Keilyn, guatemalteca de 16 años, desapareció de un albergue hace dos semanas
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Keilyn, guatemalteca de 16 años, desapareció de un albergue hace dos semanas

La última vez que la vieron fue el domingo 30 de agosto, al interior de la habitación que compartía con su madre y sus dos hermanas en un albergue de Cáritas en Gustavo A. Madero.
16 de septiembre, 2020
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Keilyn Giselle Pérez Nájera tiene 16 años, es originaria de Guatemala y lleva dos semanas desparecida. La última vez que la vieron fue el domingo, 30 de agosto, al interior de la habitación que compartía con su madre, Claudia Nájera, y sus dos hermanas, en un albergue de Cáritas en la alcaldía Gustavo A. Madero. Según relata la madre, se acostaron y, al despertar, la menor no estaba en el cuarto. “No sé nada de ella, tengo que encontrarla”, explica, en entrevista telefónica.

El recinto está vigilado con cámaras de seguridad. La mujer pudo revisarlas acompañada por policías pero en las cintas, que van desde las 22 de la noche del sábado 29 hasta la mañana del domingo 30 no se observa a la Keilyn en ningún momento. En todo este tiempo únicamente sale del recinto un vehículo, propiedad de un maestro de música que trabaja en Cáritas.

Entérate: DIF de Jalisco investiga albergue Cien Corazones por presunto maltrato a menores de edad

La familia de Nájera lleva huyendo nueve meses. Escaparon de Guatemala el 28 de enero. En principio, el objetivo era llegar a Estados Unidos, pero fueron privadas de su libertad por un pollero en Tapachula, Chiapas. Finalmente, fueron atrapadas por el Instituto Nacional de Migración (INM), que las derivó al albergue de Cafemin, también en la Gustavo A. Madero, como alternativa a la detención. Antes de llegar a la capital, la familia inició su trámite para ser reconocidas como refugiadas ante la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar).

Después de tres meses en Cafemin, los cuatro abandonaron el albergue después de obtener una tarjeta de residente por motivos humanitarios. No siguieron su camino hacia el norte, sino que acudieron al Programa Casa Refugiados, que las derivó al albergue de Cáritas. Allí llevaban dos semanas cuando Keilyn Giselle desapareció.

Dice Nájera que su hija nunca le dijo que tuviese intención de marcharse, que no habían discutido ni tenían problemas. Por eso, desde el primer día pide a las instituciones que colaboren con la búsqueda, pero no se siente acompañada y se queja de la lentitud de la respuesta.

La Casa del Migrante de Cáritas lleva funcionando apenas dos meses. Al interior hay cinco habitaciones para familias y otras para uso de personas que llegan de forma individual. Todas ellas se ubican en la primera planta. Desde la apertura, unos diez migrantes han sido recibidos en el espacio, según explica el sacerdote Oscar Arias Bravo, coordinador de Cáritas. El espacio, sin embargo, opera desde hace décadas: ofrece apoyo médico, psicológico y tiene también servicios religiosos.

Desde el momento en el que Keilyn desapareció, su madre se siente desamparada. Dice que se tardaron 9 días hasta que se puso en marcha la Alerta Ámber por la desaparición. En ese momento, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México abrió la carpeta de investigación 597-08-2020. Animal Político consultó con la fiscalía para conocer las líneas de investigación, pero al cierre de la edición no había recibido respuesta.

Nájera se queja de que se han perdido diez días en la búsqueda de su hija. Fue hasta el jueves 10 que policías de investigación y agentes del Ministerio Público acudieron al albergue de Cáritas para revisar e interrogar al personal. Un día después Nájera, acompañada de Ana Enamorado, hondureña cuyo hijo desapareció en 2010, pudieron ver los videos de las cámaras de seguridad y revisar el expediente. “Apenas hay unos oficios, pero no hay investigación”, dice Enamorado.

“No hay forma de que haya saltado”, dice la mujer. En su opinión, “alguien tuvo que abrir la puerta”. Sin embargo, en los videos no aparece la menor, que permanecía todo el tiempo al interior del albergue. Lo único que se observa en esas imágenes es un vehículo gris que pertenece al maestro de música que colabora con Cáritas. Arias Bravo, de Cáritas, asegura que la menor pudo haber saltado por alguna ventana y caminado por el techo. Eso tendrá que determinarlo la investigación. Lo importante ahora, lo más urgente, es que Keilyn sea localizada.

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Cómo crear un sistema de alerta de enfermedades infecciosas basado en el modelo para detectar hambrunas

Las pandemias no surgen de repente: comienza con el brote de una enfermedad infecciosa que se transforma en una epidemia local, que luego se propaga entre sus vecinos, y adquiere el potencial de convertirse en global. ¿Cómo detectar estos primeros signos?
5 de agosto, 2020
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“Para todos los desastres —ya sean hambrunas, terremotos o tsunamis— necesitamos recibir una alerta lo más temprano posible”. Y las pandemias no son la excepción.

Esta es la reflexión de Andrew Natsios, profesor de la Universidad de Texas A&M y director del Instituto Scowcroft de Asuntos Internacionales, en Estados Unidos, quien sostiene que del mismo modo que se puede predecir una crisis alimentaria analizando una serie de variables, también se puede estimar cuándo un brote de una enfermedad infecciosa tiene el potencial de salirse de control.

Crear un método de alerta temprana (que denomina Sistema de Advertencia Temprana de Pandemias, PEWES, por sus siglas en inglés) serviría para evitar que se produzca, asegura el profesor, quien también se encargó de administrar la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) entre 2001 y 2006.

“Una pandemia no surge de repente: comienza con un brote de una enfermedad que luego se transforma en una epidemia localizada, después se propaga a otros países y más tarde se convierte en una pandemia que puede tener el potencial de transformarse en global”, le explica a BBC Mundo.

¿Pero cómo funcionaría este sistema? ¿En que datos se basaría para hacer esta predicción? ¿Y no existen ya otros sistemas de alerta temprana de pandemias?

Entierros y multitudes en los hospitales

El sistema, explica el profesor, sería similar a la Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambrunas, (FEWES, por sus siglas en inglés), un modelo exitoso desarrollado por USAID tras la devastadora hambruna de 1985 en Etiopía que dejó cerca de un millón de muertos.

Cementerio en Brasil

Getty Images
La aparición de una gran cantidad de nuevas fosas es un elemento que indica qué algo fuera de lo normal está ocurriendo en un lugar determinado.

Desde su implementación, recalca Natsios, este programa “ha logrado predecir todas las hambrunas en los territorios bajo su responsabilidad en los últimos 40, 50 años”.

Este sistema utiliza imágenes satelitales para evaluar qué está ocurriendo en el terreno, datos sobre el comercio de granos y ganado, del clima, así como reportes de expertos en alimentos, científicos agrícolas y empresarios que ingresan información a la red cuando notan que algo no está bien.

Con esta información produce mapas de acceso gratuito de zonas con inseguridad alimentaria y análisis sobre los problemas que se están gestando en el mundo.

En el caso de una pandemia, informes de profesionales de la salud locales en distintas regiones del globo podrían contribuir con información relevante.

Paciente en China

Getty Images
Profesionales de la salud locales pueden aportar información clave que, en contexto, puede servir de indicador.

Imágenes satelitales permitirían obtener datos clave.

Fotos aéreas de entierros masivos, crematorios trabajando horas adicionales, imágenes que muestren un aumento en el tamaño de grupos que se congregan frente clínicas y hospitales son un material valioso.

No son necesariamente indicadores de un brote, pero sí denotan la presencia de un problema que amerita investigación, por ejemplo.

Agosto, no diciembre

Otra herramienta crucial es el monitoreo de lo que ocurre en internet y de los temas de los que está hablando la gente.

Natsios hace referencia a un estudio reciente de la Universidad de Harvard que combinó dos piezas de información que permitieron llegar a un conclusión interesante.

“Los investigadores observaron imágenes satelitales de aparcamientos, clínicas y hospitales en la zona de Wuhan, donde la pandemia se manifestó a gran escala en China, y notaron un gran aumento de gente en esos lugares en agosto del año pasado”, le dice Natsios a BBC Mundo.

El segundo dato provino de Facebook y Twitter, que reveló que, desde principios de agosto del año pasado, la gente había empezado a hacer preguntas sobre una nueva enfermedad, enumerando todos los síntomas típicos de la covid-19.

Redes sociales

Getty Images
Analizar los temas que la gente discute en las redes sociales puede darnos una pista de si algo está ocurriendo.

“Combinando estos dos datos, es muy probable que hayan descubierto que, de hecho, la pandemia no empezó en diciembre sino en agosto“, explica el profesor.

De haberlo sabido, “incluso si no hubiésemos podido enviar equipos de ayuda sanitaria (dado que China nunca hubiera permitido el ingreso de grupos de EE.UU., Europa o un contingente de la ONU) podríamos haber alertado a las autoridades chinas”.

Natsios no cree que en ese entonces el gobierno chino tuviera conocimiento de la situación: intuye que los funcionarios locales no quisieron enviar malas noticias a Pekín y por eso mantuvieron en secreto esta información.

Equipos de ayuda

No es que los datos que menciona Natsios por separados no existan, “uno puede obtenerlos comprándolos”, explica.

Pero la idea es aunarlos bajo una mismo techo, y ponerlos en un reporte a disposición del público, ONG y demás organismos e instituciones de forma gratuita.

Los equipos de ayuda son la otra pata del sistema de alerta.

La idea, le dice a BBC Mundo Natsios, es utilizar la estructura de los Equipos de Respuesta Frente a Emergencias de USAID para entrenar a profesionales en el terreno que puedan actuar frente a una pandemia y enviar equipos especiales de ayuda de EE.UU. a los países que lo permitan.

Gobiernos autoritarios

Un sistema de alerta temprana es particularmente útil para recabar datos de países con gobiernos autoritarios, poco dispuestos a revelar información, señala Natsios, aunque estos no son los únicos renuentes a presentar información sobre sí mismos poco halagadora.

Ayuda de USAID enviada a Honduras.

Getty Images
Enviar equipos de ayuda es algo que podría hacerse si se tiene conocimiento de que una enfermedad infecciosa se está escapando de control.

“En realidad a ningún gobierno le gusta dar noticias incómodas. Pero en una democracia, hay organizaciones civiles, profesionales, centros de estudio, congresos, parlamentos y medios de noticias independientes que pueden hacer preguntas”, afirma Natsios, mientras que las autocracias carecen de estas instancias de control.

Con un sistema de alerta temprana, se puede obtener información por otros medios con mucha antelación y hacer sonar la alarma para tomar medidas o presionar a algunos gobiernos a que las tomen.

Superposición

Dado el alcance global de este proyecto, es lógico preguntarse si no sería más indicado que cayera bajo la jurisdicción de un organismo internacional, como la ONU, o cualquier otra institución que no tenga una afiliación nacional.

Es más, la ONU ya cuenta con una Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos (GOARN).

¿Qué sentido tiene entonces diversificar recursos y esfuerzos para crear un sistema paralelo?

“No podemos poner todos los ‘huevos humanitarios’ en una canasta, porque a veces los sistemas fallan“, dice Natsios con vehemencia.

Paciente con covid-19

EPA
Saber lo más pronto posible que se avecina una pandemia puede servir para evitar que se produzca.

El problema de un sistema como el de la ONU, es que por la forma en que está organizado los directores ejecutivos tienen derecho a veto, dice el profesor, y menciona el ejemplo del brote de ébola detectado por GOAR en 2014 en África Occidental, del cual no se emitió una alerta porque el funcionario local estimó que esta perjudicaría a la economía regional.

“Y, a veces, también nuestro propio sistema puede fallar”, reconoce. “Por eso tenemos que tener una superposición, una multiplicidad de sistemas, en caso de que se produzcan fallas”.

“Aunar todo en un único sistema internacional sería una idea terrible”, concluye Natsios.

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