Colectivas toman oficinas de CNDH en Ecatepec y protestan en 4 estados
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Foto: Activistas

Colectivas toman oficinas de CNDH en Ecatepec y protestan en instalaciones de otros 4 estados

Las manifestantes en Ecatepec piden las renuncias de Grisel Barrientos, directora del Instituto Municipal de la Mujer, y Sandra Pacheco, del Centro de Justicia para las Mujeres.
Foto: Activistas
10 de septiembre, 2020
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Mujeres activistas en Ecatepec, Estado de México, tomaron las oficinas locales de la Comisión de Derechos Humanos, replicando la toma de las oficinas de la CNDH en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Alrededor de 20 mujeres y 6 niños llegaron a las 2 de la tarde a iniciar la toma, explicó en entrevista Erika “Kika” Flores, que encabeza la toma.

Lee: Policías agreden y detienen a mujeres que tomaron sede de la CODHEM en Ecatepec

Ella es directora de Fundación Iris, un albergue para niñas y niños víctimas de violencia sexual. Denuncia que en lugar de recibir apoyo del gobierno, el DIF ha tratado de quitárselo y ha recibido visitas intimidatorias de las autoridades.

Las manifestantes están pidiendo las renuncias de Grisel Barrientos, directora del Instituto Municipal de la Mujer, y Sandra Pacheco, del Centro de Justicia para las Mujeres, y aseguran que no se van a ir.

“Vamos a aprovechar, que si no quieren que mi casa funja como refugio, pues estas oficinas las usamos como refugio, para las víctimas de violencia sexual infantil”, señaló Flores.

Criticó que México ocupa el primer lugar en abuso sexual contra niñas y niños, y hay 10 desapariciones de menores diarias, pero nadie hace nada ni hay políticas públicas, porque son las víctimas más indefensas, por eso mantendrán la toma mientras no haya compromisos de atender este problema, dijo.

También protestas en Michoacán, Veracruz, Aguascalientes y Puebla

Colectivas feministas y de familiares de víctimas clausuraron simbólicamente las sedes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en Michoacán, Veracruz, Aguascalientes y Puebla en solidaridad con las manifestantes que mantienen tomadas sus oficinas en la Ciudad de México.

La mañana de este viernes un grupo de mujeres tomaron de manera pacífica la sede de la Comisión de Derechos Humanos de Puebla.

“Estamos aquí para solidarizarnos con la lucha de las compañeras que han sido violentadas en la toma de la Comisión de Derechos Humanos en Ecatepec. Estamos para mostrar indignación ante la Incompetencia de las autoridades”, señalaron las mujeres, reportó el portal LadoB.

Este jueves, un grupo de feministas cerró de manera simbólica el acceso a la sede de la CNDH en Morelia, Michoacán, con cinta en la que se lee “Prohibido el paso”, y escribieron en una pared “Nilda presidenta”.

De acuerdo con el medio Changoonga, las jóvenes colocaron en las paredes un cartel de Francisco I. Madero intervenido, al igual que uno del presidente Andrés Manuel López Obrador, al igual que hicieron con pinturas en la toma de las oficinas de la Comisión en la Ciudad de México.

Con Carteles De Madero Y AMLO Feministas «Cancelan» CNDH En MoreliaMás Info: https://bit.ly/32hYAIo

Posted by Changoonga.com on Thursday, September 10, 2020

En Aguascalientes, colectivos feministas colocaron un letrero de ‘Clausurado’ en la entrada a las oficinas de la CNDH y colocaron carteles de búsqueda de personas desaparecidas en las rejas del edificio.

El Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes respaldó la toma de las instalaciones en la Ciudad de México y exigió garantías de no represión a las autoridades ante los actos de protesta.

La colectiva Brujas del Mar reportó también la toma simbólica de las instalaciones de la Comisión en Veracruz.

Rosario Piedra comparece

La presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, compareció este jueves en el Senado de la República sobre su gestión al frente del organismo, en medio de una toma de instalaciones por parte de familiares de víctimas de feminicidio y otras violencias que cumplen ya 6 días.

Ahí aseguró que la comida encontrada al interior y que las activistas exhibieron el sábado pasado era mucha porque se acababa de hacer la compra para todo el mes, con la que se prepararían entre 30 y 50 comidas diarias para trabajadores y algunas personas que acudían a hacer trámites.

Aseguró que entre julio y el 1 de septiembre se gastaron únicamente 50 mil pesos en frutas, verduras, carne de pollo, res y cerdo, pescado (tilapia), aceite, pastas, frijoles, café, agua, latas de chiles y de chongos zamoranos, gelatinas, “nada de productos gourmet ni onerosos”. Y entre noviembre de 2019 y marzo pasado, cuando se interrumpió el servicio por la pandemia de COVID-19, el gasto había sido de 150 mil 952 pesos, es decir, un promedio aproximado de 30 mil mensuales.

“El menú, era como el de cualquier hogar de clase media, sopa de pasta, arroz, frijoles y guisado, aguas frescas, nada de comida gourmet. Y lo que se exhibió como ‘filetes’ y ‘cortes finos’ no eran sino bisteces de res y cerdo y chambarete. Lo que come la presidenta es exactamente lo mismo que come el personal de limpieza y de vigilancia”, aseguró Piedra Ibarra.

En días previos ya había dicho que las carnes halladas eran chambarete, pero Yesenia Zamudio, madre de una víctima de feminicidio y que encabeza el Frente Ni Una Menos, dijo que no era cierto y que ella conocía muy bien de cortes de carne porque trabajó en restaurantes.

La titular de la CNDH también señaló que se han hecho ahorros durante su gestión, como un recorte de más de 300 mil pesos, que significan el 20.8%, en el capítulo 1000 de “Servicios Personales”; 320 millones en seguros de gastos médicos mayores y fondos de separación individualizada; y que su sueldo es de 53 mil 440 pesos quincenales (106 mil 880 al mes), que es casi la mitad de lo que ganaba su antecesor y menos de lo que gana el presidente del país, como marca la ley.

Además enumeró ante la comisión de Derechos Humanos del Senado acciones que se han tomado en línea con las demandas de las manifestantes: un extrañamiento al gobierno federal por la campaña contra la violencia en pandemia “Cuenta hasta 10”; la recepción durante este año de 56 quejas por violencia de género y emisión de dos recomendaciones a los gobernadores de Tabasco y Quintana Roo, otras 43 recomendaciones por distintas violaciones a derechos humanos; y diversos exhortos a autoridades de los tres niveles de gobierno para que reconozcan la violencia contra las mujeres como un problema grave.

Con información de Changoonga.

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Chile vota en plebiscito histórico: 4 claves para entender qué está en juego

La votación definirá el destino político institucional de Chile para los próximos años. Más allá del "apruebo" o "rechazo", varios analistas explican qué está en juego.
25 de octubre, 2020
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Por primera vez en la historia de Chile, este 25 de octubre se pregunta a la ciudadanía si aprueba o rechaza la redacción de una nueva Constitución.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

De ganar el “apruebo”, será la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

Getty Images
La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente amplia y en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54.7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

Simpatizante de la opción de "apruebo", durante una manifestación.

Getty Images
El estallido social de octubre de 2019 incorporó entre sus demandas la redacción de una nueva Constitución.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

Getty Images
El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

Partidarios de la opción del "rechazo".

Getty Images
En la opción del “rechazo” también hay personas que creen que se necesitan cambios profundos.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar la Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

Getty Images
El referendo tendrá lugar siguiendo las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


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