Laboran más y ganan menos: la situación de trabajadores ante crisis COVID
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Cuartoscuro Archivo

Más horas laborales y menos sueldo: la situación de trabajadores ante crisis COVID

Miles de personas han tenido que trabajar más horas de las habituales durante la pandemia, y por un ingreso menor.
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31 de agosto, 2020
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Tan precaria es su economía personal que Jeannette (nombre ficticio), una fotoperiodista de un diario de la Ciudad de México, ha encontrado un respiro en un bazar al que acudirá la primera semana de septiembre a vender postres para sacar algo de dinero extra. Hace cuatro meses que su empresa decidió recortar en 30% el sueldo de todos los trabajadores, parejo, desde los jefes hasta los empleados que menos ganan, como ella, que tenía un ingreso mensual de 9 mil 500 pesos.

Con un tercio menos de su salario, Jeannette aún debe descontar forzosamente otros 4 mil pesos mensuales para pagar la renta del departamento que comparte con un roomate en la colonia Doctores de la Ciudad de México. ¿Y cómo hace una profesionista de 27 años, con una carrera universitaria, para vivir con 2 mil pesos mensuales libres?

Entérate: En plena pandemia y sin éxito, más de dos millones de personas buscan empleo en México

“Mi familia me ha echado la mano con la comida, también mi pareja, porque, si no, estaría viviendo con 600 pesos a la semana. Tuve que buscar opciones, como recetas para hacer comida que rinda toda la semana, o buscar aplicaciones para el súper, que la primera vez que te suscribes te dan el 50% de descuento, ya llegué a crear hasta tres cuentas para tener tres despensas con el 50% de descuento; la verdad, nunca se me habría ocurrido hacer esto en ningún otro momento”, cuenta, riéndose con pena.

Jeannette ha pedido que se le cambie el nombre y que no se especifique para qué empresa periodística trabaja, porque no quiere poner en riesgo su empleo. Por esa misma razón, cuenta, comenzó a dedicarle más horas de empeño al trabajo que le paga 600 pesos semanales: ahora no sólo toma fotos –cargo para el que fue contratada–, sino que también cumple las funciones de reportera y redactora de textos. No le pagan más, aclara, pero al menos no se vuelve prescindible para sus jefes, pues hace el trabajo de dos personas por el sueldo de una.

Al momento de la entrevista, a las 9 de la noche, esta fotoperiodista aún se encuentra redactando un texto tras haber pasado toda la jornada en coberturas sobre la pandemia de COVID-19. Uno de estos días deberá, además, cocinar los postres que venderá en el bazar.

“Con una compañera fotógrafa vamos a estar compartiendo una mesa, ella venderá galletas, en mi caso serán postres, y otros compañeros que se nos han sumado venderán fotografías con imanes o libros de fotos. Yo creo que puede salir algo sustancial (de dinero por las ventas), pero sí estamos en un momento de ‘lo que sea es bueno’”, refiere.

Jeannette es una de las miles de personas que han tenido que trabajar más horas de las habituales durante la pandemia. Si bien en junio se frenó el desplome de los puestos de trabajo y comenzó una leve recuperación, cifras de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) del Inegi indican que más trabajadores deben laborar más horas por un menor ingreso.

El estudio indica que, en abril y mayo, del total de la población ocupada tanto en el sector formal como informal (48.3 millones de trabajadores), el 17.7% labora más de 48 horas a la semana o más de 10 horas diarias, porcentaje que equivale a 8.5 millones de personas. En junio, la cifra aumentó a 21.6% (10.4 millones de trabajadores), lo que significa que, en un mes, 1.8 millones se sumaron a las filas de personas que cumplen jornadas superiores a las 8 horas diarias máximas que establece la Ley Federal del Trabajo.

Por sexo, el porcentaje de hombres con jornadas superiores a las 48 horas semanales pasó de 21.5% en mayo a 26.2% en junio (un aumento de 4.7 puntos), mientras que entre las mujeres pasó de 12 a 14.5% (un aumento de 2.5 puntos).

Francisco sabe qué significa trabajar, no 10, sino 13 horas diarias, seis días a la semana. Programador en una empresa editorial en la CDMX, a Francisco, de 26 años, también le recortaron su sueldo un 30% desde mayo. Para compensar la caída de sus ingresos, consiguió un segundo empleo de tiempo completo en una agencia extranjera. El problema, reconoce, es cumplir ahora con dos trabajos que, pese que pagan menos, son igual de demandantes.

“En teoría, debo trabajar 17 horas al día, pero no lo hago porque me volvería loco. Sí ha sido un cambio de rutina, sí he tenido que ajustar mis horarios y mi vida social, porque me despierto a las 5 de la mañana y acabo de trabajar como a las 11 de la noche, obviamente tengo mis pausas para tomar siestas y comer, pero sí ha sido una friega, sí he estado trabajando unas 12 o 13 horas al día”, detalla.

“He tenido que trabajar ahora en fines de semana y sí es un cambio, tu vida se vuelve el trabajo, es estar todo el día trabajando. Descanso un día a la semana, los sábados, y no porque yo lo decida, sino porque simplemente ya no doy más, y retomo nuevamente el domingo”.

La ETOE del Inegi indica que la subocupación –el número de personas empleadas que buscan un segundo trabajo– disminuyó, al pasar de 13 millones en mayo a 9.7 millones en junio (una reducción de 3.3 millones de personas). Por sexo, la subocupación entre mujeres bajó de 4.9 a 3.3 millones (-1.6); entre hombres, bajó de 8.1 a 6.4 millones (-1.7). Uno de esos subocupados es Francisco, quien también pidió que se le cambiara el nombre y no se revelera para qué empresas trabaja.

“La verdad sí me afectó cuando nos recortaron el sueldo”, explica, “porque te acostumbras a un estilo de vida con el sueldo que tenías, y es un impacto emocional fuerte, porque tienes que ver qué chingados hacer –yo no tenía ahorros ni tarjetas de crédito–. Después, la búsqueda de trabajo me afectó positiva y negativamente: fue bueno, porque tengo un trabajo seguro, y malo, porque ahora tengo que gestionar mi tiempo de otras formas y es una demanda física mucho más fuerte”.

El esfuerzo extenuante de los trabajadores no garantiza un mejor ingreso, como dio a conocer Animal Político en un reportaje previo. Los datos de la ETOE indican una caída en la remuneración del empleo, pues aumentó de 32.9 a 36.9 (4 puntos más) el porcentaje de la población ocupada que gana entre uno y dos salarios mínimos. En contraste, cayó 1 punto el grupo que gana entre 3 y 5 salarios mínimos, al pasar de 7.5 a 6.4 el porcentaje de los ocupados que se ubican en ese segmento salarial.

Nallely Cardona considera que ha sido afortunada porque logró evitar el quiebre de su restaurante, llamado Metate. Madre de un hijo de tres años, Nallely maniobra para armonizar la crianza con su trabajo, al que ahora le dedica 12 o 13 horas diarias los siete días a la semana.

“Antes dejaba a mi hijo con mi mamá, pero ella es una persona de alto riesgo porque es hipertensa, entonces no me da el corazón, porque no sabemos si el niño tiene el virus”, relata.

“Hemos estado muy expuestos, porque, como no tengo donde dejarlo, me lo llevo al restaurante y estoy con él todo el día, le tengo que poner el iPad –que es algo que no me gusta– para que se quede sentado, y esa parte de no poderle dedicar un rato a él sí es fea, porque estoy dividida en mil cosas; ya deseo que todo cambie o que ya regresemos un poco a lo normal, que ahí vamos, yo siento que ya vamos avanzando”.

Por la caída de los ingresos del restaurante, Nallely hizo recortes de personal, de modo que ella, que estudió actuación, y su esposo también tienen que hacer las veces meseros, lavalozas o cocineros.

“El estrés te cansa muchísimo, trabajar con estrés es horrible, el estrés de que no tengo dinero para pagar mis deudas, tengo un montón de responsabilidades económicas que no están saliendo. Tengo deudas de créditos antes de la pandemia, esos tengo que pagarlos y no sé cómo le voy a hacer, porque no está entrando dinero para eso”, explica.

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Muere Mijaíl Gorbachov, el líder reformista que no pudo evitar la caída de la Unión Soviética

El exdirigente soviético fue una figura central en el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, muchos en Rusia lo responsabilizaban del final abrupto de la URSS.
30 de agosto, 2022
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Mijaíl Gorbachov, el exdirigente soviético que puso fin a la Guerra Fría, murió a los 91 años, según informaron este martes agencias de noticias rusas que citan fuentes hospitalarias.

Padecía una larga y grave enfermedad, según indicó el hospital donde falleció a medios rusos.

Será enterrado en el cementerio Novodevichy de Moscú, lugar de descanso de muchos rusos prominentes, junto a su esposa Raisa fallecida en 1999, indicó la agencia de noticias rusa Tass.

El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó sus más profundas condolencias por la muerte de Gorbachov, dijo su portavoz, Dmitry Peskov, a la agencia Interfax.

Gorbachov se ganó la aclamación de la comunidad internacional y recibió el Premio Nobel de la Paz en octubre de 1990 por su papel en la finalización de la Guerra Fría y la reunificación de Alemania.

En Rusia, sin embargo, su reputación nunca se recuperó entre quienes lo consideran el culpable de la caída de la Unión Soviética.

Cuando se presentó a las elecciones presidenciales en 1996 solo recibió el 5% de los votos.

Según algunos analistas, su error consistió en pensar que podía reformar y, a la vez, mantener la Unión Soviética tal y como estaba.

El mismo Gorbachov analizaba así su papel en la caída del bloque soviético:

“A pesar de todos los males y miserias actuales, los rusos, y en general la gran mayoría de los ciudadanos de los países de la ex órbita soviética, prefieren vivir en una sociedad libre y democrática, como la que hoy disfrutan, a la situación que vivían bajo el comunismo. Ese es el marco en el que puedo encuadrar mi responsabilidad en mi etapa como exmandatario de la Unión Soviética”.

Carrera política

Mijaíl Sergeiovitch Gorbachov nació en 1931 en Privolnoe, un pueblo de la región de Stravopól, en el sur de Rusia.

Su carrera política comenzó cuando alcanzó la posición de director regional del Partido Comunista.

Mijaíl Gorbachov

Getty Images
Gorbachov nació en 1931.

A los 48 años se convirtió en ministro de Agricultura del gobierno de Josif Stalin y viajó a Moscú.

En 1986, tras la muerte de Konstantín Cherchenko fue elegido como secretario general del Partido Comunista, el más alto cargo en la Unión Soviética.

Su nombramiento sorprendió a muchos, pues se impuso a políticos con más experiencia y edad.

Tras su elección, la entonces primera ministra británica, Margaret Thatcher, le dio lo que fue considerado como el visto bueno de los países occidentales.

“Me gusta Gorbachov”, dijo la Dama de Hierro. “Creo que podemos hacer negocios con él”.

Mijaíl Gorbachov y Margarte Thatcher

Getty Images
Para muchos, el error de Gorbachov consistió en pensar que podía reformar y, a la vez, mantener la Unión Soviética tal y como estaba.

Su forma elegante de vestir y su manera directa de hablar lo distinguían de sus predecesores, y su esposa, Raisa -quien falleció en 1999-, parecía más una primera dama estadounidense que la esposa de un secretario general.

Perestroika y Glasnost

Una vez llegó al poder, Gorbachov lanzó dos estrategias para tratar de impedir el colapso de la Unión Soviética, que parecía inminente.

Según el líder, el país necesitaba una perestroika o reestructuración económica.

“Se están quedando rezagados tras el resto de la economía. Sus productos de mala calidad son una desgracia”, les dijo a los líderes del Partido Comunista.

Mijaíl Gorbachov y su esposa Raisa

Getty Images
Gorbachov junto a su esposa Raisa durante una visita a Londres.

La perestroika iba acompañada de otra estrategia, glasnost, que se traduce como apertura o transparencia.

En efecto, bajo su mandato aumentaron la tolerancia de credo y pensamiento y la divulgación de noticias nacionales e internacionales.

Emprendió además una campaña para democratizar el Partido Comunista y permitir el pluripartidismo.

En cuanto a la política exterior, Gorbachov se centró en poner fin a años de Guerra Fría y firmó varios acuerdos con los gobiernos estadounidenses de Ronald Reagan y de George Bush para el control de armas nucleares.

El mandatario también puso fin a la ocupación soviética de Afganistán, regularizó las relaciones diplomáticas con China, e incluso se alió con Estados Unidos durante la Guerra del Golfo en 1991.

El colapso

A finales de la década de los 80, Gorbachov enfrentó su más dura prueba: la Unión Soviética comenzaba a resquebrajarse.

Gorbachoy y Reagan firman un acuerdo para el desarme nuclear.

Getty Images
Gorbachoy y Ronald Reagan firman un acuerdo para el desarme nuclear.

En julio de 1989, anunció que los países miembros del Pacto de Varsovia podían decidir su propio futuro.

En Polonia, Lech Walesa asumió el poder y, en septiembre, Hungría abrió sus fronteras hacia occidente sin respuesta alguna de las tropas soviéticas.

En noviembre de ese mismo año, el curso de la historia europea cambió: el muro de Berlín cayó y, poco después, Alemania se reunificó.

En marzo de 1991, las repúblicas bálticas de Lituania, Estonia y Letonia se independizaron de Moscú.

En un principio, Gorbachov intentó evitarlo por la fuerza, pero la ola independista se propagó por todos los países miembros del Pacto de Varsovia.

Berlineses del este escalando el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

Reuters
La caída del Muro de Berlín fue el símbolo más poderoso del fin derrumbe del bloque socialista.

Gorbachov fue acusado por los miembros de su partido de línea dura de haber dejado ir a los países bálticos y de socavar los fundamentos del Partido Comunista y de la Unión Soviética.

Golpe

En agosto de 1991, Mijaíl Gorbachov fue retenido en su villa de verano en Crimea por un grupo de delegados del Partido Comunista que intentó forzarlo a renunciar e impedir la firma del nuevo acuerdo que reemplazaba la estructura central soviética por una más federal.

El entonces presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin, denunció el golpe y reunió apoyo para Gorbachov.

Boris Yeltsin y Miajíl Gorbachov

Getty Images
El apoyo de Yeltsin fue clave para que Gorbachov conservara el poder, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo.

El aún secretario general regresó a Moscú, pero estaba políticamente debilitado.

En diciembre de 1991 y tras la independencia de Ucrania, Yeltsin declaró la disolución de la Unión Soviética y el establecimiento de la Comunidad de Estados Independientes.

Cuatro días después, el día de Navidad, Mijaíl Gorbachov renunció a su cargo.

La URSS había dejado de existir.

Su visión 25 años después

En 2016, en el 25º aniversario de aquellos acontecimientos que cambiaron el mundo, el ex líder soviético concedió una entrevista al corresponsal en Moscú de la BBC, Steve Rosenberg.

“Lo que ocurrió con la URSS fue mi drama. Y un drama para todos los que vivieron en la Unión Soviética“, dijo. “Hubo traición a nuestras espaldas. A mis espaldas”, aseguró el ex mandatario.

“No pudieron hacerlo por medios democráticos. Entonces cometieron un crimen. Fue un golpe de Estado”, declaró.

Mijaíl Gorbachov en la Plaza Roja

Getty Images
Luego de su salida del poder Gorbachov se dedicó a la fundación que lleva su nombre.

En esa misma conversación con la BBC, Gorbachov justificó sus acciones ante quienes lo responsabilizaron, especialmente en Rusia, de la descomposición del país y la pérdida consiguiente de influencia internacional.

“El enfrentamiento y la división en un país como el nuestro, repleto de armas, incluyendo armas nucleares, podía haber causado numerosas muertes y una inmensa destrucción”, explicó.

“No podía permitir que eso pasara. Renunciar fue mi victoria“, dijo.

De la perestroika a la Rusia de Putin

Cuando preguntaban en los últimos años su opinión acerca de la situación actual de Rusia, la deriva autoritaria de la que muchos acusan al actual mandatario ruso, Vladimir Putin, y el balance de la perestroika, el ex secretario general se mostraba crítico.

“Ese proceso (iniciado por la perestroika) no se ha completado“, le dijo a la BBC en 2016.

Souvenirs con os rostros de los líderes rusos o soviéticos.

Getty Images
Para Gorbachov el proceso de reformas iniciado por la perestroika no ha sido completado.

“Tenemos que hablar francamente de esto. Hay personas para quienes la libertad es una molestia, no se sienten bien con ella”, apuntó, sin aclarar a qué personas se refería.

Desde la desaparición de la URSS, Gorbachov viajó por el mundo dictando conferencias y administrando la fundación que lleva su nombre.

También publicó libros como “La hora de la Paz”, “El siglo futuro de la Paz”, “No hay alternativa de la Paz”, “Moratoria” y “Perestroika”.

El desarme nuclear se convirtió en una de sus causas.

Sin embargo, en sus últimos años, Gorbachov vio cómo uno de sus grandes logros como dirigente era desarticulado.

Mijaíl Gorbachov y Vladimir Putin en una foto de 2004

Getty Images
Algunos de los principales acuerdos nucleares suscritos por Gorbachov han sido abandonados por Trump y Putin.

En 2019, Donald Trump retiró a su país del tratado de las Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) que habían suscrito Gorbachov y el entonces presidente de Estados Unidos Ronald Reagan en 1987.

Poco después, Putin siguió los pasos de Washington.

“Todas las naciones deben destruir todas las armas nucleares. Es necesario para salvarnos a nosotros mismos y a nuestro planeta”, le dijo Gorbachov a la BBC en noviembre de 2019, cuando se conmemoraba el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín, el hecho que probablemente más marcó su intensa vida política.


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