Lozoya denuncia presunto megafraude liderado por Salinas, EPN y Calderón
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Lozoya denuncia presunto megafraude transexenal liderado por Salinas, Peña y Calderón

Hubo desde pago de supuestos sobornos para aprobar reformas, hasta desvío de recursos públicos para fines personales, tráfico de influencias, y dádivas a Javier Duarte, Grupo Higa, Altos Hornos, entre otros.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Ángel, Nayeli Roldán y Manu Ureste
20 de agosto, 2020
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El exdirector de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, denunció ante la Fiscalía General de la República (FGR) la operación en México de un presunto esquema de fraude transexenal liderado por tres expresidentes, que durante doce años se encargaron de enriquecerse a costa del erario, de extorsionar a empresarios a cambio de contratos, y de traficar influencias.

En síntesis, de perpetrar “una traición a México” a través de un esquema de “fraudes y engaños” organizado como en “La Estafa Maestra”, según el exdirector de Pemex.

Lee: Lozoya ante el juez: hubo un “aparato organizado de poder” con EPN; este es su plan para probarlo

La denuncia presentada por Lozoya esta dirigida en contra de 15 personas a las que responsabiliza de liderar este aparato de corrupción, la mayoría de ellos exfuncionarios emanados del PAN y el PRI. Entre ellas señala a los expresidentes Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa, y Carlos Salinas de Gortari.

También a los excandidatos presidenciales Ricardo Anaya y José Antonio Meade; al exsecretario de Hacienda Luis Videgaray Caso; y a los exsenadores Francisco Javier Cabeza de Vaca (actual gobernador de Tamaulipas), Francisco Domínguez Servién (actual gobernador de Querétaro), Salvador Vega Casillas, Jorge Luis Lavalle Maury, David Penchyna Grub, y Ernesto Cordero.

Así como a José Antonio González Anaya y Carlos Treviño Medina, quienes se desempeñaron entre otros cargos como directores de Pemex. También denuncia a funcionarios de menor rango, entre ellos Rafael Caraveo Opengo, exsecretario técnico del Senado y quien esta semana apareció en un video filtrado donde se muestra el pago de uno de los presuntos sobornos.

De acuerdo con Lozoya, este esquema de enriquecimiento personal a costa de quebrar al erario inició en el sexenio de Calderón donde a cambio de supuestos sobornos se favoreció la empresa Braskem, filial de Odebrecht, con la concesión del complejo petroquímico Etileno XXI que ha generado mas de 3 mil millones de pesos en perdidas a Pemex. El fraude se afianzó y se consolidó en el sexenio de Peña Nieto con la confirmación de esa obra y la dotación de nuevos contratos.

Entérate: Políticos, sobornos y empresas fantasma: La ‘telaraña’ de corrupción del caso Odebrecht en México

Meade fue el operador transexenal de este esquema ya que, según Lozoya, en 2010 siendo secretario de Energía autorizó en el dicho contrato de Etileno XXI ignorando advertencias de consejeros de Pemex, y de 2012 en adelante, ya como funcionario de Peña, se dedicó a encubrirlo y a recibir dádivas por dicho servicio.

Videgaray, por su parte, consolidó los beneficios a Odebrecht y además ordenó el soborno a legisladores de oposición para la aprobación de la reforma energética.

En la denuncia presentada el pasado 11 de agosto ante FGR, Lozoya además conecta otros hechos de corrupción como la entrega de combustible gratis al gobierno de Javier Duarte (quien a cambio le regaló un Ferrari a Peña Nieto); presiones para entregar contratos a Grupo Higa como pago por construir la “Casa Blanca” y el llamado “Museo del presidente” en el estado de México; y la compra de la planta chatarra Agronitrogenados a Altos Hornos.

A lo que Lozoya suma la decisión “inexplicable” de dejar de invertir en equipos que permitían combatir el robo a combustible una vez que el dejó el cargo de director de Pemex en 2016

Y finalmente denunció las presuntas presiones del expresidente Carlos Salinas de Gortari para entregar recursos y contratos a integrantes del PAN, así como a su propio hijo por la pérdida de un contrato.

Lozoya señala contar con pruebas y evidencias para sustentar todo lo anteriormente señalado. Su denuncia forma parte de un procedimiento con el que busca que la FGR le otorgue un criterio de oportunidad y anule los dos procesos abiertos en su contra por los sobornos que reconoció haber recibido de la constructora Odebrecht.

Los sobornos, la extorsión, y el dinero a Anaya y Meade

En su denuncia de 63 páginas, Emilio Lozoya detalla una serie de pagos y sobornos realizados antes y durante el gobierno de Peña Nieto. Muchos de esos pagos ya habían sido documentados en investigaciones periodísticas previas y en confesiones judiciales ante las cortes de los propios directivos de Odebrecht.

Por ejemplo, el exdirector de Pemex confirma la entrega de 4 millones de dólares de Odebrecht a la campaña de Peña Nieto de los cuales, por supuestas instrucciones de Luis Videgaray y con el presunto conocimiento del candidato del PRI, se destinaron 2.5 millones para el pago a 11 consultores externos. Lozoya reconoce haberse quedado con los otros 1.5 millones de dólares.

Las instrucciones de cómo repartir este dinero las recibía de Videgaray en unas oficinas ubicadas en la calle Montes Urales número 425, colonia Lomas de Chapultepec, las mismas donde a la postre también se entregarían múltiples sobornos a legisladores.

Ya iniciado el sexenio de Peña Nieto vino lo que Lozoya denomina “la compra de votos para la aprobación de las reformas estructurales”. Y en este apartado fue enfático en señalar que en el caso de los legisladores del PAN como Cabeza de Vaca o Domínguez, lo que hubo no fue una negociación sino una auténtica “extorsión”.

“Recibí en diversas ocasiones a los legisladores de oposición cuyas exigencias ascendían, en un primer momento, hasta 50 millones de dólares, para dar su voto a favor de la reforma energética. Ellos tenían proyectos políticos en diversos estados de la República como Tamaulipas, Campeche y Querétaro y usaban eso como pretexto para pedir constantemente más y más dinero. Además, pedían cita y llevaban a contratistas cercanos a ellos para que les dieran contratos de Pemex. Tenían una actitud muy agresiva”, señala el documento.

De acuerdo con el exdirector de Pemex hubo dos paquetes de sobornos. El primero de ellos provino de la constructora Odebrecht y consistió en casi seis millones de dólares triangulados a través de la empresa fantasma “Zecapan SA” en ocho pagos realizados de noviembre de 2012 a marzo de 2014.

El entonces senador del PRI y presidente de la Comisión de Energía en la Cámara Alta, David Penchyna, fungió como enlace con los senadores de oposición para la repartición de los supuestos sobornos, según Lozoya.

El exdirector de Pemex detalló que en el caso específico de Ricardo Anaya el pago fue de 6 millones 800 mil pesos que se entregaron en el estacionamiento de la Cámara de Diputados a Osiris Hernández, asistente del panista.

Otros 80 millones de pesos, subraya Lozoya, se dispersaron en siete pagos realizados entre diciembre de 2013 y abril de 2014, principalmente en la oficia de Montes Urales. La mecánica era básicamente la misma que se reveló esta semana en un video filtrado en internet y descrito en la denuncia: dos personas de nombre José Velasco y Francisco Olascoaga entregaban el dinero a Rafael Caraveo Opengo, quien fungía como intermediario de los legisladores panistas.

Un segundo paquete de sobornos, estos por un monto de diez millones de dólares, se habrían entregado en agosto de 2014 “íntegramente a legisladores del grupo parlamentario del PAN”. En ese caso, Lozoya dice que no tiene el detalle de cómo se repartió el dinero.

Además de estos sobornos para la aprobación de las reformas estructurales, Lozoya detalla que en 2014 Odebrecht transfirió nuevas dádivas por 84 millones de pesos, esto como agradecimiento por la confirmación de la concesión Etileno XXI negociada desde un sexenio antes.

De ese dinero, 32 millones de pesos fueron entregados a Videgaray y al secretario de finanzas del PRI, Luis Vega Aguilar, a través de tres pagos en abril de 2014 en las oficinas de montes Urales. De todo esto, Lozoya dice tener recibos y a un testigo de nombre Rodrigo Arteaga Santoyo.

El exdirector de Pemex sostiene que el 15 de septiembre de 2014 y por instrucciones directas de Luis Videgaray repartió 8 millones 390 mil pesos a través de Norberto Gallardo. Cuatro millones 390 mil pesos fueron a José Antonio González Anaya, y otros cuatro millones a José Antonio Meade. Todo ello en sus domicilios personales.

Las presiones de Salinas

La denuncia presentada por Emilio Lozoya señala en específico al expresidente Carlos Salinas de Gortari de haber funcionado como un “comisionista y cabildero del PAN” para la obtención de diversos beneficios ilegales.

Por ejemplo detalla que, en el marco de un viaje a Colombia en 2014, el empresario Federico Martínez Urmenta, director de la empresa TRADECO, le dijo a Peña Nieto que junto con su socio Carlos Salinas estaban reuniendo los votos necesarios en el PAN para la aprobación de las reformas.

Esto derivó a la postre en peticiones expresas de Salinas de Gortari, incluso a través del padre de Lozoya, para que Pemex favoreciera proyectos de Martínez Urmenta.

Lozoya añade que Salinas de Gortari cabildeó diversos proyectos de su hijo, así como el pago de 15 millones de dólares de indemnización a una empresa suya (TRESE) por un contrato de una plataforma marítima que Pemex canceló tras una explosión en la que murieron varios trabajadores.

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El baile de los 41: la fiesta en México que desató un escándalo hace más de un siglo

Se estrena la película "El baile de los 41", basada en el escándalo que sacudió a México a inicios del siglo XX y marcó decenas de vidas para siempre.
18 de noviembre, 2020
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Desde hace más de cien años, algunos mexicanos asocian el número 41 con la homosexualidad masculina.

El origen es un baile al que acudieron 42 hombres la noche del 17 de noviembre de 1901 en el centro de Ciudad de México.

La mitad vestía ropa de mujer. Varios de ellos eran personas adineradas y formaban parte de la élite social de esos tiempos.

El festejo fue interrumpido por la policía, que arrestó a casi todos: solo uno logró escapar.

El caso fue uno de los mayores escándalos sociales de la época conocida como el ‘Porfiriato’, pues el presidente era Porfirio Díaz.

De hecho, según una leyenda muy conocida en México, quien logró escapar esa noche era su yerno, Ignacio de la Torre y Mier.

Este mes de noviembre, la historia llegó a la pantalla grande gracias a la película “El baile de los 41”, protagonizada por Alfonso Herrera en el papel del marido de la hija del presidente mexicano.

Durante más de un siglo, la identidad del resto de los detenidos no se conoció.

Hasta que el abogado Juan Carlos Harris, quien se define como “historiador frustrado”, localizó los nombres de siete de ellos en los archivos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Las personas identificadas porque promovieron amparos contra su conscripción forzada en el Ejército son: Pascual Barrón, Felipe Martínez, Joaquín Moreno, Alejandro Pérez, Raúl Sevilla, Juan B. Sandoval y Jesús Solórzano.

Pero Harris encontró algo más: una serie de abusos y violaciones contra los detenidos que, más de un siglo después, comenzó a develarse.

Detención ilegal

El escándalo de 1901 se conoce como “El baile de los 41 maricones”. Este baile tuvo lugar en la calle de La Paz, en lo que hoy es el Centro Histórico de la capital y cerca de Palacio Nacional, la residencia del presidente.

Según los diarios de la época –la única fuente documental del caso– un policía escuchó ruido en una casa a las tres de la madrugada, y al asomarse descubrió a las parejas.

Entonces pidió refuerzos para detenerlos, algo que según el abogado Harris era ilegal.

“No existía un motivo para haberlos detenido”, le dijo a BBC Mundo.

“Jurídicamente, la homosexualidad como tal nunca ha estado prohibida en México”.

Pero casi todos fueron arrestados excepto el yerno de Porfirio Díaz, según la creencia popular, cuyo nombre habría sido borrado de la lista para evitar el escándalo político.

Luego fueron obligados a barrer las calles de la capital mexicana con la ropa del festejo, algo que también fue ilegal, pues ninguna ley establecía esa sanción.

Otro abuso fue el escarnio en los periódicos. Incluso se publicó una canción para burlarse de ellos.

Actores de la pelicula "El baile de los 41"

IMDB
Alfonso Herrera (derecha) da vida al marido de Amada Díaz, hija del presidente Porfirio Díaz, en la película “El baile de los 41”.

La composición se llamó ‘El corrido de los 41’ y fue acompañado con grabados de José Guadalupe Posada.

El artista es uno de los grabadores más importantes de México, autor del famoso personaje ‘La Catrina’ que elegantemente representa a la muerte.

Con ese escándalo nació la ‘Leyenda de los 41’. Pero aquí no termina la historia.

Trágico destino

En las horas siguientes a la redada, varios de los detenidos fueron puestos en libertad.

Juan Carlos Harris cree que pagaron a la policía y las autoridades de la capital para conseguirlo.

Fue el caso de los más adinerados o quienes formaban parte de familias conocidas en el entorno social del ‘Porfiriato’.

Manos entrelazadas con una bandera mexicana.

Getty Images
Algunos mexicanos asociaron el número 41 a la homosexualidad.

El resto, sin tantos recursos, fueron incorporados por la fuerza en el Ejército.

Varios fueron enviados a combatir en la ‘Guerra de Castas’ que en ese entonces se libraba en Yucatán, en el sureste del país.

“Fue una especie de destierro y la única forma que encuentran para hacerlo es metiéndolos al Ejército, una especie de leva”, según el abogado.

No se conoce el destino final de ellos, aunque según Harris y algunos historiadores que investigaron el tema, murieron en las batallas.

Aunque no se ha documentado, es muy posible que dentro del Ejército hayan sufrido abusos porque nunca se ocultó a los soldados la razón de su reclutamiento, dijo el abogado.

“Fueron detenidos, sufrieron un escarnio fuertísimo”, explicó. “Es una cuestión muy grave y no nada más las tonterías que ciertos grupos sociales lanzan”.

Más de un siglo después

¿Por qué algunos mexicanos asociaron el número 41 a la homosexualidad?

Una de las razones es el escándalo que significó el baile y la cantidad de personas detenidas, explican historiadores.

Pero también influyó la posición social de algunos participantes, según Harris. El escarnio que se desató fue una especie de venganza social.

Una reacción de molestia por lo que en la época se conocía como “la decadencia de los lagartijos”, el apodo de entonces a las personas adineradas del Porfiriato.

Y también evidencia el profundo cariz de homofobia que incluso ahora, más de un siglo después del baile, permanece en algunos sectores del país.

Por eso es importante identificar a quienes fueron detenidos, dice el abogado, pero sobre todo recordar cuál fue su destino.

“Hay intentos muy serios, muy graves de retroceso, incluso buscando la supresión de derechos civiles”, explicó.

“A lo mejor no entendemos lo que eso significa. Es algo muy grave”.

* Este artículo fue originalmente publicado en 2017 y actualizado con motivo del estreno de la película “El baile de los 41”.


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