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IMSS atendió menos enfermos y bajó vacunación y reparto de anticonceptivos en el primer año de AMLO

2019 representó una baja en prácticamente todos los servicios que ofrece el Instituto.
Cuartoscuro Archivo
Por Zedryk Raziel, Manu Ureste, Nayeli Roldán y Arturo Angel
6 de octubre, 2020
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Durante el primer año de gobierno de López Obrador, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sufrió una asfixia presupuestal que impactó en la atención a los derechohabientes y dejó a la institución debilitada ante el golpe de la pandemia de Covid en 2020.

Según datos oficiales del Seguro Social, 2019 fue el peor de los últimos cuatro en prácticamente todos los servicios que ofrece el Instituto: hubo menos doctores, atendió a menos enfermos, se vacunó a menos personas…

Entre los índices que cayeron están la detección de padecimientos, particularmente la diabetes y la hipertensión; la detección de enfermedades graves, como el cáncer mamario y el cérvico uterino; y las acciones de prevención en los módulos PREVENIMSS.

También se dejaron de aplicar 2.8 millones de vacunas, cayendo la aplicación de dosis contra la influenza, el sarampión y las paperas, entre otros padecimientos.

Además, se hicieron menos trasplantes; se repartieron 2 millones menos de anticonceptivos; y aumentó el número de pacientes que, a pesar de tener una receta, salieron de los centros médicos sin todas sus medicinas hasta alcanzar casi uno de cada cinco pacientes.

En infraestructura hubo retrasos en el gasto en equipamiento médico y en obras de 39 hospitales, lo que originó que cayera el número de camas censables. Y, en cuanto al personal, hubo menos doctores por cada mil derechohabientes, sumado a retrasos en las contrataciones de abogados que, a la par, disparó un 53% el monto que el IMSS pagó en juicios perdidos.

La caída en la atención a los derechohabientes coincide con la parálisis presupuestal que sufrió el IMSS en 2019, una de las peores en los últimos años, de acuerdo con estadísticas oficiales: hasta octubre de ese año se registró un subejercicio de 21 mil millones de pesos que no se habían gastado en medicamentos y material de curación, equipo médico, personal, y obras.

Esta parálisis se produjo mientras en 2019 la Secretaría de Hacienda y el IMSS libraban una disputa por hacerse con el control del presupuesto y la administración del Seguro Social, a raíz de la orden presidencial de centralizar en la Oficialía Mayor de Hacienda las compras y contrataciones de todas las instituciones públicas, incluido el Seguro Social.

La batalla inició desde el primer día del actual gobierno entre los entonces titulares de la Secretaría de Hacienda, Carlos Urzúa, y del IMSS, Germán Martínez, de acuerdo con cientos de oficios internos a los que tuvo acceso Animal Político y con testimonios de exdirectivos del Seguro Social. Del lado de Urzúa, estaba Raquel Buenrostro, responsable del gasto en el gobierno. Y ambas partes se lanzan acusaciones de la caída en los servicios del Instituto.

La crisis escaló a una denuncia que fue presentada por el propio IMSS —todavía dirigido por Germán Martínez— en mayo de 2019 ante la Fiscalía General de la República (FGR) en contra de su exdirector administrativo, Flavio Cienfuegos, al que básicamente acusa de ser el responsable de la ‘parálisis’ presupuestal del Instituto.

Tras un año de investigaciones, la Fiscalía determinó que sí hubo afectaciones en el abasto de insumos y medicinas, y el próximo jueves 9 de octubre solicitará a un juez federal que procese a Cienfuegos por ello.

En su renuncia en mayo de 2019, que hizo pública, Germán Martínez acusó que Hacienda invadía ilegalmente facultades del IMSS para ejercer con autonomía su presupuesto y que la centralización del gasto en la figura de la Oficialía Mayor había provocado un daño a la salud y la integridad de los 69 millones de derechohabientes.

Raquel Buenrostro, exoficial mayor, rechazó en entrevista con Animal Político que haya tenido alguna injerencia en cómo gastó sus recursos el IMSS, del que dijo que tiene su propia área de finanzas y de administración y un consejo técnico que toma las decisiones. Y señaló que las inconformidades en el instituto surgieron debido a que el nuevo modelo de compras consolidadas de medicamentos que encabezó Hacienda “generó una gran molestia en determinados grupos de interés, que vieron su margen de actuación muy reducido”.

Por su parte, la defensa de Flavio Cienfuegos dijo a este medio que las imputaciones que se hacen en la denuncia en su contra “no son correctas”.

“En ningún momento se incumplió con la debida diligencia en el servicio público y menos aún se causó daño patrimonial o institucional, o afectación a los servicios del IMSS”, señaló la defensa, que asegura que cuenta con las pruebas para demostrar la inocencia de Cienfuegos ante la justicia, aunque para no afectar al debido proceso dijo que no hará más declaraciones.

Caída en la atención

Al margen de lo que se dirima en los tribunales, los datos reflejan un hecho: que la pandemia de Covid, que ya suma 81 mil muertes, azotó a un Seguro Social debilitado y ahorcado presupuestalmente, y que en 2019 tuvo descensos en las cifras de atención a la ciudadanía.

De acuerdo con el portal de datos abiertos del IMSS, en 2019 aumentaron las consultas de medicina familiar, de especialidades, y de urgencias. Sin embargo, la detección de enfermedades y padecimientos sufrió un descenso del 4.5%, destacando casos como la delegación IMSS DF Sur, que atendió a 795 mil 675 personas menos; una caída del 17.5% respecto de 2018.

De hecho, de 35 delegaciones del IMSS, incluyendo DF Norte y Sur, solo tres mejoraron en la detección de enfermedades. Las 32 restantes empeoraron.

Destacan los descensos en la detección de diabetes e hipertensión, dos padecimientos que, por la pandemia de Covid, han cobrado especial relevancia por ser factores que elevan la mortalidad: al corte del 23 de julio pasado, Salud informó que el 73% de los fallecidos por Covid padecía diabetes, hipertensión, u obesidad. 

En 2019, la hipertensión tuvo una baja de casi medio millón de detecciones que se dejaron de hacer, en comparación con 2018. De hecho, esta cifra es la más baja en el IMSS desde 2011.

Para la diabetes, se realizaron 866 mil 572 acciones menos que en 2018; una caída del 6.3%, siendo la cifra más baja desde 2015. También cayó 6.3% el número de pacientes de diabetes atendidos en los módulos de DIABETEIMSS.

En cuanto a diferentes tipos de cáncer, se llevaron a cabo 2 millones 371 mil 133 acciones para la detección del cérvico-uterino, 144 mil 871 menos que en 2018, una caída de casi el 6%, la cifra más baja desde 2012.

Para el cáncer mamario se hicieron 6 millones 330 mil 994 acciones de detección, 134 mil 194 menos, un descenso del 2%.

En los módulos PREVENIMSS, donde se previenen diferentes tipos de cáncer, así como el sobrepeso y la obesidad, la atención cayó un 7%. En total, se llevaron a cabo 22 millones 770 mil acciones, la cifra más baja desde 2010.

También bajó 47% la detección de hepatitis, la cifra más baja en una década. Y se registró un 9% a la baja en la detección de tuberculosis.

“Nos surtíamos de las sobras”

Los derechohabientes también padecieron la falta de medicamentos. De acuerdo con informes oficiales del IMSS, en 2019 hubo una disminución en el surtimiento completo de recetas en las farmacias de las unidades de salud.

Ese año, el Seguro expidió 227.3 millones de recetas, de las cuales, en el 81.85% de los casos se surtieron por completo los medicamentos prescritos; el resto -alrededor de 41 millones de derechohabientes- no recibieron todas las medicinas que les recetaron médicos para tratar sus padecimientos.

En 2018 se surtió por completo el 85% de las 217.8 millones de recetas expedidas ese año; en 2017, el nivel de surtimiento de recetas completas fue de 87%.

Exdelegados del IMSS accedieron a ser entrevistados con la condición de anonimato, y confirmaron las dificultades que enfrentaron.

“Con el nuevo sistema de centralización de las compras en Hacienda, y ante la escasez de medicamentos, nos orillaron a buscar en otras delegaciones si les sobraban algunas claves para conseguir medicinas. Es decir, otras delegaciones nos surtían de lo que les sobraba”, dijo uno de los exdelegados.

Otros exfuncionarios matizaron que el IMSS “ya venía muy debilitado” y con un problema de corrupción desde sexenios pasados.

“No es un problema 100% de esta nueva administración -añade el exdelegado del IMSS-. Pero, con la decisión de centralizar las compras, todo se complicó muchísimo más”.

Aunque las historias de desabasto de medicinas y de hospitales sin insumos son añejas, desde principios de 2019 comenzaron a ser habituales en medios las denuncias de familias que señalaban escasez de fármacos contra el cáncer, como el metotrexato, y la indebida suspensión de quimioterapias en hospitales del IMSS, el ISSSTE y de la Secretaría de Salud. Incluso, padres y madres de niños con cáncer encabezaron numerosas protestas en Palacio Nacional, el Senado y en el aeropuerto capitalino.

En marzo del año pasado, el Presidente López Obrador culpó a las farmacéuticas por el desabasto; Asa Cristina Laurell, entonces subsecretaria de Salud, atribuyó la escasez a la administración anterior de Peña Nieto por anomalías en la licitación de medicamentos de 2018; y Raquel Buenrostro dijo en noviembre del año pasado, cuando aún era Oficial Mayor de Hacienda, que el desabasto de metotrexato obedeció a una mala administración burocrática y no a la falta del fármaco oncológico.

“En todo caso, si es que hubo desabasto, se tiene que revisar por qué el contrato de 2018 salió incompleto, o fue insuficiente”, destacó Buenrostro en una entrevista reciente para este reportaje.

La cifra más baja en vacunas desde 2013

Pero no solo hubo problemas con los medicamentos. Otra exdelegada explicó que enfrentaron problemas por las vacunas, luego de que las compras de 2018 fueran insuficientes y en 2019 hubo partidas desiertas.

“No teníamos vacunas para la influenza porque no se compraron. Y esto provocó que solo se pudieran administrar a un segmento de la población y no a todos, como en años anteriores”, expuso.

Las cifras oficiales del IMSS lo corroboran: se dejaron de aplicar 2 millones 815 mil 833 vacunas contra diversos padecimientos a derechohabientes; una caída del 8.8%. De hecho, la cifra total de dosis, 28 millones 934 mil 310, es la más baja desde 2013.

Una de las vacunas que bajó fue la señalada por la exdelegada, la de anti-influenza: se aplicaron 10 millones 591 mil 361 dosis, 8 mil 767 menos que en 2018. La cifra más baja desde 2014.

Además, se desplomó un 66% las dosis de vacunas contra el tétanos (de 4 millones 362 mil dosis en 2018 se bajó a 1 millón 476 mil en 2019), y bajaron las dosis de la vacuna triple viral (-26%) contra el sarampión, las paperas y la rubeola. A la par en el descenso en las vacunas contra el sarampión en 2019, en los primeros meses de 2020 se registró un brote inédito de esta enfermedad, aunque estuvo focalizado en gran parte en la Ciudad de México. 

Mientras que el reparto de anticonceptivos se redujo casi 15%, destacando Nayarit y Querétaro, donde la entrega cayó un 50% y un 47%, respectivamente. Solo en Aguascalientes (8%) y Chiapas (2.3%) aumentó.

Instituto rico, pacientes pobres

En paralelo a estas cifras de atención, los datos oficiales también confirman que en 2019 hubo una parálisis financiera para el instituto. No es que el IMSS no tuviera dinero: sencillamente le ataron las manos para ejercerlo.

En el primer trimestre de 2019, el instituto gastó 147 mil 568 millones de pesos del monto que tenía presupuestado para dicho periodo -167 mil 664 millones-, lo que significó un subejercicio de 20 mil 096 millones de pesos (es decir, dejó sin ejercer el 11.9% de su presupuesto). En contraste, en el mismo periodo del año anterior, su subejercicio fue de apenas 0.52%.

Y para el segundo trimestre de 2019, el subejercicio ya había ascendido a 27 mil 550 millones de pesos.

En medio de esta parálisis, el entonces director del IMSS, Germán Martínez, renunció al cargo denunciando que funcionarios de Hacienda tenían una “injerencia perniciosa” debido al control del gasto del Seguro Social.

“El rezago en infraestructura es brutal -en 2019 prácticamente está en 0% el avance de obras y el pago a proveedores-; los contratos y convenios de servicios se rezagan, y algunos están por vencerse sin horizontes de legalidad; las compras de equipamiento paradas; las reclamaciones y litigios aumentan, y, si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y en algunos lugares pende de un hilo”, advirtió el ahora senador morenista.

En sus informes trimestrales, el IMSS explicó oficialmente a qué obedeció este subejercicio. Y la justificación es parecida a la queja de Martínez Cazares: “se tiene un menor ejercicio de lo que se programó originalmente en medicamentos y material de curación”; y “no se ejercieron recursos en su totalidad para mobiliario, instrumental y equipo médico y de laboratorio derivado a la terminación anticipada de algunas obras”.

Martínez Cazares renunció el 21 de mayo y fue relevado de la dirección general del IMSS por Zoé Robledo. El entonces director de Administración, Flavio Cienfuegos Valencia, dejó el cargo el 15 de julio.

Con la nueva administración del Seguro Social, encabezada por Robledo, a finales del tercer trimestre de 2019 comenzó a contenerse el subejercicio de recursos (septiembre cerró con un subejercicio de 21 mil 242 millones de pesos). Y para el cierre del año, prácticamente ya se había destapado el cuello de botella presupuestal registrado durante tres cuartas partes de 2019.

Parálisis en infraestructura

El 21 de mayo de 2019, el mismo día que presentó su renuncia como director general del IMSS, Germán Martínez denunció ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que estaban paralizadas 39 obras hospitalarias, no obstante que había una inversión autorizada de 1 mil 653 millones de pesos.

El hoy senador morenista sostuvo que, al mes de mayo, había un 0% de avance en la infraestructura programada para 2019, y acusó al entonces director de Administración, Flavio Cienfuegos, de trabar el flujo de recursos y, con ello, poner en riesgo el patrimonio inmobiliario del instituto, el equipamiento médico y el derecho a la seguridad social de la población.

Las cifras oficiales también apuntan que 2019 fue uno de los peores años de subejercicio presupuestal para la construcción y mantenimiento de infraestructura del IMSS: hubo un subejercicio de 68.8% del gasto para inversión física, pues apenas se ejercieron 4 mil 050 millones de pesos del monto aprobado para dicho rubro, que ascendía a 13 mil 007 millones.

El subejercicio fue peor en cuanto al equipamiento médico (de 75.1%), dado que se gastaron 2 mil 132 millones de pesos de los 8 mil 580 millones autorizados. Y en obra pública se dejó de ejercer el 56.5% del presupuesto programado: de 4 mil 427 millones de pesos, sólo se gastaron 1 mil 928 millones.

El Seguro Social concluyó durante 2019 la construcción de al menos 15 centros de salud locales. Sin embargo, quedó inconclusa la construcción de cinco Hospitales Generales de Zona que habrían aumentado en 648 la capacidad de camas en beneficio de 1 millón 371 mil derechohabientes.

La historia de atrasos para la entrega de hospitales es larga. El IMSS se comprometió a que los hospitales HGZ de Tapachula y Bahía de Banderas (que desde 2017 se construyen mediante un esquema de asociación público-privada) serían entregados a mediados de 2019, pero a la fecha continúan inconclusos (pese a ello, son utilizados como hospitales COVID). El Seguro Social atribuyó a los contratistas los retrasos en ambas obras.

El IMSS tampoco concluyó en 2019 (y tampoco en lo que va de este año) los Hospitales Generales de Zona de Pachuca -cuya construcción inició en 2014-, de Atlacomulco y de Ciudad Acuña -ambos de 2017-.

El efecto de los incumplimientos en materia de infraestructura médica fue que durante 2019 hubo un ligero descenso en las camas hospitalarias: se pasó de una tasa de 0.68 camas por cada mil derechohabientes en 2018 a una tasa de 0.67, lo que contraviene el objetivo de que en este rubro el crecimiento sea sostenido (la recomendación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, es que un país cuente con 4.7 camas por cada mil habitantes).

Caen contratos por honorarios

En el primer año de la actual administración también hubo una caída en la contratación de personal médico y administrativo. Ese año, el Seguro Social contaba con 1.43 médicos por cada mil habitantes (la recomendación de la OCDE es de 3.4 médicos por cada mil habitantes).

La tasa de 2019 fue menor que la de 2018 y 2017, años en los que se registró una disponibilidad sostenida de 1.55 médicos por cada mil habitantes, de acuerdo con datos del informe anual sobre la situación financiera del instituto. En 2016 la tasa fue de 1.60, y en 2015 de 1.89.

Por último, en 2019 también cayó un 29% la contratación de personal del IMSS por honorarios: por este esquema se contrató a 2 mil 373 personas, casi 1 mil menos que el año previo.

De hecho, en vez de contratar, en 2019 se prescindió de los servicios de 741 médicos y enfermeras que laboraban en unidades médicas urbanas del programa IMSS Bienestar y a quienes ya no se les renovó su contrato por honorarios, según dio a conocer Reforma.

Animal Político buscó al IMSS para solicitar una entrevista, o una postura, sobre dos puntos: la actuación de su exdirector administrativo, Flavio Cienfuegos, y la caída en las estadísticas de atención a derechohabientes. El Instituto señaló la noche de este martes que está en el proceso de dar una respuesta. 

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"Si pudiese irme ahora lo haría": Cómo viven los rusos las sanciones impuestas a su país

Millones de rusos están empezando a sentir el efecto de las sanciones económicas de Occidente, diseñadas para poner presión sobre el Kremlin ante la invasión de Ucrania.
1 de marzo, 2022
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“Si pudiera irme de Rusia ahora mismo, lo haría. Pero no puedo renunciar a mi trabajo”, dice Andrey.

Y es que este joven de 31 años no puede darse el lujo de asumir una hipoteca en Moscú cuando las tasas de interés han subido sustancialmente.

Millones de rusos como él están empezando a sentir el efecto de las sanciones económicas de Occidente, que han sido diseñadas para castigar al país por invadir a la vecina Ucrania.

“Estoy planeando encontrar nuevos clientes en el extranjero lo antes posible y mudarme de Rusia con el dinero que estaba ahorrando para la primera cuota”, indica el diseñador industrial.

“Aquí tengo miedo, han arrestado a personas por hablar en contra de ‘la línea del partido’. Me siento avergonzado y ni siquiera voté por los que están en el poder”.

Al igual que otros entrevistados para este artículo, no usamos su nombre completo ni mostramos su rostro por razones de seguridad. Algunos nombres han sido cambiados.

Guerra económica

Las sanciones que ahora golpean a Rusia son calificadas como una guerra económica: tienen como objetivo aislar al país y crear una profunda recesión allí.

Soldados ucranianos

Reuters
Las sanciones occidentales buscan brindarle apoyo de Ucrania, que el Ejército de Rusia invadió la semana pasada.

Los líderes occidentales esperan que las medidas sin precedentes produzcan un cambio en el pensamiento del Kremlin.

Los rusos de a pie se enfrentan a la angustia de que sus ahorros desaparezcan. Sus vidas ya se estándo viendo interrumpidas.

Las sanciones contra algunos bancos rusos incluyen cortarlos de sistemas como los de Visa y Mastercard y, en consecuencia, de Apple Pay y Google Pay.

Daria tiene 35 años y es gerente de proyectos en Moscú. Esas medidas se han traducido en que, por ejemplo, no había podido usar el metro.

“Siempre pago con mi teléfono, pero simplemente no funcionó. Hubo otras personas con el mismo problema. Resultó que las barreras son operadas por el banco VTB, que está bajo las sanciones y no puede aceptar Google Pay ni Apple Pay”.

“Tuve que comprar una tarjeta de metro”, le dijo a la BBC. “Tampoco pude pagar en una tienda hoy, por la misma razón”.

El lunes, Rusia duplicó su tasa de interés, elevándola del 9,5% al 20%, en respuesta a las sanciones y después de que el rublo se hundiera a nuevos mínimos históricos.

El mercado de valores permanece cerrado en medio de temores de una venta masiva de acciones.

El Kremlin dice que tiene suficientes recursos para enfrentar las sanciones, pero esto es discutible.

“No hay dólares”

Durante el fin de semana, el banco central hizo un llamado a la calma en medio de los temores ante un pánico bancario, que sucede cuando demasiadas personas intentan retirar su dinero.

Mujer en el metro

EPA
Pagar los viajes en metro y las compras en tiendas ahora es más difícil para muchos rusos.

“No hay dólares, ni rublos, ¡nada! Bueno, hay rublos, pero no estoy interesado en ellos”, manifesta Anton, que tiene poco más de 20 años y estaba haciendo cola en un cajero automático en Moscú.

“No sé qué hacer ahora. Me temo que nos estamos convirtiendo en Corea del Norte o Irán en este momento”.

Comprar moneda extranjera cuesta a los rusos 50% más que hace una semana y eso si es que pueden conseguirla.

A principios de 2022, US$1 se cotizaba en unos 75 rublos y 1 euro a 80. Pero la guerra ayudó a establecer nuevos récords: en cierto momento de este pasado lunes, US$1 llegó a costar 113 rublos y 1 euro, 127.

Para los rusos, el tipo de cambio rublo-dólar ha sido durante mucho tiempo un tema delicado.

En la década de 1990, tras el colapso de la Unión Soviética, el dólar era la única moneda fuerte en la que los rusos guardaban sus ahorros: la apuesta más segura estaba debajo del colchón.

Cuando el gobierno del presidente Boris Yeltsin dejó de pagar su deuda en 1998, aquellos que habían estado durmiendo con su dinero se sintieron reivindicados.

Sin embargo, durante la década siguiente, varias medidas del banco central ayudaron a tranquilizar a los rusos sobre el rublo.

Los depósitos colocados en moneda rusa comenzaron a crecer y también lo hizo la cantidad de dinero que los rusos invierten en acciones de empresas rusas.

Sin embargo, cada vez que hay incertidumbre, los rusos siempre corren al cajero automático más cercano para retirar dólares.

Esta vez no ha sido diferente.

“Debajo de la almohada”

Tan pronto como se desató la guerra en Ucrania el 24 de febrero, los rusos acudieron en masa a los cajeros automáticos, recordando las lecciones aprendidas en crisis anteriores.

Gente haciendo cola para un cajero en San Petesburgo, el 27 de febrero.

Reuters

Ilya, que tiene poco más de 30 años, acaba de terminar de pagar su hipoteca en Moscú. Dice que no puede mudarse “en el corto plazo”.

“Cuando comenzó la operación en el Donbás, fui al cajero automático y saqué los ahorros que tenía en dólares en Sberbank. Ahora los guardo literalmente debajo de la almohada”.

“El resto de mis ahorros todavía están en los bancos: la mitad en dólares y el resto en rublos. Si las cosas empeoran, retiraré el lote. Tengo miedo porque preveo una ola de robos. Pero estas son las opciones que hay”.

Las imágenes en las redes sociales han mostrado largas colas en cajeros automáticos y casas de cambio en todo el país en los últimos días, con personas preocupadas porque sus tarjetas bancarias pueden dejar de funcionar o que se impondrán límites a la cantidad de efectivo que pueden retirar.

Los dólares y los euros comenzaron a agotarse un par de horas después de la invasión. Desde entonces, han estado disponibles cantidades muy limitadas de esas monedas y hay un límite en la cantidad de rublos que se pueden sacar.

De pie en una cola en Moscú, Evgeny, de 45 años, dijo que quería retirar dinero para pagar su hipoteca.

“Todos los que conozco están ansiosos. Todos están estresados. No tengo ninguna duda de que la vida empeorará. La guerra es horrible”.

“Creo que todos los países emplean dobles raseros y ahora los ‘países grandes’ están midiendo las fortalezas de los demás, decidiendo cuál es mejor. Y todos están sufriendo”.

“Hoy es el primer día que decidí retirar dinero y no tuve ningún problema. Retiré rublos por si acaso”, cuenta Marat, quien tiene 35 años.

“No soy muy bueno pronosticando, pero sospecho que nuestra vida empeorará. El tiempo lo dirá”.

Un formulario

El problema del dinero en efectivo no se limita a Moscú: la gente ha estado corriendo por Perm, Kostromá, Bélgorod y otras ciudades provinciales para conseguir dólares o euros, informa el Servicio Ruso de la BBC.

Rublos

Getty Images
Los rublos son más fáciles de conseguir que los dólares, pero valen menos que antes.

Un especialista informático anónimo incluso creó un bot de Telegram que pregunta automáticamente si hay euros o dólares en los cajeros automáticos de Tinkoff, un popular banco privado, y si es así, comparte la ubicación con los suscriptores.

Muchos han intentado hacer un pedido anticipado de efectivo a través de sus aplicaciones bancarias, una característica del sistema bancario avanzado de Rusia.

El domingo por la noche, cuando se anunciaron las sanciones contra las reservas del Banco Central ruso, todavía se podía usar una aplicación para pedir US$1 por hasta 140 rublos y 1 euro por hasta 150.

Pero el lunes, los clientes del mayor banco respaldado por el Estadode Rusia, Sberbank, le dijeron al Servicio Ruso de la BBC que no podían pedir dinero en efectivo a través de la aplicación; tenían que ir a su oficina y firmar un formulario para hacerlo.

Los bancos niegan que haya escasez de liquidez, y los analistas están de acuerdo con que es más probable que la escasez de efectivo en los cajeros automáticos refleje un intento de evitar una estampida bancaria.

El Kremlin ha dicho que Rusia esperaba estas últimas sanciones y que está lista para enfrentarlas, aunque no ha dicho si las empresas recibirán ayuda adicional, como sucedió durante la pandemia.

Recuerdos de 2014

Pero se espera que los rusos de a pie, muchos de los cuales obtienen su información de la televisión controlada por el Estado (que repite muchas de las líneas del Kremlin), comiencen a notar pronto diferencias en sus vidas.

Gente afuera del Sberbank

EPA
En Sberbank, los dólares deben pedirse firmando un formulario en persona.

Los residentes de Moscú ya están informando de algunas colas en las tiendas de alimentos cuando las personas compran productos que creen que escasearán debido a las subidas de precios o las restricciones comerciales.

Las compañías rusas podrían terminar recortando horas o frenando el ritmo de producción a medida que se imponen las sanciones.

Además de la caída del valor de sus ahorros, se prevé que muchos rusos pierdan sus empleos a medida que la economía se tambalea por quedar aislada de los mercados financieros en Occidente.

Para los rusos, todo esto trae recuerdos de lo que sucedió cuando el presidente Putin anexó Crimea en 2014 y la gente hizo cola durante horas para obtener dinero en efectivo.

Las oficinas de cambio tuvieron que comprar apresuradamente nuevos tableros de tipos de cambio de cinco dígitos cuando los antiguos se quedaron sin espacio.

En aquel entonces, US$1 dólar normalmente costaba entre 30 y 35 rublos, una cantidad impensable en estos días.

Información adicional de Amalia Zatari, del Servicio Ruso de la BBC en Moscú.


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