Al menos 7 mujeres han denunciado a acosador en Tinder en México
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Al menos 7 mujeres han denunciado a acosador en Tinder en México; puede ser investigado por trata

Además de acosar chicas, el hombre las graba en las citas o en situaciones íntimas y ese contenido no solo lo difunden sin su consentimiento, sino que lo utilizan para lucrar con él.
1 de septiembre, 2020
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“Luisa” conoció por la aplicación de citas Tinder a un chico australiano hace unos meses. Alto, rubio, parecía simpático, hasta que empezó a ser demasiado insistente en verse, a pesar del confinamiento por COVID-19.

Cuando el semáforo en la Ciudad de México cambió a naranja, ella accedió a ir a conocerlo a su departamento, con la promesa de respetar cierta distancia. Nunca pensó hasta qué punto sería invadido su espacio y su intimidad: el australiano intentó tocarla entre las piernas, presionándola con que si no accedía a besarlo quizá en realidad era hombre, un roomate canadiense se paseó desnudo frente a ellos, y le dijo que venían 10 hombres en camino para tener todos sexo con ella.

Aterrada, logró pedir un taxi y salir huyendo, sin saber muy bien cómo procesar esa experiencia, además de la vergüenza de pensar que fue por conocer a alguien por internet. Pero semanas después, brotaron en redes sociales otras denuncias de mujeres como ella que contaron encuentros o un acoso sistemático del mismo sujeto, Brad “Hunter” (cazador), aunque su nombre real es Bradley Tavis Fiddler.

El asunto no quedó en un escándalo mediático: hoy son al menos siete chicas en tres estados del país —Ciudad de México, Puebla y Guanajuato— las que han interpuesto denuncias legales a lo largo de toda la semana pasada en su contra.

De acuerdo con la diputada local de la CDMX, Alessandra Rojo de la Vega, que hizo público el caso, al australiano y a su socio se les puede investigar por trata de mujeres en modalidad digital, ya que además de acosar chicas hasta convencerlas de salir con ellos incluso con métodos automatizados, las graban en las citas o en situaciones íntimas y ese contenido no solo lo difunden sin su consentimiento, sino que lo utilizan para lucrar con él.

Fiddler, también apodado “Bradicus”, y su roomate canadiense Justin Marc o “Justin Hunter”, tienen un negocio de cursos de “seducción en línea” por los que cobran hasta mil 897 dólares.

Tras el escándalo en México por el que huyeron del país —se cree que a Brasil, según pudieron investigar sus propias víctimas—, lejos de esconderse, ahora presumen lo ocurrido como un logro.

“Fuimos tan exitosos que estuvimos en las noticias de todo un país de 126 millones de personas. Amenazas de muerte. Reportes masivos. Prohibición tras prohibición. Hay una razón por la que millones de personas nos odian, tenemos resultados”, se lee en su sitio web bajo una bandera de México, una imagen de un noticiario y los logotipos de las aplicaciones de las que han sido bloqueados, como Tinder, Bumble, YouTube, Instagram y Twitter.

Presumen acoso sexual en serie como un arte

“Aprende el juego en línea de dos maestros”, ofrecen en su página web, en la que apenas ingresar se reproducen videos en los que Brad y Justin están besándose con distintas chicas.

En la presentación de Brad, señala que lleva ocho años “en el juego” y es un “MPUA”, lo que significa Master Pick-Up Artist (traducido como “artista del ligue” nivel maestro). De Justin presume que es “wingman” (hombre ala) de millonarios e influencers.

Todos esos términos y el negocio de dar cursos sobre cómo llevar mujeres a la cama no son un invento de estos dos jóvenes: existen desde hace décadas y hay una especie de comunidad dedicada a lo que supuestamente entienden como seducción, aunque es más bien acoso.

Animal Político tuvo acceso a un chat de Telegram (un sistema de mensajería similar a WhatsApp pero donde los participantes pueden ocultar su número de teléfono e identidad) llamado “Game Mexico City” donde extranjeros que están o van a venir a México comparten supuestos tips sobre “el juego mexicano”, es decir, dónde es más fácil conocer chicas para abordarlas e intentar tener sexo con ellas, conceptos culturales para intentar seducir a una mexicana, o comentarios clasistas sobre cómo tener acceso a mujeres de clase alta “que solo se ven en Polanco”.

En dicho chat se compartieron algunas noticias sobre el caso del acosador australiano, con críticas de que más bien él estaba siendo acosado por feministas, y aprobando lo efectivo de su método.

Y es que en sus redes sociales, Brad y Justin presumen, por ejemplo, que enseñarán a los hombres algoritmos para que Tinder haga “match” (lance un deseo de conocer a la otra persona) a todas las mujeres posibles, incluso desde varios teléfonos, y prometen enseñar también a automatizar mensajes de WhatsApp para mandar una invitación a salir a decenas de contactos al mismo tiempo.

Eso fue lo que “Jaz” vivió y se dio cuenta de que algo raro estaba pasando. Después de haber coincidido con Brad hacía meses en una app y darle su teléfono, él volvió a buscarla recientemente diciéndole que estaba en la ciudad. Pero luego lo encontró con otros perfiles nuevamente en Tinder, en otra app similar llamada Bumble, y recibió mensajes de varios teléfonos. Se le ocurrió contarle a su mejor amigo y probar a gastarle una broma escribiéndole desde el teléfono de él, a lo que el australiano respondió como si fuera una mujer más y también empezó insistir y presionar para tener una cita.

Desconcertados y después de contarle a otra amiga la experiencia y que resultara que había vivido lo mismo, empezaron a investigar en internet y encontraron que el tal Brad tenía denuncias de acoso en países como Perú, Colombia, Brasil y otros.

Porque lo que él y su socio hacen y presumen enseñar no es solo “seducir” a base de cientos de intentos y de insistencia. Muy pronto pasan a la presión, la intimidación y hasta la amenaza, según el relato de víctimas que contaron su experiencia a Animal Político y cuyos nombres fueron cambiados por confidencialidad o a la diputada Rojo de la Vega.

Una de ellas empezó a cuestionar la insistencia y el subido tono de los mensajes de Brad, a lo que respondió que si no fuera gorda, la trataría con más respeto. A otra le dijo que si no salía con él era porque seguramente tenía sexo con muchos más hombres y la insultó.

El colmo fue cuando algunas lo amenazaron con denunciarlo en redes. Sin siquiera haberlo hecho, él respondió con otra amenaza, la de saturar sus teléfonos de fotografías de penes. Y empezaron a recibir decenas de mensajes de distintos números insultándolas, diciéndoles que lo hacían por Brad.

Por todo esto, es que ahora las denuncias presentadas incluyen acoso sexual y amenazas.

La Fiscalía de la Ciudad de México no reveló detalles de la investigación, solo comentó que se tiene una carpeta abierta con cinco víctimas, y que por ahora cada estado lleva su investigación, aunque en caso de ser necesario habrá coordinación con las otras Fiscalías ante las cuales se interpusieron denuncias.

El Instituto Nacional de Migración informó el 22 de agosto pasado que Fiddler ya no se encontraba en territorio mexicano, pero que aun así continuaría la investigación de autoridades mexicanas por las denuncias contra este australiano.

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8

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