Vecinos de este fraccionamiento en Edomex llevan años peleando por tener luz
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El valle de la oscuridad: vecinos de este fraccionamiento en Edomex llevan años peleando por tener luz

Habitantes del fraccionamiento Valle de los Sauces, en Atlacomulco, Estado de México, padecen por la falta de instalación eléctrica, se sienten inseguros y sus hijos no pueden tomar las videoclases.
Foto: Cortesía
Por Samedi Aguirre y Arturo Daen
28 de agosto, 2020
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Para muchos encender la luz, ver la televisión y encender la computadora es algo común. Pero para los habitantes del fraccionamiento Valle de los Sauces, en Atlacomulco, Estado de México, lograr tener energía eléctrica de forma regular es un anhelo por el que ya llevan años luchando, y ahora con más premura porque los niños necesitan tomar videoclases en medio de la contingencia.

Estamos realmente en el ombligo de la oscuridad“, dice María Cruz, habitante de una de las manzanas del fraccionamiento de unas 1800 viviendas de interés social, que según relata por las noches se convierte en un “pueblo fantasma” e inseguro, al estar aislado en un camino lejano al centro de Atlacomulco, y además sin luz.

Entérate: Aislados y sin internet, jóvenes padecen exclusión escolar durante la epidemia

Esta zona habitacional fue construida hace 8 años por la empresa Geo Edificaciones. Prometió realizar todo un desarrollo habitacional, sin embargo, quebró en 2015 y el fraccionamiento quedó incompleto, sin la instalación eléctrica adecuada de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Fueron colocados generadores eléctricos que funcionan con diésel, como una medida temporal, y que solo les da luz cierto tiempo durante el día. A las 22:30, todo el fraccionamiento está a oscuras.

“Se quedó a medias la construcción, que se tenía planeada, iban a construir como 7 mil viviendas, y nada más hay 1,800”, relata uno de los habitantes.

Ante la quiebra, la empresa Solida Banorte Administradora de Portafolios entró a un concurso mercantil y quedó a cargo del fraccionamiento. Se hicieron los trámites de electrificación con la CFE, según relatan los vecinos, pero por trabas burocráticas y desinterés de las autoridades municipales y estatales, no avanzaron.

La situación se mantuvo así, hasta que en marzo pasado, según denuncian los vecinos, justo cuando comenzó la emergencia sanitaria por COVID, Solida Administradora de Portafolios dejó de hacerse cargo de pagar el diésel para los generadores, por el alto costo de este servicio.

Los vecinos tuvieron que pagar el diésel por su cuenta, pero conforme avanzó la epidemia, comenzaron a bajar los salarios e incluso hubo despidos por la cuarentena. Llegó la crisis. Entonces desembolsar 800 pesos al mes por el diésel, que además solo les permitía tener luz en su casa unas cuantas horas al día, de 8 a 11 de la mañana y de 8 de la noche a las 10:30, se convirtió en una carga más pesada.

“Es mucho dinero para el poquito tiempo que tenemos de luz”, menciona uno de los vecinos.

El problema se hizo más evidente cuando la SEP informó que, debido a la epidemia, las clases a partir de agosto serían a distancia con materiales transmitidos en televisión e internet.

El señor Ricardo, habitante del fraccionamiento, tiene tres hijos menores de 12 años. Otra vecina consultada, María Cruz, tiene dos niñas, de 12 y 10 años. En ambos casos, sus hijos no han podido tomar las clases como planea la SEP. Tratan de leer con ellos o dejarles otras actividades, pero saben que así no están cumpliendo con su curso.

Su situación incluso se agravó más porque ellos, al igual que otros vecinos, decidieron ya no pagar el diésel, acusando que los jefes de manzana que se hicieron cargo de hacer ese servicio se volvieron muy agresivos demandando o incluso amenazando con los cobros. Les quitaron el generador. Así que ahora ni tienen luz en ningún momento del día.

“Lo que es manzana 3, 4 y 10 no hay nada de luz. No hay generador, se lo llevaron. Llevamos así apróximadamente 20 días”, relata Ricardo, detallando que esto afecta a unas 150 o 180 personas, que tienen que ir a pedirle un poquito de luz a vecinos de otras manzanas, para cargar un rato el celular o preparar la comida.

Ante este escenario de penumbra y también de problemas de falta de agua, los vecinos consideraron que era necesario levantar más la voz. Así que hace tres días padres de familia y algunos de sus hijos acudieron a Palacio Nacional, para exigir que las autoridades resuelvan su problema de instalación eléctrica, que se ha extendido durante meses.

“Hemos tocado las puertas del municipio y del estado, y hasta la fecha no hemos recibido una respuesta satisfactoria”, dijo en la protesta Félix Ortega, poblador del fraccionamiento, en entrevista con MilenioTV.

“Los niños, jóvenes y adultos no pueden tomar clases toda vez que se diseñaron programas virtuales, pero al considerarse una zona urbana, no tenemos el apoyo de los cuadernillos que se hacen llegar a las zonas rurales, y esto complica el trabajo”, agregó.

Su reclamo tuvo eco mediático. Los vecinos fueron convocados entonces a una reunión con autoridades municipales, estatales e incluso federales. Dicho encuentro ocurrió el 26 de agosto, y en él la empresa Solida se comprometió a costear una verificación de la infraestructura del fraccionamiento, para que la CFE  pueda hacer la instalación. El proceso de verificación será de tres días. Si se cumplen todos los requisitos y los trámites avanzan como se debe, los vecinos por fin verán luz, con la instalación eléctrica.

Los vecinos consultados para esta nota se dicen esperanzados de que ahora sí se cumplan sus exigencias, aunque también tienen temor de los jefes de manzana que hacían los cobros por el diésel, que se han vuelto agresivos y que se oponen a que se tenga ahora la instalación de la CFE.

“Todos los jefes de manzana, que les confiábamos nuestro dinero para suministrar el diésel, están coludidos, tienen reuniones a altas horas de la noche”, dice una vecina. En el fraccionamiento, relata, hay elementos de seguridad privada, que pagan los propios vecinos, sin embargo se han puesto del lado de los jefes de manzana.

En una reunión sobre los problemas del fraccionamiento, acusa, uno de esos elementos incluso agredió a vecinos, por lo que acudieron a presentar una denuncia.

Otros vecinos, según relata Ricardo, se hartaron de la oscuridad y prefirieron emigrar de Valle de los Sauces, aunque quizá vuelvan pronto, cuando se haga la luz.

Animal Político buscó a la Comisión Federal de Electricidad para conocer su postura sobre este caso. Hasta la redacción de esta nota, no hubo respuesta.

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La inusual estrategia del país que está vacunando primero a los jóvenes y no a los ancianos contra COVID-19

Para proteger a los mayores, sostienen en Indonesia, es mejor primero vacunar a quienes propagan más fácilmente el coronavirus. El enfoque tiene sentido, según algunos expertos.
13 de enero, 2021
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Como otros países, Indonesia está implementando un programa masivo y gratuito de vacunación contra la covid-19, pero con un enfoque muy diferente al de los demás.

En lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis -después de los trabajadores de la salud- serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años.

El presidente Joko Widodo, de 59 años, se ha ofrecido como voluntario para ser el primero en la fila. El vicepresidente Ma’ruf Amin, de 77 años, no recibirá la inyección pronto, porque es demasiado mayor.

¿A qué se debe este inusual enfoque?

El profesor Amin Soebandrio, quien ha asesorado al gobierno en su estrategia de “la juventud primero”, sostiene que tiene sentido priorizar la inmunización de los trabajadores, aquellos “que salen de la casa a todas partes y luego por la noche regresan a sus hogares con sus familias”.

“Estamos apuntando a aquellos que probablemente propaguen el virus“, dijo a BBC Indonesia.

Explica que este enfoque le dará al país la mejor oportunidad de lograr la inmunidad colectiva, algo que ocurre cuando una gran parte de una comunidad se vuelve inmune a través de las vacunas o la propagación masiva de una enfermedad.

Trabajadores cargan vacunas contra la covid-19 en Indonesia

EPA
Suministros de vacunas para todo el país fueron preparados en vísperas del lanzamiento.

Se sabe que entre 60-70% de la población mundial debe ser inmune para detener la propagación del coronavirus fácilmente. Sin embargo, esas cifras aumentarán considerablemente si las nuevas variantes más transmisibles se difunden ampliamente.

“Ese es el objetivo a largo plazo, o al menos reducimos significativamente la propagación del virus para que la pandemia esté bajo control y podamos hacer que la economía vuelva a funcionar”, dijo el profesor Soebandrio.

Indonesia, con una población de 270 millones, tiene el mayor número acumulado de casos de covid-19 en el sudeste asiático. Según datos del gobierno, el 80% de los casos se encuentran entre la población activa.

Si bien las escuelas y las oficinas gubernamentales han estado cerradas durante casi un año, el gobierno se ha resistido a implementar cierres estrictos por temor al impacto en la economía del país. Más de la mitad de la población trabaja en el sector informal, por lo que para muchos trabajar desde casa no es una opción.

Una mujer recibe una vacuna en Indonesia

EPA
El objetivo de Indonesia es vacunar primero a la población de 18 a 59 años.

El nuevo ministro de Salud del país, Budi Gunadi Sadikin, defendió la estrategia e insiste en que no se trata solo de la economía, sino de “proteger a las personas y apuntar primero a aquellos que probablemente contraigan y propaguen” la enfermedad.

“Nos estamos enfocando en personas que tienen que encontrarse con mucha gente como parte de su trabajo: mototaxistas, policías, militares. Entonces, no quiero que la gente piense que esto se trata solo de la economía. Se trata de proteger a la gente”, señaló.

¿Y los ancianos?

El gobierno también argumenta que ofrecerá protección a los ancianos.

“Inmunizar a los miembros que trabajan en un hogar significará que no llevarán el virus ahí, donde están sus parientes mayores”, dijo la doctora Siti Nadia Tarmizi, portavoz del Ministerio de Salud para el programa de vacunación covid-19.

La mayoría de las personas mayores de Indonesia viven en hogares intergeneracionales y, a menudo, es imposible aislarlas del resto de la familia.

“Entonces, es un beneficio adicional de este enfoque, que al vacunar a las personas de 18 a 59 años, también estamos ofreciendo algo de protección a las personas mayores con las que viven”, dijo.

Una prueba de coronavirus en Indonesia

EPA
Indonesia ha registrado más de 600.000 casos de covid-19 desde que comenzó la pandemia.

Pero esto depende de que la vacuna evite que las personas porten el virus y lo transmitan.

“Simplemente, aún no tenemos esa información“, dijo el profesor Robert Read, miembro del comité de vacunación e inmunización (JCVI) que asesora a los departamentos de salud del Reino Unido sobre inmunización.

“La razón por la que el Reino Unido no ha optado por la población más joven, por supuesto, es que, primero, no contraen una enfermedad tan grave y, segundo, no hemos podido demostrar todavía que las vacunas tengan ningún impacto en absoluto en la transmisión”, dijo.

El enfoque de Indonesia, consideró, necesitaría una absorción de vacunas muy alta: “al menos el 50% con toda probabilidad, para detener la muerte y la hospitalización en su población mayor”.

“Es posible que si obtienen tasas de cobertura muy altas, habrá algún impacto en la transmisión, aunque obviamente todavía no lo hemos visto”.

¿Qué pruebas ha realizado Indonesia?

Indonesia ha adoptado este enfoque único en parte porque la vacuna que está utilizando no se ha probado en personas mayores.

Un trabajador en Indonesia

Reuters
Indonesia tiene una población joven enorme, pero gasta poco en salud.

El país depende principalmente de la fórmula de CoronaVac, fabricado por Sinovac en China, para inocular a su población, con tres de las 125 millones de dosis prometidas ya entregadas y distribuidas a los centros de salud de todo el país.

Indonesia dice que la vacuna de China tiene una efectividad del 65,3%. Pero el gobierno solo ha realizado pruebas en el grupo de edad de 18 a 59 como parte del ensayo Sinovac en varios países.

“Cada país podría tener un grupo de edad diferente y resultó que se le pidió a Indonesia que hiciera el ensayo sobre la población trabajadora”, dijo la doctora Nadia. Comenzarán a inmunizar a los ancianos, dice, en la segunda ronda de vacunaciones una vez que obtengan datos de otros países involucrados en el ensayo.

Pero incluso si se les hubiera pedido que lo probaran en personas mayores de 60 años, dice que lo más probable es que todavía se concentren en inmunizar a la población trabajadora primero, ya que creen que protegerá a la mayoría de las personas.

¿Cómo ven los científicos el experimento?

“No sabemos si funcionará y es necesario evaluarlo”, dijo Peter Collignon, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad Nacional de Australia, quien consideró que tiene sentido modificar el lanzamiento de la vacuna según las circunstancias de un país.

“Si eres un país en desarrollo, puedo ver una política de protección de tus trabajadores adultos jóvenes, aquellos que propagan más el virus, como un método razonable, porque realmente no puedes decirle a la gente que se quede en casa”, opinó.

Un puesto de vacunación en Indonesia

EPA
En países en vías de desarrollo, dice Collignon, tiene sentido una estrategia como la de Indonesia.

El profesor Read estuvo de acuerdo y dijo: “No nos corresponde a nosotros en los países occidentales ricos decirle a otros países del mundo lo que deberían estar haciendo”.

Consideró que el enfoque de Indonesia “puede ser lo correcto para su país”, y señaló que, a nivel mundial, nadie está seguro de qué es lo correcto en este momento.

El profesor Dale Fisher del Hospital de la Universidad Nacional dijo que Indonesia estaba adoptando un “enfoque pragmático”.

“Dicen que vamos a vacunar a este grupo de edad del que tenemos los datos. Es un grupo accesible y sin duda ayudará a mantener los negocios y la tubería de alimentación en funcionamiento”, sostuvo.

¿Cómo está afrontando Indonesia la pandemia?

El ambicioso despliegue de Indonesia no será fácil.

Su población es la cuarta más grande del mundo, distribuida en un vasto archipiélago cercano al ecuador, por lo que existen importantes desafíos logísticos en términos de la temperatura requerida para las vacunas.

Y los expertos en salud advierten que la política del gobierno centrada en la inoculación y no mucho en contener el virus conlleva peligro, ya que el sistema de salud está sufriendo por el aumento de casos.

Un cortejo fúnebre en Indonesia

EPA
Indonesia tiene una de las mayores tasas de víctimas de covid-19 del sudeste asiático.

Los cementerios en Yakarta, el epicentro de la pandemia, están llenos y los hospitales dicen que están luchando por hacer frente a la cantidad de pacientes.

El experto en salud pública Dicky Budiman, de la Universidad Griffith de Australia, dijo que el gobierno necesitaba hacer más para proteger a los vulnerables, fortaleciendo lo que llamó la estrategia fundamental para la pandemia: pruebas, rastreo y el cumplimiento del distanciamiento social.

La periodista local Citra Prastuti en Yakarta, que acaba de recuperarse del virus, dijo que “salir de su casa es como entrar en una zona de guerra, con el creciente número de grupos familiares: parece que ningún lugar es lo suficientemente seguro para nosotros”.

Dijo que los mensajes de salud pública habían sido confusos y contradictorios. “Se anima a la gente a quedarse en casa durante las vacaciones, pero los hoteles ofrecieron descuentos y no hubo restricciones de transporte”.

Y no hubo seguimiento ni rastreo, como en su caso el cual lo notificó a las autoridades sanitarias locales.

“Así que no sé si estoy incluida en los datos generales de la covid o no”, dijo. “Creo que mucha gente ve la vacuna como una salida fácil, como la cura de todas las enfermedades, como el salvador final”.


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