CNDH responsabiliza al INM de muerte de migrante con COVID
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CNDH responsabiliza al INM de muerte de migrante con COVID; Migración niega contagios

El organismo responsabiliza al personal de la estación migratoria de la CDMX de “omitir brindar una atención médica adecuada conforme a los múltiples factores de riesgo que sufría la víctima".
Cuartoscuro
11 de septiembre, 2020
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Un migrante salvadoreño murió el 22 de abril en el hospital Enrique Cabrera de la Ciudad de México con síntomas de COVID-19. Esta persona se había entregado una semana antes a la estación migratoria de Tijuana, Baja California, para ser deportado.

Ahora, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) responsabiliza a la institución que dirige Francisco Garduño “por violaciones a los derechos humanos a la protección de la salud, a la vida y a la información en materia de salud, en agravio de un migrante de nacionalidad salvadoreña, quien falleció a consecuencia de COVID-19, por una responsabilidad institucional atribuible al INM, y por la negligencia y omisión de personal de ese Instituto, que contribuyó al deterioro de su estado de salud y su muerte”.

Lee: El 60% de los migrantes de México y Centroamérica pospusieron sus planes debido a la pandemia de COVID-1

La recomendación 34/2020, dirigida al comisionado del INM, Francisco Garduño Yáñez, es el primer reconocimiento oficial de la muerte de un migrante dentro de un centro de detención mexicano.

Las instituciones siempre han negado los contagios. De hecho, el subcomisionado Carlos Bohórquez aseguró en una reunión virtual con diputados celebrada el 12 de mayo que hasta la fecha no había ningún caso de contagio en las estaciones migratorias. Tres semanas antes, este migrante salvadoreño había fallecido en el hospital, al que fue conducido desde el centro de detención ubicado en la Ciudad de México.

Recientemente, en un comunicado oficial fechado a 6 de agosto, el INM reiteró no tener “hasta la fecha, el registro de algún caso de contagio de COVID-19 entre la población migrante alojada en estaciones migratorias o estancias provisionales”.

Animal Político consultó a INM sobre la recomendación pero al cierre de la edición no había recibido respuesta.

La CNDH responsabiliza al personal de la estación migratoria de la CDMX de “omitir brindar una atención médica adecuada conforme a los múltiples factores de riesgo que sufría la víctima, e identificar de manera oportuna un cuadro sospechoso de COVID-19 y por no haber canalizado al agraviado a un nosocomio para recibir atención médica especializada”.

Lee:  El COVID-19 no para la migración, 84% de migrantes solo posterga su viaje

A su vez, la institución de Derechos Humanos asegura que el INM no acreditó que se hubiesen implementado medidas de atención médica y sana distancia al interior del centro de detención, “poniendo en mayor riesgo de contagio de SARS-CoV-2, a todas las personas que fueron alojadas, laboraron o transitaron por el recinto migratorio durante el periodo en que ocurrieron los hechos”.

El pasado 5 de agosto, un juez dio un ultimátum al comisionado del INM, Francisco Garduño, y le instó a cumplir con la suspensión de amparo decretada en abril en la que se ordenaba tomar medidas de prevención para evitar la COVID-19, así como informar sobre los protocolos empleados al interior de las estaciones migratorias.

La respuesta de Migración fue limitarse a asegurar que cumple con las disposiciones legales y negar la existencia de contagios, algo que la CNDH ha desmentido.

En su recomendación, la CNDH pide al INM que se coordine con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) para “localizar, inscribir en el Registro Nacional de Víctimas y reparar de manera integral a los familiares que acrediten su derecho, por los daños causados a la víctima, se les otorgue atención psicológica y tanatológica, y se les informe de manera clara y precisa el derecho que les asiste a contar con una condición de estancia en territorio nacional y, en su caso, emita los documentos migratorios correspondientes”.

Además, pide a Garduño que colabora en la integración de la carpeta de investigación que se inicie con motivo de la denuncia que la CNDH formulará ante la Fiscalía General de la República.

La CNDH pidió garantizar a las personas en contexto de migración alojadas en los recintos migratorios, así como a las que ingresan, transitan y trabajan en los mismos, el estricto cumplimiento de las medidas que establece el Protocolo INM-COVID-19, a las que se deberá proporcionar el Equipo de Protección Personal para prevenir contagios de COVID-19; diseñar e impartir cursos en materia derechos humanos de las personas migrantes, así como sobre la patología “COVID-19”, y el Protocolo INM-COVID-19, para el personal médico, jurídico y administrativo que se encuentre adscrito a las estaciones migratorias, estancias provisionales y lugares habilitados por el INM.

Por último, pidió actualizar Protocolo INM-COVID-19 y emitir una circular interna en la que instruya al personal médico adscrito a las estaciones migratorias y estancias provisionales del INM, sobre la obligación de integrar el expediente clínico de las personas migrantes que reciben atención médica, elaborando un protocolo a seguir para los casos en que existan urgencias médicas.

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Afganistán: qué ocurre ahora con la economía del país tras la llegada de los talibanes (y cuál puede ser el papel de China)

Ahora que los talibanes tienen de nuevo el control del país, ¿puede funcionar su sistema financiero?
18 de agosto, 2021
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La economía de Afganistán está “moldeada por la fragilidad y la dependencia de la ayuda internacional”.

Este es el problemático panorama económico que describió el Banco Mundial muchos meses antes de que los talibanes se hicieran otra vez con el control del país, algo que se concretó este fin de semana.

Y con la situación actual, las perspectivas económicas son mucho más precarias, con una nube de incertidumbre que se cierne sobre la asistencia financiera que le llega a este país.

Por una parte, Afganistán tiene recursos minerales, pero la crisis política ha impedido su explotación.

Entiende mejor: Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

La dependencia económica es llamativa. En 2019, el Banco Mundial mostró que la ayuda para el desarrollo representaba el 22% del ingreso general nacional (que no es lo mismo que el PIB, pero sí muy parecido).

Esta es una cifra muy alta, pero es mucho menor que la de unos 10 años atrás, cuando llegaba al 49%.

Ahora esas ayudas están bajo un manto de duda. La ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Heike Maas, le dijo a las cadenas de su país que “no le vamos a dar otro centavo si los talibanes toman el control del país y reintroducen la ley sharia”.

Otros países que son proveedores de ayuda van a estar mirando la situación muy de cerca.

El mal de la corrupción

La fragilidad a la que se refiere el Banco Mundial se ilustra con los altos gastos en defensa y seguridad antes de que los talibanes retomaran el control: Afganistán dedica el 29% del PIB a estos gastos, una cifra muy superior al 3% promedio que tienen los países de bajos ingresos.

Además de la seguridad y los serios problemas de corrupción, detrás hay otro aspecto crítico persistente en Afganistán: la poca inversión extranjera que hay en el país.

De acuerdo con Naciones Unidas, en los últimos años no se han hecho anuncios sobre nuevas inversiones, por parte de capitales extranjeros iniciando nuevos negocios.

Desde 2014 solo se han contado cuatro inversiones de este tipo.

Pastor de ovejas en Afganistán.

Getty Images
Cerca del 60% del ingreso promedio de los hogares en Afganistán dependen de la agricultura y el campo.

Solo para comparar con dos países del sur de Asia con poblaciones parecidas, en Nepal el número de nuevos negocios con inversión extranjera es 10 veces superior al logrado por Afganistán, y Sri Lanka multiplica por unas 50 veces esa cifra en ese mismo período.

El Banco Mundial describe el sector privado afgano como “estrecho”. El empleo está concentrado en una producción agrícola limitada: el 60% de los ingresos de los hogares en Afganistán vienen de este rubro.

A esto se suma que en el país funciona una enorme economía informal e ilegal. Por ejemplo, hay minería ilegal y, por supuesto, la muy conocida producción de opio y su contrabando asociado.

El tráfico de drogas también es una fuente de financiamiento para los talibanes.

Riqueza mineral

Dicho todo esto, la economía afgana ha crecido desde la invasión en 2001.

Aunque las cifras económicas de Afganistán no son del todo confiables, lo que estas muestran, de acuerdo con el Banco Mundial, es un crecimiento promedio anual del 9% desde 2003 hasta 2013.

Después de ese año, los números del crecimiento caen un poco (que coinciden con la reducciòn de los niveles de ayuda) a un promedio de 2,5% desde 2015 hasta 2020.

Amapolas

EPA
El tráfico de drogas ha sido una importante fuente de ingresos para los talibanes.

Ahora, el país cuenta con abundantes recursos naturales y, en la medida en que mejore la seguridad y reduzca la corrupción, puede ser atractivo para los negocios internacionales.

Se pueden encontrar grandes cantidades disponibles de cobre, cobalto, carbón y hierro. También hay yacimientos de gas y petróleo.

Un material particular destaca sobre otros: el litio, que tiene una alta demanda para la producción de baterías para celulares y vehículos eléctricos.

Y va a ser fundamental para la industria automotriz en su transición hacia un modelo de “emisión cero” de gases contaminantes.

De vuelta en 2010, un general estadounidense le dijo al New York Times que el potencial minero de Afganistán era impresionante. Eso sí, como muchas salvedades.

El diario también reportó que el departamento de Defensa de EE.UU. había dicho en un informe que el país podía convertirse en la “Arabia Saudita del litio”.

Pero a pesar ello, este potencial no está ni cerca de ser explotado. Ni los afganos están cerca de percibir algún beneficio por ello.

Poderes extranjeros

Se han presentado muchos informes que revelan la voluntad de China de tomar parte. El gigante asiático parece tener mejores relaciones con los talibanes que las potencias occidentales, por lo que puede tener una ventaja si el nuevo régimen se mantiene en el poder.

Ahora, lo cierto es que las empresas chinas obtuvieron contratos para desarrollar operaciones de cobre y petróleo, pero no pasó mucho.

Es de esperar que China esté interesada. Las oportunidades están allí y los dos países comparten un corto segmento de frontera.

Pero cualquier empeño chino, ya sea oficial o empresarial, va a necesitar cierta certeza de que tendrá éxito.

Y los chinos se mostrarán reacios a comprometerse a menos que sientan que los problemas de seguridad y corrupción están lo suficientemente resueltos -o al menos, contenidos- como para permitirles extraer cantidades valiosas de estos productos de uso industrial.

Mineros en Afganistàn.

Getty Images
Afganistán posee un gran potencial de explotación de minerales.

Una pregunta clave para cualquier inversionista potencial, de China o de cualquier otro lugar, será si es probable que los talibanes serán más capaces de crear el tipo de entorno que necesita el negocio de lo que lo fue el anterior gobierno afgano.

Otro factor que puede afectar la economía es el empleo de las mujeres. En la última década, el porcentaje de la población femenina de más de 15 años con empleo ha aumentado drásticamente, aunque en 2019 era del 22%, todavía bajo los estándares internacionales.

Bajo control de los talibanes, es probable que este cambio se revierta, lo que podría dañar aún más las perspectivas económicas.

En el futuro inmediato, también existe una gran incertidumbre sobre la estabilidad financiera. En estos días se han visto largas filas de personas que intentan sacar su dinero de los bancos.

El Afghan Islamic Press, con sede en Pakistán, informó que un portavoz talibán ofreció garantías a los propietarios de bancos, cambistas, comerciantes y tenderos de que sus vidas y propiedades estarán protegidas.

Que incluso haya dudas sobre la seguridad física de los operadores financieros es impactante.

Necesitan tener confianza para que funcione el sistema financiero de Afganistán. Pero también se necesita que los clientes sientan que su dinero está seguro y eso seguramente no sucederá pronto.


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