‘1982’, un documental del impacto mediático en la Guerra de las Malvinas
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‘1982’, un documental sobre el impacto de la propaganda mediática durante la Guerra de las Malvinas

1982 forma parte de la 15° edición del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México DocsMx -del 8 al 25 de octubre en su versión en línea-, pero también será proyectado este viernes en la Casa del Cine México, con una función gratuita a las 19:45 horas.
16 de octubre, 2020
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Son ya 38 años de la rendición de Argentina en la Guerra de las Malvinas, donde se enfrentó con las fuerzas militares de la Gran Bretaña. Sobre este hecho el director argentino Lucas Gallo recopiló material de archivo del Canal 7 de Buenos Aires, espacio de televisión pública nacional que fue actor principal en la generación de propaganda a favor del conflicto bélico.

Así forjó el documental titulado 1982, que forma parte de la 15° edición del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México DocsMx -del 8 al 25 de octubre en su versión en línea-; pudo verse el jueves en la Cineteca Nacional pero también será proyectado este 16 de octubre en la Casa del Cine México, con una función gratuita a las 19:45 horas.

1982 incluye entrevistas a jóvenes soldados, voluntarios, futbolistas como Diego Armando Maradona. Además de misas y discursos del presidente Galtieri, alentando a la ciudadanía en la defensa de la soberanía y nacionalismo argentino.

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“Creo que junté en la película muchas cosas que me interesan mucho como la construcción de los relatos y saber cómo se construyen los estados y las soberanías. Aquí se juntó todo con los medios de comunicación. Yo no quería analizar la guerra, sino cómo trabajan los medios y me parece que es algo que se resignifica con lo que sucede ahora”, explica Lucas Gallo desde Argentina en entrevista para Animal Político.

“Parecía un partido de futbol”

Para Argentina, la Guerra de las Malvinas, hasta ahora, es el único conflicto bélico contemporáneo al que se enfrentaron, tema que también fue parte del interés del director y que no se compara a la lucha de independencia que esta nación enfrentó, años atrás, como el resto de los países colonizados en América Latina.

“En esta guerra hay una cosa tan irreverente que tiene la Argentina como pelear una guerra contra Gran Bretaña, ¡es un delirio! —cuenta exaltado y continúa—, se han peleado todas las guerras que existieron pero, justamente, como era una dictadura de derecha, tenía que mostrar esos enfoques militares”, señala.

En ese sentido, cuando Argentina pierde no hubo más análisis del tema, a pesar del trabajo mediático que la televisión pública hizo al resaltar el sentido nacionalista y patriota de ese país, como se muestra en el documental.

“Eso a mí me faltaba en ver, cómo la gente apoyó y siento que, al ser la única guerra, para Argentina parecía un partido de fútbol. Era ver a la gente cantando como si fuera un partido y no es un partido de fútbol. No somos tan conscientes de la tragedia que es una guerra donde muere mucha gente”, describe.

En el material de archivo que Gallo recuperó del canal televisivo, es frecuente ver a las multitudes, personas de diferentes edades, juntas cantando el himno nacional argentino y enalteciendo el discurso militar de Galtieri, cuando en 1982 se llevó a cabo la Copa Mundial de Fútbol en España.

El reto de hacer ‘1982’

El documental 1982, que se construyó con 300 horas de material televisivo, llevó una serie de etapas para determinar el guión y las escenas que narran lo sucedido en la Guerra de las Malvinas, desde el material de archivo de la cobertura de 24 horas que hizo Canal 7.

Lucas Gallo cuenta que, al principio, mucho material lo encontró disponible en internet, cosa que le pareció interesante para reciclar imágenes ya que, a veces, se filman tantas cosas que le parece bueno resignificar esas escenas.

Al descargar el material lo trabajó en alta calidad. También acudió al Canal 7, donde logró ver todos los programas que se transmitieron, sin embargo hubo piezas que tuvo que comprar después de que no se concretó una coproducción con ellos.

Otro de los espacios a los que acudió fue el Archivo General de la Nación en Argentina donde tuvo la oportunidad de ver mucho más material. Fueron varias horas de trabajo.

“Fue un proceso largo y complejo pero también sensible. Quizá por eso, el canal 7 no quiso coproducir por ser un tema tan sensible. Es también un poco tragicómico, te reís porque hay cosas que parecen una locura. Parece que lo guionaron en ese momento pero era la realidad”, explica.

Lucas habló con Animal Político sobre lo complejo que fue el realizar el armado y las pruebas en la construcción del documental, al minimizar cada vez más las escenas a seleccionar, razón por la que decidió no usar una voz en off que explique lo sucedido durante la hora y media que dura el filme.

“Yo no quise poner una voz en off que hablara de lo que le sucedió al pueblo argentino desde la propaganda, yo prefiero que la gente vea cómo funciona la propaganda y que te genere algo y tú lo puedas pensar”, añade.

Otro de los retos que enfrentó la producción del documental fue contar con el material de las manifestaciones que ocurrieron contra el Estado al final de la Guerra de las Malvinas, puesto que la televisora de Canal 7 no contó con ese material, por lo que recurrió a escenas de medios de comunicación en inglés para contextualizar el conflicto.

“Por eso, el documental cuenta con material inglés porque no encontré en los medios las manifestaciones en contra del gobierno militar cuando se pierde la guerra. Hubo silencio total porque los medios de comunicación eran oficiales y militares, entonces, al ser una dictadura militar solo encontré medios de comunicación inglés”.

En ese año, la Primera Ministra de Gran Bretaña Margaret Tatcher habló de la unión del pueblo inglés, lo que deja ver que los conflictos, según Lucas, sirven  para mantener la soberanía y patria de un país o distinguir entre la nación amiga o enemiga, como sucedió con esta guerra donde los ingleses no bombardearon Buenos Aires pero Argentina sí invadió las Islas Malvinas, con gente británica que lleva 150 años viviendo ahí.

“Había pequeñas cosas que también me gustaron como el vestuario y la forma en que hablaban los argentinos en ese tiempo. Sin embargo, traté de ser muy respetuoso porque hubo víctimas, soldados que murieron. En ese caso trato de no faltar al respeto a nadie por los chicos que murieron, y no está bueno”.

La necesidad de descolonizar América Latina

Pareciera que en América Latina el tema de la colonización aún pesa en las naciones que fueron conquistadas por las potencias europeas, y esto también es parte del documental que Lucas Gallo presenta durante el mes de octubre en México desde la plataforma de DocsMx y Cineteca Nacional.

“Me interesaba esto en la película donde podemos estar todos en contra del colonialismo pero a mí me parece interesante que, en este caso, lo llevó a cabo una dictadura militar con terrorismo de Estado y de derecha. Creo que es provocador”, añade.

El documental aún no se presenta en Argentina. Lucas solo ha podido mostrar 1982 a un grupo reducido de amigos que, al ser de izquierda, llegaron a comentarle que ellos sí querían ganar la guerra. Para él, este fue otro punto de reflexión a la Historia argentina.

“ saca lo peor de vos, porque al final creo que hay muchos grises, y siempre te polarizan, en si estás a favor mío o en contra mío; y en este caso es rarísimo que defiendan una dictadura que fue un desastre, con terrorismo de Estado, desaparecidos, torturas, solo porque está en contra del colonialismo. Eso es muy raro”.

En espera del estreno en Argentina, Lucas Gallo señala que no tiene idea de lo que sucederá cuando el pueblo argentino vea este lado de la Historia, “estoy nervioso y con ganas de que lo vean porque no tengo idea de lo que pueda pasar. Espero que les parezca interesante y que les ayude a pensar un poco en el pasado y en el presente”.

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Quiénes fueron las 6 mujeres que ayudaron y acompañaron a Cristóbal Colón a lo largo de su vida

Cristóbal Colón es uno de los hombres más conocidos de la historia, sin embargo se hace poco hincapié en las mujeres que influyeron su vida en lo personal y profesional.
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12 de octubre, 2020
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Retrato de Cristóbal Colón de José Roldan. Monasterio de La Rábida, España.

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Cristóbal Colón fue uno de los hombres más importantes de la historia, pero ¿qué mujeres influyeron en su vida?

A 528 años de la llegada de los españoles a América, aún existen controversias, dudas y misterios sobre el gran protagonista de esta historia: Cristóbal Colón.

Desde la larga polémica sobre el lugar de su nacimiento -aunque muchos historiadores sostienen que Colón era genovés- hasta dónde están realmente enterrados sus restos: si en España o en República Dominicana.

Sin embargo, algunas cosas parecen estar claras: Cristóbal Colón era un gran navegante, hizo cuatro viajes a América y tuvo dos hijos: Diego y Hernando.

Pero ¿quiénes fueron las madres de esos hijos?; ¿qué se sabe de las mujeres que rodearon la vida de esta figura clave de la historia tanto en el ámbito personal como en el profesional?

Se trata de un aspecto poco resaltado por los historiadores y que no escapa a contradicciones. Pero aquí resumimos lo que se conoce de sus relaciones con seis mujeres.

1. Felipa Moniz

Cristóbal Colón conoce a Felipa Moniz, también conocida como Filipa Moniz de Perestrello, en Portugal en 1476.

Representación teatral histórica en Portugal de Felipa Moniz, esposa de Cristóbal Colón. 1960

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Felipa Moniz fue su primera mujer y con la única que se casó. (Representación teatral)

Felipa era hija de Isabel Moniz, que fue dama de la duquesa de Viseu, y de Bartolomé de Perestrello, capitán donatario, una especie de gobernador, de la isla Porto Santo, un archipiélago de Madeira, frente a las costas de África.

Se cree que Felipa no conoció a su padre ya que nació en 1457, el mismo año que Bartolomé de Perestrello muere. Él deja a su esposa con tres hijos: Bartolomé II, Briolanja (o Violante) y la pequeña Felipa.

No está claro cómo Cristóbal y Felipa se conocen, pero las crónicas hablan de que se encontraron varias veces en las misas del monasterio Dos Santos en Lisboa.

Lo concreto es que se hicieron los acuerdos para arreglar la boda en 1477 entre Felipa, de 19 años, con el comerciante y el navegante genovés, de 25, que según parece no era un desconocido para la sociedad lisboeta de la época, según señala Montserrat León Guerrero, historiadora de la Universidad de Valladolid en su ensayo “Mujeres que ayudaron al plan descubridor de Colón”.

Ella era de una familia bien, no de una familia noble. Su estatus era más social que de dinero. Pero definitivamente no era una persona noble como nos la han querido presentar”, asegura por su parte Consuelo Varela, profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España.

Isla Porto Santo, Madeira, Portugal.

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Cristóbal Colón vivió en la isla Porto Santo, en Portugal. Allí se cree que nació su hijo Diego.

“Las distancias sociales no eran tan grandes como son ahora. Es curioso que Colón hubiera tenido entrevistas con los reyes, hoy en día es casi imposible tener una entrevista con los reyes, hay que mover Roma con Santiago”, compara la historiadora española experta en temas americanos y en Colón.

Tras la boda, ambos partieron hacia Porto Santo, y allí es donde habría nacido Diego, el único hijo de la pareja, entre finales de 1478 o principios del 1479.

Pero qué pasó después en el matrimonio no está claro.

“Colón se casó con Felipa y todo parece indicar que luego la abandonó”, describe Varela.

Ilustración de Cristóbal Colón con su hijo Diego y un monje. 2 de enero de 1754

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Colón se llevó a su hijo Diego al reino de Castilla antes de partir hacia América.

Lo cierto es que no se sabe lo que sucedió con ella. Una teoría es que Colón quedó viudo siendo Diego muy pequeño.

También se especula con que Felipa podría haberse recluido en un convento ya que hace unos años en Portugal apareció una firma de una monja que se llamaba igual y los historiadores portugueses piensan que se puede tratar de la misma persona.

“Yo creo que Colón decide irse con su hijo a España y abandonarla porque tenía problemas en Portugal. Pero no tenemos certezas”, añade Varela.

https://www.youtube.com/watch?v=d1kdOny_ufM

2. Isabel Moniz (la suegra)

Según el libro “Historia del Almirante”, la obra biográfica sobre la vida y viajes de Cristóbal Colón, escrita por su hijo menor, Hernando, entre 1537 y 1539, Isabel Moniz, madre de Felipa y suegra de Colón, fue otra mujer clave para el genovés.

No porque haya tenido un amorío con la suegra, sino porque le habría dado material perteneciente a su difunto marido sobre rutas secretas de navegación.

“Le dio las escrituras y cartas de marear que habían quedado de su marido, con lo cual el Almirante se acaloró más, y se informó de otros viajes y navegaciones que hacían entonces los portugueses a la Mina y por la costa de Guinea (…) Y estando en Portugal empezó a conjeturar que del mismo modo que los portugueses navegaban tan lejos del Mediodía, igualmente podría navegarse la vuelta de Occidente, y hallar tierra en aquel viaje”, señala Hernando Colón.

Ilustración de mediados del siglo XVII con Colón con cartas de navegación y mapas. Theodorus Galle

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Colón era un apasionado del conocimiento, dicen los historiadores.

Si esta historia ofrecida por el hijo de Colón es veraz, la génesis del descubrimiento de América se encontraría en la información cuidadosamente guardada por la suegra del Almirante y traspasada posteriormente a las manos de su yerno y futuro descubridor oficial de América, analiza Juan Maura, investigador y profesor de la Universidad de Vermont, en el sitio web de la Real Academia de la Historia de España.

Pero también hay dudas sobre la veracidad de esta historia.

“Es muy difícil que su suegra tuviera una documentación secreta. Creo que esto entra en todo lo novelesco de Colón para engrandecer su figura un poco después”, dice Varela a BBC Mundo.

Al parecer no había razón para que el padre de Felipa tuviera tal documentación secreta en el cargo que ocupaba antes de morir.

Lo cierto es que “Colón se acerca a las personas que le pueden facilitar mapas, libros, la posibilidad de desarrollar una teoría… se empeña en viajar al norte de Europa, en codearse con los canónicos de la catedral y con los que hacen cartas náuticas”, enumera Varela.

3. Briolanja Moniz (la cuñada)

Cristóbal Colón presenta al rey portugués João II la idea de navegar una ruta hacia Asia atravesando el Atlántico hacia el oeste. Pero no tiene éxito.

Ilustración de Cristóbal Colón con su hijo Diego.

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“Colón era un padre maravilloso que se ocupaba de sus hijos”, dice la historiadora Consuelo Varela.

Entonces, abandona Portugal y se dirige en 1485 a tierras castellanas con su hijo Diego.

El genovés decide probar suerte con su idea en el reino de Castilla y llega a Huelva, suroeste de España, para visitar el monasterio de La Rábida, de la orden de los monjes franciscanos que tenía mucha relación con Marruecos y se ocupaban de cuidar a los marineros.

Pero no era el único propósito. En Huelva también vivía Briolanja Moniz, su cuñada, la hermana de Felipa.

Así, diferentes historiadores indican que Briolanja se transforma en otra mujer clave para Colón ya que habría ejercido la función de madre de Diego mientras Colón efectúa la primera expedición al “nuevo mundo”.

Retrato de Diego Colón.

Dominio Público
Diego fue el primogénito de Cristóbal Colón.

4. Beatriz Enríquez de Arana

En plenas negociaciones de Colón con la corte del reino de Castilla para “vender” su idea del viaje por el Atlántico, el genovés hace una parada en Córdoba en 1487.

Allí conoce a Diego de Arana, un marino que más tarde acompaña a Colón en su primer viaje de descubrimiento de América.

Diego le presenta a su prima, Beatriz Enríquez de Arana, una joven de unos 20 años y de origen humilde con quien Colón congenia muy bien y tiene un hijo en 1488: Hernando. Pero nunca llegan a casarse y al poco tiempo la abandona.

La Mezquita de Córdoba, España

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Cristóbal Colón conoció a Beatriz Enríquez de Arana, madre de su hijo Hernando, en Córdoba, España.

“Él la abandona porque Colón utilizaba a la gente y luego los abandonaba cuando ya no le servían. Era terrible. Lo mismo pasa con las distintas órdenes religiosas en las que se fue acercando”, analiza Varela.

Más tarde, en su testamento, Colón ordena a su hijo Diego que se le entregue una pensión vitalicia a Beatriz.

“Digo y mando a Diego mi hijo o a quien heredare (…) que haya encomendada a Beatriz Enríquez, madre de don Fernando (o Hernando), mi hijo, que la provea que pueda vivir honestamente, como persona a quien yo soy en tanto cargo. Y esto se haga por mi descargo de la conciencia, porque esto pesa mucho para mi ánima. La razón de ello no es lícito de escribir aquí”, dice el testamento de 1506.

Existen contradicciones entre los historiadores por el cuidado de los hijos de Colón mientras realiza el primer viaje.

Hay quienes dicen que el navegante deja sus dos hijos al cuidado de Beatriz y otros que en realidad fue su cuñada Briolanja la que ofició de madre en varios tramos de la vida de Diego y Hernando.

Hernando Colón

Dominio público
Hernando Colón fue el segundo hijo de Colón, aunque ilegítimo.

“A su regreso en 1493 el ya Almirante, camino de Barcelona para informar a las Reyes Católicos de su viaje, recogió a sus hijos para llevarlos a la Corte en calidad de pajes del príncipe Juan”, describe la historiadora León Guerreo en su ensayo.

5. Beatriz de Bobadilla

Existe un supuesto romance que se le atribuye a Cristóbal Colón con Beatriz de Bobadilla, señora de La Gomera, una de las ocho islas Canarias, y también sobrina de quien llevaba el mismo nombre y que era Marquesa de Moya y camarera de la reina Isabel la Católica.

Se trató de una poderosa mujer que gobernó y enfrentó una famosa rebelión en la isla por parte de los nativos en 1488.

Algunos historiadores mencionan la posibilidad de que Colón conociera y tuviera un relación con Beatriz de Bobadilla ya que visitó La Gomera para abastecerse en varios de sus viajes a América.

Colón en el convento de La Rábida. Pintura de Eduardo Cano de la Pena de 1872.

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A diferencias de otros hombres importantes de la historia, a Colón no se le conocen muchos amoríos, opinan los especialistas.

El presunto amorío surge en 1495 de Miguel Cúneo, amigo y compañero del Almirante, que en una crónica manifiesta que Colón “en otro tiempo, estuvo prendado de amor” de Beatriz de Bobadilla.

“Pero Colón y la señora de La Gomera no coincidieron nunca en la isla”, dice por su parte la investigadora Varela.

Creo que esto no es cierto. No podemos confirmar” este romance, añade.

6. Isabel I de Castilla

Pintura de la reina Isabel de Castilla en el monasterio La Rábida, Huelva, España.

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Isabel la Católica fue una mujer clave para que Cristóbal Colón pueda llevar a cabo su sueño.

Sin dudas, la gran mujer en la vida de Cristóbal Colón fue la reina Isabel de Castilla,que gobernó el reino desde 1474 a 1504.

Cristóbal Colón presentó en 1486 su proyecto a los reyes Católicos para crear una nueva ruta hacia las Indias por el océano Atlántico.

En aquel momento, su idea no era prioridad para el reino, pero fue Isabel quien le dio a Colón el apoyo financiero y la bendición que necesitaba para su expedición.

Sin embargo, la historia de que la reina hubiera empeñado sus joyas para que Colón pudiera viajar no sería cierta, según remarcan varios historiadores.

De lo que sí hay registros es de que Cristóbal Colón congenió mucho mejor con Isabel I que con su marido el rey Fernando II de Aragón.

“Hay un cronista que dice que Colón hacía reír a la reina Isabel, que la encandilaba. Hablaba y ella se quedaba con la boca abierta encantada de escucharlo. Y debe haber sido así, Colón era un hombre atractivo que sabía vender muy bien su idea”, describe Consuelo Varela.

Pintura de Cristóbal Colón y los reyes católicos. Museo Nacional de Arte de México.

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“Hay un cronista que dice que Colón hacía reír a la reina Isabel. Que la encandilaba”, opina Varela.

El Almirante supo seducir a la reina con tres promesas que a ella le interesaban: convertir al cristianismo a mucha gente, engrandecer sus tierras y conseguir muchas riquezas.

Isabel fue indudablemente la mujer clave que impulsó y apoyó a Colón en su aventura.

El resto ya es historia conocida.


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