Pese a baja de ingresos, en 2021 dan más a Tren Maya, refinería y aeropuerto
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Caerán ingresos para 2021, pero gobierno gastará más en Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía

Hacienda señaló que el Proyecto de Presupuesto de 2021 privilegia el gasto en salud, los programas sociales y el gasto en infraestructura.
Cuartoscuro
8 de septiembre, 2020
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Para el 2021, el gobierno de México proyecta un gasto neto total de 6,295.7 mil millones de pesos, menor en 0.3% real a lo aprobado para este año.

De acuerdo con el proyecto presentado por Hacienda, la crisis derivada de la pandemia de COVID-19 “obligan a plantear un escenario reservado para las finanzas públicas”. 

El gobierno estima tener ingresos por 5,538.9 mil millones de pesos, lo que sería 3% menos real respecto a los estimados al cierre de este año, según su Proyecto de Presupuesto de Egresos. 

Hacienda espera mantener “la reducción en la evasión de las contribuciones en  2021 y un aumento en la producción y precio del petróleo, así como en las ventas de combustibles”, señala Hacienda en su proyecto.

Lee: Hacienda estima crecimiento de 4.6% del PIB en 2021 y tipo de cambio de 22.1 pesos por dólar

El déficit entre lo ingresado y lo gastado será de 718.2 mil millones de pesos, equivalente a 2.9% del PIB.

De acuerdo con Hacienda el PPEF “privilegia el gasto en salud para atender la emergencia sanitaria derivada de la coyuntura del COVID-19, así como la inversión física y el gasto de infraestructura que favorecerán la reactivación económica y la creación de empleos”.

Los ingresos para el próximo año

Para 2021, el gobierno federal espera bajas en sus fuentes de ingresos como son los provenientes del petróleo, los impuestos y los que generan empresas y organismos del sector público.

El proyecto de presupuesto de Hacienda prevé que el gobierno tendrá 8.3% menos ingresos petroleros que los obtenidos este año. Por este concepto proyecta un ingreso de 936,765.4 millones de pesos, menor a los 1,021,230.7 millones de pesos aprobados para este año. Los ingresos petroleros corresponden al 16.9% de los ingresos totales del gobierno.

El 83.1% restante de los ingresos serán no petroleros, y se estiman en 4,602,181.2 millones de pesos, esto es un 1.9% menor real comparado con lo aprobado en 2020.

El proyecto de Hacienda también contempla una caída de 2.6% real en los ingresos tributarios pues espera recaudar 3,532,974.1 millones contra los 3,626,187.6 millones que proyectó recaudar para 2020. 

Entérate: ¿Y la austeridad? Cámara de Diputados pide 14% más presupuesto para 2021

La dependencia destacó que en la Iniciativa de Ley de Ingresos (ILIF) “no se propone la creación de impuestos nuevos, ni el incremento en tasas de los impuestos vigentes, salvo ajustes por inflación”.

Pero advirtió que la iniciativa contiene una serie de medidas para facilitar el pago de impuestos y evitar la evasión fiscal.

En cambio espera un aumento de 19.3% real en los ingresos no tributarios para quedar en 204,148.7 millones el próximo año contra los 171,167.9 aprobados para este año.

Lo captado por el pago de impuestos significa el 63.6% del total de ingresos, mientras que los ingresos no tributarios significan 3.7% del total.

También los ingresos generados por Organismos y Empresas (IMSS, ISSSTE y CFE) – y que representan el 15.6% de los ingresos totales – tendrán una baja de 3.3% real el próximo año para quedar en 865,058.4 millones, contra los 894,319.6 millones aprobados para este 2020.

Más para programas sociales y proyectos prioritarios

El gobierno proyecta gastar más en 2021 en programas sociales y sus proyectos prioritarios de inversión como son los trenes Maya, Interoceánico, el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas.

Para estos rubros el gobierno solicita un monto de 4,618.3 mil millones de pesos, 1.3% mayor en términos reales que el gasto aprobado para este año.

Hacienda justifica el aumento al señalar que los recursos serán para “atender las necesidades de la población, relacionadas con los servicios de salud, los programas prioritarios y los proyectos de inversión que se identifican como detonantes para el desarrollo integral de la nación”.

Entre los programas prioritarios que destaca en su proyecto de presupuesto están: 

-Pensión para Adultos Mayores, con 135.1 mil millones de pesos

-Becas de Nivel Medio Superior, con 33.2 mil millones de pesos

-Becas de Nivel Básico, con 31.9 mil millones de pesos

-Sembrando Vida, con 28.9 mil millones de pesos

-Jóvenes Construyendo el Futuro, 20.6 mil millones de pesos

-Personas con Discapacidad, con 15.5 mil millones de pesos

-Producción para el Bienestar, 13.5 mil millones de pesos

-La Escuela es Nuestra, con 12.3 mil millones de pesos. 

 

Mientras que para los proyectos prioritarios de la administración destacan:

-Tren Maya, con 36.3 mil millones de pesos

-Aeropuerto General “Felipe Ángeles”, con 21.3 mil millones de pesos

-Mantenimiento y Conservación de Carreteras, con 8.2 mil millones de pesos

-Tren Interurbano México-Toluca, con 7 mil millones de pesos. 

 -Construcción de la Nueva Refinería Dos Bocas con 45,050 millones de pesos 

 

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Chile: 4 claves para entender la consulta por la que cambiará la Constitución de Pinochet

Una gran mayoría de chilenos votó este domingo a favor de reemplazar la Constitución vigente, que fue redactada bajo el régimen militar de Augusto Pinochet.
26 de octubre, 2020
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chile

Getty Images
Las autoridades iniciaron el recuento de votos en la noche del domingo.

Por primera vez en la historia de Chile, este domingo se preguntó a la ciudadanía si aprobaba o rechazaba la redacción de una nueva Constitución.

El resultado fue abrumador: uni 78% de la población votó por el cambio de la Carta Magna.

Será además la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Tras conocer los resultados preliminares, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, afirmó que “triunfó la ciudadanía y la democracia” tras conocerse los primeros resultados del histórico plebiscito.

“Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones honrando nuestra tradición de república”, indicó.

El proceso, que transcurrió en tranquilidad, generó largas filas tanto en el país como en el extranjero, mientras las autoridades se esforzaban por mantener la distancia entre los votantes para evitar la propagación del coronavirus.

colas

AFP
Se han reportado largas filas a lo largo del país.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

chile

AFP
Efectivos del Ejército ayudan a algunas personas a ejercer el voto.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

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La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente ampliay en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

colas

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Las autoridades han pedido a la población mantener la distancia social.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54,7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

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Muchas filas buscan mantener el distanciamiento social.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

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El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

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Las largas filas se han mantenido desde que abrieron los centros para ejercer el voto.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

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El referendo ha transcurrido con normalidad.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

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El referendo se realiza en medio de la pandemia de coronavirus.

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

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El proceso ha sido calificado de histórico.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

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Las autoridades han tomado medidas especiales para evitar la propagación del virus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


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