Trabajadores de limpieza en hospitales, 'héroes invisibles' ante la pandemia
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Alfredo Estrella / AFP

Trabajadores de limpieza en hospitales, 'héroes invisibles' ante la pandemia

Se juegan la vida en los hospitales mexicanos destinados a la pandemia, sin importarles que su esfuerzo suela pasar desapercibido.
Alfredo Estrella / AFP
Por Yussel GONZALEZ (AFP)
14 de septiembre, 2020
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Desinfectan áreas críticas, recogen material infeccioso, lavan miles de sábanas y batas. Los trabajadores de la limpieza se juegan la vida en los hospitales mexicanos destinados a la pandemia, sin importarles que su esfuerzo suela pasar desapercibido.

Aquí tres testimonios de estos empleados, a menudo con menores garantías laborales por estar subcontratados.

Sin miedo

Érika Ramírez, soldado de 23 años, es una de las encargadas de limpiar el área de terapia intensiva de un hospital militar del sur de Ciudad de México que atiende a pacientes de covid-19.

Su trabajo incluye además el manejo de residuos infecciosos como jeringas o gasas, y sanitizar lugares de la instalación. Por ello, pasa enfundada en un traje blanco similar al del personal médico.

“Somos importantes, somos un equipo, y si nosotros hacemos la limpieza bien y desinfectamos y sanitizamos las áreas, pues puede continuar todo esto a la perfección”, dice Ramírez a la AFP con un tono que refleja su formación militar.

Pese al alto riesgo de contagio, la joven soldado asegura desarrollar su labor sin miedo, aunque vivió con incertidumbre los inicios de la emergencia.

“Intriga lo desconocido, qué es lo que iba a pasar, pero miedo no, nos dieron muchas pláticas sobre esto”, relata.

La mujer admite que por las duras jornadas, de hasta 24 horas, se ha perdido los cumpleaños de sus hijas, pero considera que el momento actual es para servir.

“El hecho de que no estemos en una reunión familiar vale la pena porque hacemos una labor importante”.

(Photo by ALFREDO ESTRELLA / AFP)

“Hay que ayudar”

Con cubreboca, gafas, bata y guantes, Rodolfo Díaz, de 53 años, desinfecta y lava junto con otros dos compañeros las sábanas y batas que utilizan los enfermos del nuevo coronavirus en los hospitales capitalinos.

Limpian unas 10,000 prendas al día en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una de las principales entidades de salud del país.

“Ha subido mucho la demanda desde que tenemos la pandemia, (antes) era poca la ropa que nos llegaba con la marca de infección”, comenta Díaz, quien clasifica montones de mantas sucias.

Aunque reconocen que el temor es latente, todos en esta lavandería procuran hacer su labor de la manera más segura.

“Tratamos de protegernos día a día con todo el equipo para hacer el trabajo. Sí es preocupante, pero (…) nos gusta nuestro trabajo”, matiza.

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional aseguró en un informe reciente que los trabajadores de la limpieza en los hospitales mexicanos “son especialmente vulnerables” a infectarse.

Si bien no hay cifras del impacto en ese grupo laboral, el saldo trágico en el personal de salud no deja dudas: 1,320 muertos y casi 100,000 casos confirmados hasta fines de agosto, según el gobierno.

Díaz es consciente de que su esfuerzo suele pasar inadvertido, pero para él lo primordial es enviar la ropa limpia a los hospitales.

“Nosotros, como servidores públicos, como trabajadores de salud, estamos en la primera línea y hay que ayudar a la gente”.

“Más basura”

Desde que se desató la crisis sanitaria, Idalia Díaz, auxiliar de limpieza de 40 años, ha visto crecer la basura sin parar.

“Vienen más desechables, más cubrebocas, más batas”, dice la mujer, cuya labor es mantener impecables las instalaciones de lavado del IMSS. “Me pagan por hacer este trabajo y lo hago lo mejor que puedo”.

La epidemia sorprendió a México con un déficit de 240,000 médicos y enfermeros, según el gobierno, que tuvo que realizar una contratación masiva y adecuar los hospitales a marchas forzadas.

El país, de 128 millones de habitantes, es el cuarto más enlutado por el coronavirus con casi 71,000 fallecidos y 668,000 contagiados, aunque su tasa de mortalidad por 100,000 habitantes es la decimocuarta del mundo.

Díaz, quien aún no es empleada de base del instituto, sabe que su labor es vital para que sus compañeros puedan trabajar y enviar ropa limpia a los centros de salud que batallan con la enfermedad.

“Necesitamos un área limpia para trabajar, que no les estorbe a ellos, que puedan mover su carrito (de lavandería) y para dar buena vista al instituto”, dice

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El puente entre México y EU bajo el que duermen más de 10 mil migrantes

Miles de personas esperan en un campamento improvisado bajo el puente internacional que conecta a Ciudad Acuña (México) con Del Río (Texas) a que procesen sus solicitudes de asilo.
18 de septiembre, 2021
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El puente que conecta Del Río (Texas) con Ciudad Acuña (México) se ha convertido en un campamento improvisado con más de 10,000 personas que han cruzado masivamente la frontera con Estados Unidos.

Los migrantes duermen bajo el puente en penosas condiciones, tras haber cruzado las aguas heladas del río Bravo, a la espera de que las autoridades procesen sus solicitudes de asilo.

El campamento improvisado tiene pocos servicios básicos y algunos migrantes, que soportan temperaturas de hasta 37°C, están regresando a México a por suministros.

Los migrantes son en su mayoría haitianos, pero también hay algunos cubanos, venezolanos y nicaragüenses, dicen los informes de las autoridades.

Muchos de ellos forman parte de una ola más grande de migrantes que se dirigen al norte, gran parte de los cuales llegaron a Brasil y otras partes de Sudamérica tras el terremoto de 2010, informa el Washington Post.

Migrantes que buscan asilo en EE. UU. Se bañan en el río Grande cerca del Puente Internacional entre México y EE. UU., Donde esperan ser procesados, en Del Rio, Texas, el 16 de septiembre de 2021.

Reuters
Migrantes que buscan asilo en EE.UU. se bañan en el río Bravo (río Grande), en la frontera con México.

“Un caos”

Según dijo a Reuters el alcalde de Del Rio, Bruno Lozano, más de 10,500 migrantes se encontraban bajo el Puente Internacional de Del Rio el jueves por la noche.

Ramsés Colón, un solicitante de asilo afrocubano de 41 años que trabajó en Perú para ahorrar dinero para el viaje, dijo que el campamento de Del Río es un “caos”.

“Te quedas ahí entre miles con tu boleto, esperando tu turno”, le dijo al Washington Post. Se refiere a los boletos con números que las autoridades entregan a los migrantes mientras esperan a ser procesados.

“Parada temporal”

La Patrulla Fronteriza dijo en un comunicado que estaba aumentando la dotación de personal en Del Río para facilitar un “proceso seguro, humano y ordenado”.

MAPA

BBC

“Para prevenir lesiones por enfermedades relacionadas con el calor, el área con sombra debajo del Puente Internacional Del Río está sirviendo como un sitio de parada temporal mientras los migrantes esperan ser a llevados bajo la custodia de la USBP (Patrulla Fronteriza de Estados Unidos)”, agregó.

Se les proporcionó agua potable, toallas y baños portátiles, agrega el comunicado.

Afluencia récord

Desde que asumió la presidencia en enero, Joe Biden, quien prometió reformar la inmigración estadounidense, ha creado un grupo de trabajo para reunificar a los niños migrantes con sus familias, ha detenido la construcción del muro fronterizo de Donald Trump y ha pedido revisiones de los programas de inmigración legal cancelados por su predecesor.

Pero también está experimentando una afluencia récord de migrantes en la frontera sur de Estados Unidos, incluidos cientos de niños no acompañados, que están detenidos en centros estadounidenses.

Migrantes que buscan asilo en EE. UU. descansan cerca del Puente Internacional entre México y EE.UU. mientras esperan ser procesados, en Del Rio, Texas, el 16 de septiembre de 2021.

Reuters
Los migrantes deben esperar su turno para que su solicitud de asilo sea procesada.

La llegada de migrantes ha crecido significativamente en las últimas semanas.

El mes pasado, las autoridades estadounidenses arrestaron a más de 195.000 migrantes en la frontera con México, de acuerdo con datos del gobierno publicados el miércoles.

Y en julio el número de personas detenidas en la frontera superó los 200.000 por primera vez en 21 años, según muestran las cifras de las autoridades.


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