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IMSS atendió menos enfermos y bajó vacunación y reparto de anticonceptivos en el primer año de AMLO

2019 representó una baja en prácticamente todos los servicios que ofrece el Instituto.
Cuartoscuro Archivo
Por Zedryk Raziel, Manu Ureste, Nayeli Roldán y Arturo Angel
6 de octubre, 2020
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Durante el primer año de gobierno de López Obrador, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sufrió una asfixia presupuestal que impactó en la atención a los derechohabientes y dejó a la institución debilitada ante el golpe de la pandemia de Covid en 2020.

Según datos oficiales del Seguro Social, 2019 fue el peor de los últimos cuatro en prácticamente todos los servicios que ofrece el Instituto: hubo menos doctores, atendió a menos enfermos, se vacunó a menos personas…

Entre los índices que cayeron están la detección de padecimientos, particularmente la diabetes y la hipertensión; la detección de enfermedades graves, como el cáncer mamario y el cérvico uterino; y las acciones de prevención en los módulos PREVENIMSS.

También se dejaron de aplicar 2.8 millones de vacunas, cayendo la aplicación de dosis contra la influenza, el sarampión y las paperas, entre otros padecimientos.

Además, se hicieron menos trasplantes; se repartieron 2 millones menos de anticonceptivos; y aumentó el número de pacientes que, a pesar de tener una receta, salieron de los centros médicos sin todas sus medicinas hasta alcanzar casi uno de cada cinco pacientes.

En infraestructura hubo retrasos en el gasto en equipamiento médico y en obras de 39 hospitales, lo que originó que cayera el número de camas censables. Y, en cuanto al personal, hubo menos doctores por cada mil derechohabientes, sumado a retrasos en las contrataciones de abogados que, a la par, disparó un 53% el monto que el IMSS pagó en juicios perdidos.

La caída en la atención a los derechohabientes coincide con la parálisis presupuestal que sufrió el IMSS en 2019, una de las peores en los últimos años, de acuerdo con estadísticas oficiales: hasta octubre de ese año se registró un subejercicio de 21 mil millones de pesos que no se habían gastado en medicamentos y material de curación, equipo médico, personal, y obras.

Esta parálisis se produjo mientras en 2019 la Secretaría de Hacienda y el IMSS libraban una disputa por hacerse con el control del presupuesto y la administración del Seguro Social, a raíz de la orden presidencial de centralizar en la Oficialía Mayor de Hacienda las compras y contrataciones de todas las instituciones públicas, incluido el Seguro Social.

La batalla inició desde el primer día del actual gobierno entre los entonces titulares de la Secretaría de Hacienda, Carlos Urzúa, y del IMSS, Germán Martínez, de acuerdo con cientos de oficios internos a los que tuvo acceso Animal Político y con testimonios de exdirectivos del Seguro Social. Del lado de Urzúa, estaba Raquel Buenrostro, responsable del gasto en el gobierno. Y ambas partes se lanzan acusaciones de la caída en los servicios del Instituto.

La crisis escaló a una denuncia que fue presentada por el propio IMSS —todavía dirigido por Germán Martínez— en mayo de 2019 ante la Fiscalía General de la República (FGR) en contra de su exdirector administrativo, Flavio Cienfuegos, al que básicamente acusa de ser el responsable de la ‘parálisis’ presupuestal del Instituto.

Tras un año de investigaciones, la Fiscalía determinó que sí hubo afectaciones en el abasto de insumos y medicinas, y el próximo jueves 9 de octubre solicitará a un juez federal que procese a Cienfuegos por ello.

En su renuncia en mayo de 2019, que hizo pública, Germán Martínez acusó que Hacienda invadía ilegalmente facultades del IMSS para ejercer con autonomía su presupuesto y que la centralización del gasto en la figura de la Oficialía Mayor había provocado un daño a la salud y la integridad de los 69 millones de derechohabientes.

Raquel Buenrostro, exoficial mayor, rechazó en entrevista con Animal Político que haya tenido alguna injerencia en cómo gastó sus recursos el IMSS, del que dijo que tiene su propia área de finanzas y de administración y un consejo técnico que toma las decisiones. Y señaló que las inconformidades en el instituto surgieron debido a que el nuevo modelo de compras consolidadas de medicamentos que encabezó Hacienda “generó una gran molestia en determinados grupos de interés, que vieron su margen de actuación muy reducido”.

Por su parte, la defensa de Flavio Cienfuegos dijo a este medio que las imputaciones que se hacen en la denuncia en su contra “no son correctas”.

“En ningún momento se incumplió con la debida diligencia en el servicio público y menos aún se causó daño patrimonial o institucional, o afectación a los servicios del IMSS”, señaló la defensa, que asegura que cuenta con las pruebas para demostrar la inocencia de Cienfuegos ante la justicia, aunque para no afectar al debido proceso dijo que no hará más declaraciones.

Caída en la atención

Al margen de lo que se dirima en los tribunales, los datos reflejan un hecho: que la pandemia de Covid, que ya suma 81 mil muertes, azotó a un Seguro Social debilitado y ahorcado presupuestalmente, y que en 2019 tuvo descensos en las cifras de atención a la ciudadanía.

De acuerdo con el portal de datos abiertos del IMSS, en 2019 aumentaron las consultas de medicina familiar, de especialidades, y de urgencias. Sin embargo, la detección de enfermedades y padecimientos sufrió un descenso del 4.5%, destacando casos como la delegación IMSS DF Sur, que atendió a 795 mil 675 personas menos; una caída del 17.5% respecto de 2018.

De hecho, de 35 delegaciones del IMSS, incluyendo DF Norte y Sur, solo tres mejoraron en la detección de enfermedades. Las 32 restantes empeoraron.

Destacan los descensos en la detección de diabetes e hipertensión, dos padecimientos que, por la pandemia de Covid, han cobrado especial relevancia por ser factores que elevan la mortalidad: al corte del 23 de julio pasado, Salud informó que el 73% de los fallecidos por Covid padecía diabetes, hipertensión, u obesidad. 

En 2019, la hipertensión tuvo una baja de casi medio millón de detecciones que se dejaron de hacer, en comparación con 2018. De hecho, esta cifra es la más baja en el IMSS desde 2011.

Para la diabetes, se realizaron 866 mil 572 acciones menos que en 2018; una caída del 6.3%, siendo la cifra más baja desde 2015. También cayó 6.3% el número de pacientes de diabetes atendidos en los módulos de DIABETEIMSS.

En cuanto a diferentes tipos de cáncer, se llevaron a cabo 2 millones 371 mil 133 acciones para la detección del cérvico-uterino, 144 mil 871 menos que en 2018, una caída de casi el 6%, la cifra más baja desde 2012.

Para el cáncer mamario se hicieron 6 millones 330 mil 994 acciones de detección, 134 mil 194 menos, un descenso del 2%.

En los módulos PREVENIMSS, donde se previenen diferentes tipos de cáncer, así como el sobrepeso y la obesidad, la atención cayó un 7%. En total, se llevaron a cabo 22 millones 770 mil acciones, la cifra más baja desde 2010.

También bajó 47% la detección de hepatitis, la cifra más baja en una década. Y se registró un 9% a la baja en la detección de tuberculosis.

“Nos surtíamos de las sobras”

Los derechohabientes también padecieron la falta de medicamentos. De acuerdo con informes oficiales del IMSS, en 2019 hubo una disminución en el surtimiento completo de recetas en las farmacias de las unidades de salud.

Ese año, el Seguro expidió 227.3 millones de recetas, de las cuales, en el 81.85% de los casos se surtieron por completo los medicamentos prescritos; el resto -alrededor de 41 millones de derechohabientes- no recibieron todas las medicinas que les recetaron médicos para tratar sus padecimientos.

En 2018 se surtió por completo el 85% de las 217.8 millones de recetas expedidas ese año; en 2017, el nivel de surtimiento de recetas completas fue de 87%.

Exdelegados del IMSS accedieron a ser entrevistados con la condición de anonimato, y confirmaron las dificultades que enfrentaron.

“Con el nuevo sistema de centralización de las compras en Hacienda, y ante la escasez de medicamentos, nos orillaron a buscar en otras delegaciones si les sobraban algunas claves para conseguir medicinas. Es decir, otras delegaciones nos surtían de lo que les sobraba”, dijo uno de los exdelegados.

Otros exfuncionarios matizaron que el IMSS “ya venía muy debilitado” y con un problema de corrupción desde sexenios pasados.

“No es un problema 100% de esta nueva administración -añade el exdelegado del IMSS-. Pero, con la decisión de centralizar las compras, todo se complicó muchísimo más”.

Aunque las historias de desabasto de medicinas y de hospitales sin insumos son añejas, desde principios de 2019 comenzaron a ser habituales en medios las denuncias de familias que señalaban escasez de fármacos contra el cáncer, como el metotrexato, y la indebida suspensión de quimioterapias en hospitales del IMSS, el ISSSTE y de la Secretaría de Salud. Incluso, padres y madres de niños con cáncer encabezaron numerosas protestas en Palacio Nacional, el Senado y en el aeropuerto capitalino.

En marzo del año pasado, el Presidente López Obrador culpó a las farmacéuticas por el desabasto; Asa Cristina Laurell, entonces subsecretaria de Salud, atribuyó la escasez a la administración anterior de Peña Nieto por anomalías en la licitación de medicamentos de 2018; y Raquel Buenrostro dijo en noviembre del año pasado, cuando aún era Oficial Mayor de Hacienda, que el desabasto de metotrexato obedeció a una mala administración burocrática y no a la falta del fármaco oncológico.

“En todo caso, si es que hubo desabasto, se tiene que revisar por qué el contrato de 2018 salió incompleto, o fue insuficiente”, destacó Buenrostro en una entrevista reciente para este reportaje.

La cifra más baja en vacunas desde 2013

Pero no solo hubo problemas con los medicamentos. Otra exdelegada explicó que enfrentaron problemas por las vacunas, luego de que las compras de 2018 fueran insuficientes y en 2019 hubo partidas desiertas.

“No teníamos vacunas para la influenza porque no se compraron. Y esto provocó que solo se pudieran administrar a un segmento de la población y no a todos, como en años anteriores”, expuso.

Las cifras oficiales del IMSS lo corroboran: se dejaron de aplicar 2 millones 815 mil 833 vacunas contra diversos padecimientos a derechohabientes; una caída del 8.8%. De hecho, la cifra total de dosis, 28 millones 934 mil 310, es la más baja desde 2013.

Una de las vacunas que bajó fue la señalada por la exdelegada, la de anti-influenza: se aplicaron 10 millones 591 mil 361 dosis, 8 mil 767 menos que en 2018. La cifra más baja desde 2014.

Además, se desplomó un 66% las dosis de vacunas contra el tétanos (de 4 millones 362 mil dosis en 2018 se bajó a 1 millón 476 mil en 2019), y bajaron las dosis de la vacuna triple viral (-26%) contra el sarampión, las paperas y la rubeola. A la par en el descenso en las vacunas contra el sarampión en 2019, en los primeros meses de 2020 se registró un brote inédito de esta enfermedad, aunque estuvo focalizado en gran parte en la Ciudad de México. 

Mientras que el reparto de anticonceptivos se redujo casi 15%, destacando Nayarit y Querétaro, donde la entrega cayó un 50% y un 47%, respectivamente. Solo en Aguascalientes (8%) y Chiapas (2.3%) aumentó.

Instituto rico, pacientes pobres

En paralelo a estas cifras de atención, los datos oficiales también confirman que en 2019 hubo una parálisis financiera para el instituto. No es que el IMSS no tuviera dinero: sencillamente le ataron las manos para ejercerlo.

En el primer trimestre de 2019, el instituto gastó 147 mil 568 millones de pesos del monto que tenía presupuestado para dicho periodo -167 mil 664 millones-, lo que significó un subejercicio de 20 mil 096 millones de pesos (es decir, dejó sin ejercer el 11.9% de su presupuesto). En contraste, en el mismo periodo del año anterior, su subejercicio fue de apenas 0.52%.

Y para el segundo trimestre de 2019, el subejercicio ya había ascendido a 27 mil 550 millones de pesos.

En medio de esta parálisis, el entonces director del IMSS, Germán Martínez, renunció al cargo denunciando que funcionarios de Hacienda tenían una “injerencia perniciosa” debido al control del gasto del Seguro Social.

“El rezago en infraestructura es brutal -en 2019 prácticamente está en 0% el avance de obras y el pago a proveedores-; los contratos y convenios de servicios se rezagan, y algunos están por vencerse sin horizontes de legalidad; las compras de equipamiento paradas; las reclamaciones y litigios aumentan, y, si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y en algunos lugares pende de un hilo”, advirtió el ahora senador morenista.

En sus informes trimestrales, el IMSS explicó oficialmente a qué obedeció este subejercicio. Y la justificación es parecida a la queja de Martínez Cazares: “se tiene un menor ejercicio de lo que se programó originalmente en medicamentos y material de curación”; y “no se ejercieron recursos en su totalidad para mobiliario, instrumental y equipo médico y de laboratorio derivado a la terminación anticipada de algunas obras”.

Martínez Cazares renunció el 21 de mayo y fue relevado de la dirección general del IMSS por Zoé Robledo. El entonces director de Administración, Flavio Cienfuegos Valencia, dejó el cargo el 15 de julio.

Con la nueva administración del Seguro Social, encabezada por Robledo, a finales del tercer trimestre de 2019 comenzó a contenerse el subejercicio de recursos (septiembre cerró con un subejercicio de 21 mil 242 millones de pesos). Y para el cierre del año, prácticamente ya se había destapado el cuello de botella presupuestal registrado durante tres cuartas partes de 2019.

Parálisis en infraestructura

El 21 de mayo de 2019, el mismo día que presentó su renuncia como director general del IMSS, Germán Martínez denunció ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que estaban paralizadas 39 obras hospitalarias, no obstante que había una inversión autorizada de 1 mil 653 millones de pesos.

El hoy senador morenista sostuvo que, al mes de mayo, había un 0% de avance en la infraestructura programada para 2019, y acusó al entonces director de Administración, Flavio Cienfuegos, de trabar el flujo de recursos y, con ello, poner en riesgo el patrimonio inmobiliario del instituto, el equipamiento médico y el derecho a la seguridad social de la población.

Las cifras oficiales también apuntan que 2019 fue uno de los peores años de subejercicio presupuestal para la construcción y mantenimiento de infraestructura del IMSS: hubo un subejercicio de 68.8% del gasto para inversión física, pues apenas se ejercieron 4 mil 050 millones de pesos del monto aprobado para dicho rubro, que ascendía a 13 mil 007 millones.

El subejercicio fue peor en cuanto al equipamiento médico (de 75.1%), dado que se gastaron 2 mil 132 millones de pesos de los 8 mil 580 millones autorizados. Y en obra pública se dejó de ejercer el 56.5% del presupuesto programado: de 4 mil 427 millones de pesos, sólo se gastaron 1 mil 928 millones.

El Seguro Social concluyó durante 2019 la construcción de al menos 15 centros de salud locales. Sin embargo, quedó inconclusa la construcción de cinco Hospitales Generales de Zona que habrían aumentado en 648 la capacidad de camas en beneficio de 1 millón 371 mil derechohabientes.

La historia de atrasos para la entrega de hospitales es larga. El IMSS se comprometió a que los hospitales HGZ de Tapachula y Bahía de Banderas (que desde 2017 se construyen mediante un esquema de asociación público-privada) serían entregados a mediados de 2019, pero a la fecha continúan inconclusos (pese a ello, son utilizados como hospitales COVID). El Seguro Social atribuyó a los contratistas los retrasos en ambas obras.

El IMSS tampoco concluyó en 2019 (y tampoco en lo que va de este año) los Hospitales Generales de Zona de Pachuca -cuya construcción inició en 2014-, de Atlacomulco y de Ciudad Acuña -ambos de 2017-.

El efecto de los incumplimientos en materia de infraestructura médica fue que durante 2019 hubo un ligero descenso en las camas hospitalarias: se pasó de una tasa de 0.68 camas por cada mil derechohabientes en 2018 a una tasa de 0.67, lo que contraviene el objetivo de que en este rubro el crecimiento sea sostenido (la recomendación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, es que un país cuente con 4.7 camas por cada mil habitantes).

Caen contratos por honorarios

En el primer año de la actual administración también hubo una caída en la contratación de personal médico y administrativo. Ese año, el Seguro Social contaba con 1.43 médicos por cada mil habitantes (la recomendación de la OCDE es de 3.4 médicos por cada mil habitantes).

La tasa de 2019 fue menor que la de 2018 y 2017, años en los que se registró una disponibilidad sostenida de 1.55 médicos por cada mil habitantes, de acuerdo con datos del informe anual sobre la situación financiera del instituto. En 2016 la tasa fue de 1.60, y en 2015 de 1.89.

Por último, en 2019 también cayó un 29% la contratación de personal del IMSS por honorarios: por este esquema se contrató a 2 mil 373 personas, casi 1 mil menos que el año previo.

De hecho, en vez de contratar, en 2019 se prescindió de los servicios de 741 médicos y enfermeras que laboraban en unidades médicas urbanas del programa IMSS Bienestar y a quienes ya no se les renovó su contrato por honorarios, según dio a conocer Reforma.

Animal Político buscó al IMSS para solicitar una entrevista, o una postura, sobre dos puntos: la actuación de su exdirector administrativo, Flavio Cienfuegos, y la caída en las estadísticas de atención a derechohabientes. El Instituto señaló la noche de este martes que está en el proceso de dar una respuesta. 

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COVID-19: lo que se sabe de la abrupta caída de casos en Sudamérica

Luego de haber sido el epicentro mundial de la pandemia, los países de América del Sur han registrado un fuerte descenso en los casos de COVID-19.
14 de septiembre, 2021
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A mediados de junio, mientras el resto del mundo experimentaba bajos números de infecciones por el nuevo coronavirus, América del Sur estaba convertida en el epicentro de la pandemia.

Siete de las 10 naciones del mundo con más muertes diarias per cápita estaban en la región: la tasa de Brasil era siete veces la de India, mientras que Colombia y Argentina sumaban una cifra que equivalía a tres veces la registrada en todo el continente africano.

Con apenas 5% de la población mundial, Sudamérica registraba una tasa de muertes per cápita que era equivalente a ocho veces la cifra mundial.

Pero eso ya es cosa del pasado.

A finales de junio, la cifra de contagios comenzó a descender de forma consistente hasta convertir a la región en una de las zonas del mundo donde la pandemia parece estar mejor controlada.

Así, mientras para este lunes el promedio semanal de casos confirmados por cada 100.000 habitantes era de 52 en Reino Unido y de 43 en Estados Unidos, Brasil solamente llegaba a 8, Argentina a 6 y Colombia a 3, de acuerdo con cifras de Our World in Data.

Países como Uruguay, que a inicios de junio llegó a tener 100 casos por cada 100.000 habitantes, ahora solamente tienen 4; mientras que Paraguay que registró hasta 40 casos ahora no llega ni a 1 por cada 100.000 habitantes.

Evolución de casos de covid-19 en Sudamérica. Número de contagios promedio diarios por cada 100.000 habitantes. Evolución de los casos confirmados de covid-19 en Sudamerica entre junio y septiembre de 2021. .

Esta disminución de contagios ha sido clave para que Sudamérica sea en la actualidad una de las regiones del mundo que está registrando menos casos de covid-19.

Pero ¿cómo se explica esta abrupta caída de los contagios en Sudamérica?

Entre la inmunidad y otras incógnitas

“Lo primero que le diría es que creo que no lo tenemos del todo claro“, responde Andrés Vecino, investigador en sistemas de salud del Departamento de Salud Internacional de la Escuela de Salud Pública John Hopkins (Estados Unidos).

El investigador recuerda que esta no es la primera vez que ocurre un descenso de casos que parece anunciar que se acerca el final de la pandemia y luego se produce otra ola de contagios que demuestra que no era así.

“Es importante decir que no sabemos exactamente qué es esto y que el hecho de que estén bajando los casos ahora no quiere decir que vaya a pasar en el futuro. Quiero recordar lo que pasó en India, donde había un conteo de casos relativamente bajo para su población y después vimos el gran incremento de casos con la variante delta”, advierte el experto a BBC Mundo.

Una mujer prepara una vacuna en Argentina.

Getty Images
En los últimos meses, los países de Sudamérica han avanzado en las vacunaciones.

La doctora Carla Domingues, que dirigió el programa de inmunización de Brasil hasta 2019, hizo recientemente una advertencia similar. “Es un fenómeno que no sabemos cómo explicar”, dijo esta epidemióloga al diario The New York Times.

No obstante, los especialistas dan algunas claves: entre ellas, la vacunación. Los países sudamericanos han acelerado el ritmo de las inoculaciones en los últimos tiempos, algo que según numerosos expertos podría haber contribuido a frenar los contagios.

Vecino coincide, pero no apunta solamente hacia las vacunas sino, de forma más amplia, a la inmunidad adquirida por parte de la población de la región tanto por vía de las inyecciones como de los contagios.

“Creo que hay más o menos consenso en que es posible que la reducción de casos en Sudamérica puede estar relacionada con algún grado de inmunidad de la población”, destaca.

El experto explica que las diferentes vacunas que se han estado aplicando en los países de la región son un elemento importante a considerar, como también lo es la inmunidad alcanzada por quienes ya tuvieron la infección.

“Muchas personas en algunos de esos países se han infectado. Un estudio reciente que hicieron en 12 ciudades de Colombia muestra que el 89% de las personas de esas localidades ya se infectaron. Con eso uno empieza a pensar que es posible que en algunos sitios haya unos niveles de infección tan altos que ya empezamos a ver una reducción de la enfermedad”, indica el experto.

Vecino advierte que, dado que la población no es homogénea, este dato no puede interpretarse como que 9 de cada 10 personas que uno encuentre en las calles de esas ciudades ya tuvo covid-19, por lo que no hay que confiarse.

“Los individuos se relacionan en grupos, entonces es posible que haya grupos de personas que todavía, por ejemplo, no se hayan infectado ni hayan sido vacunadas y esos grupos de personas pueden tener brotes si llega, por ejemplo, una variante altamente transmisible como la omega, como la delta o como la gama -las 3 que ya están en Latinoamérica-, por lo que pueden obviamente causar un incremento en casos y muertes”, explica.

“Habiendo dicho eso, es posible que el nivel de inmunidad adquirido por las vacunas y por la infección previa sea una de las razones por las cuales estamos viendo menor transmisión hoy”, agrega.

Aplicando las medidas correctas

Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), confirma por su parte que hubo una disminución de los casos y las muertes en casi todos los países de Sudamérica, con excepción de Venezuela.

Ugarte explica que la OPS está trabajando con los ministerios de Salud y con los expertos de la región para estudiar estas tendencias, así como las razones por las cuales se ha mantenido este descenso, y apunta al endurecimiento de las medidas de control luego del incremento significativo de los casos en la región entre finales de 2020 y los primeros meses de 2021.

Los países implementaron medidas mucho más estrictas respecto al distanciamiento físico, al movimiento de personas, al uso mandatario de mascarillas, iniciaron la vacunación y la ampliaron a otros grupos, principalmente a aquellos que estaban en mayor riesgo. Todo esto puede explicar en parte esta tendencia”, incide Ugarte en respuesta a una consulta de BBC Mundo.

El director, sin embargo, previno a la región en contra de caer en la complacencia.

“Hemos visto que cuando los casos disminuyen es porque estamos haciendo bien las cosas. Es decir, estamos implementando las medidas de salud pública que se ha probado una y otra vez que siguen sirviendo”, destaca.

“Lo peor que nos podría ocurrir y que podría ocurrir con los países de América del Sur es que ahora que están con menos casos relajen las medidas porque eso es una gran oportunidad para el virus para transmitirse de persona a persona”, alerta.

Personas usando mascarillas en el metro de Medellín.

Getty Images
La OPS insta a que los países de la región mantengan las medidas de precacución para evitar los contagios.

Así, aunque el número de casos sea bajo en estos momentos, Ugarte considera que lo procedente es no bajar la guardia:

“Nuestra recomendación a toda la población de América del Sur que está viendo que la transmisión es cada vez menor es tomar en cuenta que estamos en esa fase porque se han tomado las medidas adecuadas. No las relajemos”.


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