política; Maestro por la Universidad de Columbia

Martín Reyes señala que si bien de momento no es posible llegar a una conclusión, las filtraciones que derivan en la construcción de una imagen negativa de personas que podrían haber cometido un delito abren la puerta a riesgos, y a la larga pueden comprometer un juicio exitoso.

“La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha sido contundente cuando afirma que la sola exhibición de personas imputadas en los medios de comunicación representa una forma de maltrato que favorece el terreno de ilegalidad, y que propicia otras violaciones a derechos humanos”, indica Reyes.

El experto señala que cuando el Estado es el responsable de llevar a cabo dichas filtraciones se pone en duda la fiabilidad de las pruebas que a la postre reúna. La Corte, señala Reyes, ha señalado que los jueces deben ser “especialmente escépticos” para juzgar el material probatorio en los casos donde la autoridad ha generado de forma deliberada una imagen negativa de los investigados.

“El tema es que no tenemos certeza aún de dónde provienen las filtraciones, pero sí sabemos que el presidente de la República sistemáticamente ha difundido –y exigido – la difusión del video”, concluye Reyes.

Gabriel Regino García

Abogado experto en Derecho Penal exsubsecretario de Seguridad de CDMX

Regino concuerda con Greaves en el sentido de que la filtración de la denuncia y del video no echan abajo una investigación por temas del debido proceso. Lo que sí se ocasiona, en todo caso, son complicaciones en el terreno operativo.

“La filtración de una denuncia y una evidencia incriminatoria no compromete la investigación de la Fiscalía, salvo que las personas ahí filmadas se den a la fuga y se tornen ilocalizables. De ahí en fuera, su validez dependerá de la forma en que la Fiscalía relacione la denuncia con el video y demás pruebas que obtenga para acreditar la existencia de una organización delictiva”, dice Regino.

Pero el abogado pone además en duda de que se haya violentado la presunción de inocencia de los implicados con la filtración de la denuncia. Desde su perspectiva, los particulares pueden ocasionarse un daño moral (lo que podría ser el caso), pero solo las autoridades pueden vulnerar el derecho a la presunción de inocencia.

En ese sentido, añade Regino, lo que se tendría que verificar es si es la FGR la responsable de filtrar la denuncia, situación que es independiente de la indagatoria por las acusaciones hechas por Lozoya.

Juan Jesús Garza Onofre

Abogado. Maestro en Argumentación Jurídica por la Universidad de Alicante

Desde el punto de vista de Garza Onofre las filtraciones registradas en el caso sí abren las puertas para considerar una violación a la presunción de inocencia e incluso, llegado el momento, que se contemple una eventual violación al debido proceso. No obstante, ello dependería de clarificar cuál es el origen de dichas filtraciones.

Pero Garza añade otro riesgo: que el manejo político del caso a través de las referidas filtraciones o discursos como los del presidente terminen rebasando la importancia de llevar un proceso jurídico buen cuidado, donde el juicio público pese más que una eventual sentencia.

“Que esté tan politizado va a terminar influyendo, no sé qué tanto, pero de que va a terminar influyendo lo va a hacer y puede comprometer el éxito jurídico del caso a cargo de la Fiscalía”, dice.

Estefanía Medina Ruvalcaba

Licenciada en Derecho y especialista en la implementación del sistema penal acusatorio

Medina coincide con otros expertos en que resulta prematuro hablar de una violación al debido proceso, e incluso a la presunción de inocencia a partir de las filtraciones que han ocurrido. Pero subraya que estas informaciones generan un riesgo serio para una indagatoria exitosa por la divulgación anticipada de datos clasificados.

“Creo que en estos momentos esto es lo más grave: que se afecte la adecuada investigación de los hechos porque alertas a los investigados que aun no tendrían porque conocer el caso”, dijo la experta.

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Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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