Pérdida de empleo en julio fue la mayor registrada en los últimos 15 años
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#SemáforoEconómico: Pérdida de empleo en julio fue la mayor registrada en los últimos 15 años

La generación de empleo formal se encuentra en rojo por quinto mes consecutivo. La pérdida acumulada entre enero y julio es la mayor para los primeros siete meses de cualquier año en la historia.
Cuartoscuro
13 de agosto, 2020
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Con las cifras publicadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se observó una eliminación mensual de 3 mil 907 plazas formales aseguradas durante el séptimo mes del año, la generación más baja para el mes de julio desde el 2005, cuando se perdieron 6 mil 620 plazas en el mes. 

La organización México, ¿cómo vamos? establece como meta la generación de 1.2 millones de empleos formales cada año, para dar trabajo y prestaciones a quienes se incorporan al mercado laboral del país (en promedio, esto significa generar 100 mil plazas por mes).

Dada esta meta, en los primeros 7 meses del año se deberían haber agregado 700 mil trabajos formales al registro del IMSS; sin embargo, en el contexto de la pandemia de COVID-19, el registro ha perdido 925 mil 490 empleos formales entre enero y julio, por lo que el #SemáforoEconómico de generación de empleo formal se encuentra en rojo por quinto mes consecutivo. La pérdida de empleo formal acumulada entre enero y julio es la mayor pérdida para los primeros siete meses de cualquier año en la historia. 

Los resultados de julio se dan después de que en marzo, abril, mayo y junio se registraran pérdidas mensuales considerables en el número de plazas registradas ante el IMSS. En particular, en abril (primer mes de confinamiento por covid-19) se registró la mayor eliminación de empleos en la historia para cualquier mes que se tiene registro (-555 mil 247). De marzo a julio de 2020, se ha perdido un total de 1 millón 117 mil 584 trabajos formales; esta pérdida acumulada es equivalente a más de 3 veces la generación total observada en todo 2019, cuando se crearon 342 mil 77 plazas. 

Lee: Tener que vivir en la calle: perder tu empleo y hogar por la COVID-19

Al cierre de julio 2020, el número de trabajadores asegurados ante el IMSS sumó 19 millones 495 mil 952 trabajadores, cifra (-)4.36% menor a la que se tenía registrada en el mismo mes del 2019, cuando se contaba con 20 millones 385 mil 379 trabajadores registrados. Esta tasa anual de crecimiento es la más baja desde que se tienen datos (1998).

Al interior de la república, solo 2 de los 32 estados registraron incrementos porcentuales en sus registros a comparación con julio de 2019. En particular, Tabasco y Baja California tuvieron aumentos anuales de 1.9% y 0.8% en el número de empleos formales asegurados ante el IMSS, respectivamente. Por el contrario, en Quintana Roo, Baja California Sur y Guerrero se observaron las mayores disminuciones anuales, con pérdidas de (-)24.2%, (-)10.9% y (-)7.4%, respectivamente.

En 5 meses de pandemia (marzo a julio), el registro ha perdido (-)5.4% del total de empleos que se tenían registrados ante el IMSS al cierre de febrero.

Este desempeño observado en el séptimo mes del año se da en el contexto de una reactivación progresiva de la actividad económica nacional, que empezó a principios de junio, después del paro repentino en las actividades económicas del país durante los meses posteriores a la llegada del COVID-19. 

Entérate: ‘Nunca había vivido en la calle’: perder la casa y el empleo por culpa del COVID-19

Vale la pena destacar que estos resultados no son la imagen completa del mercado laboral; en México, el tema de la informalidad persiste en gran magnitud. Con los datos más recientes publicados por el INEGI en la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) de junio 2020, se observó que el 53% de las personas ocupadas tienen un empleo informal, esto es, en un puesto que no otorga prestaciones de ningún tipo ni ofrece una protección social bajo la ley; estos empleos dejan a los trabajadores en una situación vulnerable, sin acceso a pensiones o servicios de salud pública. En tiempos de elevada incertidumbre, esta situación es un asunto prioritario que se debe enfrentar tomando acciones para mejorar las condiciones de los trabajadores informales. En el contexto de una pandemia global, es importante asegurar que los trabajadores del país tengan el mayor acceso posible a servicios médicos y a un mayor nivel de vida.

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Cómo es vivir con crometofobia, el inusual miedo extremo a gastar dinero

No es tan visible como otras fobias. Puede ser difícil de detectar porque las personas suelen ocultarlo y como no tiene una "definición clínica", no se le presta mucha atención.
28 de octubre, 2021
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Gastar dinero, en teoría, debería ser una fuente de satisfacción. Básicamente porque si lo gastas, es porque tienes dinero para gastar, ¿no?

Esta historia no es tan sencilla como parece. Están, por ejemplo, las personas que gastan compulsivamente y lo pasan muy mal cuando no pueden pagar las cuentas.

O los que han tenido una vida de carencias y cuando tienen la posibilidad de gastar, se restringen hasta en las cosas más básicas por miedo -consciente o inconsciente- a caer en la pobreza otra vez.

Otros son devorados por su propia codicia y prefieren llevarse el dinero a la tumba.

La lista de razones asociadas al temor a gastar dinero es muy larga.

Pero cuando esta conducta comienza a interferir en el desarrollo normal de la vida, es probable que se trate de una poco común condición llamada crometofobia.

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero.

El concepto tiene un uso más bien informal, dado que no es un desorden mental reconocido médicamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Sin embargo, la publicación contempla algunas categorías donde la crometofobia podría eventualmente encontrar un espacio (pese a no estar incluida como tal).

Una ansiedad excesiva

Se trata de las “fobias específicas”, definidas por la publicación como “el miedo o ansiedad marcados y excesivos que ocurren constantemente al exponerse o anticiparse a la exposición a uno o más objetos o situaciones específicas (por ejemplo, proximidad a ciertos animales, vuelo, alturas, espacios cerrados, visión de sangre o lesiones) que está fuera de proporción con el peligro real”.

Mujer mira por una ventana

Getty Images
La crometofobia podría ser considerada dentro de las “fobias específicas” que define la OMS. Sin embargo, la comunidad científica no la ha incorporado.

Los síntomas, agrega el texto, deben persistir por varios meses y ser lo suficientemente graves como para causar “un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares, sociales, educativas, laborales o en otras áreas importantes del funcionamiento”.

Terapeutas especializados en tratar pacientes que tienen serios problemas con el manejo del dinero, afirman que, independientemente de la definición clínica, es un hecho que algunas personas desarrollan un miedo desproporcionado a gastar dinero.

Se puede discutir si es clínicamente una fobia o no, pero la angustia que experimentan estas personas afecta varias dimensiones de su vida.

“Aferrarse al dinero”

“Hay muchos temas emocionales que están ligados a gastar dinero”, le dice a BBC Mundo Khara Croswaite, terapeuta financiera estadounidense y autora de libros sobre psicología y emprendimiento.

“En mi consulta veo personas que quieren aferrarse a su dinero”, apunta.

“El miedo a gastar dinero es algo que perturba tu vida diaria”, advierte. Puede llevar a las personas a desarrollar conductas como no pagar las cuentas o no querer usar la tarjeta de crédito”.

Persona con dinero en el bolsillo

Getty Images

Una persona con miedo a gastar dinero no solo puede experimentar ansiedad, depresión, o pensamientos suicidas, agrega, sino que también desarrolla problemas en sus relaciones sociales.

Algunos se sienten avergonzados por sus deudas y prefieren aislarse, o descartan cualquier gasto, incluso los más elementales, lo que los lleva a evitar reuniones sociales y a no hacer actividades que disfruta.

Suele afectar el sueño, la salud y el estado de ánimo. Y dependiendo de la gravedad, puede provocar diferentes trastornos de ansiedad.

Es una espiral de pensamientos negativos“, dice Croswaite.

Vivir con una fobia específica grave puede derivar en el abuso de drogas o alcohol y, en los casos más extremos, al suicidio.

“Estaba aterrorizada por el dinero”

“Estaba aterrorizada por el dinero”, cuenta Kelly Reeves en un blog dedicado a temas de emprendimiento y desarrollo personal.

Constantemente revisaba su cuenta bancaria por miedo a lo que podría encontrar.

Y si tenía dinero en efectivo en su cartera, también se obsesionaba con comprobar constantemente que estaba ahí.

Al mismo tiempo, no soportaba hablar de dinero o escuchar a otras personas hablar de dinero.

Las cosas se pusieron aún más complicadas cuando pagar por cualquier cosa le provocaba ansiedad, incluso si era algo realmente necesario, como ponerle gasolina al auto.

Como tampoco pagaba sus deudas porque le provocaba miedo gastar dinero, fue cayendo en un foso cada vez más profundo.

Reeves cuenta que llegó a un punto en que tuvo que reconocer que lo que le estaba ocurriendo no era normal.

Entonces decidió acudir a una terapia que, según su testimonio, le ayudó a enfrentar sus temores.

Y aunque aún tiene deudas, está en una posición mucho mejor que en el pasado.

“Estoy pagando mis cuentas con gratitud”, escribe.

“Bastante raro”

Una fobia específica a gastar dinero “es algo bastante raro”, dice Elizabeth Sterbenz, terapeuta financiera en Los Ángeles, California.

Ojo con signo de dinero

lucapierro
Puede ser que la aversión a gastar dinero no se trate de una fobia.

Probablemente se puede presentar asociada a otros desórdenes de ansiedad, explica, o en conjunto con otras fobias.

“Por eso es importante descubrir si realmente estamos frente a un caso de fobia al dinero o si hay otra cosa detrás, algo más profundo”, señala Sterbenz en diálogo con BBC Mundo.

“Podría desarrollarse cuando ha existido un incidente traumático que la persona puede o no puede recordar”, agrega.

Síntomas

A nivel fisiológico, la persona que padece aversión a gastar dinero puede experimentar síntomas como dificultad para respirar, taquicardia, incremento de la presión arterial, sudoración, náuseas, dolor muscular o diarrea, cuando se enfrenta a la situación.

Desde la perspectiva cognitiva, suele desarrollar creencias negativas o ideas irracionales respecto al dinero y se siente impotente de controlarlos.

Mujer asustada con dinero

Getty Images

Y desde el punto de vista conductual, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico (en este caso el dinero) de todas las maneras posibles.

Este tipo de síntomas se repiten en los distintos tipos de fobia con mayor o menor intensidad.

Causas

Si se considera la crometofobia como un desorden dentro de las denominadas fobias específicas, las causas pueden ser muy variadas.

Según lo describe la Clínica Mayo, un centro médico y académico estadounidense sin fines de lucro, en su página web, las causas de fobias específicas pueden incluir:

  • Experiencias negativas. Muchas fobias aparecen como consecuencia de una experiencia negativa o un ataque de pánico relacionado con un objeto o una situación específicos.
  • Genética y medio ambiente. Puede haber una vinculación entre la fobia específica y la fobia o la ansiedad de los padres de la persona, lo que podría deberse a factores genéticos o a una conducta aprendida.
  • Función cerebral. Los cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de fobias específicas.

Tratamiento

Aunque hay varias alternativas para tratar las fobias, es bastante común el uso de la terapia cognitivo-conductual.

Algunas de las herramientas que se usan para enfrentar el problema son la “terapia de exposición” (donde el paciente es expuesto al estímulo), asociada con técnicas de relajación y técnicas cognitivas para abordar las creencias e ideas irracionales.

“En la terapia de exposición es necesario desarrollar tolerancia a la angustia que provoca gastar dinero”, dice Khara Croswaite.

Terapia

Getty Images
La fobia al dinero requiere terapia cuando afecta el desarrollo normal de la vida.

Eso se puede lograr, explica, poniéndose inicialmente metas pequeñas como, por ejemplo, gastar US$1 en el supermercado. Luego, por ejemplo, gastar US$50 en un regalo para alguien especial.

Y así, paso a paso, avanzar al primer pago de la tarjeta de crédito.

“Se trata de una repetición para confrontar el miedo con el apoyo de un profesional del área de salud mental”, señala la especialista.

Por otro lado, muchas fobias están relacionadas con las narrativas que construimos en torno al objeto o la situación que nos afecta, explica Elizabeth Sterbenz.

Influyen mucho “las historias que nos contamos a nosotros mismos” y que ni siquiera nos damos cuenta.

Podemos convencernos de que somos ineptos para manejar el dinero, aunque eso no sea así.

Cada terapeuta tiene su manera de abordar el tema. El punto es que si el miedo excesivo a gastar dinero afecta la vida normal de una persona, es conveniente que busque un especialista.


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