ITAM amenaza a víctimas de acoso con correrlas si hablan de procesos internos
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ITAM amenaza a víctimas de acoso con correrlas si hablan de procesos internos

A las trabajadoras y alumnas se les pide mantener en secreto lo que ocurra con el proceso interno de investigación, bajo amenaza de ser expulsadas o despedidas.
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25 de septiembre, 2020
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Si una alumna o trabajadora del  Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) quiere denunciar formalmente en la institución que fue víctima de acoso o abuso sexual por otro miembro de la comunidad escolar, tiene que comprometerse por escrito a mantener en secreto lo que ocurra con el proceso interno de investigación, bajo amenaza de ser expulsada o despedida.

Animal Político posee copia de la carta compromiso de confidencialidad que se pide firmar a quien denuncia para “no divulgar, dar a conocer, compartir, revelar, transmitir, reproducir o copiar total o parcialmente” ninguna información referente a su denuncia.

Cuestionado sobre este requisito, el ITAM aclaró que eso no quiere decir que las víctimas no puedan hacer público que denunciaron a alguien, pero no pueden hablar de cómo se maneje la situación al interior del Instituto.

La carta compromiso exige no “guardar” ni “conservar” la información del procedimiento, aún después de lo que dure la investigación.

“Esta obligación de confidencialidad perdurará aun cuando concluya el proceso, por lo que guardaré reserva de la misma durante un periodo indefinido”, indica la carta.

”Estoy consciente que de incumplir las obligaciones establecidas aquí suscritas, incurriré en una falta de probidad y me haré acreedor o acreedora a una baja definitiva del ITAM, o bien a una rescisión de mi contrato o convenio de prestación de servicios profesionales”, señala.

Esta sanción es más grave a la recibida por un maestro, estudiante o trabajador acosador, ya que el protocolo contra el acoso considera solo una amonestación o la suspensión provisional a los acosadores, además de la separación definitiva.

El documento a firmar, que es el mismo para víctimas y agresores —denominados “parte quejosa” y “parte acusada”— y para testigos, agrega que se pueden generar responsabilidades “conforme a las disposiciones legales aplicables” si se viola el acuerdo.

“De esta manera, me comprometo a sacar en paz y a salvo al ITAM, así como a sus directivos, funcionarios, empleados y colaboradores de cualquier procedimiento, instancia, denuncia, queja, querella, indemnización o sanción (cualquiera que sea el nombre o denominación legal que le corresponda) que llegare a instaurarse o imponerse en caso de incumplimiento a las obligaciones de confidencialidad, sigilo y no divulgación aquí asumidas”, finaliza la carta.

Las únicas excepciones son si la información se hizo pública sin que tuvieran que ver en ello las personas involucradas, o si hay una orden judicial, pero en este último caso, compromete a la víctima a que primero le notificará al ITAM antes de hablar con una autoridad legal.

El ITAM inició el año, como otras universidades privadas y públicas, con una ola de denuncias públicas exhibidas en un “tendedero” colgado en la llamada plaza roja de sus instalaciones, que retiró inmediatamente, por lo que alumnas acusaron que intentaban silenciarlas. La escuela dijo que al ser anónimas vulneraban los derechos de los implicados y llamó a presentar denuncias formalmente.

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Después creó una Subdivisión de Género, Diversidad e Inclusión, y actualizó su protocolo contra el acoso sexual. En ese documento ya viene estipulado que todos los que tengan parte en una denuncia firmarán un acuerdo de confidencialidad sobre ella, para que se quede como un procedimiento interno sin consecuencias legales, y especifica la protección al nombre de los agresores aun cuando sean encontrados culpables.

“El nombre de la persona contra quien se realiza la queja no se revelará por parte del Instituto, ni por ninguno de los miembros del comité institucional contra el acoso sexual o del comité investigador, incluyendo el caso de un dictamen desfavorable a esta persona y que resulte en la aplicación de consecuencias y sanciones”, señala.

A pregunta expresa de Animal Político sobre este tema, el Instituto respondió por escrito que su protocolo sigue en revisión y reiteró su postura sobre la confidencialidad:

“Conscientes de la necesidad de respetar los derechos humanos de víctimas y victimarios, la Política del ITAM en contra del acoso sexual establece la obligación de confidencialidad con respecto al procedimiento, para permitir a los Comités evaluar los casos con apego a la legalidad. Es decir, estamos comprometidos con proteger el derecho de las partes, por eso acatamos la normatividad en materia de protección de datos personales. Es importante destacar que la confidencialidad es sólo con respecto al procedimiento, y no afecta la libertad de expresión de las partes sobre su sentir y su pensar”, señaló.

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Solo un agresor de 38 denunciados recibió sanción

Mariana (seudónimo) creía haber dejado atrás lo que le pasó en sus primeros semestres como estudiante del ITAM. Pero a principios de año, cuando surgieron las denuncias, un amigo le comentó que estaban “inventando cosas” contra la escuela. Indignada, le relató todas las veces que sus profesores le hicieron comentarios sobre cómo iba vestida, insinuaciones y hasta cuando uno de ellos trató de besarla.

Entonces decidió tomarle la palabra a la universidad cuando recomendó presentar denuncias formales, y fue a presentar más de una.

La denuncia se debe poner por escrito y puede dejarse en buzones colocados para ello, pero siempre hay que ratificarla en persona. Cuando Mariana lo hizo, aunque el protocolo contra el acoso dice que se debe ofrecer a las quejosas atención psicológica, lo más que recibió fue un pañuelo de parte de una secretaria porque estaba llorando mientras escribía.

Después, por la contingencia causada por la pandemia de COVID-19, el proceso se atrasó mucho más de los dos meses que estipula el protocolo. Y sin embargo, más de una vez recibió mensajes recordándole que firmó un acuerdo de confidencialidad por el que no puede hacer público nada.

En conversaciones con otras mujeres de la comunidad ITAM y en redes sociales ha visto un clima de duda sobre si realmente vale la pena apostar a un proceso interno de investigación más que a una denuncia pública, sobre todo viendo los resultados: de acuerdo con el “Reporte sobre Género, Diversidad, Inclusión y Acoso Sexual. Primavera 2020”, presentado este mes por el propio ITAM, de 38 agresores denunciados entre enero y mayo de 2020, solo uno fue sancionado con baja definitiva.

La consecuencia más común ante las denuncias, en ocho casos, fue emitir “llamados de atención” para que no repitan las conductas por las que fueron denunciados. En otros cuatro casos se dio instrucción a los agresores —denominados en el documento “personas acusadas”— de redactar una carta a sus víctimas para expresarles una “sincera y genuina disculpa”.

En otros cuatro casos se emitió una amonestación y en tres se les instruyó que busquen ayuda psicológica. Solo en otros tres casos hubo una recomendación para no volver a contratar al profesor denunciado.

11 quejas seguían en trámite. Los acusados fueron estudiantes en 25 de ellas, profesores en 12 y una persona ajena a la comunidad ITAM.

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Viruela del mono: ¿todavía podemos detener el brote?

La Organización Mundial de la Salud dice que la viruela del mono se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?
13 de agosto, 2022
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La viruela del mono cogió al mundo por sorpresa. Durante mucho tiempo ha sido un elemento presente en partes de África central y occidental donde las personas viven cerca de los animales del bosque que transmiten el virus.

Pero ahora se ha vuelto global: se está extendiendo de formas que nunca antes se habían visto y en una escala sin precedentes.

Ha habido casi 27.000 casos confirmados de la enfermedad, principalmente en hombres que tienen sexo con otros hombres, en 88 países.

La Organización Mundial de la Salud dice que se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿se puede detener la viruela del mono? ¿O ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?

Hay tres cosas que debemos considerar:

• ¿Es el virus particularmente difícil de manejar?

• ¿Tenemos la capacidad de detenerlo?

• ¿Existe la voluntad de hacer frente a una enfermedad que afecta principalmente a hombres homosexuales y bisexuales?

El virus

No hay nada especial en la biología del virus de la viruela del mono. No es una fuerza imparable.

Probablemente la covid lo fue: se propaga tan fácilmente que posiblemente fue imposible contenerla incluso en los primeros días de la pandemia.

Pero la viruela del mono tiene más dificultades para pasar de una persona a otra. Necesita contacto físico cercano, como a través de la piel infectada, contacto cara a cara prolongado o superficies contaminadas como una sábana o una toalla.

Los dos virus simplemente están en ligas diferentes, y los brotes anteriores de viruela del mono simplemente se han esfumado.

Y ya hemos superado el desafío mucho mayor de vencer al primo mortal del virus, la viruela.

“La viruela del mono es más fácil ya que es menos transmisible que la viruela, por lo que estamos en una posición mucho mejor”, dice Jonathan Ball, virólogo de la Universidad de Nottingham.

Sin embargo, un problema es que algunas personas tienen síntomas leves o que pueden confundirse fácilmente con una enfermedad de transmisión sexual o varicela. Eso significa que puede transmitirse involuntariamente a otros.

En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

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En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche Dore Alley cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

Las herramientas

El virus se ha metido en un grupo de personas que tienen la cantidad suficiente de sexo o de contacto íntimo con el número suficiente de parejas para superar sus propias deficiencias y propagarse.

El virus no está clasificado como una infección de transmisión sexual. Pero un estudio del New England Journal of Medicine estima que el 95% de las infecciones de viruela del mono se adquirieron a través del sexo, particularmente el sexo entre hombres.

El sexo, obviamente, está lleno del contacto íntimo piel con piel que el virus usa para propagarse.

Eso deja dos opciones para contener la enfermedad: persuadir a las personas para que tengan menos sexo o reducir el riesgo de contraer la infección cuando se exponen.

Paul Hunter, profesor de la Universidad de East Anglia afirma que “la forma más fácil de prevenirlo es cerrar todas las redes sexuales altamente activas durante un par de meses hasta que desaparezca”, pero no cree que eso suceda nunca.

Algunas personas sí han ajustado su vida sexual en respuesta a las advertencias sobre la viruela del mono y las campañas se han dirigido a las personas con mayor riesgo.

Pero Hunter argumenta que la lección de las infecciones de transmisión sexual, desde la sífilis en la Edad Media hasta ahora, es que las personas siempre tienen relaciones sexuales y “la vacunación es prácticamente la única opción”.

Afortunadamente, la vacuna contra la viruela que se utilizó para erradicar ese virus tiene una eficacia de alrededor del 85% para prevenir la viruela del mono.

Hay suministros limitados, ya que se mantienen reservas en caso de que alguien convierta la viruela en un arma, pero no para hacer frente a un brote de viruela del mono sin precedentes.

Sin embargo, no todas las personas en riesgo necesitarían vacunarse para detener el brote. La “inmunidad colectiva” significa que una vez que se protege un umbral crítico de personas, el virus ya no puede propagarse. Esto será mucho más fácil de lograr con la viruela del mono que con otras enfermedades, incluida la covid.

Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido "el peor dolor de su vida".

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Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido “el peor dolor de su vida”.

La gente

Si bien cualquiera puede contraer la viruela del mono, son los homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres los que se ven afectados de manera desproporcionada en este brote.

Esto puede facilitar el control del virus ya que, en general, es un grupo que está más al tanto de la salud sexual. También permite que los recursos se dirijan a quienes los necesitan, como vacunar a los hombres que tienen sexo con hombres en lugar de a toda la población.

Sin embargo, el estigma, la discriminación y el abuso pueden hacer que las personas dejen de buscar ayuda, particularmente en países donde el sexo entre hombres es ilegal.

“Algunos países no cuentan con infraestructura y es posible que algunos no tengan la voluntad de realizar pruebas para detectar la viruela del mono, porque son los hombres los que tienen sexo con hombres”, dice Francois Balloux, profesor del University College de Londres.

Todavía hay desafíos en los países que apoyan los derechos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero). Incluso políticas como pedirles a las personas que se aíslen, con las que estamos tan familiarizados por covid, pueden tener consecuencias no deseadas.

“Eso equivale a salir del clóset, ya sea ante una esposa o padres , por lo que existe una fuerte presión para no decir quiénes fueron tus contactos”, explica Hunter.

La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

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La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Entonces, ¿se puede contener la viruela del mono?

Algunos países ya parecen estar superando el virus. Reino Unido dice que la cantidad de infecciones parece haberse estabilizado en alrededor de 35 por día. Pero los casos continúan aumentando en otros lugares, incluido Estados Unidos, que ha declarado la emergencia sanitaria.

Pero no será suficiente que solo los países ricos se hagan cargo del virus cuando ahora está en más de 80 países que no tienen un largo historial de la enfermedad.

“No está muy claro para mí si se controlará por completo, algunos países podrán lograrlo, otros quizás no”, afirma Balloux.

La líder técnica de la Organización Mundial de la Salud para la viruela del mono, Rosamund Lewis, dice que es “posible” poner fin al brote, pero advierte que “no tenemos una bola de cristal” y no está claro si la organización podrá “apoyar lo suficiente a los países y las comunidades, suficiente para detener este brote”.

Los países endémicos de África, donde la viruela del mono siempre está presente, continuarán lidiando con el virus mientras salta continuamente de los animales silvestres a las personas.

Los estudios han demostrado que el problema está empeorando desde que finalizó el programa de erradicación de la viruela, ya que pocas personas menores de 50 años habrán sido vacunadas.

Lo único que lo detendría es una campaña de vacunación masiva, “pero hay un gran debate en África sobre si eso es apropiado o necesario”, asevera Hunter.

Protesta que busca mayor acción contra la viruela del mono.

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¿Qué pasa si no lo contenemos?

La preocupación es que la viruela del mono podría convertirse en una presencia permanente en personas de todo el mundo y no solo en países con animales infectados.

Por el momento eso es en hombres que tienen sexo con hombres, pero cuanto más se prolongue el brote, más posibilidades tiene el virus de establecerse más ampliamente.

Ha habido casos aislados en niños y mujeres, pero estos no han desencadenado sus propios brotes en las aulas o los lugares de trabajo.

Sin embargo, los riesgos aumentan a medida que se le da tiempo al virus para infectar mejor a las personas. Hemos sido testigos de cómo evolucionó la covid y variantes como ómicron se volvieron mucho mejores para infectarnos.

“A menos que el virus cambie, personalmente dudo que se propague entre los niños o, en general, entre las personas que no tienen muchas parejas sexuales”, ilustra Balloux.

“Pero cuanto más larga sea la espera, mayor será el riesgo de que pueda cambiar”, dijo.

El otro problema es que la viruela del mono tiene la habilidad de infectar a una amplia gama de mamíferos, incluidas ardillas, ratas, lirones y monos en África.

Existe el peligro de que el virus pueda afianzarse en otros animales y comenzar a rebotar entre especies. El brote de viruela del mono de 2003 en EE.UU., que provocó 47 casos en seis estados, fue provocado por perros de las praderas como mascotas.

Abordar este brote de viruela símica es posible, pero cuanto más tiempo lo dejemos, más difícil se vuelve y mayor el riesgo.


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