Relajado y bebiendo Coca-Cola: así enfrentó Lozoya su audiencia
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Relajado, sentado en la cama y bebiendo Coca-Cola: así enfrentó Lozoya su audiencia en México

Por primera vez se pueden dar detalles de la presencia, apariencia, actitud y acciones de Emilio Lozoya en su comparecencia ante un juez en Ciudad de México, tras ser extraditado desde España. Con el cabello encanecido, barba recortada y recuperado de su problema de salud escuchó los cargos en su contra.
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28 de septiembre, 2020
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Sentado en la cama de la habitación 617 del Hospital Ángeles del Pedregal. Con una bata con los logos de dicho nosocomio y un cubrebocas blanco en el rostro. Sin aparatos médicos conectados. Bebiendo té, agua y hasta una Coca-Cola en lata. Tomando apuntes e intercambiando impresiones con los dos abogados sentados a su lado.

Así fue como Emilio Lozoya Austin compareció en julio pasado ante un juez de la Ciudad de México para ser procesado por lavado de dinero. Con el cabello encanecido, pero relajado y sin sobresaltos, el exdirector de Pemex escuchó y hasta agradeció los cargos que le dieron a conocer los fiscales en una larga pero tersa audiencia realizada por videoconferencia.

Por primera vez, Animal Político puede dar cuenta de la forma en que Emilio Lozoya enfrentó su primera audiencia judicial en nuestro país, tras ser extraditado desde España.  Una audiencia que, como se recordará, fue a puerta cerrada por las restricciones sanitarias. De hecho, las autoridades no han difundido ni una foto del exdirector de Pemex desde que llegó a México.

Aunque el Poder Judicial rechazó entregar a este medio una copia del video de la audiencia realizada el 28 de julio, se pudo conseguir – luego de un tramite de dos meses – que nos fuera proyectada la grabación íntegra de dicha audiencia inicial en un equipo de cómputo del centro de justicia federal en el Reclusorio Norte.

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Las imágenes muestran a un Emilio Lozoya cuya apariencia es muy similar a la última fotografía difundida públicamente tras ser detenido en España. Aunque fue sometido a un tratamiento por anemia y otras complicaciones de esófago, en su rostro no se aprecian estragos ni se le ve, al menos visiblemente, más delgado.

La diferencia, tal vez más llamativa, es la notoria presencia de algunas canas sobretodo en los costados de su cabellera. Compareció, además, con una tenue barba recortada, visible en los momentos en que se retiraba el cubrebocas para hablar o beber algún líquido.

Su tono y forma de hablar tampoco ha variado. El exdirector de Pemex tomó la palabra al micrófono en 19 ocasiones en esta primera audiencia. Sus primeras frases las pronunció con un ritmo lento y pausado, pero conforme avanzó la sesión regresó su tono sobrio y calmado; el mismo de cuando era director de Pemex.

Debido a las complicaciones de salud que retrasaron su comparecencia judicial tras llegar a nuestro país, y que de hecho derivaron en que la audiencia se realizara con el aún en el hospital, el juez Artemio Zúñiga Mendoza le ofreció a Lozoya interrumpir en cualquier momento la audiencia si se sentía mal. Pero eso no fue necesario.

De hecho, Lozoya no mostró en ningún momento rasgos visibles de molestia ni por un malestar físico, pero tampoco por las acusaciones que los fiscales le hicieron de aceptar sobornos a cambio de beneficiar a futuros contratistas de Pemex, y de utilizar a su familia para lavar dinero.

La actitud del exdirector de Pemex fue, por el contrario, relajada durante toda la sesión. Por momentos se le apreciaba atento a la cámara y tomando la palabra cuando el juez se lo pedía, pero también con frecuencia intercambiando puntos de vista (con micrófono apagado) con sus dos abogados sentados a su izquierda: Miguel Ángel Ontiveros y Alejandro Rojas.

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Fue una audiencia larga, que comenzó a las 9:35 de la mañana y terminó casi doce horas después, aunque con algunas interrupciones por recesos. Había transcurrido casi una hora cuando el exdirector de Pemex comenzó a beber lo que parecía ser un té en una taza. Mas tarde, siguió con agua simple en una botella y ya en las horas de la tarde ingirió una Coca-Cola Light en lata.

¿Qué más hizo el exdirector de Pemex en ese tiempo? Acomodarse en la cama, mirar al techo, recargar su barbilla en su mano, rascarse el cuello, quitarse y volver a poner el cubrebocas, echarse gel en las manos, tomar y dejar una pluma, leer unos documentos, y platicar con alguien mas que estaba en el cuarto con los abogados, pero que no comparecía frente a la cámara.

Audiencia tranquila; ni debate… ni sana distancia en fiscalía

En la audiencia del 28 de julio la FGR le imputó a Lozoya haber recibido de la empresa Altos Hornos de México sobornos durante la campaña de 2012 que, finalmente, le abrieron el camino para venderle a Pemex la empresa chatarra Agronitrogenados. Los fiscales señalaron al exdirector de emplear a sus familiares y empresas para triangular ese recurso con el que presuntamente se compro una casa. Un día después, también lo acusaron de recibir sobornos, pero de Odebrecht.

Se trata de imputaciones graves que podrían significar mas de una década de cárcel para Lozoya. Pese a ello en la audiencia no hubo ningún debate de la defensa. Por el contrario, por momentos tanto Lozoya como sus abogados literalmente agradecieron a los fiscales el darles a conocer a detalles las acusaciones. En ocasiones parecía como si no hubiera bandos opuestos.

Como se recordará, el área de comunicación social del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) difundió casi en tiempo real lo sucedido en la audiencia de Altos Hornos y en la de Odebrecht en un canal de Whastapp. Tras la revisión completa del video de la primera sesión y una parte de la segunda, Animal Político puede confirmar que dichas transcripciones fueron prácticamente fidedignas, y que los datos importantes se dieron a conocer íntegramente.

En la primera audiencia, Emilio Lozoya tomó la palabra en 19 ocasiones con el micrófono encendido. La mayor parte de las veces fue para responder al juez preguntas sencillas como si había entendido lo que acababa de pasar o si tenía algo que agregar.

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Pero hubo dos intervenciones más largas en las que Lozoya emitió una declaración breve para señalar que no era culpable de los delitos que se le imputaban, que había sido utilizado e intimidado por un “aparato organizado de poder” y que denunciaría todos los hechos.

Esto ya había sido revelado, aunque de forma resumida, en el canal de Whatsapp donde el CJF dio a conocer los detalles de la audiencia A continuación se transcribe la intervención completa de Lozoya en este punto:

“Haré una declaración breve, gracias por la oportunidad. Quisiera agradecer al agente del Ministerio Público por haberme informado los hechos que se me atribuyen. Lo único que quiero manifestar a esta autoridad es lo siguiente… en el marco de mi compromiso de colaborar con esta institución dí instrucciones en España para que se agilizaran los trámites de mi extradición. Fue un acto voluntario el renunciar al procedimiento de extradición para precisamente cumplir mi compromiso de colaborar con las autoridades del Estado Mexicano. Asimismo, y de manera respetuosa hacia la autoridad quiero que sepan que no soy culpable ni responsable de los hechos que se me imputan y que con todo gusto en el marco de la investigación podré aclarar los hechos que he escuchado. Asimismo, solo una aclaración a lo mencionado por el MP sobre el ocultamiento de estos supuestos recursos quisiera aclarar que el bien inmueble que se menciona en la declaración del MP fue declarado en mis declaraciones patrimoniales ante la SFP desde el comienzo de mi gestión como director General de Pemex. Asimismo, respecto a los recursos que se me imputan de haber recibido antes de ser funcionario público aclararé el origen de estos en los datos de investigación que aportaré en colaboración con las autoridades. Eso es todo su señoría, muchas gracias”.

Y luego de un receso añadió lo siguiente:

“Añado en relación a los hechos objeto de esta investigación que fui sistemáticamente intimidado, presionado e instrumentalizado y manifiesto a usted que denunciaré y señalaré a las personas responsables de estos hechos. Y vuelvo a reiterar mi compromiso de colaborar en esta investigación con las autoridades del Estado Mexicano”.

La revisión del video también permite conocer como estaban distribuidas las partes que intervinieron en la sesión. En la sala de audiencias del Centro de Justicia Federal del Reclusorio Norte solo estaba presente el juez Artemio Zúñiga y sus asistentes. En la habitación 617 del Hospital Ángeles estaba Lozoya y a su costado izquierdo sus dos abogados defensores, cada uno con cámara independiente también.

En cambio, los que se encontraban prácticamente pegados en una sola mesa y con una sola cámara en otra locación fueron los cinco fiscales de la FGR, que además estaban acompañados de representantes de Pemex y de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda. En total nueve personas sentadas una junto a la otra.

Esto llamó la atención del juez quien les advirtió que era su decisión haberse distribuido de esa forma en un espacio pequeño, en lugar de haber asistido a la sala de audiencia donde el espacio era bastante mas amplio. Y en la audiencia del día posterior, volvió a ocurrir lo mismo.

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Como ya se dijo, la sesión se desarrolló sin incidentes ni enfrentamiento entre las partes, salvo dos interrupciones que tuvo que ordenar el juez debido a que la imagen transmitida por internet desde la habitación de Lozoya se congeló.

El juez y la duda de la NO prisión a Lozoya

En la parte final de la audiencia del 28 de julio se abordó que medida cautelar debía aplicársele a Emilio Lozoya luego de que el juez ordenó vincularlo a proceso por lavado de dinero.

Los fiscales de FGR expusieron que era necesario imponer medidas restrictivas a Lozoya ya que había la posibilidad de que huyera durante el proceso. Argumentaron, entre otras cosas, que tenia posibilidades y motivos para hacerlo pues contaba con dinero y con domicilios en Estados Unidos y Suiza además de México; y que su familia vive en el extranjero. Recalcaron que el exdirector de Pemex tuvo que ser perseguido y detenido en Europa con una orden de arresto previo a que aceptara la extradición a México.

Sin embargo, al momento de indicar que medidas debían aplicársele los fiscales no pidieron la prisión justificada para Lozoya como podría haber correspondido. En su lugar solicitaron que se le pusiera un brazalete electrónico y que no se le permitiera abandonar el país. Incluso la FGR no requirió para él ningún tipo de vigilancia extra.

Dicha situación llamó la atención del juez Zúñiga Mendoza quien expresó que le parecía que los argumentos esgrimidos inicialmente podrían haber dado paso a un requerimiento para que Lozoya fuera encarcelado.

“Me parece que la motivación va encaminada a la solicitud de una prisión preventiva justificada pero la conclusión es diversa. Solo la Fiscalía puede solicitar la prisión preventiva justificada y eso lo deja patente ya que mas allá de la motivación de la Fiscalía ha solicitado otras medidas pero no la (prisión) justificada. Y yo no puedo poner una medida mas grave que la que me piden los fiscales”, dijo el juez.

Lo que sí añadió el juez federal como medida cautelar extra para Lozoya fue la obligación de firmar cada 15 días una hoja de control ante el juzgado, situación que debido a la pandemia puede hacerse a distancia.

Los males de Lozoya al llegar a México

Otra parte interesante que arrojó la revisión de la audiencia es el resumen, a detalle, que dieron los fiscales al juez sobre los antecedentes de salud de Lozoya al llegar a México, y que justificaron que fuera trasladado a un hospital privado y no directamente al Reclusorio Norte.

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Lo que los fiscales explicaron es que al llegar al Hangar 5 de la FGR en el Aeropuerto capitalino, poco después de la medianoche del 17 de julio, el exdirector de Pemex traía consigo un expediente médico que entregó a los peritos en medicina forense Sandra Angélica Esquivel Martínez y Roberto González.

Dicho documento daba cuenta de dos ingresos de urgencia de Lozoya al Hospital Universitario Fundación Alarcón en Madrid. Uno el pasado 25 de junio por un cuadro de anemia, astenia y mareos, acompañados de palidez cutánea y hemorroides externas grado 2 y 3 con sangrado activo. Todo diagnosticado por el doctor Guillermo Vaquero Navarro.

El segundo ingreso fue el 7 de julio en donde le fue diagnosticado anemia ferropénica (un tipo de anemia común por falta de hierro) y estómago de Barret (padecimiento en el esófago acompañado generalmente de reflujo que también genera debilidad y dolor en el cuerpo).

Los peritos de la FGR revisaron además las condiciones de salud del exdirector de Pemex y confirmaron el padecimiento en el esófago, más una anemia de tres semanas de evolución junto con mareos. Un medico particular de Lozoya, el doctor Juan Ortega Cerda, también corroboró los diagnósticos y concluyeron que se requería valoración médica inmediata.

De esta forma y al filo de las 4 de la mañana de este 17 de julio, Lozoya fue trasladado en un helicóptero matrícula XEBJZ de la institución al referido hospital. En tierra, mientras tanto, los medios cubrieron el traslado de un convoy con dirección al Reclusorio Norte que sirvió de señuelo.

Publicidad de las audiencias… a medias

Por definición constitucional las audiencias del sistema penal acusatorio, como la que enfrentó Lozoya, son de carácter público. Ello se traduce en que cualquier persona que lo desee puede asistir a la misma, con las limitantes de que no se pueden tomar fotos ni grabar videos.

Pero en el caso de Lozoya, como en muchas otras audiencias en los meses de la pandemia COVID-19, se ha restringido el acceso como medida sanitaria

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En ese contexto Animal Político solicitó vía transparencia al Consejo de la Judicatura Federal acceso a los videos de las referidas audiencias y una copia de cada uno de ellos. Las solicitudes se enviaron justo un día después de que transcurrieron las sesiones.

Luego de casi dos meses de espera se recibió la respuesta del CJF en la que indicó que la información fue clasificada como “confidencial”. Se dijo, además, que no era posible entregar una copia por escrito de un registro que se encuentra en audio y video, y que no existe forma de realizar una versión pública.

No obstante, el CJF añadió que de acuerdo con el Código Nacional de Procedimientos Penales las audiencias son públicas, por lo que se habilitaba la opción de consultarlas directamente en una de las computadoras de los empleados del Consejo, previa tramitación de una cita.

La respuesta no detalló como realizar dicha cita ya que primero se pidió enviar un correo a uno de los empleados de la Unidad de Transparencia del Consejo para corroborar que realmente había interés en la información. Cumplido este paso previo se informó que el trámite de la cita debía hacerse vía internet, pero no se proporcionó alguna dirección web para hacerlo.

Tras pedir una aclaración vía telefónica, se entregó la dirección para realizar la cita en el centro de justicia. Posteriormente, al acudir a la misma, se requirió al autor de esta nota un hecho poco común: acreditar con una constancia que la solicitud de transparencia estaba a su nombre. 

Finalmente, tras entregar en un área de seguridad todas las pertenencias incluido el teléfono celular, se permitió el acceso a la revisión del video de la audiencia y se avaló hacer anotaciones, pero solo en hojas blancas que los mismos empleados del Poder Judicial proporcionaron.

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El épico viaje de un grupo de estudiantes en un autobús viejo más allá de la Cortina de Hierro

En el verano de 1968, un grupo de amigos adaptó un autobús de dos pisos y se fueron de viaje en él por Europa del Este. Se encontraron con tanques soviéticos, una escasez de cerveza rumana y un peligroso paso de montaña yugoslavo.
24 de octubre, 2020
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The gang in front of the bus in Pisa

1968 CRD253 Group
De Escocia a Estambul vía Pisa.

En el verano de 1968, un grupo de amigos adaptó un autobús de dos pisos y se fueron de viaje en él por Europa del Este.

Patrocinado por dos fabricantes de whisky escocés, se encontraron con tanques soviéticos, una escasez de cerveza rumana y un peligroso paso de montaña yugoslavo.

El autobús era un antiguo AEC Regent MkII de Reading Transport Corporation, un modelo que ahora tiene su propia página de Wikipedia y un público fiel.

Luego de servir por mucho tiempo al público, el autobús estaba estacionado con una variedad de reliquias desechadas afuera de un garaje en Spittalfield, una pequeña ciudad al norte de Perth, en Escocia.

Ian Jack y su amigo Dave Stickland tenían vagos planes para algún tipo de viaje de verano.

Pasando por delante del garaje un día de mayo de 1968, los estudiantes vieron los autobuses y, por capricho, se detuvieron para preguntar el precio de los un piso.

Costaban unos US$520, increíblemente caros.

Pero, justo cuando se iban, el dueño del garaje los llamó y les ofreció uno de dos pisos, con menos demanda, por la mitad del precio.

Comprar un vehículo tan grande era “una idea ridícula”, por lo que declinaron y se fueron, dice Ian.

“Pero luego regresamos a la universidad y se corrió la voz y, de repente, la gente quiso darme algo de dinero para comprarlo”.

El viaje

El viaje estaba en marcha. La joya de la ingeniería británica construida en Southall estaba a punto de encontrarse con la Europa continental.

Quitaron los asientos para dar espacio a los colchones donados por su universidad, St Andrews.

Compraron trozos de alfombra, y Wendy Scott, una de las doce compañeras de viaje, hizo cortinas para la cubierta superior, tanto para las ventanas como para colgarlas en los dormitorios, para dar a las cinco estudiantes a bordo algo de privacidad.

Map of the entire route

Google
No había Google Maps en 1968.

Los arreglos para dormir eran algo en lo que la prensa local estaba particularmente interesada.

Instalaron una pequeña cocina y armaron una ducha improvisada con agua calentada por el sistema de enfriamiento del motor del autobús.

No había retrete, solo una pila de papel higiénico y la aceptación de que cualquier llamada de la naturaleza tendría que ser respondida al aire libre.

Intentamos que fuera cómodo“, dice Wendy, que ahora vive en Newcastle.

Bus parked near Hagia Sophia museum and the Blue Mosque in Istanbul

1968 CRD253 Group
Durante la estancia en Estambul, cerca de Santa Sofía.

“Tratamos de hacerlo habitable, porque sabíamos que íbamos a tener que dormir allí. Ya sabes, no hoteles ni nada. Tendríamos que dormir en este autobús durante 10 semanas”, agrega.

A veces dormían afuera si el clima lo permitía.

“Te despertabas por la mañana en la parte superior del bus, mirabas hacia abajo y allí estaba Ian, tocando la flauta, la gaita Absolutamente maravilloso. ¿Qué más quieres en esta vida?”, dice Wendy.

El camino

No es fácil precisar exactamente cuántos eran en total. Wendy recuerda 13, Ian piensa que 15.

Pero poco importa, ya que tenían la costumbre de recoger gente en el camino, por lo que su número fluctuaba constantemente.

Un soldado estadounidense, de vacaciones en Múnich, estaba tan atraído por el autobús que subió con su bicicleta y se quedó.

Un par de austriacos se unieron a ellos en Viena y no se fueron durante un mes. Uno, Klem, resultó ser chef y hábil en la “cocina” en la parte trasera del autobús, con su pequeña cocina de gas.

“Tuvimos mejillones y pollos… Ah, tuvimos comidas maravillosas”, dice Wendy, con melancólica.

Wendy Scott lying on a mattress on the beach by the Black Sea

1968 CRD253 Group
Wendy escribió un diario durante el viaje.

Recogieron los mejillones directamente del mar. Las gallinas, compradas vivas en un mercado, se volvieron locas en el autobús.

Dos días antes de llegar a Roma, Klem compró unos caracoles como regalo para su madre y los guardó en un gran cubo. A la mañana siguiente estaban por todas partes.

En Cluj, en el norte de Rumania, un viajero británico les dio las claves de cómo comprar cerveza durante lo que entonces era una escasez nacional.

Cuando el mismo problema se presentó en Bucarest, habían aprendido la lección.

“En ese momento sabíamos que la única forma de comprar cerveza era esperar en las puertas de la cervecería hasta que saliera un camión, luego seguirlo hasta su destino y pagar”, dice Ian.

Hanging out of the windows (l-r): Sarah Lowe, Wendy Scott, Rosemary Stanning. Just visible in the bus: Carol Cave and Margaret Hardisty (Hills). Outside: Roland Lisker, Klemens Hedenig, Dick Moore, Bryan Powell, Ian Jack, Dave Stickland, Mike Hughes, Nigel Hungerford, Sandy Scott

1968 CRD253 Group
El número de viajeros variaba de un país a otro.

El grupo había persuadido a la empresa de whisky escocés Teachers para que les pagara unos US$100 a cambio de un anuncio en el lateral del autobús y la promesa de repartir folletos promocionales escritos en inglés, francés y alemán.

“Recuerdo que iba por la autopista, cuando estábamos atrapados el tráfico, repartiendo folletos”, dice Wendy.

“La gente pensaba que estábamos locos“.

En Turquía y más allá

Conducir en Estambul era una “pesadilla” de calles estrechas llenas de gente, carretillas, carros tirados por burros y balcones colgantes.

Una calle se hizo más y más estrecha hasta que no pudieron ir más lejos.

“Los balcones daban contra el piso superior del autobús”, recuerda Ian. “Tuvimos que dar marcha atrás, cuesta arriba, provocando enormes perturbaciones en el tráfico”.

Para entonces, el autobús ya estaba bastante estropeado.

Se había quedado atascado debajo de un puente en la carretera a Núremberg y en otra ocasión se le habían desinflado los neumáticos.

The bus in Vienna by the parliament building on the Dr Karl Renner Ring

1968 CRD253 Group
Una productora de whiskey les dio algo de dinero por llevar un anuncio.

Luego, un día de agosto a la mitad del viaje, estuvieron a punto de caerse de la ladera de una montaña.

El camino era demasiado estrecho y la roca que sobresalía de un lado los obligó a alejarse tanto que las ruedas del autobús rozaron el borde del acantilado.

“Los lugareños se pararon frente al autobús tratando de persuadirnos de que no siguiéramos“, recuerda Margaret Hills, amiga de Ian, otra exmiembro del grupo.

“La pista estaba sin asfaltar, escombros de piedra caliza, estrecha, con voladizos en un lado y un precipicio en el otro. Fue tan aterrador”, dice.

Esto no sorprenderá a nadie familiarizado con el Paso de Cakor, una peligrosa carretera de montaña a través de Kosovo, entonces parte de Yugoslavia.

The bus on the very edge of the road on the Cakor Pass, Yugoslavia (Montenegro)

1968 CRD253 Group
El Paso de Cakor fue una de las carretera más peligrosa que tuvieron que atravesar.

Pero Ian tenía en una falsa sensación de seguridad por el nombre de la carretera, E27, que sonaba como una carretera principal.

La ruta, no obstante, pronto se deterioró hasta convertirse en una pista de grava con curvas cerradas alrededor de un desfiladero empinado.

“Algunas oraciones fueron pronunciadas incluso por los miembros ateos del grupo”, dice Ian. “Si hubiera sabido algo de esto de antemano, no hay forma de que me hubiera atrevido a intentar la E27”.

Otras peripecias

Después de viajar durante el día, estacionaban en cualquier lugar para pasar la noche: playas, apartaderos y, en una ocasión, un bosque en las afueras de Múnich que resultó ser un campo de tiro del ejército.

Un puente cerca del Danubio en Viena parecía agradable hasta que los drogadictos locales comenzaron a congregarse.

Visitaron tantos lugares que Wendy, ahora una viajera experimentada, no puede recordarlos todos.

Reflexionando sobre la clara evidencia de que fueron a un concierto en la famosa catedral de San Esteban de Viena, dice que “no tiene ningún recuerdo”.

Su diario dice que fueron, “así que definitivamente he estado allí”.

Ian, el cerebro del viaje, había recorrido parte de la ruta el año anterior en una motocicleta y un sidecar con Dave.

Conocía los mejores lugares para ir, dice Margaret, que ahora vive en Sandhurst. en Berkshire.

“Recuerdo que me llevaron por una ciudad con un calor sofocante similar y me dejaron en una piscina, que era la más fría que había experimentado. ¿Cómo diablos supo que estaba allí? Entonces no había wi-fi ni Google”.

Ian dice que tenían “algunos mapas razonables”.

Sin embargo, también tenían que tener cuidado con su dinero. A finales de los años 60, los controles destinados a mantener estable la economía significaban que la suma máxima de dinero que los viajeros británicos podían sacar del país era de 50 libras esterlinas.

Los pantalones vaqueros y bolígrafos occidentales resultaron ser una buena alternativa al dinero en efectivo y los amigos descubrieron un hospital en Kavala, en Grecia, que pagaba por donaciones de sangre.

También deseosos de no gastar más de lo necesario, idearon un plan para evitar un impuesto a los pasajeros que viajaban a Yugoslavia.

Después del puesto fronterizo griego, se bajaron del autobús y caminaron, fingiendo estar solo de paso, y se volvieron a subir una vez pasado el punto de control yugoslavo, no sin antes tener que hacer una larga caminata que los dejó de mal humor.

Las fronteras

Los cruces fronterizos no siempre fueron fáciles: el grupo generalmente fue interrogado y con frecuencia registrado.

En Bulgaria, los funcionarios de aduana sospecharon que transportaban artículos de contrabando.

“Me obligaron a pasar por un foso de inspección que me dio una oportunidad útil, y la única, de revisar la parte inferior del autobús mientras los guardias fronterizos buscaban drogas o lo que sea”, recuerda Ian.

Cruzar el Telón de Acero hacia Hungría fue difícil y lento, pero por diferentes razones que solo se hicieron evidentes más tarde, dice.

The Red Army and the troops of four other member countries of the Warsaw Pact (Hungary, Poland, Bulgaria and East Germany) invade Czechoslovakia, 21 August 1968

Keystone-France/Getty Images
Fue un año inestable en esa parte de la Cortina de Hierro.

Al ver un gran número de transportadores de tanques rusos, estaban “muy conscientes” de que algo se estaba gestando, dice Wendy. Pero no sabían qué y no se quedaron mucho tiempo.

Unas semanas más tarde, en la noche del 20 al 21 de agosto, Hungría se unió a otros cuatro países del Pacto de Varsovia -Polonia, Bulgaria, Alemania Oriental y la Unión Soviética – en la invasión de Checoslovaquia.

Los amigos acababan de evitar la Operación Danubio, la represión militar soviética a la Primavera de Praga, un intento de cuatro meses de los checos por recuperar parte del control de su país de manos de Moscú.

El regreso

Pero cuando los tanques se preparaban para cruzar la frontera, Ian y el grupo ya estaban de camino a casa, cruzando el Canal en el ferry de Dunkerque a Dover.

Wendy regresó pronto a Dundee con seis peniques en el bolsillo y las primeras 7.500 millas de lo que se convertiría en toda una vida de viajes.

La relación de Ian con el autobús duró un poco más. A principios de septiembre de 1968, lo condujo por última vez, de regreso a Aalst en Bélgica, donde estaba un hombre que había querido comprarlo cuando pasaron por la ciudad por primera vez dos meses antes.

The bus in 1981 in Meer, near the town of Aalst in Belgium

Ian Charlton
El bus en 1981.

Terminó como la carroza ganadora en el Carnaval de Aalst del año siguiente.

Y si los fanáticos del músico Cliff Richard encuentran que toda esta historia recuerda a su película de 1963 Summer Holiday, con el autobús, el grupo de amigos, el canto, el baile y la ocasional y peligrosa pista de montaña yugoslava, Ian dice que ni siquiera los inspiró.

La película pasó inadvertida para ellos por completo y todavía no la ha visto.


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