Oposición se prepara para discutir la extinción de fideicomisos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Diputados de oposición se preparan para discutir en el pleno desaparición de 109 fideicomisos

La Comisión de Presupuesto votó los puntos pendientes del dictamen, que ahora pasará al pleno para su discusión.
Cuartoscuro
Comparte

En menos de 20 minutos, la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados votó, en lo general y en lo particular, el dictamen con proyecto de decreto por el que se busca eliminar 109 fideicomisos y lo aprobó con 26 votos a favor, 9 en contra y 1 abstención.

Las reservas que provocaron que la sesión del 29 de septiembre se quedara sin quórum, luego que diputados de oposición se marcharan de la sala y acusaran a Morena de “albazo” legislativo, fueron retiradas por los diputados que las presentaron para discutirlas en la sesión del Pleno.

Con esto, la iniciativa pasa al pleno de la Cámara de Diputados, donde se espera que se registre un acalorado y largo debate legislativo.

El diputado César Agustín Hernández retiró la reserva para agregar un artículo transitorio en el que proponía que los recursos del Fondo Catastrófico -que atiende más de 60 padecimientos – se transfirieran a la Secretaría de Hacienda.

El intento por desaparecer un fondo económico que permite a miles de mexicanos de escasos recursos atenderse de 66 enfermedades, algunas de ellas de alto costo, fue lo que provocó el martes que los diputados de oposición a Morena abandonaran la sesión de la Comisión.

“Ante tanta confusión, el desaseo legislativo, y el intento albazo, los diputados de oposición decidimos levantarnos de la sesión”, dijo la diputada de Movimiento Ciudadano, Fabiola Loya, quien a pesar de compartir la postura que este miércoles fijaron diferentes legisladores de oposición quienes aseguraron que el dictamen aprobado el martes está incompleto pues se votó en lo general y no se votaron una serie de artículos reservados, aseguró que ella y sus compañeros prevén que este jueves se discuta el tema en el pleno de la Cámara de Diputados, tal y como lo adelantó el propio Mario Delgado, coordinador del Grupo Parlamentario de Morena.

Delgado fue entrevistado este miércoles al concluir la comparecencia en la Cámara de Diputados del Secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez. Allí aseguró que el tema de los fideicomisos se iba a discutir este jueves, y aseguró que los legisladores de oposición que piden que se reponga el proceso son “muy mañosos, porque ayer ellos reventaron el quórum, pero el dictamen fue votado y tenemos su firma”.

Para la diputada Fabiola Loya además del “desaseo” del proceso, que generó la inconformidad del bloque de legisladores opositores, lo más grave del tema es que se pretendió imponer la desaparición del Fondo de Gastos Catastróficos (que atiende 66 enfermedades entre ellas algunas de alto costo), cuando eso era algo que se había acordado que no se iba a discutir.

“Eso fue un albazo”, aseguró la diputada Loya.

La reserva de la discordia

En la iniciativa que se discutió el martes el Fondo de Gastos Catastróficos no era de los afectados. Fue hasta que el diputado de Morena César Agustín Hernández presentó una reserva para agregar un artículo transitorio en el que proponía que estos recursos  se transfirieran a la Secretaría de Hacienda, que los diputados de oposición acusaron un intento de “albazo” legislativo.

“El proceso legislativo te dice que primero debes de proponer la modificación o la reforma de la ley en donde desaparece ese fondo para que en un transitorio puedas proponer que se vaya a otro lugar ese dinero”, explicó la diputada Loya.

“No quisieron pasar por ese procedimiento y lo que hicieron fue ponerlo en el transitorio para hacerlo de forma directa. Eso no lo podíamos permitir”.

Ese intento de querer introducir un tema que no se había discutido fue lo que provocó que los diputados opositores se marcharan de la sesión de la Comisión, y que los integrantes que se quedaran votaran a favor de las cuatro reservas.

La iniciativa que impulsa Morena

La iniciativa que se discutió este martes en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados está constituida por dos propuestas presentadas por los diputados Dolores Padierna y Mario Delgado, de Morena.

Hasta el viernes 25 de septiembre por la mañana la única propuesta que sociedad civil y diputados de oposición conocían era la de la diputada Padierna que, dos meses antes, fue nutrida con opiniones de los legisladores de diferentes fuerzas políticas y los participantes del Parlamento Abierto que se instauró para discutir el tema.

En la propuesta de Padierna se propuso desaparecer 44 fideicomisos, entres estos el FONDEN (para atender desastres naturales); 34 de Ciencias y Tecnología; el Fideicomiso para proteger  Defensores y Periodistas, así como el de CINE, entre otros.

Fue el pasado viernes 25 de septiembre, que los integrantes de la Comisión de Presupuesto fueron notificados que sesionarían para votar dicha iniciativa. Allí se percataron que además de la propuesta de Padierna se integraba una propuesta más, impulsada por de Mario Delgado, donde pedía la desaparición de 66 fondos y fideicomisos, adicionales a los de Padierna.

Entre los Fondos que Delgado propuso desaparecer se encontraba el de Salud para el Bienestar, que anteriormente era el Fondo de Gastos Catastróficos. Recursos utilizados para atender 66 enfermedades entre personas de escasos recursos.

También proponía modificaciones a las leyes de Ciencia y Tecnología, Salud, Asuntos Metropolitanos, donde se estableció la desaparición el Fondo Metropolitano, entre otros.

Aquí puedes checar la lista completa de los fondos y fideicomisos que propuso desparecer Delgado.

Previo a la sesión del martes 29 de septiembre, sin embargo, durante la reunión de la Junta Directiva de la Comisión de Presupuesto, se acordó que el Fondo de Gastos Catastróficos no se tocaría, de acuerdo con la diputada Fabiola Laya, quien participó en la sesión.

El acuerdo fue que “ese fondo quedaba intacto al momento de comenzar la discusión (de la Comisión). En la reunión de la Junta no se tocó ningún tema de que se iba a mover de nuevo el dictamen presentado”.

 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Chile vota en plebiscito histórico: 4 claves para entender qué está en juego

La votación definirá el destino político institucional de Chile para los próximos años. Más allá del "apruebo" o "rechazo", varios analistas explican qué está en juego.
25 de octubre, 2020
Comparte

Por primera vez en la historia de Chile, este 25 de octubre se pregunta a la ciudadanía si aprueba o rechaza la redacción de una nueva Constitución.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

De ganar el “apruebo”, será la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

Getty Images
La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente amplia y en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54.7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

Simpatizante de la opción de "apruebo", durante una manifestación.

Getty Images
El estallido social de octubre de 2019 incorporó entre sus demandas la redacción de una nueva Constitución.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

Getty Images
El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

Partidarios de la opción del "rechazo".

Getty Images
En la opción del “rechazo” también hay personas que creen que se necesitan cambios profundos.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar la Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

Getty Images
El referendo tendrá lugar siguiendo las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=chiWVxreqhU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.