Cofepris advierte que vacuna Triple Viral no cura ni previene la COVID-19
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Cofepris advierte que vacuna Triple Viral no sirve para curar ni prevenir COVID-19

La Cofepris emitió una alerta para desmentir que la la vacuna Triple Viral sirva como método para prevenir o tratar COVID-19.
11 de agosto, 2020
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En medio de la pandemia de COVID-19 y una ola de desinformación sobre supuestas curas para la COVID-19, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitió una alerta para desmentir que la vacuna Triple Viral sirva como método para prevenir o tratar la infección por SARS-Cov-2.

La Comisión explicó que la advertencia se da tras la detección de promoción y recomendación de medios de comunicación para hacer uso de insumos y terapias para la salud como tratamientos para el nuevo coronavirus. Pero la Cofepris no es la única institución que ha alertado sobre esta práctica.

No hay evidencia científica sobre la vacuna Triple Viral y su efectividad contra el SARS-Cov-2

El comunicado de prensa emitido por Cofepris puntualiza en que, hasta el 11 de agosto de 2020, en México no hay ningún producto autorizado para prevenir y/o tratar SARS-Cov-2. Tampoco se cuenta con evidencia científica que demuestre que la vacuna Triple Viral (Sarampión, Rubeola y Parotiditis) sirva como tratamiento para prevenir y/o tratar el contagio y la infección por SARS-Cov-2.

De hecho, se advierte que la vacuna Triple Viral para prevenir y/o tratar COVID-19 no está autorizada y puede causar efectos adversos a la salud, por lo que no debe aplicarse para un propósito diferente al autorizado.

Al respecto, la dependencia añadió como recomendaciones: consultar a los profesionales de la salud ante la manifestación de cualquier síntoma o duda sobre su salud, buscar información relacionada a la COVID-19 en los sitios oficiales de la Secretaría de Salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Además, se hace un llamado a los profesionales de la salud a no prescribir o recomendar el uso de tratamientos o medicamentos para un padecimiento distinto al autorizado.

Otros expertos alertaron sobre el uso de la vacuna para tratar COVID-19

Durante el mes de agosto, el Colegio de Pediatría del Estado de Yucatán y miembros del Colegio de Médicos de Yucatán y el Texas Biomedical Research Institute se han pronunciado en contra de la uso de la vacuna Triple Viral para tratar COVID-19.

De acuerdo con el Diario de Yucatán, la doctora Kikey Achach Medina, presidenta del Colegio de Pediatría del Estado de Yucatán advirtió que la vacuna contra el sarampión, la rubeola y la parotiditis no puede curar ni prevenir la COVID-19. Además, dijo que el mal uso de esta vacuna pone en riesgo el abasto de estas dosis para pacientes pediátricos que requieren continuar con sus esquemas de vacunación.

“Ante informaciones falsas, la gente se inquieta por usar medicamentos y la vacuna triple viral, ante el coronavirus, cuando no existe alguna evidencia médica para prevención y atenuación del COVID-19, con el uso de éstas. No existe un estudio que diga que si al adulto le ponen la vacuna triple viral tiene asegurado un cuadro menos grave. Eso no hay, no existe hoy”, explicó.

Adicionalmente, se publicó una carta carta en el Diario Yucatán Ahora del doctor Raúl Bastarrachea, especialista en salud pública en el Texas Biomedical Research Institute dirigida a la doctora María Elena González-Alvarez, presidenta del Colegio de Médicos de Yucatán, A.C, expone evidencia y referencias científicas que desmienten a la vacuna Triple Viral para tratamiento del nuevo coronavirus.

Posicionamientos oficiales internacionales

Al 11 de agosto de 2020, la OMS no reconoce ningún medicamento específico que pueda curar o prevenir la COVID-19.

“Hasta la fecha no existe ningún medicamento específicamente recomendado para prevenir o tratar la infección por el nuevo coronavirus. Las personas infectadas por el 2019-nCoV deberán recibir el cuidado adecuado para aliviar y tratar los síntomas. Aquellos gravemente enfermos deberán recibir una atención de apoyo optimizada. Se están investigando algunos tratamientos concretos que se probarán en ensayos clínicos. La OMS está ayudando a coordinar medidas con diferentes asociados para desarrollar medicamentos con los que tratar la infección por el nuevo coronavirus.”, dice su sitio oficial.

Además, desde el inicio de la pandemia, instituciones como la Administración de Medicamentos y Alimentos ​​de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) han alertado sobre posibles fraudes relacionados con medicamentos, vacunas y tratamientos no específicos que se comercializan como curas para la COVID-19.

“Algunas personas y empresas tratan de beneficiarse económicamente de esta pandemia vendiendo productos que no han sido evaluados y que se comercializan ilegalmente.

Estos productos fraudulentos que afirman curar, tratar o prevenir el COVID-19 no han sido evaluados por la FDA en cuanto a su seguridad y eficacia, y pueden ser peligrosos para usted y su familia.”, aclaran.

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Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
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Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


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