Avanza poco el castigo a policías por delitos sexuales en CDMX: activistas
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#NoMeCuidanMeViolan: activistas ven pocos avances en castigo a policías por delitos sexuales en CDMX

Desde el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum se han abierto 252 carpetas de investigación por delitos sexuales presuntamente cometidos por policías en la CDMX.
Cuartoscuro
12 de agosto, 2020
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A un año de que mujeres salieron a las calles a protestar contra la violencia sexual cometida por policías capitalinos, el diálogo con las autoridades sigue, pero hasta el momento no ha dado un resultado contundente. Lo que es un hecho es que las denuncias contra elementos de seguridad siguen aumentando: desde septiembre de 2019 y hasta el 30 de junio de 2020 se han abierto 165 carpetas de investigación por delitos sexuales.

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Activistas feministas como Sofía J. Poiré y Suhayla Bazbaz, quienes participaron en las mesas de diálogo que las autoridades capitalinas establecieron para tratar el tema de agresiones sexuales cometidas por fuerzas de seguridad, señalan que pese a la voluntad que mostraron las instituciones, el número de denuncias crece, sin que lleguen a ser judicializadas.

En opinión de Bazbaz, directora de Cohesión Comunitaria e Innovación Social AC,  más allá de los posicionamientos vagos que han hecho al respecto las autoridades, “necesitamos que haya sanciones y que haya medidas eficaces y efectivas para prevenir que ocurran casos. Es inaceptable que elementos de seguridad cometan delitos sexuales contra quienes deberían cuidar en la Ciudad de México, y no podemos normalizar que cada mes se sigan sumando carpetas de investigación”.

De acuerdo con el informe Carpetas de Investigación de Delitos Sexuales cometidos por Elementos de Instituciones Policiales, desde el inicio de la presente administración y hasta junio pasado se presentaron 252 denuncias por delitos sexuales contra integrantes de instituciones policiales.

El delito que más se denunció fue el de abuso sexual (148), seguido del acoso sexual (65), violación (30), contra la libertad sexual (5), corrupción de menores (2), estupro (1) y feminicidio en grado de tentativa (1).

La mayoría de las carpetas de investigación, 193, fueron interpuestas contra elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). Los segundos más denunciados fueron los que forman parte de instituciones privadas, con 31 registros.

También fueron denunciados elementos del Ejército (6), Policías de Investigación de la entonces Procuraduría General de Justicia capitalina (4), del Sistema Penitenciario (4) y de la Policía Bancaria (3), de la Policía Federal (2) y del Estado de México (2).

Otras corporaciones acusadas por delitos sexuales fueron la Policía Auxiliar y la Guardia Nacional, con una denuncia en cada caso. En cinco de las denuncias, no se especificó a qué dependencia dependían los agresores.

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“No es solo un caso”

El reclamo de las mujeres surgió ante la denuncia de una joven que dijo haber sido violada por cuatro elementos policiacos en la alcaldía Azcapotzalco, lo que motivó que activistas feministas realizaran una protesta en redes sociales con la etiqueta #NoMeCuidanMeViolan.

En los siguientes días, se dio a conocer que existían dos denuncias más contra elementos de seguridad de la Ciudad de México: una violación presuntamente cometida por dos policías en la colonia Tabacalera, y el abuso sexual de un integrante de la Policía Bancaria en el Museo Archivo de la Fotografía.

Por ello, el lunes 12 de agosto de 2019, mujeres se manifestaron en las oficinas de la SSC, donde lanzaron diamantina rosa al entonces titular Jesús Orta, y marcharon hasta la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, donde rompieron cristales e ingresaron por la fuerza, ante la negativa de la procuradora Ernestina Godoy de recibir a una comisión.

La jefa de Gobierno y la procuradora calificaron como una provocación lo ocurrido, y sus declaraciones motivaron la realización de una segunda protesta, el viernes 16 de agosto, en la que las manifestantes incendiaron una estación de policía y pintaron con consignas feministas la Victoria Alada.

Esta vez, la respuesta de las autoridades fue anunciar la realización de mesas de trabajo con grupos feministas para abordar el tema de la seguridad pública y las denuncias contra elementos policiales por delitos sexuales.

Fue a partir de entonces que se estableció el compromiso por parte del gobierno capitalino de hacer pública la información sobre las carpetas de investigación abiertas por estos hechos, lo que, de acuerdo con Suhayla Bazbaz, permitió saber que no se trata de un solo caso, sino de conductas que se cometen de manera constante.

“Los informes lo que nos han permitido saber es que no es solo un caso el de la adolescente de Azcapotzalco por el cual cimbramos las calles de la ciudad hace un año, sino que tenemos al menos 252 carpetas de investigación”, señaló en entrevista con Animal Político.

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Agresiones de policías ocurren en toda la ciudad

En todas las alcaldías se han presentado denuncias contra elementos de seguridad por agresiones sexuales: la localidad con mayor número de carpetas de investigación es Cuauhtémoc (49), seguida por Iztapalapa (31), Venustiano Carranza (25), Miguel Hidalgo (25) y Gustavo A. Madero (22).

Álvaro Obregón (13), Benito Juárez (13), Iztacalco (7), Azcapotzalco (7), Milpa Alta (6), Xochimilco (5), Tláhuac (5), Coyoacán (4), Cuajimalpa (3) y Magdalena Contreras (2) también registraron denuncias. 

Las colonias de la Ciudad de México donde se cometieron la mayoría de las agresiones son Centro (14), Lomas de Chapultepec (8), Guerrero (7), Roma Sur y Norte (5), Morelos (4), Polanco (4), Agrícola Pantitlán (4), San Pedro de los Pinos (3), Santa Martha Acatitla (3), Cuauhtémoc (3), Narvarte (3), Tepalcates (3) y San Lorenzo Tezonco (3).

En caso de que se compruebe la culpabilidad de los imputados, estos en su mayoría habrían cometido las agresiones sexuales en horas de trabajo: en el 81% de las denuncias se señaló que las agresiones fueron cometidas mientras los imputados se encontraban en funciones.

El 95% de las acusaciones se han presentado contra elementos del sexo masculino, y el 5% contra mujeres. Las víctimas son en un 92% del sexo femenino, y 8% fueron hombres.

La mayoría de los presuntos agresores son funcionarios de entre 30 y 59 años (90), seguidos por los que tienen entre 18 y 29 años (32) y de 60 años o más (10).

Por su parte, las víctimas fueron desde niños de 0 a 5 años (1), de seis a 11 años (8), de entre 12 y 17 años (24), de 18 a 29 años (114), de 30 a 59 años (97), y de 60 años o más (4).

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Alerta de Género no frenó violencia contra mujeres

En respuesta a las demandas planteadas por diferentes colectivos sobre respuestas a las agresiones contra las mujeres en la capital, el gobierno de la Ciudad de México decretó una Alerta por Violencia de Género con la que planteó algunas medidas para responder al aumento de delitos sexuales.

El 21 de noviembre de 2019, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, indicó que como parte de las medidas que tomaría su administración contra la violencia de género se crearía un registro de agresores sexuales y se aprobaría una ley para sancionar el acoso y la violencia digital.

Además, se anunció que invertirían recursos en el programa Camina Libre, Camina Segura, que contemplaba la instalación de luminaria pública y botones de pánico por diferentes zonas de la ciudad, así como la profesionalización del personal de Ministerios Públicos en temas de género.

Sin embargo, para Sofía J. Poiré, una de las activistas que participó en los diálogos con autoridades para trabajar en estrategias contra los delitos sexuales, señaló que la respuesta del gobierno de la Ciudad de México no fue una satisfactoria, pues nunca cumplieron con los compromisos de disculparse con las manifestantes por criminalizarlas, ni se determinaron medidas que realmente impactaran en la disminución de los casos.

“Se criticó las medidas de vigilancia, como invertir en botones de pánico, porque no estábamos convencidas de que fueran medidas eficaces para el problema en particular. A pesar de que hubo voluntad por parte de las instituciones de dialogar con interlocutoras mujeres, finalmente hay una institución detrás de ellas que impidió concretar soluciones conjuntas”, explicó.

Para Suhayla Bazbaz, el problema es que las instituciones “ ni entienden que no se trata de presentar una lista de acciones que surgieron quien sabe de dónde y que no tienen resultados claros ni una línea base para saber si funcionaron”.

“Ha sido muy desgastante invertir tiempo y esfuerzo para cambiar la forma en que están acostumbradas a gobernar las autoridades, y no lo digo únicamente por la administración de Sheinbaum, la mayoría, aunque cambien los partidos están acostumbrados a administrar los problemas y no a pensar en las causas y mejores intervenciones para atenderlos”, concluyó.

Animal Político consultó a la Secretaría de Seguridad Ciudadana, a la Secretaría de las Mujeres y a la Fiscalía General de Justicia acerca del estado de las investigaciones que se iniciaron contra elementos acusados por delitos sexuales en la Ciudad de México, sin que hasta el momento de la publicación se obtuviera respuesta.

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Lula vs. Bolsonaro: "Es la elección más importante de Brasil tras el fin de la dictadura", afirma experto

José Murilo de Carvalho, uno de los principales historiadores de Brasil, dice en una entrevista con BBC Mundo que “el país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición”.
30 de octubre, 2022
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El balotaje presidencial de Brasil entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro este domingo es la elección más importante del país desde el fin de la dictadura militar en 1985, afirma, para BBC Mundo, el politólogo e historiador José Murilo de Carvalho.

En el mayor país de América Latina está en juego el “todavía frágil sistema democrático”, dijo el miembro de la Academia Brasileña de Letras y de la Academia Brasileña de Ciencias.

El expresidente Lula, un izquierdista de 77 años que obtuvo 48.4% de los votos en la primera vuelta de las elecciones este mes, llega al balotaje con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos en distintas encuestas de intención de votos válidos publicadas este sábado.

Pero el actual presidente Bolsonaro, un ultraderechista de 67 años, obtuvo en la primera vuelta una votación mayor a la que anticipaban los sondeos (43,2%) y aspira a ser reelecto contra muchos pronósticos.

El ganador debe superar este domingo el 50% de los votos válidos (sin contar aquellos en blanco y anulados) para iniciar un nuevo mandato presidencial el 1 de enero de 2023.

El resultado puede variar por factores como el nivel de abstención o cómo se decanten los votantes indecisos y volátiles, que algunas encuestas ubican en torno a 5%.

La campaña estuvo marcada por una fuerte polarización política, hechos de violencia y dudas sobre si Bolsonaro, un excapitán del Ejército que buscó sembrar sospechas sin pruebas sobre el sistema electoral brasileño, aceptará una eventual derrota.

“No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó (Donald) Trump en Estados Unidos”, señala Carvalho en alusión a la negativa del entonces presidente de ese país y aliado de Bolsonaro a aceptar su propia derrota en las elecciones de 2020.

Tras su último debate con Lula, Bolsonaro sostuvo que “no hay la menor duda” de que respetará el resultado de la elección aunque le sea adverso: “Quien tenga más votos, gana”, declaró.

Lo que sigue es una síntesis del intercambio vía correo electrónico con Carvalho, quien tiene 83 años y ha recibido varios premios y títulos de doctor honoris causa a lo largo de su carrera:


Explique por favor cómo evalúa la importancia histórica de estas elecciones en Brasil que enfrentan al expresidente Lula con el actual presidente Bolsonaro.

La República brasileña tiene 133 años. La primera elección con participación popular significativa fue en 1945.

La segunda en 1950, cuando yo tenía 11 años, fue disputada por Getúlio Vargas, un exdictador civil, y por un brigadier de la Fuerza Aérea que ayudó a deponerlo en 1945, en representación de militares, élite y clase media.

Getúlio, en ese momento comparado con Perón, había adoptado un programa laboral fuerte y ganó con el apoyo de los obreros. En 1954, ante la fuerte oposición de militares y civiles, fue forzado a renunciar y se suicidó.

La lucha contra el laborismo y el nacionalismo, agravada por la Guerra Fría, llevó al golpe de 1964 y la dictadura militar (1964-1985).

José Murilo de Carvalho

Academia Brasileira de Letras/Guilherme Gonçalves
José Murilo de Carvalho anticipa que el presidente que sea electo en Brasil “tendrá que enfrentar una gran oposición”.

Hoy tenemos algo semejante. Un representante del laborismo (Lula) que intenta volver al poder enfrentando a un presidente apoyado por la clase media, los militares y por empresarios.

La gran diferencia hoy es la ausencia de la Guerra Fría y de la amenaza de intervención norteamericana, aunque los factores externos no estén del todo ausentes.

¿Ve esta elección como la más importante del país al menos desde el retorno de la democracia?

Es sin duda la más importante tras el fin de la dictadura por estar en juego nuestro aún frágil sistema democrático.

¿Observa algún riesgo de crisis o ruptura institucional en Brasil asociado al resultado de estas elecciones?

El riesgo sólo podría venir en caso de una derrota del presidente (Bolsonaro). No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó Trump en Estados Unidos.

Mi apuesta es que las Fuerzas Armadas no lo apoyarán y que la presión externa será fuerte en Estados Unidos, la Unión Europea y los principales países de Hispanoamérica.

¿En qué medida Bolsonaro y Lula representan dos formas diferentes de entender Brasil?

La diferencia es grande. Lula es como un nuevo Vargas con una base de apoyo entre obreros, pobres e intelectuales.

Una mujer mira material de campaña con las caras del candidato izquierdista Lula sa Silva y el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Reuters
Los brasileños eligen a su presidente entre dos opciones muy distintas.

Bolsonaro se basa en sectores de la clase media, el pentecostalismo, grandes empresas, la agroindustria y los militares de las Fuerzas Armadas y las policías.

Parte de la disputa también se da en el campo de los valores, especialmente en lo referente a la familia y la identidad de género.

En el caso de Bolsonaro llega a esta segunda vuelta tras un gobierno muy tumultuoso, acusado por sus críticos de actitudes autoritarias, de dividir al país, de responder de forma equivocada a la pandemia de coronavirus y, con esto, agravar durante su gobierno la situación crítica que ya tenía Brasil.

Aun así, tiene posibilidades de ganar un segundo gobierno, según encuestas de opinión.

¿Cómo explica este apoyo que tiene el presidente?

Es una pregunta de un millón de dólares. ¿Cómo un presidente irrespetuoso de la ley, que desprecia las instituciones, incluidos los poderes de la República, y los valores democráticos, intolerante con los avances en la igualdad de género y de raza, indiferente, si no hostil, a la protección del medio ambiente, por dar algunos ejemplos, fue electo y tiene posibilidad de ser reelegido?

Parte de la respuesta puede estar en el hecho de que también hay un gran rechazo al expresidente Lula.

Jair Bolsonaro

Getty Images
Bolsonaro a capitalizado en votos el rechazo a Lula y su Partido de los Trabajadores.

Las encuestas muestran el gran rechazo de los entrevistados hacia los dos, entre 47% (Bolsonaro) y 41% (Lula).

El país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición.

En el caso de Lula, busca volver a ser presidente tras los escándalos de corrupción que surgieron durante los gobiernos de su Partido de los Trabajadores y de una condena por corrupción anulada por el Supremo, sin que el expresidente haya hecho una gran autocrítica por los errores cometidos. ¿Cuál es el motivo principal por el que puede volver al palacio de Planalto?

Sin duda, tiene que haber un lado personal: demostrar que es inocente y no pasar a la historia como un presidente condenado.

También está la arrogancia de su partido, el Partido de los Trabajadores, que nunca quiso admitir que hubo corrupción.

Lula

Getty Images
Lula promete volver a los tiempos de bonanza económica que tuvo Brasil en su presidencia (2003-2010).

Para el partido, el expresidente es su único candidato que puede ganar la elección.

Brasil conmemoró el bicentenario de su independencia en septiembre. ¿Diría que estas elecciones sugieren que Brasil todavía está buscando qué país quiere ser?

No hay mucho que celebrar en este bicentenario.

Por el lado político, no pudimos construir una república democrática sobre bases sólidas, como se puede observar en lo que está ocurriendo hoy. Seguimos bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, que se consideran guardianes de la República.

Por el lado social, somos el octavo país más desigual del mundo y el 84º en el Índice de Desarrollo Humano.

La independencia se hizo bajo el sueño de construir aquí un gran imperio. En la década de 1930, el austríaco Stefan Zweig escribió un libro elogioso titulado “Brasil, país de futuro”. Ese imperio y ese futuro están lejos, si es que alguna vez llegan.


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