Maestros van casa por casa pese a riesgo del COVID para guiar a sus alumnos
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Foto: Profesor Luis Ángel

Maestros van casa por casa pese a riesgo del COVID para guiar a sus alumnos

"Para los niños y niñas es muy difícil hacer solos las actividades. Los padres no les pueden ayudar, primero porque trabajan todo el día como jornaleros", relata un profesor en Michoacán.
Foto: Profesor Luis Ángel
26 de agosto, 2020
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Si el internet y la televisión no llegan a los niños y niñas de comunidades marginadas, los profesores y profesoras sí. El ciclo escolar pasado, el maestro José Genaro López López tuvo que ir casa por casa buscando a sus alumnos para dejarles tareas que hacer.

En plena epidemia de COVID-19 en México, a este maestro no le quedó más opción que arriesgarse.

Entérate: Comunidades indígenas enfrentan el regreso a clases a distancia sin acceso a televisión ni internet

De sus 21 estudiantes de tercer grado de primaria, de la comunidad de San Juan Carapan, en el municipio de Chilchota, en Michoacán, a una hora de Zamora, solo dos o tres se podían conectar a internet. Las familias sólo tienen teléfonos celulares básicos, sin WhatsApp. No había más forma de estar en contacto que andar a buscarlos.

“Fue difícil, a veces llegaba a una casa y no había nadie. Me iba a buscar a otro niño o niña y luego regresaba. Pasaba tres o cuatro veces para encontrar al alumno. Si no lo lograba, me tocaba regresar a buscarlo al día siguiente”, cuenta el profesor Genaro, que vive en la comunidad de Cheranástico, a 20 minutos en automóvil de donde está la escuela.

En cada casa, el maestro de primaria no sólo dejaba las tareas, se quedaba a explicar los ejercicios. “Era muy pesado. Si encontraba a todos, era explicar 21 veces lo mismo”.

Lo más frustrante, dice, es que llegaba a las casas y los estudiantes no habían hecho las tareas de la semana anterior. “No las hacen porque los papás se los llevan al campo a trabajar. No les dan tiempo para estudiar. Con la mitad de los alumnos me pasó eso. Iba e iba en balde”.

Los padres, admite el profesor, tienen una condición económica precaria y están más preocupados por resolver la parte de tener comida y casa todos los días que por la educación de sus hijos.

Muchos de los habitantes de Carapan son jornaleros. Padres y madres se van todos los días a trabajar a Zamora o a Purépero.

Si no hay clases formales y presenciales, las familias se llevan a los niños con ellos al trabajo, los mandan a la milpa para el autoconsumo o les encomiendan el cuidado de los hermanos menores.

Al profesor no le quedó más opción que cerrar el ciclo pasado y pasar de grado a sus alumnos con lo que había para calificar. “Me basé en los pocos trabajos que entregaron. Les puse calificaciones de entre 7 y 8. Pero sí hay una baja muy considerable en la educación, en los aprendizajes de los alumnos”.

Aunque no han terminado de levantar las encuestas para saber qué tanto acceso tendrán sus estudiantes este ciclo a las transmisiones de clases por televisión, que ahora estarán disponibles en más canales, el profesor espera que un mayor número tenga señal de TV para seguir las lecciones.

Pero los problemas para comunicarse con ellos seguirán siendo los mismos. Lo mismo que la pugna entre el deber de ayudar a los padres y las clases.

Los estudiantes no sólo estarán solos en casa sin nadie que los apoye para seguir y entender las lecciones. “Hay niñas que tienen que cuidar a sus hermanos menores, así que no podrán poner atención a las transmisiones”.

Pese a las reuniones que el equipo de profesores ha tenido para tratar de organizar el nuevo ciclo, el profesor Genaro, que ahora estará a cargo del cuarto grado, afirma que será el lunes y en los siguientes días cuando podrán evaluar el acceso de los alumnos a las clases televisadas y determinar una forma de trabajo.

Sobre todo porque cuando iba de casa en casa dejando los trabajos no había casos de COVID ni en Carapan ni en Cheranástico, ahora ya hay y el riesgo de contagio hace que ir a buscar a sus estudiantes sea menos posible.

Refugio cancelado

En la comunidad de Uringüitiro, en Los Reyes, Michoacán, el profesor Pascual Martínez Francisco también tuvo que ir cada semana a dejar copias con tareas y actividades a sus alumnos de primero año de primaria. En esa comunidad, las familias tampoco tienen acceso a internet. El maestro iba a la escuela y ahí los niños y niñas recogían el material y le consultaban sus dudas.

Ahora la situación no podrá ser diferente. En Uringüitiro solo llega a las televisiones, de las familias que las tienen, la señal de tres canales, precisa el profesor, que no son por los que se transmitirán las clases televisadas de la Secretaría de Educación Pública.

Esta escuela, además, es parte de un proyecto que nació en 1995, bautizado como Tarhexperakua “Creciendo Juntos”. El modelo de enseñanza aquí es realmente bilingüe. Los niños y niñas aprenden a leer primero en su lengua el purépecha y después ya en español. Todo el aprendizaje se desarrolla después en ambas lenguas. En las clases a distancia este tipo de esquemas no se está considerando.

“Los padres nos han pedido que demos aunque sea dos o tres horas a la semana de clases. Para los niños y niñas es muy difícil hacer solos las actividades. Los padres no les pueden ayudar, primero porque trabajan todo el día como jornaleros y segundo porque muchos no terminaron ni la primaria”, explica el profesor.

La necesidad de los padres de dejar solos a los niños para ir a emplearse en el corte de fresa, frambuesa y zarzamora, generalmente a Los Reyes y a Tancítaro, hace de la escuela un refugio seguro para los alumnos.

“Somos como una guardería, dice el maestro Pascual y se ríe. Los estudiantes están más seguros con nosotros en la escuela que solos en su casa. Y ahora no tienen ese refugio. Los mismos padres sienten esa tristeza, esa preocupación de que no estamos, por eso nos insisten también en que vayamos aunque sea unas horas, pero no es posible por ahora”.

Al maestro Pascual le preocupa llevar el virus que causa la enfermedad COVID-19 a sus estudiantes y sus familias. Allá, en Uringüitiro donde está la escuela todavía no hay casos confirmados, pero en la comunidad donde vive él, en San Isidro, sí hay.

“En donde vivo apenas empezaron los casos. Van tres semanas seguidas que hay un fallecimiento por COVID. Cuántos casos haya en realidad en la comunidad no lo sabemos, porque la gente lo oculta. No creen en el virus. No quieren ir a los hospitales. Van con el médico de la clínica del pueblo, pero lo tienen amenazado. Tiene miedo de que lo golpeen o le hagan algo como a otros médicos en otros pueblos, por decir que alguien tiene el virus”, cuenta el profesor.

El maestro dice que hace falta que alguna autoridad de fuera llegue a hablarle a la gente de la enfermedad y cómo prevenirla. “No ha venido nadie ni del municipio ni del estado, ninguna autoridad de Salud, y pues a los que somos de aquí la gente no nos quiere creer. Así no vamos a parar esto y menos iniciarán las clases”, sentencia.

Estamos luchando porque no haya más rezago

El profesor Adán Vara Rosas se armaba con cubrebocas y gel antibacterial el ciclo escolar pasado y se iba a dejarles trabajo a sus alumnos de la telesecundaria de Ajuchitán, en Tlaquiltenango, en la sierra de Huatla, en Morelos.

En la escuela multigrado había apenas una docena de estudiantes. Los más preocupados por no perder el año eran los de tercero. “No querían quedarse fuera del bachillerato. Terminaron el ciclo y me pedían más trabajo para repasar”.

Al profesor más que contagiarse de COVID por ir a dejar los trabajos, le preocupa contagiar a sus alumnos, llevar el virus a una zona donde no ha llegado aún.

“Pero no puedo dejarlos solos, de por sí ya estar en escuela multigrado es una desventaja, si se quedan sin labores escolares se van a atrasar más. No es que podamos avanzar tanto. Les tengo que dejar cosas sencillas, casi didácticas, también para que se distraigan”.

Seguir las clases por televisión y tener comunicación por medios eléctricos no es viable aquí. “La señal de internet que hay es satelital, es muy inestable y no hay buena recepción, no se cargan las páginas, no bajan los archivos. Señal de tele abierta no hay tampoco, solo de paga y la mayoría de los alumnos no puede costearla”.

Así que el ciclo pasado, el profesor les llevaba personalmente guías cada semana o cada quince días hasta la comunidad, daba una breve explicación de los ejercicios, y a la siguiente visita las recogía y dejaba otras. “Estamos luchando porque no haya más rezago”, dice.

La lucha seguirá este ciclo, hasta que estudiantes y profesores vuelvan a las aulas. “Por ahora vamos a seguir implementando las guías (que en realidad son fotocopias que costea la escuela y a veces el mismo profesor). El lunes voy a ver cómo les hago llegar un mensaje de bienvenida a los alumnos al nuevo ciclo escolar. Y el martes ya les llevo sus guías”.

Condiciones especiales

Si para la mayoría de los alumnos de las zonas marginadas y alejadas de los centros de población es difícil seguir su educación a distancia, para los estudiantes con necesidades especiales es aún más complicado.

La profesora Laura, aunque llamaremos así porque ella prefiere que no se revele su nombre real, es maestra de educación especial en comunidades de la montaña de Guerrero.

Laura atiende a alumnos de cinco escuelas primarias. Pero le preocupan cinco niños: uno con problemas de lenguaje y cuatro con sordera, de San Antonio Coyahuacán, en el municipio de Olinalá.

Sus alumnos de las otras comunidades tienen más acceso a internet y a televisión. Con ellos la comunicación ha sido difícil pero se ha dado. En cambio de los de Coyahuacán sólo pudo intercambiar mensajes con uno.

“A través de él me puse de acuerdo para llevarles guías una vez el ciclo pasado, pero ya no las pude recoger. La comunidad restringió el acceso de externos para evitar que llegara el COVID y ya no pude entrar. De haberlo hecho, me hubiera tenido que quedar en cuarentena 14 días en una casa, solo para después recoger los trabajos y salir”.

Con las clases por televisión no va a ser más fácil. “La señal de tele abierta no llega. Las familias tendrían que contratar televisión de paga y no tienen recursos para eso. Allá se sostienen de la venta de artesanías, de las tortuguitas esas que mueven el cuello”.

Por ahora, todavía ni ella ni sus compañeros profesores de la zona tienen claro qué harán este nuevo ciclo. “Vamos a tratar de organizarnos sobre la marcha. Con los padres que nos puedan apoyar. Hemos pensado incluso gestionar recursos para poner internet en las primarias y que aunque sea ahí puedan ir los alumnos a pescar red, pero estamos todavía evaluando opciones”.

Situación crítica

De los 219 alumnos que hay en la secundaria del director “Pedro”, a quien llamaremos así para no revelar su identidad y evitar problemas laborales, alrededor de 30% no ha manifestado si seguirá en la escuela, ubicada en Los Altos de Chiapas.

El director teme perderlos. “No se han inscrito y no sabemos si es porque las autoridades dijeron que no era necesario, pero si no logramos comunicación con ellos, los iremos a buscar. Vamos a insistir para que sigan los estudios. Sí hay un desánimo porque no tienen internet en sus casas, el acceso en la mayoría de los casos es con fichas, los papás no tienen para comprarlas y además deben ir a donde hay señal y andarla pescando. Pero nosotros insistiremos”.

Pedro dice que en muchas comunidades tampoco hay señal de televisión abierta ni recursos para costear la de paga.

“Sobre la marcha vamos a ir viendo cómo le hacemos. Vamos a tratar de entregar un cuadernillo de actividades. Nosotros estamos tratando de prepararnos. Hemos hecho capacitación en línea. Aunque luego nos dicen que vamos a tener un taller y luego ya no lo dan. Iniciamos un trabajo y ya no se termina por tanto cambio. Es difícil la comunicación con las autoridades”.

La educación, dice, está enfrentando una situación muy crítica. “La tecnología no logra llegar a las comunidades, a los maestros les deben sueldos, la capacitación es frágil, y los más perjudicados son los que ya tienen una abierta posición de desventaja: los niños, niñas y adolescentes de las comunidades más pobres”.

Animal Político solicitó una entrevista a la Secretaría de Educación Pública para saber si habrá alguna estrategia adicional, además de los cuadernillos de trabajo que ya han usado los profesores, para asegurar el acceso a la educación en las zonas donde no llega la tecnología, pero hasta el cierre de la edición no hubo respuesta.

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Reuters

El inédito rol del ejército y la marina en el gobierno de AMLO (más allá de la seguridad pública)

El Ejército y la Marina han tomado el mando de grandes proyectos que en el pasado eran manejados en la esfera civil en México.
Reuters
1 de diciembre, 2020
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Al asumir uno de los gobiernos con más respaldo popular de la historia de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se topó con una realidad que chocó con sus ideales de campaña: no es fácil hacer que las fuerzas armadas vuelvan a sus cuarteles.

Bajo su mandato, que cumple dos años este 1 de diciembre, el país ha seguido acumulando números record de homicidios por la violencia de las bandas criminales. Y en las últimas dos décadas las policías civiles no han podido ser depuradas.

Así que su plan de sacar de las calles a las fuerzas armadas en los primeros seis meses de gobierno, como prometía en campaña, no se pudo materializar.

De hecho, el presidente ha puesto en marcha un plan totalmente opuesto.

AMLO, como se conoce al político de 67 años, ha echado mano de los militares en funciones inéditas en México, como las construcciones de un aeropuerto internacional, un sistema ferroviario y cientos de sucursales bancarias estatales.

Por otro lado, la Marina ya no solo vigila la seguridad de los puertos mercantiles y aduanas marítimas, ahora también hace las funciones administrativas.

Nuevos roles en los que las fuerzas militares tienen un rol activo que contrasta notablemente con la discreta presencia que mantuvieron durante casi todo el siglo XX, cuando se limitaban a brindar apoyo social en casos de emergencia.

Maquinaria de construcción militar

Getty Images
El Ejército está al mando de obras civiles prioritarias, como el nuevo aeropuerto de Ciudad de México.

“El rol político del ejército se ha venido fortaleciendo a lo largo de los años. Y el rol de las autoridades civiles se ha venido debilitando debido a la fragmentación de la corrupción política que ha causado la delincuencia organizada”, señala a BBC Mundo el analista de seguridad Edgardo Buscaglia.

“Hoy de alguna manera el ejército mexicano se está latinoamericanizando en muchos sentidos: está adquiriendo un poder político en relación a las autoridades civiles fragmentadas que antes no tenía”, indica el también investigador de la Universidad de Columbia (EE.UU.).

La presencia activa de las fuerzas armadas en tareas por fuera de la seguridad pública se ha vuelto un tema de debate en los últimos meses en México, con análisis en la prensa y en foros que no han pasado desapercibidos por los jefes militares.

“El instituto armando jamás ha buscado, ni buscará protagonismo, porque nuestra esencia es servir a la patria. Es evidente que no buscamos ningún poder porque nuestra razón de ser está alejada de pretensiones políticas o de otro tipo”, se defendió el propio jefe de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval.

Atrás ha quedado la pública desconfianza que tenía AMLO por las actividades militares en el país que incluso lo llevaron a demandar investigaciones judiciales contra las fuerzas armadas.

“Como candidato, no ha habido uno que haya estado más alejado de las fuerzas armadas que López Obrador”, explica a BBC Mundo el analista del sector militar mexicano Juan Ibarrola.

Por el contrario, ya en el gobierno AMLO está depositando toda su confianza en ellos.

López Obrador y Luis Sandoval

Reuters
AMLO delegó la elección de su jefe de la Defensa casi hasta que asumió el gobierno en 2018.

“Tenía que ser así. La relación siempre existe entre un presidente y sus fuerzas armadas. No puede estar sin esa fortaleza”, apunta Ibarrola.

Ejército constructor, Marina administradora

Al llegar al gobierno con una mayoría absoluta en el Congreso, López Obrador promovió nuevas leyes para legalizar los patrullajes militares en las calles.

Desapareció la Policía Federal y formó laGuardia Nacional, una nueva corporación con disciplina castrense que el Congreso aprobó para tener un mando civil, pero que de facto está dirigida por militares.

Eso contrasta con lo que decía en 2011, cuando era candidato presidencial y se ponía como meta desmovilizar a las fuerzas armadas en seis meses: “Tenemos que ir sacando al Ejército de las calles”, decía.

“El Ejército no está preparado para esta función, es otro su encargo, es defender la soberanía nacional y no debe de seguirse exponiendo al Ejército, es una institución que debemos de cuidar todos, no socavar al Ejército”, afirmaba.

militares méxico

BBC
La Guardia Nacional se integra por policías militares y navales.

En contaste, desde que asumió el gobierno, dos de sus proyectos insignia han recaído en la ingeniería militar.

Uno es la construcción del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” (nombrado en honor a un general). El otro es una tramo del Tren Maya, una ambiciosa red ferroviaria de pasajeros en el sureste del país.

La Sedena también tiene en su encargo la construcción 1.600 sucursales del Banco del Bienestar del gobierno, así como 266 cuarteles de la Guardia Nacional.

Por su parte, a la Secretaría de Marina le ordenaron tomar el control administrativo de los puertos mercantes, lo cual motivó la renuncia del entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez.

Militares

AFP
El Ejército construirá la nueva terminal aérea de México, una tarea inédita para los militares en el país.

“Nunca la Secretaría de Comunicaciones fue consultada al respecto y obviamente no estamos de acuerdo de ninguna manera en lo que se plantea de llevar a la militarización una actividad que es eminentemente civil”, dijo el entonces funcionario del gabinete de AMLO.

El creciente rol militar

El investigador Edgardo Buscaglia sostiene que los nuevos roles militares en el gobierno mexicano son producto de una “compensación” a las fuerzas armadas, por su desgaste social en las tareas de seguridad.

“El rol del ejército ahora es mucho más activo e improvisado. El ejército exige mejorar su imagen ante la población civil, exige un presupuesto más grande, y exige irse de las tareas de seguridad civil. Pero como no hay ninguna otra institución funcional en México, se tiene que ocupar de la seguridad. Y como forma de compensar eso que no quiere hacer, el presidente le da proyectos aquí y allá”, añade.

Militares supervisando una obra de construcción

Getty Images
La Sedena realiza la operación de ingeniería y contratación de personal del aeropuerto “Felipe Ángeles”.

BBC Mundo solicitó a la Presidencia de México una entrevista, pero no hubo respuesta oportuna.

Sin embargo el tema ha resonado en los mandos militares, con el propio jefe de la Defensa señalando públicamente el porqué de las tareas militares en proyectos civiles del gobierno de AMLO.

“Apoyamos los proyectos prioritarios de su gobierno con todos los recursos humanos, materiales y financieros que la nación nos provee en aras del bienestar de los mexicanos. Nuestra lealtad institucional es a toda prueba”, dijo el general Sandoval el pasado 20 de noviembre al asegurar que el Ejército no “ningún poder”.

“Nos subordinamos por ley y por la decisión democrática del pueblo de México. Pero sobre todo por convicción. Con esa subordinación al poder civil, cumplimos las misiones generales que tenemos asignadas y trabajamos en proyectos prioritarios para el desarrollo del país, sin que eso signifique perder nuestra naturaleza o razón de ser“, justificó.

General Sandoval

Gobierno de México
Sandoval aseguró que las nuevas tareas del Ejército no implican una desatención de otras labores, como la seguridad.

Citó la ley para las fuerzas armadas, la cual tiene como cuarta misión para los militares “Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país”.

A su vez, el almirante Rafael Ojeda dijo que en el pasado ha habido almirantes al frente de puertos mercantiles como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, los principales del Pacífico, que han aumentado la recaudación.

“Simple y sencillamente por dos razones: una, porque el personal es honesto, hace las cosas bien. Y la otra, porque al ser un militar que tiene un apoyo para la seguridad integral del puerto, lógico es que se evita que existan malos manejos”, afirmó en julio pasado.

Marinos mexicanos en el puerto de Veracruz

Getty Images
La Marina ahora no solo vigila los puertos, también hace la administración civil.

Según el analista Juan Ibarrola, la ingeniería de construcción no ha sido ajena a los militares, solo poco conocida. La edificación de hospitales, escuelas, carreteras y puentes han sido parte de sus tareas, advierte.

“Los soldados no están haciendo la función de albañiles. El desarrollo del proyecto está en manos de ingenieros militares. Son los ingenieros y arquitectos responsables de la obra, pero todo el personal de mano de obra es personal civil”, explica.

Ya que la Sedena no busca tener una utilidad económica, dice Ibarrola, eso reduce costos y tiempos.

Como la construcción del aeropuerto “Felipe Ángeles” prometido para 2021: “es una orden, se entrega en tiempo en que se compromete a hacerlo”.

¿Hay riesgos en la militarización de tareas civiles?

Al considerar que en México está en marcha una “latinoamericanización” de sus fuerzas armadas, Edgardo Buscaglia señala que las fuerzas armadas están transitando hacia el estilo influyente en el gobierno civil que había en países de Sudamérica en la segunda mitad del siglo XX.

“El ejército ha quedado parado como un actor político de demanda ante autoridades civiles de igual a igual. Es una situación muy grave (…) está adquiriendo un poder político en relación a las autoridades civiles fragmentadas que antes no tenía”, dice.

Personal militar en camiones de construcción

Getty Images
En las fotos promocionales de las obras, los militares aparecen en la primera línea de construcción, pese a que no es su función principal.

A medida que hay un desgaste a un ejército por las tareas de seguridad pública, los presidentes y las autoridades civiles tienen que compensarlos y “dar cotos de caza empresariales”, considera.

“El ejército termina de gozando de mayores presupuestos y este tipo de rol la experiencia internacional te dice que conlleva más casos de corrupción. Como en Egipto y Venezuela hoy, o como en el pasado hubo en otros países de Latinoamérica”, añade.

El riesgo es mayor en los puertos, donde se realiza el manejo administrativo de mercancías. Pero AMLO ha dicho que el objetivo es el contrario, “combatir la corrupción”.

“No es un asunto solo de capacidad, de profesionalismo. Es un asunto fundamentalmente de honestidad. Ni modo de que sea tan complicado saber la importancia que tiene el comercio exterior y cómo recaudar los impuestos”, dijo en julio pasado.

Un barco mercante en Lázaro Cárdenas

Getty Images
La exposición a proyectos no tan cercanos a su razón de ser, como la administración portuaria, puede generar corrupción, según Buscaglia.

El analista Juan Ibarrola también reconoce que las fuerzas armadas se exponen a casos de corrupción al ocuparse de proyectos civiles, como en la construcción de obras. Pero considera que los militares lo piensan dos veces antes de caer en esas situaciones.

“Los militares se atienen a dos leyes: a la ley de justicia militar y a la ley civil. Un militar que comete un delito lo juzgan doble”, apunta.

“No es que sean incorruptibles. Son seres humanos y en algunos casos ha habido corrupción. Sin embargo el riesgo se reduce significativamente por ser juzgado dos leyes. Pierden todo”.


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