Alumnas del Tec protestan en zoom; denuncian que protocolo contra acoso no sirve
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Regina López Puerta

Alumnas del Tec de Monterrey protestan en zoom contra el acoso; protocolo de denuncias no sirve, denuncian

Las alumnas del Tec de Monterrey señalan que el Protocolo para la Atención de Violencia de Género de la institución es tardado, las víctimas no se sienten apoyadas y prefieren no denunciar. Protestarán de manera virtual a través de zoom durante sus clases.
Regina López Puerta
Por Regina López Puerta
17 de septiembre, 2020
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Cansada de sentirse insegura caminando a través de los pasillos de su propia escuela y encontrarse con la persona que la violentó, Alejandra, a quien llamaremos así para proteger su identidad, alumna del Instituto Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey decidió denunciar en redes sociales. 

“Cuando yo lo vi, en Jardín de las Carreras (a mi acosador) y lo vi caminando con su novia, dije, no puedo creer que la gente lo vea y diga ‘es un ejemplo a seguir’. No quiero que la gente sepa mi historia porque no quiero que me vean a mí caminando, quiero que lo vean a él y digan, él es un acosador”, dijo.

La marcha del 8 de marzo y el paro del 9 fueron dos fechas cruciales para ella. Durante esa semana encontró al estudiante que la había acosado caminando por el campus y decidió que era el momento de exponerlo. 

Dos días después, el 11 de marzo, Alejandra denunció por Twitter que Roberto la había acosado. Horas después, su publicación comenzó a llenarse de réplicas con testimonios de acoso de otras alumnas que señalaban al mismo estudiante. 

Lee: Tras 6 meses en paro contra el acoso, alumnas de Economía de la UNAM logran sus demandas

Seis meses después de la denuncia en Twitter, la agrupación Feministas del Tec y el grupo HeForShe Tec campus Monterrey emitieron una serie de comunicados en los que exigían la destitución de Roberto estudiante de la carrera de Ingeniero Industrial y de Sistemas (IIS) y miembro de uno de los grupos representativos más influyentes de la institución, el Programa de Liderazgo Empresarial (PLEI).

“Conscientes de que muchas de nuestras compañeras ya han denunciado violencia sexual mediante las vías formales, y se les ha silenciado, nos posicionamos públicamente. Es de nuestro interés que nuestras compañeras puedan completar sus estudios en una institución que resguarde su seguridad e integridad en todo momento”, señalaron en su comunicado las alumnas de la agrupación feminista. 

Recordaron la política de cero tolerancia asumida por la institución en contra la violencia de género y los nueve compromisos adoptados en 2019 como parte de la campaña HeForShe en los que aseguran la prevención y atención a la violencia de género en el Tec. 

Debido a la pandemia de COVID-19, las alumnas de todos los semestres decidieron realizar una protesta virtual para denunciar que el protocolo tiene deficiencias.

Diseñaron imágenes para utilizar como fondo en zoom durante sus clases en línea con la leyenda “mis amigas tienen que compartir espacios con sus acosadores y violadores”. La protesta virtual inició este 17 de septiembre y se llevará a cabo durante las clases de las siguientes semanas.

La Federación de Estudiantes del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey, se sumó a la petición de las alumnas para sancionar a los estudiantes señalados. Expresó también su solidaridad con las víctimas, colectivos, y  grupos estudiantiles, también solicitó a las autoridades de la institución reevaluar y revisar el protocolo de género. 

“Exhortamos a la Oficina de Género y Departamento de Asuntos Disciplinarios del Campus Monterrey a revaluar el proceso señalado en el Protocolo de Actuación para la Prevención y Atención de Violencia de Género”, mencionaron en el comunicado. 

La respuesta de la institución 

El Tec de Monterrey respondió a través de un comunicado en el que invitó a las alumnas a seguir el Protocolo de Actuación para la Prevención y la Atención de la Violencia de Género, que desde 2017 está en vigor para la institución. 

Reiteraron que “este tipo de violencia requiere mecanismos específicos que aseguren la no revictimización y prioricen el valor del testimonio de las y los sobrevivientes, a la vez que eviten la difamación de las y los implicados; nuestro protocolo los considera e incluye”.

Así mismo señalaron que el protocolo se ha ido transformando con la participación activa de la comunidad y que desde su implementación ha sido una herramienta formal para la resolución de múltiples casos y ha contribuido a generar una cultura de no violencia en la comunidad. 

Desde su implementación en el año 2017 se han denunciado 204 casos, 56 han sido atendidos mediante el Protocolo, sólo 27 fueron reconocidos como válidos y de esos, 21 fueron sancionados. 

De los 26 campus a nivel nacional, solamente 10 tienen una Oficina de Género para llevar a cabo el proceso

Se buscó al Departamento de Comunicación Nacional del Tecnológico de Monterrey para conocer su versión de los hechos y su plan de acción, hasta la publicación de esta nota no hubo respuesta.

Un protocolo con errores  

De acuerdo con el documento, que se puede consultar en internet, el Protocolo está diseñado para prevenir, atender y sancionar actos de violencia de género ocurridos entre integrantes de la comunidad universitaria, a fin de que prevalezcan los principios y valores establecidos en la Visión y Misión de la Institución.

Sin embargo, de acuerdo con el testimonio de varias alumnas, el Protocolo ha demostrado ser ineficiente. 

Entérate: Abuso, acoso y violación: Denuncias por delitos sexuales aumentan en el país

Gabriela se acercó a denunciar su caso de abuso sexual al protocolo en octubre y recibió dictamen hasta abril, seis meses después de haber iniciado el proceso. A pesar de que presentó suficientes evidencias y los datos de testigos para facilitar la investigación, la institución se negó a reconocer que el abuso existió y en la resolución argumentaron que “hubo una falta de comunicación en cuanto a los límites de la relación en pareja”.

“Me dijeron que no encontraron evidencias de violencia sexual. Me di cuenta de que ni siquiera escucharon mi testimonio porque la recomendación que emitieron fue que asistiera a terapia, lo cual yo mencioné repetidas ocasiones en mi testimonio que ya llevaba más de un año acudiendo”, mencionó al compartir su experiencia.

La colectiva Los Ojos de Medusa, conformada por feministas del Tec campus Monterrey, realizó un análisis detallado sobre el Protocolo de Género y encontró que el 68% de las personas que habían denunciado, no se sintieron apoyadas ni escuchadas por el Comité encargado de llevar a cabo el proceso en la institución. Encontraron también que el documento tiene por lo menos 15 errores de ortografía y gramática, aún cuando fue revisado por un grupo de autoridades de la universidad. 

Asimismo aplicaron una encuesta a 195 personas para conocer su experiencia con el Protocolo de Género. Preguntaron cuáles eran los motivos por los que las personas no se acercaban a denunciar formalmente y encontraron que dentro de las razones había: miedo de que no se le aplicaran sanciones al agresor, falta de conocimiento sobre dónde denunciar, falta de confianza en el proceso, revictimización, culpa y creencia de que el proceso es muy burocrático. 

“Yo no le recomendaría a nadie denunciar con el protocolo. Fue un proceso muy desgastante y muy revictimizante. Hoy en día me arrepiento de haberlo denunciado porque no gané, ganó el patriarcado (…). Él (acusado) siguió mandándole mensajes a mis compañeras y en cada entrenamiento yo tenía que seguir aguantando sus gritos, que me tocara y me agarrara, no de manera sexual, pero jalándome con fuerza”, menciona Catalina, otra alumna que sufrió hostigamiento por parte de su entrenador en un equipo deportivo de la institución. 

Tenía esperanzas de que al presentar la denuncia se le retirara de su posición y así evitar más daño para ella y sus compañeras.

Con información de Paulina Sánchez.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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