Familia presenta amparo para tener luz y su hijo pueda tomar clases a distancia
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Familia acude a la justicia para que le instalen energía eléctrica y su hijo pueda tener clases a distancia

El gran problema para muchas familias es que con la pandemia y la educación a distancia tener energía eléctrica y una televisión se vuelve tan indispensable como una olla de frijoles para comer.
Cuartoscuro
14 de septiembre, 2020
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Patricia Gómez, de 43 años, dice que durante los últimos 15 años ha vivido sin luz y sin energía eléctrica, y acostumbrada a guiarse por la frágil luz de las velas en las noches cerradas.

En su casa, donde junto a su esposo Crescencio Cruz ha criado a tres hijos y a un nieto, no hay televisión, ni refrigerador, ni microondas, ni mucho menos computadoras, tablets, o señal de Wi-fi. Y aunque en las paredes de cemento desnudo de la vivienda hay varios conectores, en la práctica es como si no existieran.  

Patricia no vive en alguna de las múltiples comunidades serranas, remotas, y de muy difícil acceso que hay desperdigadas por el extenso campo de la vasta huasteca potosina. Vive en la colonia Terremoto, en la periferia de la capital de San Luis Potosí, más concretamente en la ‘terremotito’, que está en las afueras de esta colonia periférica. 

Lee: Comunidades indígenas enfrentan el regreso a clases a distancia sin acceso a televisión ni internet

“Acá estamos igual de olvidados que mucha gente que vive en la sierra -lamenta la mujer-. Llevamos años con el mismo problema de falta de energía eléctrica y falta de agua. Por eso mucha gente ya se fue de aquí. Porque no hay nada, ni los servicios más básicos. Yo soy de las pocas que he aguantado”. 

Y ha aguantado, admite, porque tampoco es que tenga muchas más opciones con el sueldo de Crescencio, ayudante de plomero que con la pandemia de Covid ha visto la chamba reducida a trabajos esporádicos. 

“En la casa hay para medio comer, nada más”, dice. 

A continuación, Patricia trata de rebajar el tono grave de sus palabras. Asegura que ya están habituados a la falta de servicios básicos, que no es algo nuevo ni son los únicos en esa situación, y que, aún así, siempre se las ingeniaron para salir adelante. 

El problema, subraya, el gran problema es que con la pandemia y la nueva normalidad de educación a distancia tener energía eléctrica y una simple televisión se vuelve tan indispensable como la olla de frijoles que hierve al fuego de la lumbre. 

Entre el trabajo infantil y las pandillas

El pasado 24 de agosto, la Secretaría de Educación puso en marcha el programa ‘Aprende en Casa II’ con el que dio arranque el ciclo escolar 2020-2021. 

Este programa consiste en que, por medio de un convenio de 450 millones de pesos, varias televisoras transmiten en abierto clases para 30 millones de alumnos y alumnas de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato. Además, los contenidos se transmiten por internet y radio, y se distribuyen libros de textos gratuitos y cuadernillos de trabajo para quienes no pueden seguir las clases por ningún medio. 

Sin embargo, a las 9.30 de la mañana, cuando comienzan a transmitirse por el Canal 10 las clases para los alumnos de cuarto grado de primaria, Jesús Guadalupe Cruz, de 11 años, no está frente al televisor aprendiendo Matemáticas, Historia de México, o Geografía. 

“Desde que se cortaron las clases, el niño trabaja en el campo ayudando a un señor a cortar alfalfa”, explica Patrica, su madre. 

“En la casa no tenemos televisión, radio, internet… ¡No tenemos ni electricidad! No podemos seguir las clases a distancia de ninguna forma. Y para que esté todo el día en la calle, mejor que esté haciendo algo. No es una gran ganancia lo que le dan en ese trabajo, pero al menos saca para sus gastos y eso ayuda en la casa”, añade la mujer, que no obstante asegura que está preocupada por su hijo. Teme que el niño ya no quiera volver a las aulas cuando la pandemia se debilite. Que teniendo un empleo -informal y precario, pero un empleo- vea como algo inútil retomar los libros.

“Hablo mucho con él. Le digo que su padre y yo queremos que siga estudiando, que está muy chico todavía para irse a trabajar al campo”. 

Patricia suspira. 

“Él me dice que sí, que va a seguir estudiando. Pero me preocupa que ya ganando dinero no quiera volver a la escuela”. 

La preocupación de Patricia está fundada. El propio secretario de Educación, Esteba Moctezuma, la compartió el pasado 22 de junio, cuando dio una conferencia virtual en la que expuso que en el ciclo escolar 2018-2019, antes incluso de la pandemia, la tasa de abandono escolar promedio fue del 4.4% en secundaria y de hasta el 13% en educación media. El factor común y recurrente en estas cifras fue que, en efecto, los estudios “dejan de ser prioridad” para los menores “debido a factores externos y a la necesidad de cumplir con otro tipo de necesidades, fundamentalmente económicas”. 

Lee: Sin internet, tele o radio, tres hermanos en Chiapas terminan el año escolar solo con un celular

A Patricia también le preocupa que su hijo no quiera volver al colegio porque, al trabajar ya como un adulto, está creciendo demasiado rápido. Y eso lo hace vulnerable, más aún, a la calle. A la colonia. 

Y, de nuevo, su preocupación está justificada. En la ‘Terremoto’, como en otras múltiples colonias de la ciudad de San Luis Potosí, como Arbolitos, 1 de Mayo, San Antonio, San Francisco, o Praderas del Maurel, la presencia de pandillas se ha intensificado en los últimos años, informó en marzo del año pasado el Instituto Potosino de la Juventud, que reveló que solo en la zona metropolitana de San Luis y el municipio de Soledad operan al menos 450 pandillas.  

Además, está la presencia de múltiples grupos del crimen organizado, como el cártel Jalisco Nueva Generación, que desde noviembre del año pasado mantiene en la entidad un enfrentamiento con otros grupos armados, como el Cártel del Noroeste, el Cártel del Golfo, y Los Zetas. 

Esta maraña de pandillas y cárteles, aunado a la pobreza, falta de oportunidades, y a la marginalidad, hacen de las colonias de la periferia potosina, como la Terremoto, lugares propicios para el reclutamiento de menores por parte de la dencuencia. 

“La colonia está muy peligrosa, es una zona de muchas pandillas. Y si el niño está todo el día en la calle, es presa fácil para que agarre malas mañas y malas compañías”, advierte Patricia. “Por eso, queremos que siga estudiando”. 

“Para estos niños no hay ‘Aprende en casa’”

En la conferencia del pasado 22 de junio, el titular de la SEP aseguró que para evitar la deserción escolar temprana han llevado y están llevando a cabo varias medidas, como el establecimiento de un Sistema de Alerta Temprana “personalizado”, “para identificar posibles casos de abandono escolar y actuar a tiempo con el objetivo de que ningún alumno se quede fuera y continúe sus estudios”. 

Y para esta tarea, dijo Moctezuma, es clave el trabajo que está haciendo la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar ‘Benito Juárez’, que en el primer bimestre de este año entregó becas y apoyos a 5 millones 460 mil menores, que representan un poco más de 3.5 millones de familias. 

Incluso, por el Covid, señaló que en el bimestre mayo-junio se entregó la beca “de forma adelantada” a 2 millones 665 mil menores, “quienes cada bimestre reciben 1 mil 600 pesos”. 

Lee: El privilegio de regresar a clases: SEP deja fuera a alumnos con discapacidad

Esto, además del programa ‘Aprende en casa II’, del cual Moctezuma recalcó que no se trata de un ‘parche’ provisional, sino de un curso formal para el que se cuentan con “todos los instrumentos necesarios”. 

Sin embargo, ya en la práctica, Raquel Álvarez, abogada de la organización civil Renace San Luis, denuncia que cuestiones tan básicas como la falta de acceso a una televisión o al tendido eléctrico están imposibilitando que miles de niños accedan al derecho a la educación. 

“Hemos visitado múltiples lugares de la huasteca potosina, y muchas colonias de la ciudad, como la ‘Terremoto’”, explica Álvarez. “Y lo que hemos documentado es que hay muchos niños y niñas que no tienen acceso a plataformas digitales, ni a una computadora, ni a una televisión, porque no tienen acceso a cosas tan elementales como la energía eléctrica”. 

“Es decir, son niños para los que no existe el programa ‘Aprende en casa’”, sentencia la abogada. 

Por ello, el pasado 7 de septiembre, Renace San Luis interpuso de manera altruista un amparo ante un juez de distrito en San Luis Potosí para que la Secretaría de Educación federal, así como las autoridades estatales, otorguen al niño Jesús Guadalupe y a su familia el acceso a los medios electrónicos y a internet para seguir las clases por televisión durante la pandemia, así como el acompañamiento de un maestro o maestra.

“En el amparo lo que señalamos es que la SEP no previó, ni estableció cuál sería la política a seguir para evitar la deserción de estudiantes, como Jesús Guadalupe, que no tienen acceso a servicios básicos, ni tampoco lo hizo el gobierno de San Luis”. 

“Por ello -añade la abogada-, recurrimos ante los tribunales para que la autoridad resuelva de forma estructural este problema, empezando por brindar a esta colonia la energía eléctrica, y luego brindando las herramientas tecnológicas necesarias a los niños”.

En definitiva, subraya Álvarez, con el amparo, que se encuentra en revisión, se busca beneficiar a Patricia y a su hijo, pero también a toda la colonia que está sin electricidad y a otros menores en esta situación. 

“Es una forma de obligar jurídicamente a las autoridades a que cambien su forma de actuar, y a que garanticen derechos fundamentales para los que, en realidad, nadie tendría que recurrir ante la justicia para obtenerlos”, concluye la abogada de Renace San Luis. 

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Quiénes son las pocas e ilustres mujeres que dan nombre a cráteres de la Luna

La Luna tiene 1.577 cráteres con nombres de personas, pero solo 26 corresponden a mujeres de la vida real. Te explicamos a qué se debe y te presentamos a algunas de estas pocas "mujeres de la Luna".
6 de marzo, 2021
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La Luna tiene miles de cráteres, pero ¿sabías que algunos de ellos llevan el nombre de personas?

A 1,577 cráteres lunares se les ha dado el nombre de científicos, ingenieros y exploradores distinguidos… pero solo 26 de ellos honran a mujeres reales.

Aquí analizamos quiénes son esas mujeres y por qué hay tan pocas.

¿Quién tiene un cráter con su nombre?

John Lennon

Getty Images
La mayoría de los cráteres lunares con nombre homenajean a científicos, pero se hizo una excepción para el músico John Lennon.

La mayoría de los cráteres con nombre homenajean a personas de la vida real que lideraron el camino, como científicos y filósofos, pero también hay algunos dioses y diosas, así como criaturas mitológicas.

Platón (filósofo), Galileo Galilei (astrónomo) e Isaac Newton (matemático) son algunos de los pensadores notables inmortalizados con un cráter en su honor.

Como excepción, al famoso músico John Lennon se le dio su propio cráter en el área conocida como Lacus Somniorum o “Lago de los Sueños”, en lo que se conoce como el lado terrestre de la Luna (porque siempre es visible desde la Tierra).

Pero tendrías que realizar una investigación exhaustiva para encontrar a una mujer reconocida de manera similar, ya que menos del 2% de los cráteres lunares con nombre rinden tributo a mujeres científicas.

Y lo que es más, casi todos los cráteres “femeninos” se encuentran en el lado lejano de la Luna, fuera de la vista de la Tierra, en la llamada “cara oculta”..

¿Quién elige los nombres?

Luna llena con muchas características lunares visibles, como cráteres, crestas y mares.

Getty Images
Platón e Isaac Newton también tienen cráteres en la Luna que llevan sus nombres.

“La Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) tiene la responsabilidad de aprobar los nombres de los elementos astronómicos desde 1919, pero algunos de los nombres en la Luna se remontan a poco después de que Galileo Galilei hiciera sus maravillosos dibujos de características lunares que vio a través de su telescopio ”, explica Megan Donahue, presidenta de la Sociedad Astronómica Estadounidense.

“En 1651, el astrónomo italiano Giovanni Riccioli fue el primero en comenzar a nombrar las características de la Luna”, señala por su parte Tayyaba Zafar, un astrónomo de Pakistán que ahora es profesor titular en la Óptica Astronómica de Australia.

“Hay que decir que Riccioli nombró un cráter en su honor, y de los 147 que etiquetó con nombres de humanos solo dos correspondían a mujeres y una de ellas podría no haber sido una persona real: Hipatia existió de verdad, pero Santa Catalina de Alejandría tal vez no”, agrega Donahue.

En los siglos que siguieron, las características lunares fueron nombradas a medida que fueron descubiertas, principalmente celebrando el trabajo de científicos masculinos y figuras históricas, porque “en ese momento las mujeres a menudo se veían excluidas de la educación y la formación formales”, dice Zafar.

A veces, mantener registros de quién tiene su nombre en la Luna se vuelve confuso y las cifras parecen contradictorias.

De hecho, si miras un atlas lunar, encontrarás un total de 1.608 cráteres con nombre, pero de estos “solo 1.577 tienen nombres de personas reales. Y aunque hay 38 pequeños cráteres de especial interés con nombres de pila femeninos, el número de cráteres lunares que llevan el nombre de mujeres científicas, ingenieras o exploradoras específicas es 26 “, según la IAU.

¿Por qué tan pocos llevan el nombre de mujeres?

Reproducción de una antigua cartografía lunar: 1707, Mapa de la Luna de Homann y Doppelmayr, basado en Riccioli

Getty Images
Giovanni Riccioli, quien logró asegurar un cráter para él y 144 para otros hombres, solo encontró a dos mujeres dignas del honor (y una de ellas ni siquiera era real) .

El siglo XX trajo un frenesí lunar que alcanzó su punto máximo a fines de la década de 1950 hasta principios de la de 1970 (con Estados Unidos y la Unión Soviética compitiendo por ser los primeros en llegar a la Luna).

“Hubo algo de caos nombrando las partes de la Luna, por lo que en 1973 la IAU creó un comité para poner orden“, dice la astrónoma Rita Schulz, presidenta de la Nomenclatura del Sistema Planetario de la IAU.

Se decidió que los rasgos lunares solo se nombrarían si existía una necesidad científica para hacerlo.

“Los nombres antiguos se mantendrían, pero a partir de entonces, para que tu nombre llegara a la Luna, tenías que ser científico o explorador polar, y tenías que estar muerto“, explica Schulz.

Algo más sucedió que explica en parte por qué persistió la brecha de género en la superficie lunar: “Originalmente, la IAU decidió que las características de la Luna llevarían el nombre de hombres, y las de Venus, de mujeres“, cuenta Schulz.

Este reglamento ya no se mantiene, pero la desigualdad sí: “En los últimos 30 años solo siete cráteres han sido nombrados en honor a mujeres. Cuando se fundó la IAU, menos del 2% de los cráteres tenían nombres femeninos. Un siglo después, la cifra sigue siendo la misma“, afirma Zafar.

¿Importa?

El ascenso de la Tierra, fotografiado por el Apolo 11 en julio de 1969.

Getty Images
La Unión Soviética fue la primera en llegar a la Luna en 1959, pero Estados Unidos envió la primera misión tripulada, que aterrizó en la Luna en julio de 1969.

Pero ¿realmente importa que tan pocas mujeres tengan un cráter con su nombre en la Luna?

¡Absolutamente!“, defiende la astrónoma chilena Maritza Soto Vásquez, quien a los 25 años descubrió su primer planeta y a los 31 acaba de descubrir el cuarto.

“Si queremos que más mujeres se involucren en la ciencia, la visibilidad es quizás uno de los factores más importantes”, indica.

“Cuando las niñas piensan en lo que quieren estudiar, necesitan ver modelos a seguir que se parezcan a ellas“.

Una luna llena anaranjada, con una mujer frente a ella, con los brazos en alto.

Getty Images
Se presume que la Luna es ‘femenina’ en muchas culturas e idiomas, entonces, ¿por qué las mujeres no tienen tantos cráteres nombrados en su honor como los hombres?

En la actualidad Soto Vásquez realiza una investigación postdoctoral adicional en la Universidad Queen Mary de Londres y se apasiona por el tema de las mujeres en la ciencia.

“Puede que no haya una persona que les diga ‘No puedes ser científica porque eres mujer’, pero hay muchos mensajes pequeños que pueden dejar una fuerte impresión cuando eres joven, como querer estudiar ciencias en la escuela, pero no ver a otras mujeres en clase o en los libros de texto“, agrega.

A Vicky Chu, de la Organización Nacional del Espacio de Taiwán, también le gustaría ver más mujeres en la superficie lunar y está de acuerdo en que la visibilidad ayudaría a atraer más mujeres a estudiar ciencias.

“Definitivamente ayuda, especialmente para los estudiantes de la escuela secundaria y la universidad”, opina.

Ser reconocido y tomado en cuenta tiene un efecto dominó“, dice Tayyaba Zafar. “La comunidad científica debe reconocer a las mujeres para dar el ejemplo a la sociedad y fomentar un entorno de trabajo inclusivo, solidario y flexible”.

La agencia espacial estadounidense, NASA, anunció recientemente sus planes de regresar a la Luna para 2024, y esta vez están enviando a una mujer, además de un hombre, en el primer aterrizaje con humanos desde 1972.

Mientras tanto, celebremos a algunas de las mujeres que tienen un cráter con su nombre…

La cosmonauta soviética Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio, frente a la cápsula Vostok 6, junio de 1963.

Getty Images
Valentina Tereshkova es la única mujer viva que tiene un cráter lunar que lleva su nombre.

Valentina Tereshkova (nacida en marzo de 1937)

“En la Tierra, hombres y mujeres corren los mismos riesgos. ¿Por qué no deberíamos correr los mismos riesgos en el espacio?”, planteó la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, la única mujer viva que tiene un cráter lunar con su nombre, por su excepcional contribución a la ciencia.

En 1963, Tereshkova hizo historia cuando se convirtió en la primera mujer en ir al espacio.

Sigue siendo la única mujer en volar al espacio sola, y la más joven (tenía 26 años en ese momento).

“Una vez que has estado en el espacio, aprecias lo pequeña y frágil que es la Tierra”, reflexionó a su regreso.

Durante su misión a bordo de la cápsula espacial Vostok 6, Tereshkova pasó casi tres días orbitando la Tierra 48 veces.

“Cualquiera que haya pasado algún tiempo en el espacio lo amará por el resto de su vida”, dijo.

Tereshkova estaba ansiosa por tener otra misión, pero esa fue la primera y la única. “Después de estar una vez en el espacio, tenía muchas ganas de volver allí. Pero no sucedió”, lamentó.

En cambio, la cosmonauta viajó por el mundo como embajadora de la ciencia soviética y más tarde se convirtió en política y representante en la Duma estatal rusa.

“No se puede negar el gran papel que han desempeñado las mujeres en la comunidad mundial. Mi viaje fue un impulso más para continuar con esta contribución femenina“, expuso.

Su cráter está en el lado lejano de la Luna, en el margen occidental del Mare Moscoviense.

Hipatia (murió en 415 d.C.)

Fue una matemática, astrónoma y filósofa que nació en algún momento entre los años 350 y 370 d.C. en Alejandría, cuando Egipto era una provincia del Imperio Romano de Oriente.

Retrato de Hipatia

Getty Images
Una mujer educada que cayó en desgracia con la autoridad religiosa de Alejandría.

Se la considera la primera mujer en la historia que se dedicó profesionalmente a la ciencia, a pesar de que la mayoría de las mujeres de su época no tenían acceso a la educación.

Su padre, Theon, astrónomo y director de la famosa Biblioteca de Alejandría, se aseguró de que aprendiera de los mejores de Alejandría.

Aunque la mayor parte del trabajo científico de Hipatia se ha perdido, los estudiosos modernos piensan que debe haber sido significativo porque otros autores lo comentaron ampliamente.

Sabemos que escribió el Canon Astronómico (un tratado de astronomía), varias tablas astronómicas y comentarios sobre textos clásicos.

Pero Hipatia tuvo un final trágico cuando se peleó con el obispo de Alejandría y, como resultado, fue asesinada por una turba de cristianos.

Casi dos mil años después, la figura de Hipatia se convirtió en un ícono de los derechos de las mujeres y una fuente de inspiración para el movimiento feminista.

Riccioli nombró un cráter en su honor en 1651, pero en 1973 la IAU movió el nombre de Hipatia a otro cráter más pequeño al suroeste del mar de la Tranquilidad. Sigue siendo uno de los pocos cráteres “femeninos” del lado terrestre de la Luna.

Antonia Caetana de Paiva Pereira Maury (1866-1952)

También conocida simplemente como Antonia Maury, fue una astrónoma estadounidense y una de las mejores de su generación.

Antonia Maury

Harvard College Observatory
Maury fue una de las mujeres astrónomas que trabajaron como “computadoras humanas” en el Observatorio de la Universidad de Harvard.

Formó parte de las Harvard Computers, un grupo de mujeres astrónomas y “computadoras humanas” en el Observatorio de la Universidad de Harvard.

Maury fue la primera persona en estudiar las binarias espectrales, el nombre dado a un par de estrellas que están tan juntas que desde la Tierra no se pueden distinguir a simple vista.

También ideó un sistema para medir el espectro de radiación electromagnética de las estrellas, que la IAU todavía utiliza hasta el día de hoy.

Aunque Antonia Maury nació en Nueva York, fue nombrada en honor a su abuela materna (Antonia Caetana de Paiva Pereira Gardner Draper), hija de un médico de la corte portuguesa que huyó a Brasil para evitar las Guerras Napoleónicas.

Después de su muerte a los 86 años, la IAU le dio el nombre de Maury a un cráter junto al “Lago de los Sueños” (Lacus Somniorum), al noreste cerca del borde del disco visible.

Kalpana Chawla (1962-2003)

“El camino de sueño a éxito existe. Ojalá tengas la visión para encontrarlo, el coraje para emprenderlo y la perseverancia para seguirlo”, dijo Kalpana Chawla, la primera mujer de origen indio en ir al espacio.

Kalpana Chawla

Getty Images
Kalpana Chawla fue la primera mujer india en ir al espacio

Chawla, o “Montu”, como solía llamarla su familia, nació en India y desde muy joven le fascinaba volar.

Su familia dice que cuando tenía 3 años eligió el nombre Kalpana, que significa “imaginación”, como su nombre formal.

Fue una de las primeras mujeres en graduarse en ingeniería aeronáutica en la Facultad de Ingeniería de Punjab y en 1982 se mudó a EE.UU. para estudiar dos maestrías, un doctorado en ingeniería aeroespacial y unirse a la NASA.

Su primer vuelo como astronauta e ingeniera fue en el transbordador espacial Columbia en 1997, como operadora de un brazo robótico.

En 2003, Chawla fue uno de los siete miembros de la tripulación que murieron en el desastre del Columbia, cuando la nave espacial se desintegró durante su reingreso a la atmósfera terrestre.

Su cráter, ubicado en el lado opuesto de la Luna, está al lado del cráter L. Clark, en honor a Laurel Clark, otra astronauta que murió en la misma misión.

Annie Jean Easley (1933-2011)

El 1 de febrero de 2021 Easley se convirtió en la mujer más reciente en tener un cráter con su nombre.

Retrato de la científica informática, matemática e ingeniera estadounidense Annie Easley en el Centro de Investigación Lewis de la NASA (más tarde Centro de Investigación Glenn), Brook Park, Ohio, década de 1960.

Getty Images
Annie Jean Easley, tuvo una educación segregada e hizo campaña contra la discriminación por raza, género y edad.

Easley fue una de las primeras afroestadounidenses en trabajar como científica informática en la NASA (cuando la agencia todavía se llamaba NACA) y la matemática se convirtió en científica espacial.

Pero cuando era niña, obtener una buena educación no fue fácil. Easley creció en el sur de EE.UU. antes de que surgiera el movimiento por los derechos civiles, lo que significó que las escuelas y universidades estaban segregadas.

Su madre la animó a ser ambiciosa, pero le dijo que tendría que trabajar más duro, porque las escuelas para niños afroestadounidenses a menudo ofrecían una matrícula más baja.

Durante su carrera de 34 años en la NASA, Easley desarrolló códigos de computadora, trabajó en tecnologías de energía y ayudó a sentar las bases tecnológicas para futuros lanzamientos de transbordadores espaciales.

A lo largo de su vida, hizo campaña para que los estudiantes de minorías y las mujeres siguieran estudios en las llamadas carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y trabajó para abordar la discriminación dentro de la NASA.

El Easley es un pequeño cráter (de menos de 10 km de ancho) en el lado opuesto de la Luna.

Easley creía en el trabajo en equipo y a menudo expresaba admiración por aquellos con quienes trabajaba.

Su página en el sitio web de la NASA dice: “Muchos de los que la conocieron dirían que no fue solo el trabajo que hizo lo que marcó la diferencia; fue su energía y actitud positiva lo que tuvo un tremendo impacto en el Centro”.


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