De lavado a huachicol: de qué acusan a directivos de Universidad de Hidalgo
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Cuartoscuro Archivo

Lavado de dinero, peculado y hasta huachicol: las acusaciones a directivos de la Universidad de Hidalgo

Desde febrero del año pasado la UIF detectó movimientos financieros inusuales en 224 cuentas bancarias de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
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1 de septiembre, 2020
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Un año y medio después de que, el 1 de marzo del año pasado, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) anunció el bloqueo de múltiples cuentas bancarias de la Universidad Autónoma de Hidalgo por presunto lavado de dinero, ayer lunes se produjo la primera detención por este caso. Se trata de Gerardo Sosa Castelán, presidente del patronato de la universidad hidalguense, y exrector de esta casa de estudios.

Entérate: Detienen a presidente del Patronato de la Universidad Autónoma de Hidalgo por lavado y desvíos

La UIF, que dirige Santiago Nieto, acusa a Castelán de lavado de dinero, peculado y defraudación fiscal. Y, de acuerdo con lo publicado por Criterio Hidalgo, también enfrentará cargos por enriquecimiento ilícito, desvío de subsidio universitario y actos de corrupción.

Pero Gerardo Sosa Castelán no es el único personaje de esta universidad pública señalado por la UIF este caso.

Corrupción, conflicto de interés y huachicol

Las pesquisas iniciaron el 22 de febrero del año pasado, cuando la UIF detectó movimientos financieros inusuales en 224 cuentas bancarias de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

En concreto, el sistema financiero reportó la realización de depósitos y transferencias internacionales a esta universidad por 156 millones de dólares, algo más de 3 mil 100 millones de pesos, provenientes de 22 países, entre ellos Suiza, España y Reino Unido.

Ante esta alerta, la UIF bloqueó las cuentas de la institución mientras se esclarece el origen del dinero, aunque el 29 de abril de ese mismo año la Unidad descongeló varias de esas cuentas referentes al pago de nómina y becas, “para no afectar a la comunidad universitaria”.

Por su parte, la universidad, a través presidente del patronato, Sosa Castelán, defendió que esos 151 millones de dólares eran producto de un fondo que los trabajadores de la casa de estudios acumulan desde hace 20 años, y que les genera rendimientos. Y que este depósito se hizo a través del banco Credit Suisse, en Suiza, al banco HSBC en México.

Pero las explicaciones de Sosa Castelán no fueron suficientes, y poco después, el 30 de abril de ese mismo 2019, la UIF también le congeló las cuentas. E hizo lo mismo con Adolfo Pontigo Loyola, actual rector de la universidad.

A ambos, la UIF los acusa de realizar “actividades presuntamente ilícitas de corrupción, incluidas casos de conflicto de interés y venta de hidrocarburos (huachicol)”.

Algo más de un año después, el 16 de junio de este 2020, otro personaje fue señalado por la UIF por este caso: se trata de Humberto Veras Godoy, diputado local de Morena, rector de la universidad en el periodo 2010-2016, y exfuncionario de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Inteligencia Financiera le bloqueó las cuentas también por presunto lavado de dinero. Y congeló las cuentas de la empresa Uni-Comercializadora SA de CV, en la que, de acuerdo con la prensa de Hidalgo, es accionista el propio Gerardo Sosa Castelán, el presidente del patronato que fue detenido este lunes en la Ciudad de México.

Otra empresa ‘bloqueada’ por este caso es La Voz del Aire SA de CV, compañía que edita el diario El Independiente de Hidalgo, propiedad de la universidad. Mientras que a la Fundación Hidalguense AC, organismo perteneciente a la Universidad, también se le congelaron las cuentas.

Lluvia de amparos

Ante este aluvión de bloqueos de cuentas, los implicados respondieron con amparos ante la justicia mexicana, con el argumento legal de que la UIF no tiene la potestad legal para congelar cuentas bancarias, aunque los resultados han sido desiguales.

Por ejemplo, el diario Criterio Hidalgo publicó el pasado 27 de julio que la empresa Uni-Comercializadora interpuso un amparo para que la justicia desbloqueé sus cuentas. Sin embargo, de acuerdo con información del Consejo de la Judicatura Federal, el Juzgado Tercero de Distrito de Hidalgo negó la suspensión definitiva del amparo indirecto 375/2020, por lo que la UIF podrá continuar con las investigaciones y mantendrá los estados financieros de esta empresa inhabilitados mientras duren las pesquisas.

La misma instancia negó la suspensión definitiva a la otra compañía señalada, La Voz del Aire, en el juicio de amparo indirecto 374/2020.

Mientras que el Juzgado Cuarto de Distrito de la entidad también negó la suspensión definitiva del bloqueo de las cuentas de la Fundación Hidalguense AC, por lo que la UIF continuará investigándola.

En cuanto a las cuentas de Veras Godoy, aun falta que el Juzgado Tercero de Distrito determine si se le niega o se le concede el amparo, ya que su audiencia incidental se ha diferido debido a que el Ministerio Público interpuso un recurso de queja contra la suspensión provisional que se le concedió.

Por su parte, la propia Universidad ha interpuesto múltiples amparos para que la justicia descongele sus cuentas, que le ha dado la razón en varios casos. De ahí que, el pasado 18 de junio, Criterio Hidalgo informó que 46 de 52 cuentas de la universidad fueron desbloqueadas, entre las que se encuentran las referentes al pago de salarios, prestaciones y becas.

Sin embargo, la UIF ordenó mantener el bloqueo de seis cuentas registradas ante el banco HSBC, que concentran los fondos de jubilación y de infraestructura de la universidad. La UIF indicó que mantiene el bloqueo de estas cuentas porque la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) así lo solicitó, como parte de otra investigación que está realizando a esta universidad.

Ante esta decisión, el 28 de mayo pasado, la Universidad de Hidalgo publicó una carta abierta al presidente López Obrador y a autoridades federales para que Santiago Nieto, titular de la UIF, sea cesado de su cargo, y se inicien las investigaciones contra los responsables de mantener congeladas las cuentas de la universidad.

Y pocos días después, el 9 de junio, la universidad promovió otro amparo indirecto contra el bloqueo de la UIF.

El rector Adolfo Pontigo ha acusado públicamente a la Unidad de Inteligencia Financiera de haber desatado una persecución en contra de la Universidad hidalguense.

Con información de Criterio Hidalgo

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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