Quién era Julio Valdivia, el periodista asesinado en Veracruz
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Achivo Cuartoscuro

“A Julio lo amenazaron, pero siguió porque era un apasionado”: amigos del periodista asesinado en Veracruz

Según sus compañeros, Julio no tenía enemigos declarados, pero corría riesgos al cubrir la nota roja en una zona con presencia del crimen organizado.
Achivo Cuartoscuro
10 de septiembre, 2020
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Cuentan quienes conocen a Julio Valdivia que no era un periodista de carrera, pero sí un reportero de raza. De corazón. 

“Le gustaba cubrir la nota hasta en su día de descanso -explica un compañero que trabajó con él-. No importaba si había un incendio a media noche, o un asesinato a las seis de la mañana. Él siempre acudía rápido al lugar de los hechos en su moto”.

Y en esas estaba, trasladándose en su inseparable motocicleta azul a cubrir una nota, cuando alrededor de las 14.3 horas de ayer miércoles su cuerpo apareció decapitado en las vías del tren de la localidad de Motzorongo, a unos escasos 8 kilómetros de Tezonapa; localidad donde era corresponsal para el diario El Mundo de Córdoba, en la zona centro de Veracruz. 

En un principio, las primeras investigaciones apuntaban a un posible accidente. No sería el primero al que se lleva el ferrocarril La Bestia en un descuido, o por una negligencia al volante o arriba de una motocicleta. Pero los peritos criminalistas de la Fiscalía estatal pronto descartaron esa posibilidad, publicó El Mundo de Córdoba en una nota ayer noche. 

Lee: Asesinan en Veracruz al periodista Julio Valdivia

Más bien, por cómo estaba acomodado el cuerpo, los indicios apuntan a que se trató de fabricar un accidente. De hecho, hay evidencia de que primero el cuerpo fue decapitado, y luego arrastrado hasta las vías, donde a unos metros yacía la motocicleta sin un rasguño.  

“Quienes lo asesinaron trataron de hacerlo pasar por un accidente”, denunció en la nota el periódico veracruzano, que ya en 2015 vio como otro de sus periodistas, Armando Saldaña, fue asesinado en la misma zona.

“Un polvorín”

Otros reporteros entrevistados, quienes pidieron anonimato por motivos de seguridad, cuentan que Julio no tenía enemigos declarados. Aunque eso, desde luego, no es garantía en un estado como Veracruz, considerado a nivel mundial como uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo. 

Y menos garantía aún, si el reportero cubre balaceras, asesinatos, secuestros, desapariciones forzadas, y la nota roja en general, “el pan de cada día” en la zona limítrofe entre Tezonapa, Veracruz, y Acatlán de Pérez, Oaxaca, donde zetas, jaliscos nueva generación, huachicoleros, policías, y marinos, han convertido la zona “en un verdadero polvorín”. 

“Hay muchos grupos en pugna en toda la zona. Te puede caer una bala en cualquier momento y desde cualquier bando”, dice un periodista que conoce bien la región. 

“El trabajo del periodista en esa zona es muy rifado. Ahora mismo es la zona más conflictiva para reportear”, añade.

En un comunicado, la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) señaló ayer noche que Julio Valdivia no contaba con medidas especiales de protección, “debido a que hasta el momento de la agresión no había reportado a esta Comisión alguna situación o amenaza”. 

Aún así, exigió a la Fiscalía que incluya como línea de investigación del asesinato el trabajo periodístico del reportero, que publicaba notas sobre sucesos violentos en la región. En la noche, la Fiscalía confirmó en un comunicado que, en efecto, investigará el homicidio atendiendo el trabajo periodístico de Julio “como una de las posibles líneas a seguir”.

Lee: Sentencian a 50 años de cárcel al asesino de la periodista Miroslava Breach

Tanto El Mundo de Córdoba, como compañeros de Julio entrevistados, aseguraron a este medio que el periodista había sido víctima en varias ocasiones de amenazas por su labor. 

“Él me comentó que en un par de ocasiones lo levantaron para darle una ‘espantada’ por todo lo que publicaba, que era el tema policiaco”, explica otro reportero que conocía a Julio. “Pero siguió reporteando porque era un apasionado del periodismo”. 

Apenas un día antes de su asesinato, el martes 8 de septiembre, Julio publicó una nota sobre una balacera en Cosolapa, localidad oaxaqueña que está separada de Tezonapa, Veracruz, por una calle, y donde opera el Cártel Jalisco Nueva Generación. 

Aunque la firmó con el clásico ‘De la redacción’ para evitar represalias, en la zona los delincuentes conocen a la perfección los nombres de todos los reporteros y sus medios. Y por eso hay quienes piensan que esa nota pudo ser el detonante de que horas después apareciera decapitado. 

Pero saberlo a ciencia cierta es imposible. 

“Si me dices que lo mataron por publicar lo de esa balacera, te digo que podría ser. Pero también te digo que pudo ser por cualquier otra cosa. Pudo ser esa balacera, o la de hace unas semanas antes, o por el muertito de hace unos días. Responder eso es como buscar una aguja en un pajar, porque en toda la región hay un problema grave de inseguridad”, explica el mismo periodista. 

Otro reportero dice con una fría normalidad que, en realidad, recibir amenazas trabajando como periodista en esa región es algo habitual. Desde las clásicas advertencias tipo ‘si publicas tal cosa, te va a llevar la chingada’, hasta levantones exprés, secuestros, ‘calentaditas’, etcétera. Algunas agresiones se denuncian y otras no, por miedo, o porque ya se considera parte de la chamba. Gajes del oficio. 

“Las amenazas son diarias. Cualquier nota sobre una balacera, un enfrentamiento, o un ejecutado, es susceptible de que a un grupo no le guste, y te amenace porque piensa que ya estás apoyando al rival, y así. Es algo muy complicado de sortear”. 

Un apasionado

Sus compañeros lo describen como un periodista comprometido. Foto: El Mundo de Cordoba.

Julio Valdivia es el segundo periodista asesinado en Veracruz en lo que va de 2020, tras el homicidio en marzo pasado de María Elena Ferral, del Diario de Xalapa, quien fue asesinada a balazos en Papantla. Desde 2013, la organización civil Artículo 19 ha contabilizado, al menos, 13 periodistas asesinados en la entidad que, durante el mandato de Javier Duarte, vivió una de las épocas más letales para la prensa. 

Los compañeros de Julio Valdivia coincidieron en destacar su compromiso con la información, que mantuvo aun y cuando por la pandemia de Covid 19 enfrentó meses de dificultades económicas. 

“Cuando no reunía dinero suficiente, se iba a trabajar de albañil, o a vender tamales por la calle, porque decía tenía que sacar a sus hijos para adelante como sea. Era un luchador”, dice uno de sus colegas. 

“Julio murió malamente, en tierra caliente y con precariedad económica. Pero en vida fue un periodista enamorado de su trabajo, que le gustaba moverse y llegar con su moto antes que nadie a la nota. Lo recordaremos siempre como un apasionado de su oficio”, concluye otro compañero.

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'No podíamos ir ni sentados': cómo son los viajes de migrantes en camiones como el que volcó en México

Los migrantes emprenden rutas cada vez más peligrosas en su sueño por llegar a Estados Unidos. A menudo, soportando condiciones infrahumanas.
Getty Images
12 de diciembre, 2021
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La tragedia que esta semana se cobró la vida de más de 50 migrantes cuando volcó el camión en el que viajaban hacinados en el sur de México volvió a dejar al descubierto las condiciones cada vez más infrahumanas que soportan en sus intentos por llegar a Estados Unidos.

Aún conmocionado y con lesiones en el cuello por el golpe, Emerson Morales le relató a BBC Mundo cómo fue el viaje justo antes del accidente este jueves en Chiapas, del que logró sobrevivir junto a un centenar de personas.

“En el camión íbamos en filas. Yo estaba en la número 6, en el fondo. Éramos tantos que no podíamos ir ni sentados”, recuerda sobre el hacinamiento en el que viajaban más de 160 personas, la mayoría guatemaltecas.

El calor y humedad de esta región de México se multiplicaban entre la multitud en el interior del tráiler.

El gobierno reveló que los traficantes de migrantes le habían hecho ranuras en la parte alta del camión para que pudieran respirar.

“Pero esto pudo haber afectado su seguridad. Pudieron haber salido proyectados al ocurrir el siniestro“, declaró Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad Pública.

Fue tras solo hora y media de viaje en el camión que el conductor perdió el control por exceso de velocidad antes de llegar a la capital chiapaneca, Tuxtla Gutiérrez. Volcó y se chocó contra lo que algunos vecinos llaman “el puente de la muerte” por la cantidad de accidentes que se registran en esta pronunciada curva.

“Creo que éramos muchos. Éramos tantos que había que ir de pie, agarrados a donde podíamos, y creo que eso también causó el accidente. Como no se podían sentar, algunos se movieron, supongo que eso balanceó todo y volcó”, piensa Emerson.

Personas fallecidas en el accidente de Tuxtla.

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El accidente ocurrió en la localidad de Tluxtla Guerrero, en el sur de México.

Hacinados y sin poder sentarse

Alejandro Martínez, primer oficial de los bomberos de Tuxtla Gutiérrez, recuerda cómo durante el rescate tuvieron que retirar el amasijo de hierros que sobresalían de la caja del camión para tratar de salvar “a las personas que se seguían moviendo, atrapadas entre los muertos”.

“El remolque llevaba una caja completamente sellada, de lámina. Solo tenía esa mínima filtración de aire para que pudieran respirar con el mismo viento generado por la velocidad del camión”, le cuenta a BBC Mundo.

Cree que el peso que llevaba el vehículo también contribuyó a que se perdiera el control. Y que, antes del momento del impacto, ya las personas a bordo se venían aplastando y sufrieron lesiones. Fue en el choque contra el puente que muchos fallecieron al instante.

Reconoce que las secuelas psicológicas para los rescatistas están a la orden del día tras tener que asistir en sucesos tan dantescos como el de Chiapas. También para Eduardo Escobar, paramédico de Cruz Roja quien fue el primero de los servicios de emergencia en llegar al lugar.

Nunca había visto un incidente con tantos muertos. Me asombró ver tantas personas que gritaban y que pedían nuestro apoyo, mucha gente encima de otra en el tráiler… Es algo que no puedo decir con palabras”, cuenta.

A los heridos los clasifican por colores en función de su gravedad: verde, amarillo y rojo. El negro está reservado para los fallecidos.

“Lamentablemente, no pudimos hacer más por los fallecidos. Pero estamos satisfechos porque logramos salvar a mucha gente”, asegura a BBC Mundo.

""Estamos acostumbrados a los retenes. Suelen revisar el interior, desarman hasta partes por dentro… te preguntan si traes droga, todo eso"", Source: Orlando, Source description: Transportador, Image:

“Negocio multimillonario”

El uso de camiones para transportar grandes grupos de migrantes escondidos no es para nada nuevo.

Según comunicó este sábado el Instituto Nacional de Migración (INM) mexicano, en lo que va de año se identificaron a más de 35.000 migrantes en 446 “rescates masivos”, tal y como la entidad se suele referir a cuando intercepta a quienes viajan en grandes grupos por suelo mexicano.

“Se ha identificado que los traslados de manera habitual se llevan a cabo en vehículos no aptos para el transporte de pasajeros, por lo que al estar en condiciones de hacinamiento, carecer de alimentación, agua y ventilación, la integridad física de las personas se pone en riesgo”, se lee en el comunicado del INM.

Pero los grupos que son detenidos son mínimos en comparación de cuantos consiguen llegar a la frontera en lo que supone “un negocio millonario” no solo para los traficantes de migrantes sino también para autoridades implicadas, como denuncia la periodista Ángeles Mariscal, fundadora del portal Chiapas Paralelo.

“El pasar por los retenes en las carreteras se consigue gracias a autoridades corruptas. Cuando optan por el trayecto en la selva, quien recoge esa cuota es el Ejército. Es un negocio multimillonario de mucha corrupción entre todas las corporaciones, y eso hace que siga pasando”, asegura en entrevista con BBC Mundo.

Paso por retenes

Luis Rodríguez Burcio, comandante de la Guardia Nacional, negó tras la tragedia que el tráiler hubiera cruzado alguno de los puestos de migración en carretera.

Sin embargo, pocos kilómetros antes del lugar donde ocurrió el accidente, existe un retén de policía por el que tuvo que pasar el vehículo.

“Ese reten está ahí día y noche, de manera permanente. Usted me dirá cómo hicieron para pasar”, le dijo a BBC Mundo un taxista de Tuxtla Gutiérrez que pidió permanecer en el anonimato.

Mexico

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Hay varias personas que permanecen hospitalizadas debido a las heridas.

Muy cerca de ese retén, varios conductores de camiones descansaban este sábado de su trabajo frente a un pequeño restaurante en la carretera. Algunos vecinos aseguran que a veces se ve a algunos migrantes bajar de camiones estacionados en este punto.

Orlando es un joven que transporta cemento hasta Veracruz desde Comitán, el municipio fronterizo con Guatemala desde el que salió el camión accidentado el jueves en la mañana.

Sin embargo, asegura que jamás ha recibido una propuesta para llevar migrantes ni conoce a nadie que lo haya hecho. Ni mucho menos cuánto pueden ganar.

“Estamos acostumbrados a los retenes. Suelen revisar el interior, desarman hasta partes por dentro… te preguntan si traes droga, todo eso”, le cuenta a BBC Mundo.

“¡Esos retenes son para extorsionarte!”, interrumpe otro camionero que escucha la conversación.

Control de carteles

A estos pagos se suman las cuotas habituales que los migrantes pagan a los coyotes o polleros que les van guiando en las distintas etapas del viaje.

En esta región del sur de México hay una ruta de migrantes muy conocida que circula por la costa tras cruzar el río Suchiate, en la frontera con Guatemala. Quienes pasan por Tuxtla Gutiérrez, sin embargo, acceden a México por La Mesilla, una zona montañosa muy concurrida por el tráfico ilegal.

Desde allí, el grupo de migrantes del camión accidentado se trasladó hasta Comitán. Según Ángeles Mariscal, con amplio conocimiento de los flujos migratorios en Chiapas, este trayecto por el que pasaron se ha convertido en una de las zonas más calientes del estado.

""Nunca había visto un incidente con tantos muertos. Me asombró ver tantas personas que gritaban y que pedían nuestro apoyo, mucha gente encima de otra en el tráiler"", Source: Eduardo Escobar, Source description: Paramédico, Image:

“Era zona controlada por el cartel de Sinaloa y ahora le está disputando el Jalisco Nueva Generación. Por esta disputa que se detonó este año hay toques de queda y ‘narcobloqueos’ en esta zona”, afirma.

En la mañana del jueves, el tráiler comenzó su viaje desde Comitán. Su objetivo era llegar a Puebla y después seguir rumbo a la frontera con EE.UU. Al pasar cada región, en cada etapa, tienen que ir pagando a los distintos grupos delincuenciales que las controlan a través del traficante de personas.

“Ha habido asesinatos de migrantes porque el pollero que los traía no quiso pagar a los carteles de una zona”, recuerda Mariscal para describir la máxima vulnerabilidad de estas personas.

Más dinero y más riesgo

Algunos, los menos, se atreven a viajar por cuenta propia sin el apoyo de los traficantes, principalmente hondureños y salvadoreños que suelen conocer mejor la zona.

“Pero en este caso, la mayoría eran de zonas rurales de Guatemala que no conocen esta geografía y son más vulnerables al venir de zonas pobres o porque a veces no hablan bien español”, opina Mariscal.

Todos estos pagos durante la ruta hacen que los migrantes tengan que comprometerse a desembolsar cifras astronómicas que a veces ni siquiera tienen. Según Emerson Morales, uno de los sobrevivientes del accidente, el coste total por cruzar la frontera oscila entre US$10.300 y US$13.000.

"El remolque llevaba una caja completamente sellada. Solo tenía una mínima filtración de aire para que pudieran respirar con el mismo viento generado por la velocidad del camión"", Source: Alejandro Martínez, Source description: Bombero, Image:

Su motivo para no dudar en hipotecarse económicamente de por vida y arriesgarse a hacer un viaje tan peligroso es el de casi todos sus compatriotas: huir de la pobreza que acecha a sus comunidades en Centroamérica y tratar de encontrar trabajo en EE.UU. para mandar dinero a sus familias y darles una vida más digna.

Grupos humanitarios criticaron que la militarización fomentada por México para tratar de frenarles el paso por su territorio está llevando a los migrantes a buscar rutas aún más peligrosas que incrementan su vulnerabilidad y por las que tienen que pagar aún más dinero.

El gobierno mexicano no respondió ante esta posibilidad sino que se limitó a señalar la responsabilidad en el problema de los traficantes de personas. Por ello, anunció la creación de un grupo de acción junto a otros países latinoamericanos contra las redes que operan en el continente.


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