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IMSS atendió menos enfermos y bajó vacunación y reparto de anticonceptivos en el primer año de AMLO

2019 representó una baja en prácticamente todos los servicios que ofrece el Instituto.
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Por Zedryk Raziel, Manu Ureste, Nayeli Roldán y Arturo Angel
6 de octubre, 2020
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Durante el primer año de gobierno de López Obrador, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sufrió una asfixia presupuestal que impactó en la atención a los derechohabientes y dejó a la institución debilitada ante el golpe de la pandemia de Covid en 2020.

Según datos oficiales del Seguro Social, 2019 fue el peor de los últimos cuatro en prácticamente todos los servicios que ofrece el Instituto: hubo menos doctores, atendió a menos enfermos, se vacunó a menos personas…

Entre los índices que cayeron están la detección de padecimientos, particularmente la diabetes y la hipertensión; la detección de enfermedades graves, como el cáncer mamario y el cérvico uterino; y las acciones de prevención en los módulos PREVENIMSS.

También se dejaron de aplicar 2.8 millones de vacunas, cayendo la aplicación de dosis contra la influenza, el sarampión y las paperas, entre otros padecimientos.

Además, se hicieron menos trasplantes; se repartieron 2 millones menos de anticonceptivos; y aumentó el número de pacientes que, a pesar de tener una receta, salieron de los centros médicos sin todas sus medicinas hasta alcanzar casi uno de cada cinco pacientes.

En infraestructura hubo retrasos en el gasto en equipamiento médico y en obras de 39 hospitales, lo que originó que cayera el número de camas censables. Y, en cuanto al personal, hubo menos doctores por cada mil derechohabientes, sumado a retrasos en las contrataciones de abogados que, a la par, disparó un 53% el monto que el IMSS pagó en juicios perdidos.

La caída en la atención a los derechohabientes coincide con la parálisis presupuestal que sufrió el IMSS en 2019, una de las peores en los últimos años, de acuerdo con estadísticas oficiales: hasta octubre de ese año se registró un subejercicio de 21 mil millones de pesos que no se habían gastado en medicamentos y material de curación, equipo médico, personal, y obras.

Esta parálisis se produjo mientras en 2019 la Secretaría de Hacienda y el IMSS libraban una disputa por hacerse con el control del presupuesto y la administración del Seguro Social, a raíz de la orden presidencial de centralizar en la Oficialía Mayor de Hacienda las compras y contrataciones de todas las instituciones públicas, incluido el Seguro Social.

La batalla inició desde el primer día del actual gobierno entre los entonces titulares de la Secretaría de Hacienda, Carlos Urzúa, y del IMSS, Germán Martínez, de acuerdo con cientos de oficios internos a los que tuvo acceso Animal Político y con testimonios de exdirectivos del Seguro Social. Del lado de Urzúa, estaba Raquel Buenrostro, responsable del gasto en el gobierno. Y ambas partes se lanzan acusaciones de la caída en los servicios del Instituto.

La crisis escaló a una denuncia que fue presentada por el propio IMSS —todavía dirigido por Germán Martínez— en mayo de 2019 ante la Fiscalía General de la República (FGR) en contra de su exdirector administrativo, Flavio Cienfuegos, al que básicamente acusa de ser el responsable de la ‘parálisis’ presupuestal del Instituto.

Tras un año de investigaciones, la Fiscalía determinó que sí hubo afectaciones en el abasto de insumos y medicinas, y el próximo jueves 9 de octubre solicitará a un juez federal que procese a Cienfuegos por ello.

En su renuncia en mayo de 2019, que hizo pública, Germán Martínez acusó que Hacienda invadía ilegalmente facultades del IMSS para ejercer con autonomía su presupuesto y que la centralización del gasto en la figura de la Oficialía Mayor había provocado un daño a la salud y la integridad de los 69 millones de derechohabientes.

Raquel Buenrostro, exoficial mayor, rechazó en entrevista con Animal Político que haya tenido alguna injerencia en cómo gastó sus recursos el IMSS, del que dijo que tiene su propia área de finanzas y de administración y un consejo técnico que toma las decisiones. Y señaló que las inconformidades en el instituto surgieron debido a que el nuevo modelo de compras consolidadas de medicamentos que encabezó Hacienda “generó una gran molestia en determinados grupos de interés, que vieron su margen de actuación muy reducido”.

Por su parte, la defensa de Flavio Cienfuegos dijo a este medio que las imputaciones que se hacen en la denuncia en su contra “no son correctas”.

“En ningún momento se incumplió con la debida diligencia en el servicio público y menos aún se causó daño patrimonial o institucional, o afectación a los servicios del IMSS”, señaló la defensa, que asegura que cuenta con las pruebas para demostrar la inocencia de Cienfuegos ante la justicia, aunque para no afectar al debido proceso dijo que no hará más declaraciones.

Caída en la atención

Al margen de lo que se dirima en los tribunales, los datos reflejan un hecho: que la pandemia de Covid, que ya suma 81 mil muertes, azotó a un Seguro Social debilitado y ahorcado presupuestalmente, y que en 2019 tuvo descensos en las cifras de atención a la ciudadanía.

De acuerdo con el portal de datos abiertos del IMSS, en 2019 aumentaron las consultas de medicina familiar, de especialidades, y de urgencias. Sin embargo, la detección de enfermedades y padecimientos sufrió un descenso del 4.5%, destacando casos como la delegación IMSS DF Sur, que atendió a 795 mil 675 personas menos; una caída del 17.5% respecto de 2018.

De hecho, de 35 delegaciones del IMSS, incluyendo DF Norte y Sur, solo tres mejoraron en la detección de enfermedades. Las 32 restantes empeoraron.

Destacan los descensos en la detección de diabetes e hipertensión, dos padecimientos que, por la pandemia de Covid, han cobrado especial relevancia por ser factores que elevan la mortalidad: al corte del 23 de julio pasado, Salud informó que el 73% de los fallecidos por Covid padecía diabetes, hipertensión, u obesidad. 

En 2019, la hipertensión tuvo una baja de casi medio millón de detecciones que se dejaron de hacer, en comparación con 2018. De hecho, esta cifra es la más baja en el IMSS desde 2011.

Para la diabetes, se realizaron 866 mil 572 acciones menos que en 2018; una caída del 6.3%, siendo la cifra más baja desde 2015. También cayó 6.3% el número de pacientes de diabetes atendidos en los módulos de DIABETEIMSS.

En cuanto a diferentes tipos de cáncer, se llevaron a cabo 2 millones 371 mil 133 acciones para la detección del cérvico-uterino, 144 mil 871 menos que en 2018, una caída de casi el 6%, la cifra más baja desde 2012.

Para el cáncer mamario se hicieron 6 millones 330 mil 994 acciones de detección, 134 mil 194 menos, un descenso del 2%.

En los módulos PREVENIMSS, donde se previenen diferentes tipos de cáncer, así como el sobrepeso y la obesidad, la atención cayó un 7%. En total, se llevaron a cabo 22 millones 770 mil acciones, la cifra más baja desde 2010.

También bajó 47% la detección de hepatitis, la cifra más baja en una década. Y se registró un 9% a la baja en la detección de tuberculosis.

“Nos surtíamos de las sobras”

Los derechohabientes también padecieron la falta de medicamentos. De acuerdo con informes oficiales del IMSS, en 2019 hubo una disminución en el surtimiento completo de recetas en las farmacias de las unidades de salud.

Ese año, el Seguro expidió 227.3 millones de recetas, de las cuales, en el 81.85% de los casos se surtieron por completo los medicamentos prescritos; el resto -alrededor de 41 millones de derechohabientes- no recibieron todas las medicinas que les recetaron médicos para tratar sus padecimientos.

En 2018 se surtió por completo el 85% de las 217.8 millones de recetas expedidas ese año; en 2017, el nivel de surtimiento de recetas completas fue de 87%.

Exdelegados del IMSS accedieron a ser entrevistados con la condición de anonimato, y confirmaron las dificultades que enfrentaron.

“Con el nuevo sistema de centralización de las compras en Hacienda, y ante la escasez de medicamentos, nos orillaron a buscar en otras delegaciones si les sobraban algunas claves para conseguir medicinas. Es decir, otras delegaciones nos surtían de lo que les sobraba”, dijo uno de los exdelegados.

Otros exfuncionarios matizaron que el IMSS “ya venía muy debilitado” y con un problema de corrupción desde sexenios pasados.

“No es un problema 100% de esta nueva administración -añade el exdelegado del IMSS-. Pero, con la decisión de centralizar las compras, todo se complicó muchísimo más”.

Aunque las historias de desabasto de medicinas y de hospitales sin insumos son añejas, desde principios de 2019 comenzaron a ser habituales en medios las denuncias de familias que señalaban escasez de fármacos contra el cáncer, como el metotrexato, y la indebida suspensión de quimioterapias en hospitales del IMSS, el ISSSTE y de la Secretaría de Salud. Incluso, padres y madres de niños con cáncer encabezaron numerosas protestas en Palacio Nacional, el Senado y en el aeropuerto capitalino.

En marzo del año pasado, el Presidente López Obrador culpó a las farmacéuticas por el desabasto; Asa Cristina Laurell, entonces subsecretaria de Salud, atribuyó la escasez a la administración anterior de Peña Nieto por anomalías en la licitación de medicamentos de 2018; y Raquel Buenrostro dijo en noviembre del año pasado, cuando aún era Oficial Mayor de Hacienda, que el desabasto de metotrexato obedeció a una mala administración burocrática y no a la falta del fármaco oncológico.

“En todo caso, si es que hubo desabasto, se tiene que revisar por qué el contrato de 2018 salió incompleto, o fue insuficiente”, destacó Buenrostro en una entrevista reciente para este reportaje.

La cifra más baja en vacunas desde 2013

Pero no solo hubo problemas con los medicamentos. Otra exdelegada explicó que enfrentaron problemas por las vacunas, luego de que las compras de 2018 fueran insuficientes y en 2019 hubo partidas desiertas.

“No teníamos vacunas para la influenza porque no se compraron. Y esto provocó que solo se pudieran administrar a un segmento de la población y no a todos, como en años anteriores”, expuso.

Las cifras oficiales del IMSS lo corroboran: se dejaron de aplicar 2 millones 815 mil 833 vacunas contra diversos padecimientos a derechohabientes; una caída del 8.8%. De hecho, la cifra total de dosis, 28 millones 934 mil 310, es la más baja desde 2013.

Una de las vacunas que bajó fue la señalada por la exdelegada, la de anti-influenza: se aplicaron 10 millones 591 mil 361 dosis, 8 mil 767 menos que en 2018. La cifra más baja desde 2014.

Además, se desplomó un 66% las dosis de vacunas contra el tétanos (de 4 millones 362 mil dosis en 2018 se bajó a 1 millón 476 mil en 2019), y bajaron las dosis de la vacuna triple viral (-26%) contra el sarampión, las paperas y la rubeola. A la par en el descenso en las vacunas contra el sarampión en 2019, en los primeros meses de 2020 se registró un brote inédito de esta enfermedad, aunque estuvo focalizado en gran parte en la Ciudad de México. 

Mientras que el reparto de anticonceptivos se redujo casi 15%, destacando Nayarit y Querétaro, donde la entrega cayó un 50% y un 47%, respectivamente. Solo en Aguascalientes (8%) y Chiapas (2.3%) aumentó.

Instituto rico, pacientes pobres

En paralelo a estas cifras de atención, los datos oficiales también confirman que en 2019 hubo una parálisis financiera para el instituto. No es que el IMSS no tuviera dinero: sencillamente le ataron las manos para ejercerlo.

En el primer trimestre de 2019, el instituto gastó 147 mil 568 millones de pesos del monto que tenía presupuestado para dicho periodo -167 mil 664 millones-, lo que significó un subejercicio de 20 mil 096 millones de pesos (es decir, dejó sin ejercer el 11.9% de su presupuesto). En contraste, en el mismo periodo del año anterior, su subejercicio fue de apenas 0.52%.

Y para el segundo trimestre de 2019, el subejercicio ya había ascendido a 27 mil 550 millones de pesos.

En medio de esta parálisis, el entonces director del IMSS, Germán Martínez, renunció al cargo denunciando que funcionarios de Hacienda tenían una “injerencia perniciosa” debido al control del gasto del Seguro Social.

“El rezago en infraestructura es brutal -en 2019 prácticamente está en 0% el avance de obras y el pago a proveedores-; los contratos y convenios de servicios se rezagan, y algunos están por vencerse sin horizontes de legalidad; las compras de equipamiento paradas; las reclamaciones y litigios aumentan, y, si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y en algunos lugares pende de un hilo”, advirtió el ahora senador morenista.

En sus informes trimestrales, el IMSS explicó oficialmente a qué obedeció este subejercicio. Y la justificación es parecida a la queja de Martínez Cazares: “se tiene un menor ejercicio de lo que se programó originalmente en medicamentos y material de curación”; y “no se ejercieron recursos en su totalidad para mobiliario, instrumental y equipo médico y de laboratorio derivado a la terminación anticipada de algunas obras”.

Martínez Cazares renunció el 21 de mayo y fue relevado de la dirección general del IMSS por Zoé Robledo. El entonces director de Administración, Flavio Cienfuegos Valencia, dejó el cargo el 15 de julio.

Con la nueva administración del Seguro Social, encabezada por Robledo, a finales del tercer trimestre de 2019 comenzó a contenerse el subejercicio de recursos (septiembre cerró con un subejercicio de 21 mil 242 millones de pesos). Y para el cierre del año, prácticamente ya se había destapado el cuello de botella presupuestal registrado durante tres cuartas partes de 2019.

Parálisis en infraestructura

El 21 de mayo de 2019, el mismo día que presentó su renuncia como director general del IMSS, Germán Martínez denunció ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que estaban paralizadas 39 obras hospitalarias, no obstante que había una inversión autorizada de 1 mil 653 millones de pesos.

El hoy senador morenista sostuvo que, al mes de mayo, había un 0% de avance en la infraestructura programada para 2019, y acusó al entonces director de Administración, Flavio Cienfuegos, de trabar el flujo de recursos y, con ello, poner en riesgo el patrimonio inmobiliario del instituto, el equipamiento médico y el derecho a la seguridad social de la población.

Las cifras oficiales también apuntan que 2019 fue uno de los peores años de subejercicio presupuestal para la construcción y mantenimiento de infraestructura del IMSS: hubo un subejercicio de 68.8% del gasto para inversión física, pues apenas se ejercieron 4 mil 050 millones de pesos del monto aprobado para dicho rubro, que ascendía a 13 mil 007 millones.

El subejercicio fue peor en cuanto al equipamiento médico (de 75.1%), dado que se gastaron 2 mil 132 millones de pesos de los 8 mil 580 millones autorizados. Y en obra pública se dejó de ejercer el 56.5% del presupuesto programado: de 4 mil 427 millones de pesos, sólo se gastaron 1 mil 928 millones.

El Seguro Social concluyó durante 2019 la construcción de al menos 15 centros de salud locales. Sin embargo, quedó inconclusa la construcción de cinco Hospitales Generales de Zona que habrían aumentado en 648 la capacidad de camas en beneficio de 1 millón 371 mil derechohabientes.

La historia de atrasos para la entrega de hospitales es larga. El IMSS se comprometió a que los hospitales HGZ de Tapachula y Bahía de Banderas (que desde 2017 se construyen mediante un esquema de asociación público-privada) serían entregados a mediados de 2019, pero a la fecha continúan inconclusos (pese a ello, son utilizados como hospitales COVID). El Seguro Social atribuyó a los contratistas los retrasos en ambas obras.

El IMSS tampoco concluyó en 2019 (y tampoco en lo que va de este año) los Hospitales Generales de Zona de Pachuca -cuya construcción inició en 2014-, de Atlacomulco y de Ciudad Acuña -ambos de 2017-.

El efecto de los incumplimientos en materia de infraestructura médica fue que durante 2019 hubo un ligero descenso en las camas hospitalarias: se pasó de una tasa de 0.68 camas por cada mil derechohabientes en 2018 a una tasa de 0.67, lo que contraviene el objetivo de que en este rubro el crecimiento sea sostenido (la recomendación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, es que un país cuente con 4.7 camas por cada mil habitantes).

Caen contratos por honorarios

En el primer año de la actual administración también hubo una caída en la contratación de personal médico y administrativo. Ese año, el Seguro Social contaba con 1.43 médicos por cada mil habitantes (la recomendación de la OCDE es de 3.4 médicos por cada mil habitantes).

La tasa de 2019 fue menor que la de 2018 y 2017, años en los que se registró una disponibilidad sostenida de 1.55 médicos por cada mil habitantes, de acuerdo con datos del informe anual sobre la situación financiera del instituto. En 2016 la tasa fue de 1.60, y en 2015 de 1.89.

Por último, en 2019 también cayó un 29% la contratación de personal del IMSS por honorarios: por este esquema se contrató a 2 mil 373 personas, casi 1 mil menos que el año previo.

De hecho, en vez de contratar, en 2019 se prescindió de los servicios de 741 médicos y enfermeras que laboraban en unidades médicas urbanas del programa IMSS Bienestar y a quienes ya no se les renovó su contrato por honorarios, según dio a conocer Reforma.

Animal Político buscó al IMSS para solicitar una entrevista, o una postura, sobre dos puntos: la actuación de su exdirector administrativo, Flavio Cienfuegos, y la caída en las estadísticas de atención a derechohabientes. El Instituto señaló la noche de este martes que está en el proceso de dar una respuesta. 

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A un año del COVID: ¿cómo se determina cuándo finaliza una pandemia?

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de un nuevo tipo de coronavirus una "pandemia". Te contamos qué metas deben alcanzarse para salir de la emergencia sanitaria.
11 de marzo, 2021
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China reportó los primeros casos de un nuevo tipo de coronavirus a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el último día de 2019 -de ahí que se lo bautizara “covid-19”-, pero el organismo lo declaró oficialmente una “pandemia” el 11 de marzo, hace un año.

Esta enfermedad viral se sumó así al grupo de los grandes brotes que afectaron la salud global a lo largo de los tiempos, como la peste negra, la viruela, la gripe de 1918-9 y, más recientemente, el VIH/Sida y la influenza A (H1N1).

Ninguna de esas enfermedades representa hoy una amenaza a la humanidad. Incluso una -la viruela- llegó a erradicarse.

¿Qué debe ocurrir para que el covid-19 también deje de ser considerado una pandemia?

¿Cuáles son las metas que deben alcanzarse?

La respuesta más directa surge de analizar la definición de lo que constituye una pandemia.

Según la Real Academia Española, es una “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”.

Por lo tanto, se infiere que el covid dejará de ser pandémico cuando ya no tenga un alcance tan grande.

Pero ¿quién define el umbral y cómo se determina?

Incluso si la OMS decidiera que se terminó la pandemia, serán cada uno de los países -o incluso de los Estados o provincias- los que determinarán cuándo termina la emergencia sanitaria y pueden levantarse las cuarentenas y restricciones.

Aquí te explicamos qué criterios epidemiológicos podrían utilizarse para decidirlo.

No más contagios

La forma más clara de determinar el final de una pandemia sería que ya no haya circulación del SARS-Cov-2, el virus que causa el covid-19.

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En la actualidad (al 11 de marzo de 2021) solo 14 países o territorios de todo el mundo están libres de covid, según la OMS, y de ellos 12 son islas en el Pacífico o Atlántico (que debieron cerrar sus fronteras para poder mantener afuera al virus).

A nivel global hay unas 117 millones de personas infectadas y cerca de 2,6 millones de víctimas fatales, cifras que siguen aumentando día a día.

Por lo tanto, la meta de frenar completamente la transmisión del coronavirus parece muy lejana, si no imposible.

Esto, a pesar de que ya existen ocho vacunas que previenen la enfermedad y que al menos 125 países y territorios comenzaron a vacunar a su población.

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Incluso en Estados Unidos, el país qué más dosis ha administrado hasta el momento (más de 90 millones), los expertos advierten que será casi imposible alcanzar los niveles de vacunación necesarios -por encima del 75% de la población- para lograr la anhelada meta que algunos allí han bautizado #ZeroCovid.

Si consideramos, además, que fuera de EE.UU. y un puñado de países como Israel, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Chile, la vacunación viene a un ritmo muchísimo más lento, y que, encima, siguen surgiendo nuevas cepas del virus que podrían reducir la efectividad de las vacunas, puede prácticamente descartarse que el coronavirus sea vencido por knock-out gracias a la inoculación, como esperaban algunos.

Inmunidad de rebaño

No obstante, la vacunación sí puede contribuir a otra forma de poner fin a la pandemia, la llamada inmunidad de rebaño o colectiva.

Esta se logra cuando una porción amplia de la población se vuelve inmune al virus, por lo que se reduce fuertemente su circulación.

La teoría es que, si suficientes personas son resistentes a la enfermedad, los más vulnerables quedan protegidos de un posible contagio.

Científicos británicos estimaron que la inmunidad de rebaño en el caso del covid-19 se lograría cuando aproximadamente el 60% de la población haya estado expuesta al SARS-Cov-2.

Esta exposición puede ser natural, a través de una infección, o gracias a una vacuna.

Con cada vez más personas infectadas o inoculadas con el coronavirus, ¿será esta la salida de la pandemia?

Mujer recibiendo vacuna

iStock
Cada vez más personas recibirán la vacuna o contraerán el covid, ¿podremos alcanzar la inmunidad colectiva?

No en el corto plazo, según la OMS.

A finales de diciembre, el organismo advirtió que “las encuestas de seroprevalencia sugieren que en la mayoría de los países, menos del 10% de la población ha sido infectada con covid-19”.

En tanto, aunque las estadísticas sobre vacunación muestran que hasta el momento se han administrado más de 300 millones de dosis antivirales, las personas inmunizadas serían muchas menos, ya que la mayoría de las vacunas requieren dos dosis.

Si bien se trata de un avance científico enorme, logrado en tiempo récord, su impacto sigue siendo limitado si consideramos que en el mundo viven más de 7.700 millones de personas.

Lo otro que complica alcanzar la inmunidad de rebaño es que las personas infectadas con covid no necesariamente están protegidas contra la enfermedad.

“Todavía no se sabe con certeza cuánto dura la inmunidad de este coronavirus, pero basados en los coronavirus que ya existen y que infectan a la población regularmente, como los coronavirus que causan resfriado, sabemos que la gente se contagia con estos virus una y otra vez”, advirtió a BBC Mundo Jeffrey Shaman, profesor de Ciencias de salud ambiental de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

“Todavía estamos aprendiendo sobre la inmunidad al covid-19”, coincidió, por su parte, la OMS en su reporte.

“La mayoría de las personas que están infectadas con covid-19 desarrollan una respuesta inmune en las primeras semanas, pero no sabemos qué tan fuerte o duradera es esa respuesta inmune”.

“También ha habido informes de personas infectadas con covid-19 por segunda vez”, advirtió.

Un hombre en la cama soplándose la nariz

iStock
La esperanza es que el covid-19 se transforme en una especie de gripe.

Como la gripe

Por todo esto, muchos creen que la salida de la pandemia no se dará ni eliminando el covid, ni logrando una inmunidad colectiva superior al 60%.

Se dará cuando logremos tener la enfermedad suficientemente bajo control.

¿Qué significa esto? Que la cantidad de infecciones, hospitalizaciones y muertes ya no serán considerados una emergencia sanitaria.

Un reciente artículo en la revista The Atlantic estimó que en EE.UU. ese umbral se alcanzaría cuando haya menos de 100 muertes al día.

¿Por qué 100? Porque esa es la cantidad aproximada de personas que fallecen cada año a causa de la influenza (gripe).

Joseph Eisenberg, epidemiólogo de la Universidad de Michigan, dijo a la revista que ese nivel de mortalidad es “ampliamente considerado aceptable por el público”.

Las comparaciones con la gripe no son antojadizas.

Son varios los expertos que creen que el coronavirus podría eventualmente convertirse en un problema endémico, con picos estacionales, como los distintos virus de influenza.

A medida que más personas se exponen al covid, lo esperable es que comiencen a bajar las tasas de transmisión e infección.

A la vez, el SARS-Cov-2 podría ir mutando para ser menos dañino, como ocurre con muchos virus que tienden a ser más agresivos cuando recién aparecen y luego se hacen menos letales para poder sobrevivir.

https://www.youtube.com/watch?v=kWa06mmJT4U&t=15s

Seguramente seguiría habiendo brotes, como ocurre con la influenza, pero la esperanza es que el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar la infección podrían hacerla menos mortal.

“Lo que esperamos es lograr niveles de la infección que sean controlables y que el virus se vuelva cada vez menos severo, para lograr un equilibrio en el que la endemicidad de este patógeno no sea tan mala para la mayoría de la gente”, señaló a BBC Mundo el profesor Shaman, quien en octubre publicó un estudio en la revista Science sobre el potencial del covid de volverse endémico.

“Ese sería el tipo de estabilidad que nos permitiría vivir con este virus y, a la vez, volver a algún tipo de normalidad”, afirmó.

¿Cuánto tiempo tardará?

Otro trabajo publicado en Science en enero por científicos de la Universidad de Emory y la Universidad Estatal de Pensilvania, estimó el plazo, utilizando un modelo matemático para reproducir la propagación del virus.

Su conclusión fue que “domar la pandemia” -es decir, que el covid-19 se haga endémico- tardará entre un año y una década.

Por su parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue más preciso.

En agosto pasado, estimó que la pandemia terminará “en menos de dos años”, o sea, antes de mediados de 2022, un poco menos de lo que tardó en superarse la gripe de 1918-9, la mayor pandemia del siglo XX.


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