Salud fortalece al INSABI en 2021: le dan más para medicinas y personal
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Salud fortalece al INSABI, le darían en 2021 casi 1000% más para medicinas y personal de salud

La Secretaría de Salud tiene como prioridad, entre los programas que opera, garantizar la gratuidad en los tres niveles de atención, así como la creación de plazas y la capacitación para el personal de salud.
Cuartoscuro
9 de septiembre, 2020
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Para cumplir su promesa de que la atención y los medicamentos serán gratuitos en los tres niveles de atención que da la Secretaría de Salud, el gobierno federal busca fortalecer al Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI), que sustituyó al Seguro Popular. 

Tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud prometieron que desde finales de este año la atención y las medicinas serían gratuitos -incluso en el tercer nivel de atención, que abarca a los institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad, como el de Enfermedades Respiratorias, el de Nutrición, el Hospital Juárez de México o el Hospital General- y le han incrementado casi 10 veces el presupuesto al INSABI para dos programas clave ligados justo a la gratuidad. 

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El programa de Atención a la Salud y Medicamentos Gratuitos que opera el INSABI tiene en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2021, que se entregó ayer a la Cámara de Diputados, un incremento de 990%, en términos reales, con respecto a lo que se le aprobó en el presupuesto de 2020.

Si los diputados no le hacen alguna modificación cuando discutan y voten el presupuesto, este programa tendrá un monto de 74 mil 766 millones 713 mil 112 pesos, mientras que para este año, los diputados le aprobaron en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) apenas 6 mil 634 millones de pesos. 

Aunque después ese monto tuvo modificaciones y se elevó hasta 36 mil 965 millones 300 mil pesos. Si se considera esta cantidad, entonces el aumento que registra en el PEEF 2021 es de 96% a precios de 2021. 

Otro que tiene un incremento considerable -y que complementa al anterior, aunque este lo opera la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE)- es el de Atención a la Salud, que en este PPEF 2021 tiene un monto de 44 mil 779 millones 058 mil 663 pesos, mientras que en el PEF 2020, se le aprobó un total de 23 mil 294 millones 800 mil pesos, lo que representa un incremento de 86% en términos reales.

Sin embargo, este programa también tuvo modificaciones después de su aprobación para quedar en 11 mil 291 millones 300 mil pesos, lo que significa que de no tener cambios ni por lo diputados ni a lo largo del ejercicio, tendría un incremento de 284%. 

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Tanto en la exposición de motivos presentada por Hacienda respecto a las decisiones tomadas para armar el PPEF 2021, como en la explicación de la estrategia programática quedó asentado que la Secretaría de Salud tiene como prioridades la gratuidad en la prestación de los servicios y las medicinas; la creación de plazas y capacitación para personal de salud. 

El INSABI, dice el documento de la estrategia programática del proyecto de presupuesto, continuará con el financiamiento de las atenciones médicas incluidas en el listado de intervenciones de Gastos Catastróficos, buscando los medios para que, de forma gradual, se incluyan la totalidad de las intervenciones definidas por el Consejo de Salubridad General. 

Asimismo, se instrumentarán los medios para disminuir la transferencia de los recursos financieros y aumentar la entrega en especie, de los medicamentos a las unidades médicas acreditadas para la atención de este tipo de intervenciones. 

En tanto que el programa Atención a la Salud a cargo de CCINSHAE, y al que en  2021 se incorpora el INSABI, destinará financiamiento al primer y segundo nivel de atención médica, para contribuir a la prestación gratuita de servicios de salud a las personas sin seguridad social, además de los servicios de tercer nivel que ya atendía esta comisión.

Para fortalecer la detección de enfermedades crónicas en el primer nivel, refiere el documento de la estructura programática, se llevarán a cabo tamizajes para el diagnóstico de Diabetes Mellitus a la población de 20 años y más, sin seguridad social. De igual manera, se fortalece el primer nivel de atención, mediante la aplicación de biológicos o vacunas a niñas y niños menores de 5 años sin seguridad social. 

Más dinero para capacitar al personal de salud

Para cumplir con la otra prioridad del gobierno de tener más personal y mejor preparado, después de que las autoridades sanitarias se han quejado de que la pandemia encontró al país con un déficit de 200 mil recursos humanos en Salud y de que no hay suficientes especialistas (urgenciólogos, intensivistas, infectólogos) para atender a los afectados por la COVID-19, el proyecto de presupuesto para el próximo año muestra un incremento importante en este sentido. 

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El programa  Formación y capacitación de recursos humanos para la salud, a cargo de la CCINSHAE, pero en el que participa también el INSABI, tiene en el PPEF 2021 un monto de 5 mil 283 millones 957 mil 335 pesos, mientras que en el PEF 2020, se le aprobaron 4 mil 459 millones de pesos, una variación a la alza de 15%.

Aunque en realidad el incremento es mayor, si se hace la comparación entre el presupuesto modificado por Hacienda a este programa, que quedó en un mil 747 millones 400 mil pesos, lo que quiere decir que en el PPEF 2021, el aumento es de casi el triple. 

Este programa incluye, de acuerdo a lo explicado en la estrategia programática del presupuesto de Salud, la capacitación, educación continua y formación, para mejorar distintos aspectos del personal de salud en todos los niveles de atención, a través de cursos, talleres, diplomados, especialidades, maestrías y doctorados. 

Además, se fortalecerá la capacitación al personal de salud que labora en el primer nivel de atención (médicos(as) generales, enfermeras(os) generales, promotores(as) de la salud), así como la capacitación a médicos(as) especialistas, para garantizar que tengan las competencias necesarias para la atención de los padecimientos más frecuentes  en la población, en particular los relacionados con estilos de vida pocos saludables como la obesidad, diabetes y la hipertensión, así como otras enfermedades crónico degenerativas y oncológicas.

Otros con variaciones importantes respecto al presupuesto modificado

El Programa de Vacunación no tiene prácticamente incremento si se compara el presupuesto que le aprobaron los diputados en 2020 (2 mil 089 millones 300 mil pesos) con el monto que tiene en el PPEF 2021 (2 mil 153 millones 522 mil 906 pesos), pero en la comparación respecto a la cantidad que le dejó Hacienda en realidad (475 millones 100 mil pesos), entonces el incremento es de casi cuatro veces. 

Aunque ni en el documento de la estructura programática ni en el desglose de los montos por programa del PPEF se especifica si en esta cantidad está incluida la vacuna para COVID-19, cuando se tenga.

El programa de Vigilancia Epidemiológica es otro que tiene una variación importante a la alza, si se compara su presupuesto modificado en 2020 (204 millones 600 mil pesos) contra el del PPEF 2021(549 mil 778 millones 637 mil pesos); es decir 160% más en términos reales.

Mientras que el de Prevención y Control de Enfermedades, solo en lo que respecto a la Secretaría de Salud, sin considerar IMSS ni ISSSTE, pasaría de un presupuesto modificado en 2020 de 224 millones 200 mil pesos a 541 millones 578 mil 441 pesos, una variación en términos reales de 134%.

En este programa se tienen consideradas acciones específicas de prevención realizadas para el control de enfermedades, a través de la cobertura en el servicio diagnóstico y de referencia que realiza el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), a los Laboratoios Estatales de Salud Pública que no dispongan de los recursos necesarios. 

Aunque, en la estrategia programática de la Secretaria tampoco se hace referencia concreta a Covid en los dos anteriores programas. 

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‘Amnesia inmunológica’ causada por sarampión puede afectar protección contra coronavirus

Hace unos años se descubrió que el sarampión puede debilitar el sistema inmunológico, pero la evidencia más reciente sugiere que el problema es más grave de lo que se pensaba y que el virus "borra" la memoria del sistema inmune.
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21 de diciembre, 2021
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En la noche del 15 de noviembre de 2019, la pequeña isla de Upolu, en Samoa, en el océano Pacífico, entre Hawái y Nueva Zelanda, declaró el estado de emergencia.

Tres meses antes, un habitante local había desarrollado una erupción con manchas de color marrón rojizo después de volar desde Nueva Zelanda, donde había una epidemia de sarampión.

Para el 2 de octubre había otros siete casos de sarampión y, poco más de un mes después, el brote se había disparado, con 716 personas infectadas, de una población total de alrededor de 197.000.

Pero con el nuevo estado de emergencia, el país intensificó radicalmente sus esfuerzos para detener la propagación. Se impuso una cuarentena y los médicos fueron casa por casa administrando vacunas obligatorias a quienes no estaban inoculados contra el virus.

Finalmente, las infecciones disminuyeron y el estado de emergencia terminó el 28 de diciembre de 2019. En total, se infectaron 5.667 personas, incluido el 8% de la población menor de 15 años.

De ellos, 81 murieron, incluidos tres niños de una misma familia.

Sin embargo, aunque la epidemia había terminado, el virus no necesariamente se había llevado a su última víctima.

Porque el otro peligro del sarampión es lo que los científicos llaman “amnesia inmune”: un fenómeno misterioso que ha estado con nosotros durante milenios, aunque solo se descubrió en 2012.

Tras la infección con el virus del sarampión, el sistema inmunológico olvida abruptamente todos los patógenos que ha encontrado antes: cada resfriado, cada brote de gripe, cada exposición a bacterias o virus en el medio ambiente, cada vacunación.

La pérdida es casi total y permanente.

Una vez que la infección ha terminado, la evidencia actual sugiere que el cuerpo tiene que volver a aprender qué es bueno y qué es malo casi desde cero.

Representación 3D del virus del sarampión

Reuters
Tras infectarse con el virus del sarampión, el sistema inmunológico borra los recuerdos de otras enfermedades.

“En cierto modo, la infección del virus del sarampión básicamente resetea el sistema inmunológico, llevándolo nuevamente al modo default“, dice Mansour Haeryfar, profesor de inmunología en la Western University, en Canadá.

“Es como si nunca hubiera encontrado microbios en el pasado“.

¿Cómo ocurre esto? ¿Cuánto dura el efecto? ¿Y podría estar impulsando otras epidemias?

Un contagio maestro

El sarampión es un virus respiratorio antiguo, transmitido a través de aerosoles y gotitas, que, se cree, saltó del ganado a los humanos hace unos 2.500 años, posiblemente aprovechando las abarrotadas ciudades que estaban surgiendo en todo el mundo.

Durante milenios, el sarampión tuvo rienda suelta para plagar a los niños del mundo, especialmente en los primeros años de vida, infectando a casi todo el mundo antes de cumplir los 15 años.

Cuando los colonos europeos cruzaron el Atlántico por primera vez, se cree que el virus fue una de sus nuevas importaciones, junto con otras como la viruela y la fiebre tifoidea, que acabaron con el 90% de la población indígena de las América Latina y el Caribe en un siglo.

Los científicos han sabido durante décadas que, incluso después de recuperarse, los niños que han sido infectados con sarampión tienen muchas más probabilidades de enfermarse y morir por otras causas.

De hecho, un estudio de 1995 encontró que la vacunación contra el virus (que se introdujo en la década de 1960) reduce la probabilidad general de muerte entre un 30% y un 86% en los años posteriores.

Sin embargo, no estaba claro exactamente por qué el sarampión era un impulsor tan potente de enfermedades infantiles.

Luego, en 2002, un grupo de científicos japoneses descubrió que el receptor al que se une el virus del sarampión para ingresar al cuerpo no está en los pulmones, como cabría esperar de un virus respiratorio.

Está en células del sistema inmunológico.

Niños en un colegio en Reino Unidos en 1968

Alamy
Tras la introducción de la vacuna contra el sarampión a finales de la década de 1960, la enfermedad prácticamente había desaparecido.

“Realmente fue una gran sorpresa si lo comparas con lo que sabíamos hasta ese momento sobre cómo actúa el sarampión”, dice Rik de Swart, profesor asociado de Virosciencia en el Centro Médico de la Universidad Erasmus en Países Bajos.

Una década más tarde, un equipo internacional de investigadores, incluido Swart, decidió analizarlo más de cerca.

Marcaron el sarampión con una proteína verde fluorescente, infectaron monos macacos con el virus y rastrearon dónde terminaban las partículas virales verdes.

“ infecta muchas células de forma sistémica”, dice Swart. “Entonces, este virus causa una viremia, lo que significa que luego hay virus en la sangre; más concretamente, los glóbulos blancos se infectan y llevan el virus a todos los tejidos linfoides, que son los ganglios linfáticos, el bazo, el timo ”, dice.

Esto confirmó que el sarampión es una infección del sistema inmunológico, explica.

Una paradoja desconcertante

Un brote de sarampión en Países Bajos en 2013 brindó la oportunidad de comprobar esta teoría.

Comenzó entre una comunidad protestante ortodoxa, que se negó a vacunarse por motivos religiosos y, finalmente, infectó a 2.600 personas.

Años más tarde, los científicos investigaron muestras de sangre tomadas de pacientes y confirmaron que el sarampión había infectado un tipo específico de células inmunitarias conocidas como células T de memoria.

El equipo descubrió que el receptor del sarampión se une a estas células, cuya función es permanecer en el cuerpo durante décadas después de una infección, buscando en silencio a los patógenos específicos que fueron entrenados para rastrear.

Es decir que el sarampión infecta a las únicas células que pueden recordar los patógenos que el cuerpo ha encontrado antes.

Pero, paradójicamente, el único recuerdo inmune que no se borra es el de sarampión mismo.

Un niño con la cara llena de ronchas por una infección de sarampión

Science Photo Library
La infección de sarampión genera inmunidad de por vida contra ese virus, pero borra la inmunidad contra otros patógenos.

Por ello, las infecciones por sarampión generan una potente respuesta inmunitaria contra el virus, lo que lleva a una inmunidad de por vida en la gran mayoría de las personas.

Y, aunque nadie sabe todavía por qué, esto puede ser lo que causa la amnesia inmune en primer lugar.

La teoría es que las células inmunes específicas para el sarampión, que viajan por el cuerpo en busca de células de memoria infectadas, matan sistemáticamente a las células que pueden identificar otros virus.

Así, este virus nos lleva a destruir nuestra propia memoria inmunológica.

Eventualmente, el sarampión termina reemplazando todas sus células de memoria inmunológica normales por otras que pueden identificarlo, y a nada más.

Esto significa que solo eres inmune al sarampión, mientras que todos los demás patógenos quedan en el olvido.

Esta estrategia resulta sorprendente, especialmente desde la perspectiva del virus, ya que no podrá colarse en el cuerpo nuevamente sin ser reconocido.

(Desafortunadamente, no hay evidencia de que este restablecimiento inmunológico pueda ser beneficioso para aquellos que tienen un sistema inmunológico defectuoso, como las personas con trastornos autoinmunes.

Y, aunque lo fuera, Swart señala que los tratamientos basados en el sarampión solo funcionarían en aquellos que nunca contrajeron o fueron vacunados contra ese virus antes.)

“Otro virus que utiliza una estrategia similar es el VIH“, dice Swart. “Infecta las células del sistema inmunológico y, como consecuencia, lo descompone y lo hace menos competente. Pero la gran diferencia es que el VIH lo hace lenta pero persistentemente, de forma crónica, de modo que la descomposición continúa durante períodos de tiempo realmente largos”.

Paciente con VIH/sida en la República Democrática del Congo

Getty Images
El VIH, que causa el sida, también destruye el sistema inmunológico, pero de forma mucho más lenta y crónica.

De hecho, aunque el VIH daña el sistema inmunológico, la amnesia generada por el sarampión es única entre las infecciones humanas.

En otros animales, los virus como el moquillo canino en los perros y el morbilivirus de los delfines (DMV) en los delfines también inhiben el sistema inmunológico y podrían tener un mecanismo similar, dice Swart.

Tres años

Desde el descubrimiento de la amnesia inmune, las piezas han comenzado a encajar.

Una vez que el sistema inmunológico ha perdido sus células de memoria, tiene que volver a aprender minuciosamente todo lo que alguna vez supo.

Un estudio de población realizado en 2015 sugiere que este proceso de recuperación puede llevar hasta tres años, lo que, curiosamente, es el tiempo que tardan los bebés en adquirir inmunidad a los patógenos cotidianos en primer lugar.

“Los niños desarrollan muchos resfríos y enfermedades gastrointestinales y necesitan bastante tiempo para desarrollar su sistema inmunológico”, dice Swart. “Así que esto está en el mismo orden de magnitud en términos de duración”.

Mientras se recupera su sistema inmune, los niños corren el riesgo de infectarse con una amplia gama de patógenos que sus cuerpos alguna vez hubieran podido reconocer.

“Probablemente todas esas infecciones deban experimentarse nuevamente, para reparar realmente todo el daño”, dice Swart. “Y cada infección tiene otro riesgo de desarrollar una enfermedad”.

No es sorprendente, entonces, que el sarampión no solo aumente el riesgo de enfermedad, sino también de muerte.

De hecho, la mortalidad infantil por otros virus está estrechamente relacionada con la incidencia del sarampión.

El estudio de 2015 mostró que cuando aumenta la mortalidad infantil en Reino Unido, Estados Unidos o Dinamarca, esto generalmente se debe a que el sarampión se ha vuelto más prevalente.

Los hallazgos explican por qué vacunar a los niños contra el sarampión tiene el efecto secundario inesperado y beneficioso de reducir las muertes entre los niños, mucho más allá de las cifras de mortalidad relacionadas con el virus mismo.

Una niña es vacunada contra el sarampión en Samoa en 2019

Unicef
La vacunación contra el sarampión (aquí una imagen de la campaña que se realizó en Samoa en 2019) no solo protege contra esa enfermedad.

Todo esto significa que el sarampión puede tener un impacto profundo en la salud de una población, incluso años después de la desaparición de un brote.

La relación con el covid

Poco después de que las autoridades en Samoa lograron controlar la epidemia de sarampión llegó otro virus: el 27 de noviembre de 2020, el país registró su primer caso de covid-19.

Afortunadamente las islas lograron evitar que la pandemia es esparciera, gracias a un programa integral de vacunación y una nueva cuarentena.

Sin embargo, modelos matemáticos sugieren que, si se hubiera propagado, la población habría tenido un riesgo significativamente mayor como resultado del brote de sarampión.

Según estos cálculos, la amnesia inmune podría haber aumentado el número total de casos en un 8% y las muertes en más de un 2%.

En tanto, otra proyección encontró que los brotes de sarampión que ocurren después de recibir la vacuna contra el covid-19 podrían eliminar la inmunidad colectiva al coronavirus y provocar un resurgimiento de casos.

“Quizás contrajiste sarampión y pensaste, está bien, es irrelevante con respecto a mi protección contra covid-19”, dice Miguel Muñoz, profesor de estadística en la Universidad de Granada que dirigió el estudio.

“Pero si te contagias de sarampión, tu protección desaparecerá. Ya no estarás seguro”.

Todo esto hace que el sarampión sea decididamente menos atractivo de lo que ya era.

También plantea una pregunta importante: ¿las personas que han sido infectadas con el virus deben volver a vacunarse contra el covid?

Según Swart, actualmente esta no es una práctica estándar, aunque no sería una mala idea.

Mientras tanto, una cosa simple pero poderosa que las personas pueden hacer para proteger sus preciados recuerdos inmunes, recopilados minuciosamente durante décadas, es vacunarse contra el sarampión.

Si tomas en cuenta la inmunidad que se adquiere de forma natural, en realidad obtienes cientos de vacunas por el precio de una.


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