Empresa quiere mina que usará millones de litros de agua en pueblo con sequía
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Jesús Santamaría

Empresa canadiense quiere abrir una mina que gastará millones de litros de agua en comunidad con sequías

Organizaciones civiles denuncian que, durante la primera fase de exploración del terreno, la minera canadiense ya provocó daños en manantiales naturales afectando a agricultores que viven del agua para subsistir.
Jesús Santamaría
31 de agosto, 2020
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La minera canadiense Almaden Minerals quiere abrir una mina de oro y plata que consumirá más de 5 millones de litros de agua diarios en una comunidad indígena de Puebla que padece sequías severas.

Para conseguir tal cantidad de agua, lo equivalente a llenar 730 albercas olímpicas al año durante más de una década, la compañía promete que utilizará la lluvia que caiga del cielo.

Sin embargo, hidrólogos, ambientalistas, y organizaciones civiles, advierten que, en una región de sequías, no hay certeza de que lloverá lo suficiente para garantizar el abasto a la mina y a las comunidades de Ixtacamaxtitlán, municipio de la sierra norte de Puebla donde habitan más de 24 mil personas. Por lo que acusan a la compañía canadiense de que, en realidad, tomará el agua faltante del río Tecolutla y de sus afluentes, como el río Apulco, que fluye a escasos dos kilómetros de la mina.

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Además, para la extracción de oro y plata, Almaden Minerals usará explosivos y químicos como el cianuro, y generará toneladas de residuos. Y esto, advierten los especialistas, detonará también el riesgo de que esos residuos se filtren y contaminen el río Apulco, afectando no solo a las comunidades cercanas a la mina, sino también a las más de 395 mil personas que viven en 13 municipios poblanos por los que pasa el río en dirección a la costa de Veracruz, hasta llegar al Golfo de México.

Organizaciones civiles como Poder, Fundar, y el Centro de Estudios de Desarrollo Rural, denuncian que, durante la primera fase de exploración del terreno, la minera ya provocó daños en manantiales naturales afectando a agricultores que viven del agua para subsistir.

Almaden Minerals responde que, a pesar de las sequías, la mina se abastecerá de la lluvia que almacenará en dos presas que construirá, y que incluso donará a las comunidades el agua que sobre del proyecto.

También subraya que no succionará agua de río alguno y que no abrirá pozos. Aunque en la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto introdujo un matiz que los ambientalistas y académicos denuncian que es “la puerta de entrada” a utilizar agua del río: la minera admite que, además de la lluvia, se abastecerá “de flujos de agua subterránea”, aunque subraya que es agua que ya está acumulada en el lugar donde perforarán la mina.

En cuanto a las afectaciones ambientales, Almaden Minerals responde que almacenará los residuos en depósitos secos y filtrados, es decir, ya depurados de ácidos, para “reducir” la huella de contaminación.

La población de Ixtacamaxtitlán se encuentra dividida.

Por un lado, hay ciudadanos que están a favor de la minera, que prometió que dará empleo a 600 personas en comunidades pobres, y que para el final de los 11 años de vida del proyecto dejará en las arcas de Puebla y del municipio más de 2 mil millones de pesos por el pago de impuestos.

Y, por otro lado, están los que rechazan la mina por sus implicaciones ambientales en una zona marcada por la sequía, y quienes denuncian que la minera canadiense no hizo una consulta a los pueblos indígenas. Este grupo, además, critica que detrás de las acciones altruistas que presume la minera canadiense en la zona del proyecto, como como equipar escuelas, o donar sillas de ruedas, se esconden jugosas ganancias: más de 6 mil millones de pesos netos por la venta de toneladas de oro y plata.

Sequías extremas

Alejandro Marreros, del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural (CESDER), explica que, en Santa María, a dos kilómetros y medio de donde se proyecta abrir la mina, los 600 habitantes de esta comunidad de Ixtacamaxtitlán se turnan el abasto de agua potable cada tres días.

“La lluvia aquí es de temporada, de solo cuatro meses al año, y por eso somos una zona con fuerte carencia de agua”, plantea el activista, cuya afirmación tiene sustento en lo reportado por diferentes fuentes oficiales.

Una de esas fuentes es el Atlas de Riesgo del municipio, que cataloga a Ixtacamaxtitlán de “riesgo alto” por “sequías de intensidad alta”.

Otra fuente que lo corrobora es el Monitor de Sequía de México, de la Conagua, que señala que en este municipio de la sierra norte de Puebla hay periodos que son “anormalmente secos”, como, por ejemplo, el que se registró de mayo a octubre de apenas el año pasado, y periodos de “sequías moderadas” y también de “sequías severas”, como las registradas en 2011 2009 y 2008.

Incluso, Almaden Minerals admite en la Manifestación de Impacto Ambiental que la disponibilidad de agua en la zona “es un tema crítico” y que la característica “más destacada” de las condiciones climáticas de Ixtacamaxtitlán es, precisamente, que la lluvia es “escasa”.

Ante estos datos, Marreros critica que es “un sinsentido” proyectar una mina a cielo abierto en una región de sequías que, según la propia empresa canadiense, requiere más de 5 millones de litros de agua… todos los días.

“Es una gran contradicción -insiste-. Por un lado, la comunidad no tiene agua para abastecerse con regularidad. Y, por otro, una minera nos dice que va a gastar millones de litros de agua a diario. Es absurdo”.

Sin embargo, Minera Gorrión, la empresa mexicana filial de Almaden Minerals, defiende que el proyecto es “robusto, moderno y realista”.

Cuestionado sobre cómo garantizan que habrá agua suficiente, David Santamaría, vocero de Minera Gorrión, explica que desarrollaron modelos de predicción de lluvias a partir de los registros del Servicio Meteorológico Nacional de seis estaciones regionales, con un periodo que va de 1943 a 2014, más otro análisis con datos obtenidos por una estación propia.

El resultado es que pronostican una precipitación media anual de 600 mm en Ixatacamaxtitlán, una media que, si bien está por debajo de la nacional de los últimos diez años, que es de 807 mm anuales, la minera cree que será suficiente para llenar las dos presas que construirán, si el gobierno de López Obrador le da luz verde al proyecto.

Almaden Minerals confía a tal punto en sus predicciones que, a pesar de los indicadores de sequías de la Conagua y del Atlas de Riesgo, promete que no solo tendrá agua suficiente para abastecer su mina, sino que, “en condiciones normales”, también será capaz de donar 2 millones de litros diarios a las comunidades.

Mientras que, “en condiciones de sequía”, la donación cae hasta los 500 mil litros; un tercio de una alberca olímpica para un municipio de 126 localidades y 24 mil 500 habitantes, aunque la minera precisa que “el área de influencia del proyecto” solo afectaría a 7 localidades donde habitan 1 mil 283 personas.

“Estamos preparados para mantener un proyecto en pie sin afectar los recursos (el agua) que se vayan donando a la población”, enfatiza el vocero de Minera Gorrión en una entrevista, que puedes leer íntegra aquí.

Contradicciones

No obstante, Alonso Gutiérrez, maestro en Ciencias de la UNAM que analizó la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto, advierte en un estudio que puedes leer aquí que la minera promete cantidades de agua “sin sustento” y con datos y cálculos contradictorios.

Por ejemplo, en unas partes de la Manifestación la empresa dice que lloverá 600 mm al año en Ixtacamaxtitlán, y en otras, en cambio, toma como referencia el estado de Puebla, y dice que la precipitación media será de 981 mm. Otro ejemplo: en unas partes dice que las lluvias en Ixtacamaxtitlán son “escasas”, y en otras asegura que son “abundantes”.

El maestro Alonso Gutiérrez plantea que la minera tampoco tiene en cuenta otros factores clave que, además de las sequías, afectarían al almacenamiento del agua en las dos presas, como la evaporación, el desazolve, o las posibles filtraciones por fracturas.

“No explican qué modificaciones en el paisaje harán para dirigir el agua hacia las presas, ni el impacto que tendría la construcción de éstas y las posibles modificaciones en el entorno natural”, enfatiza el académico, que apunta que la construcción de dos presas, por sí mismo, requiere de una Manifestación de Impacto Ambiental aparte.

Otro punto polémico en la Manifestación es que Almaden Minerals promete que, a partir del quinto año del proyecto, reducirá el agua que utilizará para su proyecto. Aunque, al mismo tiempo, dice que aumentará la cantidad de oro y de plata que procesará.

Así lo expone: en los primeros cuatro años, gastará 0.7 metros cúbicos por tonelada para procesar 7 mil 650 toneladas de material. Es decir, gastará 5 millones 355 mil litros de agua diarios.

A partir del quinto año, Almaden Minerals dice que bajará su consumo de agua de 0.7 metros cúbicos a 0.4 por tonelada. Sin embargo, de 7 mil 650 toneladas diarias pasará a procesar 15 mil 300, casi el doble, por lo que su consumo diario pasará de algo más de 5 millones de litros a 6 millones 120 mil litros diarios.

Es decir, la mina gastará 785 mil litros más todos los días.

Aún así, Almaden Minerals insiste en entrevista en que usará menos agua y que, a partir del quinto año, “el consumo se vuelve más eficiente”.

Agua subterránea: ¿sí o no?

Para el académico Alonso Gutiérrez, “estos datos contradictorios” son los que le llevan a asegurar que la minera no dejará en manos de las lluvias de temporada un proyecto en el que Almaden Minerals ya invirtió 40 millones de dólares, y para el que prevé una inversión total de operación de 1 mil 100 millones de dólares, unos 22 mil millones de pesos.

“Es ridículo el argumento de que la actividad de una mina, que requiere de una inversión millonaria, vaya a depender de si un año llueve mucho o nada”, subraya Gutiérrez, que insiste en que, en una zona de sequías, es “absolutamente inviable que una mina pueda sostenerse solo de la lluvia”.

Alonso Gutiérrez no es el único que piensa así. Otros académicos de la UNAM y de la UAM, como Laura Pastrana Álvarez o Gibrán Mubarqui, organizaciones como la mencionada CESDER y el Consejo Tiyat Tali, e investigadores de Fundar y del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), también elaboraron estudios -cuyas conclusiones puedes consultar aquí- en los que advierten que la Manifestación de Impacto Ambiental de la minera está “plagada de errores y de contradicciones”.

La crítica de los académicos es que la minera se guarda un as bajo la manga: compensar las sequías con el agua subterránea del acuífero Tecolutla y sus afluentes.

La minera lo niega tajantemente, aunque en la Manifestación su postura es contradictoria: en el documento insiste en que la principal fuente de abasto del proyecto serán las lluvias, pero, en otras, admite que usará “los flujos de agua subterránea en el tajo”.

Cuestionado sobre esta contradicción, el vocero de la minera, David Santamaría, insiste en que el proyecto no explotará pozos, ni succionará río alguno. Lo que sí hará, precisa, es aprovechar los flujos de agua subterránea que se acumulan en la zona donde se abrirá el tajo de la mina.

Es decir, no abrirán pozos, pero sí utilizarán el agua subterránea que encontrarán a medida que vayan excavando para abrir la mina.

Esos flujos de agua subterránea son los denominados como “agua de laboreo” y su uso está permitido por la Ley Minera, insiste Santamaría, que recalca que “no será necesaria la gestión de concesiones para el aprovechamiento de agua subterránea”.

Sin embargo, para los académicos y ambientalistas entrevistados, este es un argumento “mañoso” para utilizar agua subterránea sin tener que solicitar una concesión a Conagua, tal y como obliga el decreto publicado el 6 de junio de 2016 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) de aguas nacionales subterráneas del acuífero Tecolutla.

“Lo que establece el DOF es que no se puede utilizar agua subterránea del acuífero Tecolutla porque eso generaría un riesgo en la estabilidad y en el balance hídrico, y una sobreexplotación de todo el sistema de ríos, como el Apulco, que se nutren de éste. Y esto, a su vez, pondría en riesgo el abasto de agua para la población local”, advierte el maestro Alonso Gutiérrez.

“Si contaminas el río, lo contaminas todo”

Además del uso de agua subterránea, otro punto que preocupa es qué se va a hacer con las toneladas de residuos que a diario generará el proyecto.

De acuerdo con la Manifestación, una vez que se extraigan de la tierra los metales preciosos, se pasa al ‘lavado’ de los mismos con químicos tóxicos como el cianuro de sodio, para separar la tierra del oro y la plata.

Para hacer ese ‘lavado’, la minera utilizará un método conocido como filtrado de “jales secos”, que consiste en almacenar los residuos en depósitos llamados ‘tepetateras’, ya filtrados y depurados de ácidos. Y esto, subraya la minera, “permitirá reducir la huella del proyecto en un 50%”.

Además, Almaden Minerals señala que en la región del proyecto hay altas concentraciones de carbonato de calcio, lo que les permite asegurar que “la generación de drenaje ácido (hacia el subsuelo) es muy poco probable” debido “al alto potencial neutralizador” del calcio.

No obstante, los investigadores consultados de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) plantean que ninguna minera puede garantizar al 100% que sus residuos derivados no contaminarán el medio ambiente.

De hecho, para que se generen afectaciones graves, el investigador Gibrán Mubarqui advierte en un estudio que puedes leer aquí que no es necesario que ocurran escenarios catastróficos, como un derrame de químicos. Solo con las sequías y las tormentas extremas que se dan en Ixtacamaxtitlán, el riesgo de contaminación del río próximo a la mina es latente.

En época de sequías, explica el académico, el peligro es que en las tepetateras donde se depositaron los residuos, las partículas de polvo “se transportan fácilmente por el viento” y pueden llevar parte de esos residuos a los ríos.

Mientras que, ante posibles tormentas extremas, como las que se desataron en la zona en 1999, o ante algún evento ciclónico, como los de 2006, 2007 y 2008, se puede producir un desborde de las presas, lavando el material de residuos acumulado en las tepetateras, que llegaría al río próximo a la mina, y de ahí viajaría “con altas velocidades” cuenca abajo contaminando el afluente a su paso por 120 poblaciones habitadas por 130 mil personas, hasta llegar al mar en el Golfo de Veracruz.

“La preocupación es sencilla”, enfatiza el académico. “Si se contamina el acuífero Tecolutla, contaminas todo. Y no solo todos los ríos que dependen de ese acuífero, como el río Apulco, sino también todos los pozos de riego y los manantiales de la región de los que viven miles de personas”.

Desde octubre del año pasado, la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) tiene en pausa el análisis de la Manifestación de Impacto Ambiental de Almaden Minerals, así como el permiso para iniciar los trabajos, debido a que organizaciones civiles que se oponen al proyecto interpusieron amparos y el caso aún está pendiente de resolución en un Tribunal Colegiado.

Pero el proyecto continúa vigente.

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Quiénes son las pocas e ilustres mujeres que dan nombre a cráteres de la Luna

La Luna tiene 1.577 cráteres con nombres de personas, pero solo 26 corresponden a mujeres de la vida real. Te explicamos a qué se debe y te presentamos a algunas de estas pocas "mujeres de la Luna".
6 de marzo, 2021
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La Luna tiene miles de cráteres, pero ¿sabías que algunos de ellos llevan el nombre de personas?

A 1,577 cráteres lunares se les ha dado el nombre de científicos, ingenieros y exploradores distinguidos… pero solo 26 de ellos honran a mujeres reales.

Aquí analizamos quiénes son esas mujeres y por qué hay tan pocas.

¿Quién tiene un cráter con su nombre?

John Lennon

Getty Images
La mayoría de los cráteres lunares con nombre homenajean a científicos, pero se hizo una excepción para el músico John Lennon.

La mayoría de los cráteres con nombre homenajean a personas de la vida real que lideraron el camino, como científicos y filósofos, pero también hay algunos dioses y diosas, así como criaturas mitológicas.

Platón (filósofo), Galileo Galilei (astrónomo) e Isaac Newton (matemático) son algunos de los pensadores notables inmortalizados con un cráter en su honor.

Como excepción, al famoso músico John Lennon se le dio su propio cráter en el área conocida como Lacus Somniorum o “Lago de los Sueños”, en lo que se conoce como el lado terrestre de la Luna (porque siempre es visible desde la Tierra).

Pero tendrías que realizar una investigación exhaustiva para encontrar a una mujer reconocida de manera similar, ya que menos del 2% de los cráteres lunares con nombre rinden tributo a mujeres científicas.

Y lo que es más, casi todos los cráteres “femeninos” se encuentran en el lado lejano de la Luna, fuera de la vista de la Tierra, en la llamada “cara oculta”..

¿Quién elige los nombres?

Luna llena con muchas características lunares visibles, como cráteres, crestas y mares.

Getty Images
Platón e Isaac Newton también tienen cráteres en la Luna que llevan sus nombres.

“La Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) tiene la responsabilidad de aprobar los nombres de los elementos astronómicos desde 1919, pero algunos de los nombres en la Luna se remontan a poco después de que Galileo Galilei hiciera sus maravillosos dibujos de características lunares que vio a través de su telescopio ”, explica Megan Donahue, presidenta de la Sociedad Astronómica Estadounidense.

“En 1651, el astrónomo italiano Giovanni Riccioli fue el primero en comenzar a nombrar las características de la Luna”, señala por su parte Tayyaba Zafar, un astrónomo de Pakistán que ahora es profesor titular en la Óptica Astronómica de Australia.

“Hay que decir que Riccioli nombró un cráter en su honor, y de los 147 que etiquetó con nombres de humanos solo dos correspondían a mujeres y una de ellas podría no haber sido una persona real: Hipatia existió de verdad, pero Santa Catalina de Alejandría tal vez no”, agrega Donahue.

En los siglos que siguieron, las características lunares fueron nombradas a medida que fueron descubiertas, principalmente celebrando el trabajo de científicos masculinos y figuras históricas, porque “en ese momento las mujeres a menudo se veían excluidas de la educación y la formación formales”, dice Zafar.

A veces, mantener registros de quién tiene su nombre en la Luna se vuelve confuso y las cifras parecen contradictorias.

De hecho, si miras un atlas lunar, encontrarás un total de 1.608 cráteres con nombre, pero de estos “solo 1.577 tienen nombres de personas reales. Y aunque hay 38 pequeños cráteres de especial interés con nombres de pila femeninos, el número de cráteres lunares que llevan el nombre de mujeres científicas, ingenieras o exploradoras específicas es 26 “, según la IAU.

¿Por qué tan pocos llevan el nombre de mujeres?

Reproducción de una antigua cartografía lunar: 1707, Mapa de la Luna de Homann y Doppelmayr, basado en Riccioli

Getty Images
Giovanni Riccioli, quien logró asegurar un cráter para él y 144 para otros hombres, solo encontró a dos mujeres dignas del honor (y una de ellas ni siquiera era real) .

El siglo XX trajo un frenesí lunar que alcanzó su punto máximo a fines de la década de 1950 hasta principios de la de 1970 (con Estados Unidos y la Unión Soviética compitiendo por ser los primeros en llegar a la Luna).

“Hubo algo de caos nombrando las partes de la Luna, por lo que en 1973 la IAU creó un comité para poner orden“, dice la astrónoma Rita Schulz, presidenta de la Nomenclatura del Sistema Planetario de la IAU.

Se decidió que los rasgos lunares solo se nombrarían si existía una necesidad científica para hacerlo.

“Los nombres antiguos se mantendrían, pero a partir de entonces, para que tu nombre llegara a la Luna, tenías que ser científico o explorador polar, y tenías que estar muerto“, explica Schulz.

Algo más sucedió que explica en parte por qué persistió la brecha de género en la superficie lunar: “Originalmente, la IAU decidió que las características de la Luna llevarían el nombre de hombres, y las de Venus, de mujeres“, cuenta Schulz.

Este reglamento ya no se mantiene, pero la desigualdad sí: “En los últimos 30 años solo siete cráteres han sido nombrados en honor a mujeres. Cuando se fundó la IAU, menos del 2% de los cráteres tenían nombres femeninos. Un siglo después, la cifra sigue siendo la misma“, afirma Zafar.

¿Importa?

El ascenso de la Tierra, fotografiado por el Apolo 11 en julio de 1969.

Getty Images
La Unión Soviética fue la primera en llegar a la Luna en 1959, pero Estados Unidos envió la primera misión tripulada, que aterrizó en la Luna en julio de 1969.

Pero ¿realmente importa que tan pocas mujeres tengan un cráter con su nombre en la Luna?

¡Absolutamente!“, defiende la astrónoma chilena Maritza Soto Vásquez, quien a los 25 años descubrió su primer planeta y a los 31 acaba de descubrir el cuarto.

“Si queremos que más mujeres se involucren en la ciencia, la visibilidad es quizás uno de los factores más importantes”, indica.

“Cuando las niñas piensan en lo que quieren estudiar, necesitan ver modelos a seguir que se parezcan a ellas“.

Una luna llena anaranjada, con una mujer frente a ella, con los brazos en alto.

Getty Images
Se presume que la Luna es ‘femenina’ en muchas culturas e idiomas, entonces, ¿por qué las mujeres no tienen tantos cráteres nombrados en su honor como los hombres?

En la actualidad Soto Vásquez realiza una investigación postdoctoral adicional en la Universidad Queen Mary de Londres y se apasiona por el tema de las mujeres en la ciencia.

“Puede que no haya una persona que les diga ‘No puedes ser científica porque eres mujer’, pero hay muchos mensajes pequeños que pueden dejar una fuerte impresión cuando eres joven, como querer estudiar ciencias en la escuela, pero no ver a otras mujeres en clase o en los libros de texto“, agrega.

A Vicky Chu, de la Organización Nacional del Espacio de Taiwán, también le gustaría ver más mujeres en la superficie lunar y está de acuerdo en que la visibilidad ayudaría a atraer más mujeres a estudiar ciencias.

“Definitivamente ayuda, especialmente para los estudiantes de la escuela secundaria y la universidad”, opina.

Ser reconocido y tomado en cuenta tiene un efecto dominó“, dice Tayyaba Zafar. “La comunidad científica debe reconocer a las mujeres para dar el ejemplo a la sociedad y fomentar un entorno de trabajo inclusivo, solidario y flexible”.

La agencia espacial estadounidense, NASA, anunció recientemente sus planes de regresar a la Luna para 2024, y esta vez están enviando a una mujer, además de un hombre, en el primer aterrizaje con humanos desde 1972.

Mientras tanto, celebremos a algunas de las mujeres que tienen un cráter con su nombre…

La cosmonauta soviética Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio, frente a la cápsula Vostok 6, junio de 1963.

Getty Images
Valentina Tereshkova es la única mujer viva que tiene un cráter lunar que lleva su nombre.

Valentina Tereshkova (nacida en marzo de 1937)

“En la Tierra, hombres y mujeres corren los mismos riesgos. ¿Por qué no deberíamos correr los mismos riesgos en el espacio?”, planteó la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, la única mujer viva que tiene un cráter lunar con su nombre, por su excepcional contribución a la ciencia.

En 1963, Tereshkova hizo historia cuando se convirtió en la primera mujer en ir al espacio.

Sigue siendo la única mujer en volar al espacio sola, y la más joven (tenía 26 años en ese momento).

“Una vez que has estado en el espacio, aprecias lo pequeña y frágil que es la Tierra”, reflexionó a su regreso.

Durante su misión a bordo de la cápsula espacial Vostok 6, Tereshkova pasó casi tres días orbitando la Tierra 48 veces.

“Cualquiera que haya pasado algún tiempo en el espacio lo amará por el resto de su vida”, dijo.

Tereshkova estaba ansiosa por tener otra misión, pero esa fue la primera y la única. “Después de estar una vez en el espacio, tenía muchas ganas de volver allí. Pero no sucedió”, lamentó.

En cambio, la cosmonauta viajó por el mundo como embajadora de la ciencia soviética y más tarde se convirtió en política y representante en la Duma estatal rusa.

“No se puede negar el gran papel que han desempeñado las mujeres en la comunidad mundial. Mi viaje fue un impulso más para continuar con esta contribución femenina“, expuso.

Su cráter está en el lado lejano de la Luna, en el margen occidental del Mare Moscoviense.

Hipatia (murió en 415 d.C.)

Fue una matemática, astrónoma y filósofa que nació en algún momento entre los años 350 y 370 d.C. en Alejandría, cuando Egipto era una provincia del Imperio Romano de Oriente.

Retrato de Hipatia

Getty Images
Una mujer educada que cayó en desgracia con la autoridad religiosa de Alejandría.

Se la considera la primera mujer en la historia que se dedicó profesionalmente a la ciencia, a pesar de que la mayoría de las mujeres de su época no tenían acceso a la educación.

Su padre, Theon, astrónomo y director de la famosa Biblioteca de Alejandría, se aseguró de que aprendiera de los mejores de Alejandría.

Aunque la mayor parte del trabajo científico de Hipatia se ha perdido, los estudiosos modernos piensan que debe haber sido significativo porque otros autores lo comentaron ampliamente.

Sabemos que escribió el Canon Astronómico (un tratado de astronomía), varias tablas astronómicas y comentarios sobre textos clásicos.

Pero Hipatia tuvo un final trágico cuando se peleó con el obispo de Alejandría y, como resultado, fue asesinada por una turba de cristianos.

Casi dos mil años después, la figura de Hipatia se convirtió en un ícono de los derechos de las mujeres y una fuente de inspiración para el movimiento feminista.

Riccioli nombró un cráter en su honor en 1651, pero en 1973 la IAU movió el nombre de Hipatia a otro cráter más pequeño al suroeste del mar de la Tranquilidad. Sigue siendo uno de los pocos cráteres “femeninos” del lado terrestre de la Luna.

Antonia Caetana de Paiva Pereira Maury (1866-1952)

También conocida simplemente como Antonia Maury, fue una astrónoma estadounidense y una de las mejores de su generación.

Antonia Maury

Harvard College Observatory
Maury fue una de las mujeres astrónomas que trabajaron como “computadoras humanas” en el Observatorio de la Universidad de Harvard.

Formó parte de las Harvard Computers, un grupo de mujeres astrónomas y “computadoras humanas” en el Observatorio de la Universidad de Harvard.

Maury fue la primera persona en estudiar las binarias espectrales, el nombre dado a un par de estrellas que están tan juntas que desde la Tierra no se pueden distinguir a simple vista.

También ideó un sistema para medir el espectro de radiación electromagnética de las estrellas, que la IAU todavía utiliza hasta el día de hoy.

Aunque Antonia Maury nació en Nueva York, fue nombrada en honor a su abuela materna (Antonia Caetana de Paiva Pereira Gardner Draper), hija de un médico de la corte portuguesa que huyó a Brasil para evitar las Guerras Napoleónicas.

Después de su muerte a los 86 años, la IAU le dio el nombre de Maury a un cráter junto al “Lago de los Sueños” (Lacus Somniorum), al noreste cerca del borde del disco visible.

Kalpana Chawla (1962-2003)

“El camino de sueño a éxito existe. Ojalá tengas la visión para encontrarlo, el coraje para emprenderlo y la perseverancia para seguirlo”, dijo Kalpana Chawla, la primera mujer de origen indio en ir al espacio.

Kalpana Chawla

Getty Images
Kalpana Chawla fue la primera mujer india en ir al espacio

Chawla, o “Montu”, como solía llamarla su familia, nació en India y desde muy joven le fascinaba volar.

Su familia dice que cuando tenía 3 años eligió el nombre Kalpana, que significa “imaginación”, como su nombre formal.

Fue una de las primeras mujeres en graduarse en ingeniería aeronáutica en la Facultad de Ingeniería de Punjab y en 1982 se mudó a EE.UU. para estudiar dos maestrías, un doctorado en ingeniería aeroespacial y unirse a la NASA.

Su primer vuelo como astronauta e ingeniera fue en el transbordador espacial Columbia en 1997, como operadora de un brazo robótico.

En 2003, Chawla fue uno de los siete miembros de la tripulación que murieron en el desastre del Columbia, cuando la nave espacial se desintegró durante su reingreso a la atmósfera terrestre.

Su cráter, ubicado en el lado opuesto de la Luna, está al lado del cráter L. Clark, en honor a Laurel Clark, otra astronauta que murió en la misma misión.

Annie Jean Easley (1933-2011)

El 1 de febrero de 2021 Easley se convirtió en la mujer más reciente en tener un cráter con su nombre.

Retrato de la científica informática, matemática e ingeniera estadounidense Annie Easley en el Centro de Investigación Lewis de la NASA (más tarde Centro de Investigación Glenn), Brook Park, Ohio, década de 1960.

Getty Images
Annie Jean Easley, tuvo una educación segregada e hizo campaña contra la discriminación por raza, género y edad.

Easley fue una de las primeras afroestadounidenses en trabajar como científica informática en la NASA (cuando la agencia todavía se llamaba NACA) y la matemática se convirtió en científica espacial.

Pero cuando era niña, obtener una buena educación no fue fácil. Easley creció en el sur de EE.UU. antes de que surgiera el movimiento por los derechos civiles, lo que significó que las escuelas y universidades estaban segregadas.

Su madre la animó a ser ambiciosa, pero le dijo que tendría que trabajar más duro, porque las escuelas para niños afroestadounidenses a menudo ofrecían una matrícula más baja.

Durante su carrera de 34 años en la NASA, Easley desarrolló códigos de computadora, trabajó en tecnologías de energía y ayudó a sentar las bases tecnológicas para futuros lanzamientos de transbordadores espaciales.

A lo largo de su vida, hizo campaña para que los estudiantes de minorías y las mujeres siguieran estudios en las llamadas carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y trabajó para abordar la discriminación dentro de la NASA.

El Easley es un pequeño cráter (de menos de 10 km de ancho) en el lado opuesto de la Luna.

Easley creía en el trabajo en equipo y a menudo expresaba admiración por aquellos con quienes trabajaba.

Su página en el sitio web de la NASA dice: “Muchos de los que la conocieron dirían que no fue solo el trabajo que hizo lo que marcó la diferencia; fue su energía y actitud positiva lo que tuvo un tremendo impacto en el Centro”.


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