Jazz sobre ruedas: músicos dan conciertos rodantes ante la epidemia
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Foto: Rodrigo Arangua / AFP

Jazz sobre ruedas: músicos dan conciertos rodantes ante la epidemia

La epidemia de coronavirus ha significado el cierre de bares donde se tocan jazz y otros géneros.
Foto: Rodrigo Arangua / AFP
Por AFP
30 de agosto, 2020
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La algarabía de la calle se mezcla con la armonía del saxofón, el contrabajo y la percusión ejecutados por una banda de jazz desde una camioneta pick up, un incómodo escenario forzado por la pandemia en Ciudad de México.

“¡Jazz sobre ruedas! ¡Jazz en La Portales!”, anuncia una mujer con un megáfono captando la atención de vecinos y curiosos que celebran al Maroto Jazz Trío.

Obligados a cerrar por la emergencia sanitaria, los locales de música en vivo se han visto duramente afectados.

Pero El Convite, un club de jazz y restaurante del centenario barrio Portales, hace frente a esta situación echando mano de una vieja práctica: tocar en la calle.

Por eso patrocina conciertos rodantes de ensambles que solían presentarse en su local, que ahora solo puede vender comida con un aforo de 30% como parte de la “nueva normalidad”.

“(Fue) volver a pensar cómo podemos darle la vuelta al problema, tratando de llevar a cabo lo que siempre hemos hecho: la combinación entre la buena gastronomía con este tipo de música”, dice a la agencia AFP Celina Aguilar, fundadora y administradora del sitio.

Con 24 años de actividades, este espacio se ha convertido en punto de encuentro de los principales jazzistas mexicanos y otros de talla internacional con un festival anual, charlas y ahora conciertos a motor.

“Creo que todos han descubierto que la pandemia ha sido más llevadera escuchando música, así que tiene una importancia emocional, social y económica”, señala Alberto Aguilar, chef y cofundador de El Convite.

Jazz

Foto: RODRIGO ARANGUA / AFP

Jazz a la calle

La situación de otras salas y centros nocturnos de la capital es complicada.

Unos 2,600 locales están cerrados y tendrían que esperar algunos meses más para reabrir, poniendo en riesgo unos 380,000 empleos directos e indirectos, según la gremial Anidice.

Barrio bohemio, Portales tiene una vieja conexión con el jazz. Es cuna de reconocidos músicos del género y sede del legendario club de free-jazz Jazzorca.

De espigada figura y cabello cano, Diego Maroto va arrancando aplausos desde la camioneta al ritmo del saxofón. Lo acompañan el contrabajista Jorge “Luri” Molina y el baterista Edy Vega.

Desde los balcones y ventanas, los vecinos se asoman curiosos y los fotografían con sus teléfonos. Algunos les acercan propinas.

“Hace unas semanas mi ánimo estaba hasta el piso, sin conciertos y todas mis actividades del año canceladas”, cuenta Maroto, de 52 años, uno de los más grandes exponentes mexicanos del jazz.

En 30 años de carrera no recuerda haber vivido una crisis como la provocada por la covid-19.

“La parte económica la resolví con clases maestras en línea, pero la anímica, esa sí que fue una situación en la que aparecieron los achaques que nunca tuve”, confiesa.

Apoyada en un bastón, Margarita Tula, residente de 76 años, camina detrás del vehículo acompañada de su hija mientras disfrutan del show.

“Escuchar música es olvidarse un poquito de los problemas que tiene uno”, cuenta la anciana llorando.

“Luri” Molina refiere que, aunque tocar el contrabajo desde una camioneta en movimiento es un desafío por las condiciones climáticas y técnicas, le ha resultado una experiencia “placentera”.

“La esencia del jazz no la agarras en una escuela, en una universidad, el jazz es esto, en la calle”, dice mientras se seca el sudor de la frente.

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Rusia y Ucrania: por qué Biden cruzó una peligrosa línea al comentar que Putin 'no puede seguir en el poder'

Las declaraciones fuera de guion del presidente estadounidense sobre su homólogo ruso han tensado las relaciones entre ambos países.
28 de marzo, 2022
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El presidente de EU, Joe Biden, hizo la semana pasada una serie de declaraciones fuera de guion que elevaron la temperatura de las relaciones entre su país y Rusia.

Su comentario improvisado el sábado en la parte final de lo que en Polonia consideraron un “gran discurso”, cuando sugirió la destitución del presidente Vladimir Putin, pudo haber tenido graves consecuencias.

En su discurso ante una multitud de funcionarios y dignatarios del gobierno polaco en el Castillo Real de Varsovia, el presidente de EE.UU. advirtió una vez más que el mundo se encuentra en medio de un conflicto decisivo en nuestra era entre democracias y autocracias.

Prometió que la OTAN defenderá “cada centímetro” del territorio de sus estados miembros. También que brindará un apoyo continuo a Ucrania, aunque señaló que el Ejército estadounidense no se enfrentará a las fuerzas rusas allí.

Fue un discurso de confrontación, aunque mesurado, en línea con el que mantienen desde hace meses las autoridades estadounidenses, comenzando por el secretario de Estado, Antony Blinken.

Al final, justo antes de los agradecimientos y la despedida, Biden comentó sobre su homólogo ruso: Por el amor de Dios, este hombre no puede seguir en el poder”.

Ahí estalla la bomba.

“Este discurso, y los comentarios referidos a Rusia, son asombrosos, por usar términos educados”, declaró el portavoz de Moscú, Dmitry Peskov. Biden, afirmó, “no entiende que el mundo no se limita a Estados Unidos y gran parte de Europa”.

Putin y Peskov

Getty Images
Peskov, portavoz del gobierno de Putin, criticó el comentario de Biden.

Y entonces EE.UU. recula.

“El punto del presidente era que no se puede permitir que Putin ejerza el poder sobre sus vecinos o la región”, alegó un funcionario de Washington. “No estaba debatiendo el poder de Putin en Rusia, o un cambio de régimen”.

La línea entre condenar y pedir un cambio de régimen

La rapidez con la que se emitió la “aclaración”, de la que luego se hizo eco Blinken, sugiere que el gobierno de EE.UU. comprende el peligro inherente de las palabras de Biden.

Horas antes el presidente de Estados Unidos había llamado “carnicero” a Putin; y la semana pasada pareció adelantarse al procedimiento diplomático de su propia administración al acusar al líder ruso de crímenes de guerra.

En ambos casos los comentarios de Biden provocaron condenas y advertencias de Moscú de que las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia se estaban deteriorando hasta el punto de ruptura.

Hay una línea entre condenar al líder de una nación -la retórica a veces sobrecalentada de la diplomacia- y pedir su destitución; una línea que tanto los estadounidenses como los soviéticos respetaban incluso en el apogeo de la Guerra Fría; una línea que Biden, en principio, ha cruzado.

Frecuentemente se acusa a los países poderosos de imponer a los débiles un “cambio de régimen”.

Esto, sin embargo, no suele ser lo que una nación con armas nucleares exige a otra.

El domingo incluso algunos aliados de Estados Unidos intentaban distanciarse de los comentarios de Biden.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que el líder estadounidense estaba poniendo en peligro las negociaciones de armisticio entre Rusia y Ucrania.

“Queremos detener la guerra que Rusia ha creado en Ucrania sin una escalada”, afirmó. “Si esto es lo que queremos hacer no debemos agravar las cosas, ni con palabras ni con acciones”.

En Washington, los líderes del Congreso también expresaron su preocupación. El republicano de Idaho Jim Risch, el de mayor rango en su partido en el comité de relaciones exteriores del Senado, calificó los comentarios de Biden como una “horrible metedura de pata”.

“Dios mío, desearía que lo ciñeran al guion”, declaró. “Decir, o incluso como hizo él, sugerir que tu política es de cambio de régimen, causa un gran problema. Esta administración ha hecho todo lo posible para detener la escalada. No hay mucho más que puedas hacer para aumentarla que pedir un cambio de régimen”.

Un historial de comentarios improvisados

Joe Biden y Barack Obama en 2012

Getty Images

Es conocida la tendencia de Biden a hacer comentarios improvisados que pueden ponerlo en situaciones difíciles.

Estos han dañado anteriores candidaturas presidenciales y en ocasiones han sembrado la frustración entre los funcionarios de la administración Obama cuando era vicepresidente. Sin embargo, tales comentarios no son del todo accidentales. Pueden revelar lo que siente Biden aún si su cabeza -y las de quienes lo rodean- preferirían que se callara.

A veces son una fortaleza política, escribe Tom Nichols de la publicación The Atlantic, que permite a Biden conectarse auténticamente con las emociones del pueblo estadounidense.

Pero en este momento actual de crisis diplomática, cuando unas palabras mal elegidas pueden acarrear consecuencias importantes, también se consideran una debilidad.

“Es difícil culpar a Biden por no contener su conocido temperamento después de hablar con las personas que han sufrido la barbarie de Putin”, escribe Nichols. “Pero las palabras de todos los líderes mundiales importan en este momento, y ninguna más que las del presidente de Estados Unidos”.

Es posible que Biden crea que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia están tan dañadas que no se repararán mientras Putin esté en el poder. Sin embargo, decirlo explícitamente podría dificultar el objetivo inmediato de Estados Unidos: poner fin a la guerra en Ucrania y preservar la integridad territorial de la nación.

La guerra en Ucrania no transcurre como Putin pretendía. Su ejército está atascado en amargos combates y las bajas van en aumento. Su economía está sufriendo el peso de las sanciones económicas. Rusia está cada vez más aislada del resto del mundo.

La situación tiene potencial para llevar a la desescalada que piden EE.UU. y sus aliados, pero también podría hacer que Putin se desespere más. Y si el líder ruso cree que su poder está en juego, y piensa que EE. UU. persigue ese objetivo de forma abierta, es posible que el giro que tome la crisis a partir de ahora no sea precisamente el de la paz.


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