Una flor para cada alma y por las víctimas de feminicidio: las ofrendas por el Día de Muertos
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Una flor para cada alma y por las víctimas de feminicidio: las ofrendas por el Día de Muertos

Con flores de cempasúchil, veladoras, y papel picado recuerdan a víctimas de feminicidios, mujeres violentadas, y a aquellos que murieron víctimas de COVID-19.
31 de octubre, 2020
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En varios puntos del país recuerdan a los difuntos con ofrendas. Este año muchas de ellas estuvieron dedicadas a víctimas de feminicidios y mujeres violentadas, así como a todos los fallecidos por la pandemia de COVID-19.

Con flores de cempasúchil, veladoras, y papel picado un grupo de mujeres elaboró una ofrenda en memoria de mujeres víctimas de feminicidio en la Rotonda de los Ilustres, en la alcaldía Xochimilco.

Lee: El COVID apaga Míxquic: suspenden por primera vez festejos de Día de Muertos

FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

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Frente a la Procuraduría de Justicia de Chimalhuacán, en el Estado de México, Lidia Florencio, madre de Diana, víctima de feminicidio y colectivas feministas, realizaron una procesión y colocaron una ofrenda en memoria de todas las mujeres asesinadas en el Estado de México.

FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

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Carmen Sánchez, quien sufrió un ataque con ácido, visibilizó los casos de mujeres que han sufrido este tipo de agresiones, e hizo una representación en donde se muestra “lo muerta que están las Fiscalías y los Ministerios Públicos” para hacer justicia.

“En esta representación de las Fiscalías y los Ministerios Públicos he metido todo la rabia y la indignación que siento. El ataúd, para mí, representa la falta de seguimiento a los delitos de ataques con ácido hacia las mujeres en México”.

“Las carpetas de investigación están adentro del panteón porque casi todos los casos están impunes. No hay avance, ni seguimiento… Mi propia carpeta de investigación y la de mis demás compañeras son tumbas porque están completamente detenidas, enterradas”.

¿Cuántos años más tengo que esperar para recibir justicia?, Todas las mujeres de este país merecemos justicia, señala Carmen quien desde hace 7 años fue quemada con ácido y su agresor sigue libre.

En la ofrenda se observan los nombres de Elizabeth, Abigail Moreno, Martha Ávila, Lesly Moreno, Esmeralda Millán, Ana Helena Saldaña, María Elena Ríos, Gloria, y el de Carmen, todas sobrevivientes de ataques con ácido.

Foto: Violetas Soreciendo, colectivo feminista.

Foto: Violetas Soreciendo, colectivo feminista.

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Familiares y amigos de Fernanda Sabalza, mujer asesinada hace 4 meses en el municipio de Tlalnepantla, Estado de México, marcharon desde la explanada de la alcaldía Azcapotzalco rumbo a la Avenida Somex, en dicho municipio, donde fue asesinada, le colocaron una ofrenda en el lugar de los hechos.

FOTO: DANIEL AUGUSTO /CUARTOSCURO.COM

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Las escalinatas del Calvario de Metepec lucen una ofrenda monumental dedicada a mujeres víctimas de violencia y fallecidos por COVID-19, así como al personal medico. Esta ofrenda fue elaborada en su mayoría por mujeres artistas y jóvenes.

FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR /CUARTOSCURO.COM

FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR /CUARTOSCURO.COM

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Mujeres integrantes del bloque Negro y de colectivas feministas colocaron una altar en memoria a todas las víctimas de feminicidio en el país, frente a la toma que mantienen en las oficinas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) llamada por ellas como “Casa Refugio Okupa bloque Negro”.

FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

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El patio central de Palacio Nacional alberga el altar “Una flor para cada Alma”, instalado por el gobierno federal para rendir homenaje a las víctimas de COVID-19. La ofrenda consta de un tapete monumental y ofrendas individuales por cada región del país.

Foto: Presidencia.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, inauguró la ofrenda homenaje a las víctimas de la pandemia en el Patio Central de Palacio Nacional.

FOTO: Presidencia.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

La foto de la historiadora Raquel Padilla Ramos, víctima de feminicidio en Sonora, luce en el altar de la región que compone la ofrenda “Una flor para cada Alma”, en el patio de Palacio Nacional.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

Foto: Presidencia

Foto: Presidencia

Foto: Presidencia

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Getty Images

Cubrebocas: desde la peste negra hasta la pandemia, su evolución en 500 años de historia

Usar mascarilla se ha convertido en la “nueva normalidad”. Pero aunque el uso del cubrebocas ahora puede ser normal, no es nuevo.
Getty Images
17 de mayo, 2021
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Una vez estuvieron limitadas a ladrones de bancos, excéntricas estrellas del pop y turistas japoneses conscientes de la salud. Pero ahora el uso de mascarillas faciales en público es tan común que se le ha apodado “la nueva normalidad”.

Puede que sea normal, pero no es nuevo.

Desde la peste negra hasta el esmog sofocante, la contaminación del tráfico y la amenaza de ataques con gas, los londinenses han usado tapabocas durante los últimos 500 años.

Aunque las mascarillas más antiguas se utilizaron para disfrazarse, ponerse una mascarilla protectora se remonta al menos al siglo VI a.C.

En las puertas de las tumbas persas se encontraron imágenes de personas con telas sobre la boca.

Según Marco Polo, los sirvientes de la China del siglo XIII se cubrían la cara con bufandas tejidas. La idea era que el emperador no quería que su aliento afectara el olor y sabor de su comida.

Esmog

esmog en Londres en 1952

Getty Images
Parece un crucero en el océano pero estas son chimeneas de fábricas lanzando una densa niebla de esmog en Londres en 1952.

La Revolución Industrial del siglo XVIII ayudó a crear el famoso esmog de Londres, que se intensificó a medida que más y más fábricas arrojaban humo y los hogares mantenían encendidos sus fuegos de carbón.

Muchos inviernos vieron gruesos mantos de esmog amarillo grisáceo cubriendo la capital.

El peor episodio fue en 1952, cuando entre el 5 y el 9 de diciembre al menos 4.000 personas murieron inmediatamente después, y se estima que otras 8.000 murieron en las siguientes semanas y meses.

Otras 1.000 personas murieron a causa del esmog en diciembre de 1957, y otro episodio en 1962 provocó 750 muertes.

El esmog era tan denso que los trenes no podían circular,e incluso hubo informes de ganado que murió asfixiado mientras permanecían en los campos.

mujer en 1953

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Una mujer con tapabocas y perlas en los 1950.

En la década de 1930, las mascarillas “anti-esmog” se volvieron tan de rigor en la cara como los sombreros de fieltro en la cabeza.

Las Leyes de Aire Limpio de 1956 y 1968 prohibieron la emisión de humo oscuro de una chimenea, establecieron límites para las emisiones de grava y polvo de los hornos y proporcionaron un marco para el control de la altura y la posición de las chimeneas.

La contaminación del aire, aunque ya no forma una niebla densa y peligrosa, sigue siendo un problema.

La plaga

peste negra

Getty Images
Médicos durante la peste negra antes de que fueran introducidas las máscaras de “picos de aves”.

Fue la Peste Negra, la plaga que azotó Europa por primera vez en el siglo XIV, matando al menos a 25 millones de personas entre 1347 y 1351, lo que presagió el advenimiento de la mascarilla médica.

Algunos creían que la enfermedad se propagaba a través del aire envenenado o “miasma”, creando un desequilibrio en los fluidos corporales de una persona.

Intentaban evitar que el aire fétido les llegara cubriéndose la cara o llevando ramilletes de olor dulce.

El símbolo de la plaga, esa siniestra imagen de individuo con máscara de pájaro que parecía la Sombra de la Muerte surgió en los últimos estertores del brote final, a mediados del siglo XVII.

médico con máscara en la peste negra

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La máscara que se usó durante la peste negra se llenaba con hierbas aromáticas para contrarrestar los miasmas.

Los perfumes y las especias todavía se usaban: el “pico” se originó como un lugar para colocar hierbas y aromáticos con el fin de contrarrestar el llamado miasma.

La ropa protectora que usaban los médicos que trataban a los pacientes durante la Gran Plaga de 1665, incluía una pesada túnica de cuero, espesos protectores de vidrio para los ojos, guantes y sombreros.

Los horribles trajes que usaban los médicos durante la plaga.

Getty Images
Los horribles trajes que usaban los médicos durante la plaga.

Tráfico

Cuando llegó el Londres victoriano, las damas bien educadas, expertas en cubrirse la piel y siempre dispuestas a abrazar cualquier cosa que pudiera ser un adorno intrincado que venía en negro, comenzaron a colocar velos en sus sombreros.

Aunque se usaba durante el duelo, el papel del velo no era exclusivamente fúnebre.

También ayudaba a proteger el rostro de una mujer del sol, la lluvia y los contaminantes, así como la suciedad y el polvo en el aire.

Según el organismo de Transporte de Londres y el King´s College de Londres, la principal causa de contaminación hoy en día es el tráfico.

Las emisiones de escapes, que incluyen óxidos de nitrógeno y pequeñas partículas de caucho y metal, se bombean al aire.

contaminación

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Un conductor lleva una máscara de gas anticontaminación en 1971.

Los delgados velos, como los usaban las conductoras a principios del siglo XX, ya no protegen de estos contaminantes.

Ver a ciclistas con mascarillas anticontaminantes era común mucho antes de que el coronavirus nos llevara a todos a cubrirnos la cara.

Gas

bailarinas

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Hasta las bailarinas de cabaret en Londres llevaban máscaras de gas.

La amenaza de una segunda guerra mundial, 20 años después de que en la Gran Guerra se había visto el uso de gas cloro y gas mostaza, provocó que el gobierno emitiera máscaras de gas tanto para la gente común como para los militares.

Para 1938 se habían distribuido 35 millones de respiradores para todos los civiles y eran una vista familiar en la vida diaria, incluidos los adornos de las bailarinas en el Cabaret de Murray en Beak Street, Londres; y policías ciclistas que los usaban como parte de su equipo de protección personal.

camello

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Se midió a los camellos en el zoológico de Chessington para hacerles máscaras a la medida.

Incluso los animales tenían sus propias mascarillas: se midió a los camellos en el zoológico de Chessington para hacerles estos accesorios a la medida, mientras que a los caballos se les colocó un tipo de cubierta facial que parecía una bolsa en la nariz.

Gripe española

Un brote de influenza al final de la Primera Guerra Mundial se convirtió en una pandemia mundial devastadora.

Fue apodada la gripe española, porque España fue el primer país en informar sobre el brote, y en ella murieron alrededor de 50 millones de personas.

Se cree que la propagación del virus fue intensificada por los soldados que regresaban de las trincheras en el norte de Francia.

espray antigripal en un autobús

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Muchas empresas intentaron frenar la propagación de la infección rociando una solución antigripal sobre trenes y autobuses

Las tropas apiñadas en vagones de tren y camiones se aseguraron de que la infección, altamente contagiosa, pasara de un hombre a otro.

Luego se extendió desde las estaciones de tren hasta el centro de las ciudades, y de allí a los suburbios y al campo.

Las empresas, incluida la London General Omnibus Co, intentaron frenar la propagación de la infección rociando una solución antigripal sobre trenes y autobuses y haciendo que sus empleados usaran tapabocas.

Un hombre rocía espray antigripal en las calles de Londres.

Getty Images
Un hombre rocía espray antigripal en las calles de Londres.

La revista Nursing Times en 1918 incluyó consejos para contener la enfermedad, con una descripción de cómo las hermanas del hospital St Marylebone Infirmary en North Kensington erigieron particiones desinfectadas entre cada cama y “cada enfermera, médico, ayudante de sala” que entraba en el ala epidémica tenía que usar una máscara y un traje de cuerpo completo.

Se instó a la gente común a “usar una máscara y salvar su vida“; muchos se hicieron la suya con gasa o añadían gotas de desinfectante a artilugios que se ponían debajo de la nariz.

Fama

Boy George

Getty Images
Boy George llega al aeropuerto de Heathrow en 1985 cubriéndose la cara con una bufanda.

Otro tipo de mascarilla ha surgido en los últimos tiempos, una que satisface la necesidad de proteger la cara de la mirada fulminante de los fanáticos ávidos (y presumiblemente, los enemigos).

Estas son perfectas para las celebridades que quieren llamar la atención sobre sí mismos mientras conservan la negación plausible de “no quiero ser reconocido, por eso estoy usando una mascarilla notable”.

Aún no se sabe que opinan de las personas normales y no famosas que cubren sus caras normales y no famosas, ahora que ocultar la cara no logra atraer ni la más breve de las miradas curiosas.


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