Estos son los padecimientos que complican la COVID, ¿sabes si tienes alguno?
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Estos son los padecimientos que complican la COVID, ¿sabes si tienes alguno?

La población mexicana tiene un estilo de vida que la hace propensa a tener enfermedades detonantes de cuadros graves de Covid.
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13 de agosto, 2020
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La obesidad, diabetes, hipertensión o ser adulto mayor son las principales condiciones médicas (comorbilidades) que aumentan el riesgo si se contrae COVID-19. Si estás pensando que no tienes ninguna y que eres joven porque tienes menos de 40 años, debemos decirte que puedes padecer alguno de estos padecimientos y no saberlo.

De acuerdo a la más reciente Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en 2016 había más de 2 millones 748 mil 674 personas con diabetes que no estaban diagnosticadas; es decir, ignoraban su padecimiento.

Entérate: ‘Para mí un contagio es muy peligroso’, personas con diabetes e hipertensión ante el coronavirus

Además, muchas personas creen que no tienen un exceso de peso importante que los ponga en riesgo. Pero el sobrepeso es una cuestión relativa en cada persona, que se asocia no solo a los kilos, sino también a la altura, explica Carlos Aguilar Salinas, director de Nutrición del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ).

Así que alguien de estatura baja puede tener un índice de masa corporal que lo pone en riesgo para tener padecimientos relacionados al sobrepeso y la obesidad, incluidos los cuadros graves de COVID.

Una mujer, con quien Animal PolÍtico platicó mientras su esposo de 45 años permanecía intubado justamente en el Instituto Nacional de Nutrición, aseguraba no explicarse el cuadro grave de coronavirus que había desarrollado su esposo, quien, decía, no tenía ningún factor de riesgo, salvo unos cuantos kilos demás, que resultaron ser 20 más de lo adecuado para su estatura.

De hecho, y aunque se ha debatido mucho si realmente las comorbilidades están influyendo en una mayor mortalidad en México o no, de acuerdo a un análisis de la base de datos de COVID del gobierno federal, de los 48 mil 870 fallecidos con resultado positivo, reportados hasta el 4 de agosto, solo 994 no tenían ningún factor de riesgo diagnosticado; es decir el 2%.

La tríada fatal

La forma más grave de diabetes y en la que se ha presentado mayor mortalidad por COVID es la que se presenta a edades tempranas, asegura el director de Nutrición del INNSZ, donde también es fundador de la Unidad de Investigación en Enfermedades Metabólicas.

Y la población mexicana tiene una predisposición genética a desarrollar diabetes desde jóvenes.

“En México, el 22% de todas las personas con diabetes (unas 8.6 millones de personas mayores de 20 años, según la Ensanut 2018) empiezan con ese padecimiento antes de los 40 años. Esta proporción es mayor que lo que se observa en otros países, en Estados Unidos es de 10%. Tenemos el doble de eso”, señala el especialista.

A la genética se le suma algo más. En general, dice Gabriela Argumedo, investigadora del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en el país se ha desarrollado un estilo de vida que favorece a la obesidad, una condición clave para tener diabetes, pues las personas obesas tienen tres veces más riesgo de padecerla.

Los riesgos se han incrementado por los patrones de alimentación: se ha perdido el consumo de productos frescos y agua y se han sustituido por los alimentos ultra procesados, altos en carbohidratos y sodio. Además, México es el país donde más se consume refresco, que, de acuerdo a los especialistas, es, en efecto, altamente nocivo para la salud.

Tampoco ayuda, asegura la experta en nutrición, la falta de actividad física en una población que se ha vuelto cada vez más sedentaria, algo que se ve ya hasta en los menores: 80% de los niños y 35% de los adolescentes no cumplen con las recomendaciones de no pasar más de dos horas frente a una pantalla sin hacer algún tipo actividad.

A todo lo anterior se suma otro factor: un sistema de salud que por años no ha estado orientado a la prevención. No busca padecimientos si no hay síntomas de estos.

“Las unidades de primer contacto -explica Aguilar Salinas– generalmente empiezan a buscar el diagnóstico de diabetes en personas de más de 50 años”. Por eso no es raro que el grupo con el mayor subdiagnóstico sea el de menos de 40.

Enrique Carrillo tenía 55 años. En junio, ya ingresado en un hospital en condición grave por COVID le informaron a su familia que era diabético, “pero antes de eso nunca se le diagnosticó, pese a que él se hacía revisiones cada tanto para saber de su estado de salud. Lo que sí es que tenía sobrepeso”, cuenta su hijo Juan Carlos.

Es justo en este grupo con subdiagnóstico donde están los afectados más jóvenes, en quienes la diabetes, cuando se manifiesta, suele manifestarse con más agresividad y es también el grupo donde COVID impacta con mayor letalidad.

Aguilar Salinas, explica que en una de las investigaciones que se están realizando en el Instituto de Nutrición sobre diabetes y COVID, encontraron un mayor riesgo en las personas que inician con este padecimiento antes de los 40 años.

“Por alguna razón que aún no se sabe, los estudios sobre esto apenas inician, hay una mayor probabilidad de tener una forma grave de COVID cuando se empiezan con diabetes a menor edad”.

Aunque todo está aún en análisis, el investigador señala que las personas jóvenes presentan una forma más severa de la diabetes, tienen más problemas para lograr un control adecuado de los niveles de glucosa en sangre y dos terceras partes de ellos presentan obesidad como factor concomitante. “Esa suma probablemente es el mecanismo que explica la mayor letalidad”.

Gorditos y no felices

La obesidad, pero también su forma previa, el sobrepeso, son por sí mismas condiciones que parecen asociarse a presentar una forma más grave de COVID.

Y México tiene altos índices de ambas condiciones. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018, Ensanut, de los adultos de 20 años y más, alrededor de 75.2% los presenta.

Aguilar Salinas cuenta que hay múltiples grupos en el mundo, incluido el del Instituto de Nutrición, estudiando por qué la obesidad y el sobrepeso desencadenan formas más graves de esta infección por el coronavirus SARS CoV2.

El investigador dice que todavía no hay un mecanismo biológico que pueda explicar la asociación, pero se sabe que la obesidad y el sobrepeso provoca inflamación crónica y esto afecta al funcionamiento de las células del cuerpo y de sus superficies, que pierden efectividad como barreras protectoras naturales.

Es decir: en las personas con más tejido adiposo (grasa), el virus podría encontrar más puertas de entrada. Aguilar Salinas explica que el virus penetra en las células a través de reconocer ciertas proteínas que están en la membrana. La primera que se identificó es un receptor, una enzima que se llama AC2, encargada de regular la dilatación de las arterias en los pulmones y la presión arterial.

Pero en las personas con diabetes y con enfermedades metabólicas hay otros receptores que están sobre expresados en la membrana celular. “Hay una que se llama furina, a través de esta el virus pudiera entrar, de acuerdo a observaciones in vitro”.

Lo que también se sabe es que el sistema inhume paga el precio cuando hay obesidad, condición relacionada con la disminución en la producción de proteínas vitales para defender al cuerpo contra infecciones.

Además, los kilos excesivos están asociados a muchas de las condiciones preexistentes que se han definido como de alto riesgo ante el posible contagio de coronavirus: como la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y, por supuesto la diabetes.

Aunque los mayores riesgos de enfermedades, incluido el COVID, se presentan cuando se tiene más obesidad, los especialistas coinciden en señalar que es mejor mantener un índice de masa corporal saludable, ¿cuál es ese?

Lo adecuado, dice Aguilar Salinas, es tener entre 19 y 25 de índice de masa corporal. Para saber cuál es el de cada persona, la fórmula estándar es: el peso dividido entre la talla al cuadrado, expresada en centímetros.

Puedes calcular tu índice de masa corporal con esta calculadora.

Los malos hábitos también ayudan al virus

En los hospitales de México, a los médicos les ha sorprendido tener casos de personas menores de 60 años con cuadros graves de COVID, algo que les sorprende más cuando refieren no tener ninguna comorbilidad, lo que como ya se vio con el subdiagnóstico de diabetes, puede no ser cierto, como tampoco lo es que no tengan factores de riesgo.

Hay personas jóvenes que tienen cuadros graves de COVID y no tienen comorbilidades al menos no documentadas, dice Gustavo Lugo, director médico del Hospital Juárez de México, “pero cuando uno revisa el estudio de caso, resulta que el paciente fumaba mucho, o tenía fines de semana intensos con alcohol, o hacía poco ejercicio, o no tenía una dieta saludable, todo eso está influyendo”.

El organismo, aunque sea joven, advierte Lugo, con todos esos factores pueden llegar a tener menor capacidad de respuesta ante una infección grave como COVID.

Por eso es importante tener buenos hábitos. Hay que evitar los alimentos chatarra y consumir más verduras, más alimentos con fibra y frescos. Se debe evitar el consumo de refrescos, de alimentos procesados, altos en grasa o en azúcar, recomienda Gabriela Argumedo, la investigadora del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP.

Los patrones de sueño también afectan y hay que cuidarlos. El director de Investigación en Enfermedades Metabólicas del Instituto de Nutrición, Carlos Aguilar Salinas, explica que está demostrado que periodos cortos de sueño o patrones anormales aumenta el riesgo de todas las enfermedades, desde obesidad hasta la diabetes.

Esto porque cuando hay una anormalidad en el sueño se altera la saciedad, las personas tienen que comer más para sentirse satisfechas y hay fenómenos biológicos en la acción de la insulina, la utilización de los sustratos de energía se altera, y eso contribuye a que se gane peso.

“Si queremos protegernos contra la COVID, además del cubrebocas y el distanciamiento hay que dormir bien, de 7 a 8 horas, hacer actividad física moderada, no es necesario ir una hora al gimnasio, con realizar pautas activas basta, en el INSP hay un canal con recomendaciones, y hay que comer bien y tratar de mantener a raya al estrés, todo eso es más difícil por la crisis sanitaria pero hay que buscar opciones”, dice Gabriela Argumedo.

Además, Aguilar Salinas recomienda a quienes padecen enfermedades crónicas no descuidar sus padecimientos. Hay que checar los niveles de azúcar, la presión y ante cualquier alteración, hay que buscar contacto médico, por teléfono o por correo, según las opciones en cada institución.

Y a quienes no padecen enfermedades, les recomienda acudir a visitas periódicas con el médico y pedir, desde los 20 años de edad, que revisen los niveles de glucosa en sangre para descartar diabetes a edad temprana.

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Cortesía Fanny Griffin

El esclavo de Texas que se hizo millonario haciéndose pasar por mexicano

William Ellis nació como esclavo en un pequeño pueblo de Texas y a lo largo de su vida amasó fortuna haciéndose pasar por mexicano, cubano e incluso hawaiano para esquivar la segregación racial instalada durante la "Edad dorada" de EE.UU. de finales del siglo XIX.
Cortesía Fanny Griffin
3 de agosto, 2020
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Un espectacular acto de reinvención.

Lo conocían como Guillermo Enrique Eliseo o Guillermo Ellis, el banquero de gran riqueza de Ciudad de México, que a su vez tenía una oficina en Wall Street en Nueva York y una residencia en la distinguida zona del oeste de Central Park.

Hubiese sido una locura pensar que este mismísimo hombre, siempre ataviado con joyas y ropas caras, había nacido como esclavo en una plantación de algodón en el sur de Texas.

William Henry Ellis era su verdadero nombre.

Lo investigó el FBI, conoció al entonces presidente Theodore Roosevelt, mantuvo estrechas relaciones con el Porfiriato mexicano, lideró una misión diplomática a Etiopía y, entre otras hazañas, orquestó “uno de los esfuerzos de emigración de afroestadounidenses más audaces en la historia de Estados Unidos”.

Karl Jacoby, historiador de la Universidad de Columbia (Nueva York), se encontró con la enigmática figura de Ellis por accidente.

Tal fue su fascinación que dedicó buena parte de su carrera académica a sumergirse en las sombras este personaje, que vivió entre 1864 y 1923.

Un esfuerzo que materializó en un libro de 2016 titulado The Strange Career of William Ellis: The Texas Slave Who Became a Mexican Millionaire (“La extraña carrera de William Ellis: el esclavo de Texas que se convirtió en un millonario mexicano”).

El año pasado, el documentalista estadounidense Phillip Rodríguez adquirió los derechos para televisión y cine del libro y está en el proceso de desarrollar el proyecto.

"Ellis hizo todas las cosas que un afroestadounidense de su tiempo supuestamente no debía hacer".", Source: Karl Jacoby, Source description: Historiador de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y autor de la biografía de William Ellis, Image:

Uno de los aspectos que más llamó la atención de Jacoby fue que Ellis “hizo todas las cosas que un afroestadounidense de su tiempo supuestamente no debía hacer”.

“Esta es la época en que Jim Crow estaba institucionalizándose y aun así, él encontró las fisuras del sistema y pudo hacer cosas notables”, le dice Jacoby a BBC Mundo.

Ellis vivió en los márgenes fronterizos y de raza, esquivando etiquetas y al mismo tiempo asumiendo los peligros que para la época representaba que lo reconocieran como negro.

Su “extraña” carrera, como menciona Jacoby, plantea la pregunta más básica y sin embargo la que asalta a la mente en seguida: ¿cómo lo hizo?

De traductor a emprendedor

Las características geográficas en las que creció William Ellis facilitaron que aprendiese español, una poderosa herramienta que supo aprovechar por el resto de su vida.

Nacido en Victoria, en el sur de Texas, un año antes de que se aboliera la institución de la esclavitud en 1865, Ellis compartía con “mexicanos, tejanos, anglo estadounidenses y afroestadounidenses que vivían unos cerca de los otros”, describe Jacoby.

Construcción abandonada de aparceros en lo que era la plantación de los Weisiger y donde nació William Ellis.

Cortesia Karl Jacoby
Construcción abandonada de aparceros en lo que era la plantación de los Weisiger y donde nació William Ellis, en el sur de Texas.

En la plantación de Joseph Weisiger, un patriarca blanco de Kentucky, la familia de Ellis entró en contacto con mexicanos que convocaban en las ocupadas épocas de recolección de algodón.

Fue así que el joven William aprendió a hablar español con fluidez y se convirtió luego en el asistente y traductor del irlandés William McNamara, un poderoso comerciante de algodón y cuero.

“McNamara no solo compra las materias primas en Texas sino a lo largo de la frontera con México y el joven Ellis lo acompaña y habla por él”, describe Jacoby.

A los 20 años de edad, Ellis se despide de su Victoria natal y decide mudarse a San Antonio, una ciudad más grande.

Ahí empieza la reinvención: al abrir su negocio de comercio de cuero y algodón, Ellis les dice a sus nuevos contactos que su nombre es Guillermo Enrique Eliseo y que es de origen mexicano.

Lo ayudaba que para su época, finales del siglo XIX, “nadie tenía pasaporte, ni licencia de conducir o certificados de nacimiento, había muy poco rastro en papel”, señala el historiador.

Al mismo tiempo, el desarrollo de las ferrovías en la década de 1880 facilitó el desplazamiento más rápido y de mayor distancia.

El anhelo de México

Desde antes del nacimiento de Ellis, en el imaginario de muchos afroestadounidenses del sur habitaba la idea de México como una tierra de libertad.

“Un estimado de 4,000 esclavos huyeron de Estados Unidos a México antes de la Guerra Civil ”, indica el libro.

Así lo describió Felix Haywood, un antiguo esclavo de Texas en un testimonio citado en el libro: “No había razón para huir hacia el Norte. Todo lo que teníamos que hacer era caminar, pero caminar hacia el Sur, y ahí seríamos libres tan pronto como cruzáramos el Río Bravo”.

Un dibujo muestra a esclavos trabajando la tierra mientras son supervisados por un hombre.

Getty Images
“Un estimado de 4,000 esclavos huyeron de Estados Unidos a México antes de la Guerra Civil ”, indica el libro.

La esclavitud de africanos existió en México desde 1519, recoge Jacoby. Pero después de la independencia en 1821, el país “adoptó medidas para prohibir el comercio de esclavos y emancipar a todos los niños esclavos menores de 14 años”.

“Es difícil para los estadounidenses entender el hecho de que el verdadero faro de libertad durante estos tiempos no era parte de Estados Unidos, sino México”, dice Jacoby.

Una nueva era: passing

Con la abolición de la esclavitud en Estados Unidos no cesó el maltrato hacia la población negra, lo que llevó a que muchos en el sur vieran el beneficio -y asumieran el riesgo- de hacerse pasar por mexicanos o nacionales de otros países.

En inglés, se le conocía bajo el término passing y, por lo general, se usaba para describir a alguien “que tenía ascendencia afroestadounidense pero que se presentaba como blanco“, explica Jacoby.

Era frecuente que aquellos que empezaban una nueva vida como “blancos” se distanciaran para siempre de sus familias, y por ello a veces el acto se veía como “darle la espalda a la comunidad a la que se pertenecía”.

En última instancia, acota Jacoby, lo que indicaba el passing es que “todo el sistema de razas dependía de clasificaciones de sentido común y de la idea de que se podía ‘saber’ la raza de alguien solo con verle”.

Un dibujo con un retrato de William Ellis a finales de la década de 1880.

Cortesia Karl Jacoby
Un dibujo con un retrato de William Ellis a finales de la década de 1880.

“Pero esto no es posible, especialmente si consideramos que durante el periodo de la esclavitud, hubo una tremenda explotación sexual de mujeres negras por parte de sus esclavizadores”, dice.

Convenientemente, Ellis se hizo pasar por mexicano en San Antonio, una ciudad en la que el 20% de la población era de ese origen.

Luego, en Nueva York por ejemplo, se haría pasar por cubano. Y en otras ocasiones, hasta hawaiano.

La única vez que admitió hacer passing fue en 1891 en una entrevista con un diario de Chicago, según documenta el libro.

Explicó que viajar en ferrocarril fue lo que lo motivó a hacerlo: “Estoy obligado a hacerme pasar por mexicano para poder obtener las comodidades básicas de un viajero blanco”, dijo entonces.

Un hombre “que se hizo a sí mismo”

Ellis se desenvolvió durante la llamada “era dorada” o Gilded Age de Estados Unidos, cuando el país atravesó grandes cambios con la llegada de la industrialización y muchos amasaron fortunas gracias a ello.

Años antes de establecerse como un hombre de negocios y el contacto necesario entre los inversionistas de Wall Street y México, Ellis se embarcó en un ambicioso proyecto desde Texas.

El comerciante viajó a Ciudad de México en 1889 junto a un socio y ambos llevaron cartas de presentación a altos miembros del gobierno de Porfirio Díaz.

“Convencieron a Pacheco (secretario de fomento) de que les aprobara un contrato de 10 años para colonizar hasta 20,000 personas en México“, explica el libro.

Durante el siglo XIX y el XX, “hubo una discusión considerable sobre la llamada ‘colonización’ de afroestadounidenses tanto por parte de la comunidad negra como de la blanca”, aunque por razones diferentes, explica Jacoby.

Un mapa de la zona fronteriza entre México y EE.UU. en 1911

Getty Images
Un mapa de la zona fronteriza entre México y EU en 1911

Entre los blancos, señala, existía “esta fantasía de ‘limpiar’ étnicamente el país, de no querer la esclavitud pero tampoco a afroestadounidenses libres, por lo que entonces había que enviarlos a África“.

Entre los negros, en contraposición, el racismo estructural abrió la puerta a pensar que “tenía sentido mudarse a otro sitio”.

En paralelo, durante el Porfiriato, México invirtió esfuerzos en atraer más inmigrantes, principalmente de Europa, para “modernizarse como Estados Unidos”, dice Jacoby.

“Pero Ellis logró persuadirlos de llevar a negros desde Estados Unidos”.

Bajo el argumento de que “los negros eran agricultores excepcionales de algodón, ‘los mejores del mundo'”, el Senado mexicano aprobó en 1889 su plan de colonización.

Pero los emprendedores no recaudaron los fondos necesarios para financiar el programa, pese a que sí generó interés en Texas, explica Jacoby en el libro.

Esto, combinado con cambios internos en la política de México (Pacheco falleció), hicieron que el plan se anulara en 1891.

Segundo intento

Pero Ellis no descansaría hasta lograrlo.

Después de breves ambiciones políticas que lo llevaron a lanzarse como candidato al Congreso de Texas, en 1894 decidió retomar su plan de colonización.

La firma de un contrato con La Compañía Agrícola Limitada del Tlahualilo significó que casi mil afroestadounidenses emigraron a esta enorme hacienda, ubicada en el norte de México entre Durango y Coahuila, en 1895.

“Creo que este fue el número más grande de afroestadounidenses en emigrar de Estados Unidos en grupo durante todo el siglo XIX”, afirma Jacoby.

El sitio web que creó Karl Jacoby con la historia de William Ellis

Website
El sitio web que creó Karl Jacoby con la historia de William Ellis, williamhellis.com

Ellis dijo entonces: “Siete niños han nacido y el sueño de mi vida se ha hecho realidad. He vivido para ver al afroestadounidense en el País de Dios y la Libertad”.

Pronto, sin embargo, su anhelo de crear una comunidad pujante se frustró.

La aparición de enfermedades, “algo parecido a la malaria” según diagnosticó un médico de la época, y las denuncias por las malas condiciones de trabajo para los pobladores acabaron con el proyecto.

El destape

De vuelta en San Antonio, Ellis ya se había cimentado como una figura de reputación, pero ese estatus no llegaría muy lejos.

En un incidente que Jacoby describe en el libro, al empresario se negaron a atenderlo enuna cantina por su color de piel.

“Poco después, el nuevo directorio de la ciudad de San Antonio fue publicado. Por primera vez, el nombre de Ellis aparecía con una letra ‘c’ al lado, que quería decir hombre de color”, describe el texto.

“Su historia queda revelada y aunque podía quedarse allí como un hombre afroestadounidense, decide irse”, dice Jacoby.

William Ellis en una foto de pasaporte de 1919

Archivo Nacional de Estados Unidos
William Ellis en una foto de pasaporte de 1919.

Un año después, en 1898, los documentos muestran que Ellis ya tenía residencia en el hotel Imperial de Nueva York.

De ahí en adelante, apunta el historiador, su activismo en torno a su comunidad “se vuelve mucho más moderado porque no quieren que vuelvan a descubrirlo”.

Ellis, sin embargo, no corta relaciones con su familia, como pasaba con muchos que decidieron “pasarse” al mundo de los blancos.

Un distinguido mexicano en Nueva York

Su llegada a Nueva York coincidió con un “asombroso” crecimiento en las relaciones comerciales entre México y EU, comenta el autor.

“Él se convirtió en una persona muy útil porque en Wall Street estaban obsesionados con invertir en México y él estaba muy bien conectado con figuras clave del Porfiriato”, explica Jacoby.

En la capital de la industrialización, Ellis “vendió el discurso de México como una tierra de riquezas tropicales, y de él mismo, Guillermo Eliseo, como la persona a la que había que conocer”.

Ellis aparecía en documentos revisados por Jacoby como presidente de al menos siete compañías, algunas valoradas en millones de dólares.

William Ellis

Cortesia Fanny Griffin

Por esos años también compró la fábrica de muebles más grande de México y se convirtió en el representante para ese país de la Hotchkiss Arms Company, una manufacturera francesa de armas.

En este periodo, coordina dos llamativos viajes a Etiopía, uno de ellos una misión diplomática con el fin de concretar acuerdos de comercio con el emperador Menelik II.

Se convirtió en el primer afroestadounidense en visitar ese país, según documenta Jacoby, y a su regreso a EE.UU. sostuvo reuniones con el entonces presidente Roosevelt en 1904.

Por esos años, se casó con una mujer blanca de origen sencillo llamada Maude Sherwood y tuvieron seis hijos, dos de ellos fallecidos poco después de nacer.

Por alguna razón, Ellis mintió sobre los orígenes de su esposa al afirmar en un comunicado de prensa sobre su casamiento que pertenecía a la nobleza de Inglaterra.

“Una de las cosas difíciles al momento de escribir este libro fue que él intentaba esconder su historia de vida y siempre trataba de reinventarse”, explica Jacoby.

Tiempos turbios

Sus ambiciones de industrialización en Etiopía se estancaron, entre otras cosas, por falta de financiamiento, tal y como le había ocurrido en el pasado.

Obligado a volver a mirar hacia México y con las finanzas apretadas, Ellis tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos tras la Revolución Mexicana en 1910 y el fin del Porfiriato.

Los tiempos turbulentos y constantes cambios en el poder hicieron que Ellis perdiese ambiciosos contratos que había firmado en la era Díaz para establecer una fábrica de goma y una planta hidroeléctrica.

La Revolución Mexicana se prolongó desde 1910 hasta 1917 y dejó más de un millón de muertos.

Getty Images
La Revolución Mexicana se prolongó desde 1910 hasta 1917 y dejó más de un millón de muertos.

El haberse involucrado en los asuntos políticos del país que adoptó como propio hizo que el FBI (entonces conocido como Buró de Investigaciones) lo investigase en 1916, aunque no encontró hallazgos que lo incriminaran, documenta el historiador.

En 1920, cuando el general Álvaro Obregón depuso a Venustiano Carranza, Ellis estaba a su lado nada más y nada menos que cuando el presidente huía de Ciudad de México, reconstruye Jacoby.

Cuando EE.UU. finalmente reconoció el gobierno de Obregón en 1923, “Ellis ya estaba trabajando en un nuevo proyecto: un acuerdo de reducción de aranceles para varios puertos con el fin de atraer más comercio”.

Pero la enfermedad no le permitió llevar a cabo sus nuevos emprendimientos.

El 24 de septiembre de 1923, Ellis murió en Ciudad de México y su cuerpo está enterrado en una tumba sin nombre en el Panteón Español.

La tumba de William Ellis en el Panteón Español de Ciudad de México.

Cortesía Karl Jacoby
La tumba de William Ellis en el Panteón Español de Ciudad de México.

Durante su residencia en México, Ellis evitó involucrarse con la comunidad estadounidense y siempre se hospedó en un hotel cuyo dueño era un inmigrante inglés.

Sorpresivamente, el hombre que se reinventó no dejó grandes riquezas sino 5,000 dólares a su esposa Maude.

Pocos años después, su esposa e hijos se mudaron a México.

La prensa afroestadounidense reseñó su muerte resaltando su verdadero origen, pero Jacoby destaca que, en lugar de juzgarlo, se coló una cierta celebración de su vida.

“(…) Por el hecho de que su vida fue espectacular, llena de ambiciones a lo grande entre los más grandes del mundo, debemos sentir cierto grado de satisfacción al darnos cuenta de que él era de los nuestros“, destacó entonces el diario Dallas Express.


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