Mujeres comparten sus historias de dolor en 'Antigrita' en la CNDH
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Cuartoscuro

Mujeres comparten sus historias de dolor en 'Antigrita' en la toma de la CNDH

Este lunes mujeres narraron sus historias de violencia desde la sede de la CNDH en el centro de la capital.
Cuartoscuro
15 de septiembre, 2020
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“Para todas las madres, todas las víctimas, no es un grito de alegría, es un grito de desesperación”.

Estas palabras se escucharon el lunes desde el balcón de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en el Centro de la Ciudad de México.

El Grito de Independencia no significa nada para las víctimas y las madres de mujeres asesinadas y personas desaparecidas, por ello, un día antes, este 14 de septiembre, dieron una “antigrita”, atrincheradas en las oficinas que cumplen 10 días tomadas.

Acudieron más de 300 mujeres a un acto que mezcló alegría en consignas, presentaciones musicales que incluyeron a Vivir Quintana, y hasta comedia feministas, con el dolor de quienes contaron sus historias de violencia y frustración ante la falta de respuesta de las instituciones. La mayoría eran jóvenes, pero Yesenia Zamudio, madre de una joven asesinada y quien encabeza la toma, dejó muy en claro desde el balcón que eran solo invitadas, porque este acto era para las madres, las que recorren el país buscando justicia.

A las 5 de la tarde inició. A diferencia de los actos oficiales, empezó fuerte, con los testimonios de un colectivo de Padres y Familiares de Desaparecidos, Secuestrados y Asesinados de Guerrero, del que hay alrededor de 10 familias que llegaron el jueves pasado.

“En seis años, ni el estado de Guerrero ni la Federación me han dado respuestas de mi hijo. Esa indignación y esa rabia, ese coraje me han traído a unirme a este Frente”, dijo una mujer desde el balcón.

“Yo no vengo encapuchada, nada más con las medidas de seguridad, pero con mucho orgullo lo sería. Mi nombre es Ivonne Álvarez. Yo busco a mi hermano desde hace siete años, Juan Álvarez. Tengo que estar aquí, en manifestaciones, cerrando calles. Yo no tengo miedo, lo perdí desde hace muchos años. Tengo que ser fuerte para encontrar a mi hermano. Es la promesa que le hice a mi madre, ya muerta”, dijo otra.

“Yo me llamo Agustina. Vengo de Chilapa, no tenemos para comer, mi esposo fue asesinado”, habló una más con vestimenta indígena.

Las historias son de frustración. De Fiscalías que no encuentran a los desaparecidos, no detienen a agresores y no resuelven los casos, de oficinas de atención a víctimas y de derechos humanos que denuncian que solo mandan oficios. Y el mensaje común, que no hay nada que festejar a la patria.

También se contaron historias de violencia machista. Erika Martínez, madre de la niña de 10 años que fue abusada sexualmente hace tres y que intervino un cuadro de Francisco I. Madero que estaba dentro de la CNDH, mandó decir que su hija se siente representada por todas esas jóvenes que se cubren el rostro, pero como colectividad apoyan a la toma.

10 días de toma de instalaciones

Karla García también tomó el micrófono esta vez, aunque ella, sin pertenecer a ningún colectivo, decidió unirse y contar su historia.

Desde que se embarazó, su pareja empezó a decirle que el bebé seguro no era de él, y la violencia que ya había asomado desde que se fueron a vivir juntos, fue haciéndose más constante y más fuerte. Con el bebé de apenas un mes, él la agredió hasta llegar a morderla. Tiempo después, intentó asfixiarla. Ya separados, él tomó al bebé para llevárselo, ella se puso frente al coche para tratar de frenarlo, pero a él no le importó y aceleró… Karla ya acumula cinco demandas, incluida la de intento de feminicidio, pero él está libre y peleando por tener al niño.

Karla no quiere ser un número más de la estadística de 11 mujeres que son asesinadas al día en México. Su expareja declara no vivir en la Ciudad de México, pero ella se lo encuentra cuando va a los tribunales. Resuenan en su mente las historias de mujeres que han sido víctimas de feminicidio justo al salir de un juzgado donde llevan el proceso contra sus violentadores. Y tiene miedo de que eso le pase.

Él ya fue detenido una vez, pero lo liberaron y la carpeta de investigación se perdió. Ahora vive con una nueva pareja con la que también es violento, cuenta Karla, mientras está peleando por que el juzgado familiar no la obligue a entregarle al niño para un régimen de convivencias con el argumento de que el niño tiene derecho a ver a su padre, aunque este sea un potencial asesino.

Ella no pertenecía a ningún colectivo, pero cuando supo que familiares de víctimas de desaparición y de violencia de género tomaron las instalaciones de la CNDH, vino a sumarse, y desde hace más de una semana pasa los días que puede aquí, intercalados con ir a estar con su bebé.

Se le corta la voz cuando habla de lo que sobrevivió y de sus miedos, pero se le ilumina la cara al contar lo que ha encontrado en este espacio, Casa de Refugio Ni Una Menos, como la han denominado las ocupantes de la sede de la CNDH. Las madres más grandes hacen de comer para todas, otras hacen limpieza y recogen basura, por voluntad, sin necesidad de que alguien ordene. Dentro también trabajan en armar despensas con todas las donaciones que no dejan de llegar, para repartir entre muchas otras víctimas que se han acercado.

El frente Ni Una Menos las recibe con abogadas para asesorarlas con sus procesos, esos que se han estancado sin que las víctimas sepan a quién recurrir, y sobre todo, con la comprensión y el apoyo que solo saben darse quienes comparten el mismo dolor.

A Karla la historia que más la ha impresionado fue la de una mujer con la que se identificó: tiene una hija de cuatro años, pero hace dos meses, el papá secuestró. No ha podido verla porque en lugar de perseguirlo por sustracción de menores, las autoridades le dicen que no se preocupe, que finalmente él es su papá.

Uno de los mayores reclamos de las madres y activistas en estos días ha sido la falta de protección institucional a las niñas y niños, como víctimas directas y como huérfanos de feminicidios. Según Karla, hay unos 15 menores adentro, por lo que ya se está planeando una ludoteca para cuidar de los hijos de las mujeres que están ahí mientras buscan justicia.

Las que han llegado a buscar ayuda hasta las puertas de la Casa de Refugio son variadas. Venida desde Durango, Carmen Depraect llevaba un mes yendo a Palacio Nacional para pedir que tan solo le regresen una ayuda que tenía hace tres años, para traslados de sus nietos al Instituto Nacional de Pediatría y ella al de Ciencias Médicas y Nutrición por una fibrosis pulmonar. Quitarles eso, denuncia, es quitarles el derecho a la salud y violencia institucional.

“Yo las entiendo. El mismo gobierno provoca que una haga esto, porque no nos hacen caso. Aquí he visto que por lo menos viene gente”, comentó antes del acto, en el que también tomó el micrófono para contar su caso.

Rechazan respuesta de Rosario Piedra

El jueves pasado, después de la reunión que tuvieron las manifestantes con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, la titular de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, envió un comunicado de prensa diciendo que aceptaba el pliego petitorio entregado. Pero ellas reclamaron que haya sido un mensaje para el exterior sin que haya venido hasta la toma a darles esas respuestas y dialogar.

Este lunes contestaron con incredulidad a lo expresado por Piedra. Le dijeron que ya se le olvidó lo que es ser una víctima y luchar por justicia, y se ha convertido en una esquirola. Respecto al señalamiento de que ya se trabaja en recomendaciones sobre violencia de género desde junio, dijeron que en la reunión nadie fue capaz de explicar exactamente en qué consistía y qué medidas van a tomar.

Y sobre la promesa de garantizar un albergue para víctimas de violencia de género, respondieron que para eso tomaron la sede de la Comisión y que mejor les entregue ya el edificio en comodato.

“¿Cuándo va a venir usted a estar con nosotras? Porque ya no las vamos a or a buscar. Hable con la verdad, hable con la verdad como es su obligación. No nos está regalando nada, este espacio es nuestro, es de las víctimas, es de todas las personas que se han visto violentadas en sus derechos humanos. Se lo decimos desde aquí: no nos vamos a salir”, dijo una chica desde el balcón.

 

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Enmienda 25 o 'impeachment': ¿puede Trump ser destituido tras el violento asalto al Capitolio?

Demócratas del Comité Judicial de la Cámara de Representantes están pidiendo que se destituyan los poderes del presidente. Hay dos vías para hacerlo.
7 de enero, 2021
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Apenas faltan 13 días para que Donald Trump abandone oficialmente la Casa Blanca y arranque la legislatura del demócrata Joe Biden, cuya victoria electoral fue ratificada por el Congreso de Estados Unidos este jueves.

Pero tras el violento asalto al Capitolio por parte de seguidores de Trump, prolongado durante horas y que dejó cuatro muertos, los demócratas del Comité Judicial de la Cámara de Representantes están pidiendo que se destituyan los poderes del presidente.

Escribieron una carta al vicepresidente Mike Pence en la que le urgían a actuar y sacar a Trump de la presidencia, alegando que había cometido un acto de insurrección y “buscaba socavar” la democracia.

Para destituir al presidente de Estados Unidos hay dos mecanismos: el llamado juicio político –impeachment– o la enmienda número 25 de la Constitución, aseguran expertos.

Sin embargo, ambas vías pueden resultar difíciles e improbables de aplicar dado el poco margen de tiempo que le queda a Trump al mando.

“Creo que la mejor salida es que Trump renuncie, que los de su propio partido lo presionen para que renuncie. Él no lo hará, pero debería”, aseguró el politólogo de la Universidad de Harvard, Steven Levitsky, entrevistado por BBC Mundo.

El vicepresidente Mike Pence y la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi.

Getty Images
Tras los episodios violentos y el desalojo de los seguidores de Trump, el Congreso ratificó este jueves la victoria de Joe Biden en las pasadas elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

Tras los violentos acontecimientos del miércoles, Trump ha asegurado que la transición de poder se ejecutará de forma “ordenada”, pero que está en desacuerdo con el resultado de las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre, las que califica como fraudulentas a pesar de que el Departamento de Justicia estadounidense lo haya descartado.

Pero, ¿en qué consisten las dos vías principales por las que Trump puede ser destituido antes del 20 de enero?

Enmienda 25

Dicha enmienda recogida por la Constitución permite la transferencia de poder desde la presidencia a la vicepresidencia ya sea de forma temporal o permanente.

Convierte al vicepresidente en presidente si este se muestra incapaz de continuar con sus responsabilidades, por ejemplo, si sufre una enfermedad física o mental.

Asaltantes del Congreso.

Getty Images
El asalto al Capitolio y la intervención de las fuerzas de seguridad han dejado al menos cuatro muertos.

La sección número 4 de dicha permite al vicepresidente y la mayoría del gabinete declarar al mandatario incapaz de desarrollar su deber en el cargo.

Para ello necesitarían firmar y remitir una carta a los presidentes de la Cámara de Representantes y el Senado y declarar al presidente como no apto para gobernar o incapaz de desempeñar sus poderes y deberes.

De ser así, el vicepresidente Mike Pence asumiría automáticamente el poder hasta el próximo 20 de enero, cuando empezaría el mandato de Biden.

El presidente tiene la oportunidad de ofrecer una respuesta por escrito, y si impugna el hallazgo, entonces le corresponde al Congreso decidir. Cualquier voto en el Senado y la Cámara de Representantes que ordene la destitución del presidente requiere una mayoría de dos tercios.

Mientras se resuelve el caso, el vicepresidente actuaría como presidente.

Recientemente, cuando Trump fue diagnosticado con COVID-19 el pasado octubre, también hubo discusiones sobre invocar la enmienda 25 ante las preocupaciones de que pudiera estar demasiado enfermo para gobernar el país.

La enmienda 25 fue ratificada en 1967, cuatro años después del asesinato de John F. Kennedy, con el objetivo de resolver las disputas de sucesión presidencial en caso de incapacidad.

Funeral de John F. Kennedy.

Getty Images
La enmienda 25 fue ratificada en 1967, cuatro años después del asesinato de John F. Kennedy.

Por este motivo, varios presidentes han usado esta enmienda, específicamente la sección 3, porque les permite transferir temporalmente el poder a la vicepresidencia.

En 2002 y 2007, el presidente George W. Bush puso a su vicepresidente a cargo al ser sedado durante colonoscopias rutinarias.

El presidente Ronald Reagan hizo lo mismo en 1985, mientras estuvo ingresado en el hospital por una cirugía por cáncer.

Hasta la fecha, ningún presidente ha sido destituido del cargo usando la enmienda 25.

Juicio político o ‘impeachment’

El juicio político, también conocido como impeachment, tiene lugar en el Congreso de EU con el objetivo de llevar a cabo una posible destitución del presidente.

La Constitución estadounidense establece que el presidente “debe ser destituido de su cargo si es acusado de y condenado por traición, soborno, u otros crímenes o delitos graves”.

Es un proceso político, más que penal.

Seguidores de Trump alrededor del Capitolio.

Getty Images
Seguidores de Trump se congregaron e irrumpieron en el Capitolio de Estados Unidos este miércoles, reclamando fraude en las pasadas elecciones presidenciales.

Este proceso tiene lugar en dos etapas.

Tendría que ser iniciado por la Cámara de Representantes y solo necesita una mayoría simple para ser activado.

Luego, el juicio se celebra en el Senado, donde se necesitan dos tercios de los votos para destituir al presidente, y este hito nunca se ha alcanzado en la historia de Estados Unidos.

“Es un proceso bastante largo, a menos que lo hagamos al estilo peruano, de vacar al presidente de la noche a la mañana. Es poco probable que eso pase”, explicó Levitsky a BBC Mundo.

Donald Trump ya ha sido cometido a un proceso de impeachment una vez, y ningún presidente lo fue dos veces durante su mandato.

En diciembre de 2019, la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, aprobó dos artículos de impeachment tras acusar a Trump de abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Los demócratas acusaron a Trump de retener US$391 millones en ayuda a Ucrania para presionar y forzar que el país europeo investigara al actual presidente electo, Joe Biden, y a su hijo.

En febrero de 2020, el Senado, de mayoría republicana, votó a favor de absolver a Donald Trump en el juicio político por dicho escándalo.

Si el presidente Trump fuera destituido a través de un juicio político, el vicepresidente Pence se haría cargo de la Oficina Oval.


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