Desde un puente frente a La Raza, familiares saludan a sus enfermos de COVID
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Andrea Vega

Desde un puente peatonal frente a La Raza, familiares saludan a sus enfermos de COVID

Las visitas en los hospitales están restringidas. Los pacientes deben librar a solas la batalla contra esta enfermedad. Algunos han encontrado opciones para verse desde lejos.
Andrea Vega
20 de septiembre, 2020
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Son las 12:54 del viernes 18 de septiembre. Angélica Ángeles sube hasta la mitad de las escaleras del puente peatonal, que está en el Circuito Interior justo frente al hospital La Raza del IMSS, en la Ciudad de México. Ahí se para y grita: “Ricar”. Agita la mano en señal de saludo. Desde adentro otra mano le contesta.

Angelica grita todo a pulmón: “Aquí estamos. Te estamos esperando. Échale ganas”.

El que está adentro en una cama, con una mascarilla con oxígeno, es su cuñado. Tiene COVID y el informe médico de este viernes lo reporta como grave.

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“No está intubado. Solo tiene mascarilla. Se puso mal hace unos días. Tardamos un poco en venir al hospital porque él no quería internarse. Tenía miedo. Ahora nos dicen que está delicado. No tiene ni diabetes ni hipertensión, nada de eso. Pero esta enfermedad es peligrosa. Mientras no lo intuben hay más esperanza”, dice Angélica.

Como ella, varias familias aprovechan que sus familiares quedaron en cubículos frente a las ventanas y suben al puente peatonal para saludarlos. Es la única alternativa para ver a sus enfermos en esta epidemia sin visitas a los hospitales. Los barandales de la estructura sirven también para colgar cartulinas con mensajes de aliento.

Foto: Andrea Vega

Para los pacientes, una de las partes más críticas de estar en el hospital, y por lo que muchos se resisten a acudir, es estar días, o quizá semanas, sin ver a su familia.

Los familiares saludando desde las escaleras del puente, y esos mensajes, son entonces un bálsamo para los enfermos.

El cuñado de Angélica, Ricardo Ángeles, de 42 años, trabaja como mesero en un restaurante de comida mexicana en la colonia Guerrero, delegación Cuauhtémoc. Es posible que en la faena diaria de su trabajo o en el transporte público se haya contagiado.

Hasta el jueves 17 de septiembre se registraban 684 mil 113 casos confirmados de COVID-19 en el país y 72 mil 179 defunciones. La entidad con más contagios es justo la Ciudad de México, con 114 mil 736 casos positivos y 9 mil 121 defunciones.

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Como millones de personas en México, Ricardo no tuvo la opción de resguardarse en casa. “La situación económica de todos nosotros es muy difícil. Es trabajar para comer o no tener dinero ni para eso”, dice Angélica.

Ricardo tiene cuatro hijos, de 15, 13, 12 y 4 años. Su esposa también está contagiada de COVID. Pero no ha tenido un cuadro grave. Está en casa, en cuarentena.

Los niños están resguardados en el domicilio de otra hermana. Entre toda la familia se cooperan para solventar sus gastos, mientras sus padres se recuperan.

“Nos estamos apoyando todos con los gastos de los niños. En una situación como esta es cuando más unión debemos tener”, asegura Angélica.

La unión se nota hasta aquí en el puente frente a La Raza. A Angélica se une otra mujer que se había quedado abajo, en una de las puertas del hospital, esperando los informes médicos del paciente. Es Olga Ángeles, la hermana de Ricardo.

Las dos mujeres cuentan entre risas que comparten el mismo apellido pero no tienen lazos de sangre. “Fue casualidad, así las coincidencias de la vida”, dice Olga.

Desde hace una semana, todos los días las dos hacen el recorrido de una hora y media en transporte público, desde Ecatepec donde viven, hasta el hospital para saber cómo está su familiar y saludarlo a través de la ventana.

Llegan a las 11:30 u 11:45. El lapso en que se dan informes de los pacientes es entre las 12 y las 2 de tarde. Hay que esperar hasta que gritan el nombre del familiar. Olga ya escuchó los informes y puede ahora saludar a su hermano.

Angélica le marca por teléfono a los hijos de Ricardo. Les dice que está ahí en el puente para ver a su papá, y grita los recados de los niños para que el padre pueda escucharlos.

Desde el puente es difícil creer que Ricardo la escucha. Pero parece que sí.

“Ricar”, grita Angélica. Y él voltea y agita la mano. “Échale ganas”, le grita. Y él asiente con la cabeza.

“Mira cómo sí me escucha. Dice que sí, mira, dice que sí”, dice Angélica emocionada.

Andrea Vega

Hay noches, cuentan las dos mujeres, que una enfermera le presta su teléfono a Ricardo para que hable unos minutos con su esposa. Así fue como le mandó el recado a su cuñada y a su hermana de que si se subían a mitad del puente podían verlo.

“Vio a otros familiares que se suben para ver a sus enfermos y le dijo a mi cuñada que lo buscáramos a mitad de la escalera en las ventanas. Así fue que lo encontramos”, dice Olga.

“Él nos manda decir en esas llamadas que va a salir de esta, que no nos preocupemos. Pero sí nos preocupamos. Sabemos que esta enfermedad es peligrosa. Pero, mira, desde aquí le gritamos y él nos responde, y sentimos que sí va a estar mejor”, dice Angélica.

“Al menos desde aquí lo vemos y nos ve -dice Olga–, hemos visto otros familiares que se suben buscando a sus pacientes y no los encuentran. Es una suerte que él esté frente a la ventana. Es un alivio para él, es un alivio para nosotras vernos, aunque sea así”.

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Qué se sabe del hombre detenido tras apuntar con una pistola a Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta de Argentina

En el momento en que lo atraparon, trató de huir, pero lo agarraron de la camisa cerca del edificio donde vive Cristina Fernández de Kirchner
2 de septiembre, 2022
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Un ciudadano brasileño identificado como Fernando André Sabag Montiel apuntó con un arma a la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el jueves por la noche, según confirmó la policía.

Poco después, el hombre fue detenido por la policía.

Imágenes difundidas por canales de televisión del país muestran el momento en el que un sujeto con una pistola apunta a Kirchner al llegar a su residencia del barrio de Recoleta tras una sesión en el Senado.

No están claras de momento las motivaciones ni las circunstancias detrás del suceso que el oficialismo ha presentado como un “intento de magnicidio”.

En las imágenes parece que el individuo aprieta el gatillo sin que el arma funcione.

Montiel, de 35 años, portaba una pistola Bersa 380 -fabricada en Argentina- cargada con cinco balas, según informó la Policía Federal.

La acción del hombre, que vestía una gorra negra y un cubrebocas, llamó la atención de los simpatizantes de la expresidenta que lo agarraron en medio de la multitud, según muestran imágenes de emisoras locales.

En el momento en que lo atraparon, cerca del edificio donde vive Fernández, trató de huir, pero lo tomaron por la camisa.

El hombre fue detenido y trasladado a una comisaría de la ciudad de Buenos Aires.

La agencia estatal Télam indicó más tarde que el sospechoso fue llevado a la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal Argentina en el barrio de Villa Lugano para su interrogatorio.

sspechoso

RENAPER

“La pistola no funcionó”

Según fuentes policiales, ya había sido detenido por la policía en marzo de 2021 cuando portaba un cuchillo.

El presidente Alberto Fernández pronunció un discurso en la televisión nacional poco después del ataque en el que aseguró que el arma tenía cinco balas y que Fernández está viva porque la pistola no funcionó.

El mandatario decretó festivo este viernes tras lo ocurrido.

Cientos de simpatizantes de Fernández de Kirchner llevan días en los alrededores de su residencia, después de que la Fiscalía pidiera para ella 12 años de prisión e inhabilitación para ocupar cargos públicos por presunta corrupción.


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