Comunidades bajo fuego: arrecian ataques a pobladores de Aldama, Chiapas
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Luis Aguilar/cortesía Frayba

Comunidades bajo fuego: arrecian ataques de presuntos paramilitares a pobladores de Aldama, Chiapas

Pese a la firma y ratificación de acuerdos de no agresión, los pobladores de este municipio que viven en la frontera con el de Chenalhó denuncian que presuntos grupos paramilitares los mantienen bajo ataque.
Luis Aguilar/cortesía Frayba
11 de septiembre, 2020
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El viernes 4 de septiembre, a las 10:24 de la mañana, los hermanos Mario y Juan Pérez Gutiérrez trabajaban en su parcela, en la comunidad de San Pedro Cotzilnam, en el municipio de Aldama, Chiapas, cuando escucharon balazos a sus espaldas. 

Los disparos venían desde la orilla del río que hace de frontera entre el municipio de Aldama y el de Chenalhó, justo desde el punto conocido como T’elemax. Una bala le dio a Mario y otra a Juan. A ambos los hirieron en la espalda. 

Así es como viven las personas de las comunidades a la orilla del río en Aldama, siempre con el riesgo de que les llegue una bala disparada por sus vecinos de Chenalhó, con quienes mantienen una disputa que empezó por 60 hectáreas de territorio. 

Lee: Urge fomentar apoyo para las comunidades marginadas en México

Los problemas de tierras entre ambas zonas vienen desde la década de los 70 cuando se hizo la Reforma Agraria en el país.

Los pobladores de Aldama y organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) y el Centro de Derechos Humanos Ku’untik acusan que la violencia se agravó cuando la expresidenta municipal de Chenalhó, Rosa Pérez, reactivó, en 2015, a los grupos paramilitares, herederos de aquellos que perpetraron la masacre de Acteal en 1998.

Laura, una de las pobladoras de Aldama, a quien llamaremos así para proteger su identidad, explica que hay personas en este municipio que pertenecen a las bases de apoyo del EZLN y los ataques de los grupos de Chenalhó parecen una especie de operación de contrainsurgencia que no acaba y en la que se ha quedado en medio mucha población. 

Luis Aguilar/cortesía Frayba

Los ataques con armas de fuego en la zona limítrofe de ambos municipios causaron el desplazamiento, en 2016, de 90 familias de Cocó, 145 de Tabak y de otras zonas de Aldama, quienes después de un año volvieron a sus comunidades, pese a seguir bajo ataque por parte de sus vecinos.

Laura dice que además de la contrainsurgencia, los grupos paramilitares quieren quedarse con el territorio de Aldama. “Nos lo han dicho, que estas tierras ya son suyas y nos harán huir”.

Entérate: Policías dan golpiza a detenido en Chiapas; Comisión denuncia trato degradante

La pobladora cuenta que hay veces que disparan toda la noche, hay veces que lo hacen en el día. “Si ven que hay gente en los caminos o trabajando en las parcelas, nos disparan. No podemos cultivar. No podemos llevar una vida normal. Todo el tiempo tenemos miedo de que nos disparen”. 

Laura informa que los heridos del ataque del viernes, Mario y Juan, están bien. Las heridas en la espalda no fueron graves. “Estaba toda la familia en la parcela. Es tiempo de ir a limpiar los cafetales. Estaban trabajando y les dispararon. Ya hemos perdido  muchos cultivos por los ataques. No sabemos cuánto hemos perdido pero mucho. Si vamos a trabajar a las parcelas ese es el riesgo, terminar heridos o muertos”. 

Hay veces, cuando no tiran hacia alguien que está en la parcela o andando por los caminos, que las balas van hacia las casas. “La gente tiene que salir corriendo. Salimos corriendo a escondernos al monte, cuando acaban las balas, regresamos”. 

Por eso, dice Azalia Hernández, vocera del Frayba, es que el gobierno de Chiapas asegura que ya no hay desplazados por este conflicto, que la gente está en su casa, pero siempre están con el riesgo de tener que salir corriendo al monte y regresar hasta que cesen los disparos”. 

El Frayba también señala que las gestiones del Estado para tratar de solucionar este conflicto no han sido efectivas porque no son integrales. 

“Se sientan con los presidentes municipales de los dos municipios, pero no con los representantes de las comunidades y firman acuerdos de paz que no se cumplen, al otro día ya están los grupos de Chenalhó atacando a Aldama, parece que en lugar de traer la calma, activan los ataques”, dice Hernández. 

El primero de esos acuerdos de paz –con el que el gobierno de Rutilio Escandón pensaba sentar las bases para solucionar el conflicto entre los dos bandos– se firmó el 4 de junio de 2019 y fue efectivo sólo por horas. 

El subsecretario de Derechos Humanos y Población de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, estuvo presente en la firma del pacto, el cual consideró como el inicio de una nueva etapa de paz y reconciliación. 

Al día siguiente, 5 de junio, alrededor de las 10:22 de la noche, Animal Político recibió un reporte de los pobladores de Aldama. “Alrededor de las 7 de la noche hubo disparos de armas de fuego hacia nuestras comunidades, procedentes de Tojtik, Santa Martha, cerca de la escuela secundaria. ¿Dónde está el pacto de paz de Chenalhó?”.

A partir de ahí los ataques, los heridos y los muertos se siguieron acumulando. 

Hasta la fecha, el pueblo de Aldama ha recibido más de 300 ataques armados de los grupos de Chenalhó , en los que han perdido la vida siete personas y otras 18 han resultado heridas.

Lee: Conflicto entre pueblos de Aldama y Chenalhó, Chiapas, continúa pese a firma de paz

El 17 de julio, los ataques que viven los pobladores de Aldama saltaron otra vez a las noticias en los medios de comunicación cuando las balas alcanzaron a la niña, de 13 años, María Luciana Lunes Pérez mientras trabajaba en el telar, en su casa. 

El jueves 30 de julio, las autoridades municipales de Aldama y Chenalhó ratificaron el pacto de no agresión entre ambos municipios. 

En el acto, en el palacio de gobierno, en Tuxtla Gutiérrez, estuvo otra vez el subsecretario Alejandro Encinas, para atestiguar la firma del documento. 

“Hemos avanzado y hay muestras de voluntad, pero todavía se registran agresiones que causan daño a la integridad física de los habitantes de esa zona”, aseguró. 

El escenario ya vivido se repitió, después de la ratificación del pacto, siguieron los ataques, de acuerdo a los reportes del Frayba y de los pobladores.

Del primero al 17 de agosto hubo un pico en el número y la intensidad de los ataques con armas de fuego hacia las comunidades de Aldama, desde Chenalhó. Después llegó a la zona la Guardia Nacional y una decena de periodistas hizo un recorrido. La cosa se calmó. Pero el viernes pasado las balas alcanzaron a Mario y a Juan. 

Durante sábado, domingo y lunes, los pobladores le han estado reportando a este portal ataques con armas de diferentes calibres. 

“La mayoría de las veces disparan al aire, solo para asustarnos, para recordarnos que están ahí, que no podemos salir a trabajar, a caminar, que no podemos seguir tranquilos la vida. Y ahora además hay una campaña de los de Chenalhó para decir que nosotros los atacamos primero, que nosotros somos los que disparamos, cuando ellos publican videos portando armas que les han robado a los propios policías, a los que han hecho huir de la zona”, dice Laura.

Azalia Hernández señala que este conflicto no va a resolverse mientras el Estado, con los tres poderes de gobierno incluidos, no plantee y opere una solución integral. 

“Ofrecen dar a las comunidades los programas sociales y firman acuerdos de paz. De hecho sabemos que firmaron un tercer acuerdo, pero ya sólo con los de Chenalhó. Sabemos que les hicieron promesas de darles programas e infraestructura. Pero no investigan los hechos. Dicen que hay muertos de los dos lados, porque Aldama también ataca, ¿y por qué no investigan, por qué no desarman a los grupos de Chenalhó?”. 

Animal Político solicitó una entrevista con el gobierno de Chiapas para hablar de por qué no se ha podido solucionar el conflicto entre ambos municipios y por qué no hay una investigación de los hechos violentos, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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Escándalos con la vacuna del coronavirus: cómo la lucha contra el COVID-19 desnuda viejos vicios de América Latina

El desarrollo de vacunas para combatir el coronarios ilusionó a la región, golpeada con especial dureza por la pandemia. Después surgieron los problemas.
27 de febrero, 2021
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En Argentina, Ecuador y Perú, los escándalos tumban a ministros de Salud. En Brasil, hubo al mismo tiempo escasez y desperdicio de vacunas. Y en otros países de la región recién llegan las primeras dosis.

La vacunación contra el COVID-19 se volvió de pronto un espejo flamante de viejos problemas del subcontinente como la corrupción, el favoritismo, la falta de planificación o la incapacidad para resolver grandes desafíos.

Cuando México protestó la semana pasada en Naciones Unidas por el “acaparamiento” de vacunas en los países ricos, puso el foco sobre algo reconocido por la Organización Mundial de la Salud: la alarmante brecha en la distribución global de las dosis.

Pero el rezago de la vacunación en Latinoamérica respecto a otras regiones se debe también a deficiencias propias, advierten expertos.

Por ejemplo, la carencia de materiales elementales como viales o filtros en México retrasó el envase y la distribución de millones de dosis de la “vacuna latinoamericana” producida en Argentina tras un acuerdo con la farmacéutica AstraZeneca.

“Hay una cuestión de dependencia externa, pero esa dependencia también es un fallo de América Latina: no tenemos la capacidad de producir esas vacunas, mientras que India o China, que eran tan subdesarrollados como nosotros hace 30 años, logran hacerlo”, dice Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios para Políticas de Salud (IEPS) en Brasil, a BBC Mundo.

“Terminemos con la payasada”

Con cerca de un cuarto de las muertes por COVID-19 en el mundo, pese a tener 8,5% de la población global, América Latina ha sido golpeada con especial dureza por la pandemia.

La región también sufrió el año pasado el peor desplome económico mundial tras la llegada del coronavirus, con una contracción de 7,4% del PIB según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

Exministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos

Getty Images
El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, renunció tras un escándalo por el envío de vacunas a un geriátrico donde estaba su madre.

En este contexto, el descubrimiento de las vacunas contra el coronavirus ilusionó a los latinoamericanos con ver pronto la luz al final del túnel.

Sin embargo, los esfuerzos de vacunación regional han estado marcados por polémicas, demoras y frustraciones.

Las renuncias de los ministros de Salud en Argentina, Ecuador y Perú ocurrieron después que en sus países se denunciara favoritismo en el acceso a las vacunas que escasean para la población en general.

El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, dimitió a su cargo este viernes, en medio de investigaciones por el envío de parte de las primeras dosis de vacunas a un geriátrico privado donde estaba su madre.

En Argentina y Perú se reveló que funcionarios, exgobernantes o personas influyentes también se vacunaron de forma preferencial, sin seguir las reglas puestas al resto de la población.

Durante una visita a México esta semana tras pedir la dimisión de su ministro, el presidente argentino, Alberto Fernández, buscó enterrar el escándalo: “Terminemos con la payasada”, dijo.

El presidente argentino, Alberto Fernández, durante una visita a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Getty Images
El presidente argentino, Alberto Fernández, se refirió a la polémica por “vacunas VIP” en su país durante una visita a su par mexicano López Obrador.

El mandatario aludió a la investigación judicial abierta sobre el caso denominado “Vacunatorio VIP” en su país y sostuvo que “no hay ningún tipo penal en Argentina que diga ‘será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila'”.

Pero otros creen que estos casos son síntomas de antiguos vicios de la región, como el irrespeto a las normas o el uso de recursos públicos para beneficio de algunos.

“En todos los países donde saltan escándalos se repite una práctica bastante común: eludir las estructuras formales del Estado para canalizar las vacunas sin planes y protocolos claros y transparentes de atención a las poblaciones vulnerables. Más bien lo contrario: protejo y atiendo a los míos”, escribió Felipe Burbano de Lara, sociólogo, politólogo y columnista del diario El Universo de Ecuador.

Chile es el país de la región donde el proceso de inoculación avanza de forma más aceitada: casi 17% de su población de 19 millones fue vacunada en febrero.

Plan de vacunación masiva en Chile.

Getty Images
En Chile la campaña de vacunación masiva avanza con rapidez.

El caso chileno es visto como una prueba de que en la región es posible vacunar a tasas similares o incluso superiores al mundo desarrollado gracias a una robusta red de atención de salud que falta en otros países, además del poder adquisitivo y la rapidez del gobierno para comprar millones de dosis.

Pero tampoco Chile ha estado libre de polémicas en su campaña de vacunación: al menos 37.000 personas en ese país se adelantaron a su turno sin tener factores de riesgo, según datos oficiales.

“Ninguna fuerza”

Otro país latinoamericano que evidencia los contratiempos de vacunación en la región es Brasil, donde menos de 4% de la población ha recibido dosis hasta ahora.

Además de tener sus propias denuncias de irregularidades en el acceso a las vacunas, Brasil experimenta una escasez de dosis que expertos atribuyen a errores de planificación del gobierno de Jair Boslonaro.

Grandes ciudades brasileñas como Río de Janeiro, Porto Alegre o Salvador llegaron a suspender las inoculaciones por falta de vacunas, mientras también se reportaban en el país desperdicios de dosis abiertas que perdieron validez antes de ser inyectadas.

Vacuna en Rio de Janeiro

EPA/ANTONIO LACERDA
La primera etapa de vacunación en Brasil tuvo al mismo tiempo escasez y desperdicio de dosis.

Los países más rezagados de América Latina en la carrera de la vacunación contra el COVID-19 son Guatemala, Honduras, Nicaragua y Uruguay, que apenas importaron sus primeras dosis esta semana, mientras Cuba aún busca desarrollar sus propias vacunas.

Algunos observan que otra característica histórica de la región, como la falta de unidad y coordinación entre los países, también afectó sus posibilidades de demandar más vacunas al resto del mundo.

“América Latina no negocia como bloque, sino que cada país negocia como puede, entonces claro que no tiene ninguna fuerza”, señala Lago.

Se estima que, sin acelerar su ritmo actual de vacunación, varios países latinoamericanos podrían tardar años en alcanzar los niveles de inmunidad necesarios en sus poblaciones para volver a la normalidad.

Ciudad de Panamá

Getty Images
La lentitud de la vacunación en América Latina puede profundizar viejos problemas sociales de la región, como la desigualdad.

Como si se tratara de un círculo vicioso, esto amenaza a su vez con profundizar problemas sociales de una región que ya era considerada la más desigual del mundo.

Nora Lustig, una profesora de economía en la Universidad de Tulane, advierte que los efectos podrían llegar incluso a largo plazo por el cierre de escuelas para niños de familias de bajos recursos.

“En la medida que no tengas la capacidad de crear un espacio de normalidad a través de un proceso de vacunación más rápido”, dice Lustig a BBC Mundo, “vas a tener un impacto sobre la economía, la desigualdad y la pobreza”.


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