IMSS perdió juicios millonarios por falta de abogados en primer año de AMLO
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IMSS perdió juicios millonarios por falta de abogados en primer año de AMLO

Los juicios fueron por más de 4 mil millones de pesos de cuotas obrero-patronales que el Instituto falló en recuperar.
Cuartoscuro Archivo
Por Manu Ureste, Zedryck Raziel, Nayeli Roldán y Arturo Ángel
13 de octubre, 2020
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Por obstáculos burocráticos para contratar abogados en 2019, el IMSS perdió juicios fiscales que significaron un boquete de más de 4 mil millones de pesos de cuotas obrero-patronales que el instituto falló en recuperar.

Además, ese año también aumentó el número de juicios laborales, fiscales y administrativos contra el Seguro Social, y se disparó un 36% el dinero reclamado a la institución ante la justicia.

Durante el primer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el IMSS sufrió un “cuello de botella” que obstruyó la contratación de más de 500 abogados, lo que mermó las armas de defensa legal de la institución. El problema se originó en la  ‘pelea’ burocrática entre mandos del Seguro Social y la Secretaría de Hacienda por hacerse con el control del presupuesto y la administración del Instituto.

Entérate: Disputa entre Hacienda y el IMSS agravó crisis del Instituto y afectó atención médica en 2019

Oficios internos en poder de Animal Político documentan que la dirección Jurídica del IMSS solicitó desde el arranque de la nueva administración, en diciembre de 2018, la contratación urgente de 564 abogados por honorarios para evitar, precisamente, la acumulación de demandas y de sentencias en contra del Seguro Social.

Las solicitudes fueron dirigidas a la Oficialía Mayor de Hacienda –por la que debían pasar todas las solicitudes de contratación con la nueva política de centralización de compras y contrataciones del gobierno–, así como a la dirección Administrativa y a la unidad de Personal del IMSS, ambas dependientes de Flavio Cienfuegos.

Sin embargo, aunque la Oficial Mayor, entonces Raquel Buenrostro, dio el visto bueno desde febrero de 2019 a estas contrataciones, en mayo los abogados aún no habían sido contratados en su totalidad, y los que lograron ingresar al instituto trabajaron un tiempo sin paga, a pesar de que desde 2018 el Consejo Técnico aprobó casi 200 millones de pesos para estas contrataciones por honorarios.

Ante esta situación, el 20 de mayo de 2019, la dirección Jurídica del IMSS denunció ante el Órgano Interno de Control y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a la titular de la unidad de Personal, Laura Gabriela Sánchez Achetigue, y a su superior Flavio Cienfuegos, el director Administrativo del Seguro. Ambos fueron acusados de ejercicio indebido del servicio público por, presuntamente, entorpecer la contratación de los 564 abogados.

En un informe enviado en mayo de 2019 al Congreso y al Ejecutivo, la dirección Administrativa del IMSS que dirigía Flavio Cienfuegos se defendió argumentando que las contrataciones de abogados no se habían llevado a cabo en su totalidad porque la dirección Jurídica mandó las solicitudes con múltiples “inconsistencias”, como documentación ilegible, datos fiscales con errores, o comprobantes de domicilios inexistentes de los aspirantes.

Cienfuegos enfrenta otra acusación penal de la Fiscalía General de la República (FGR) por haber cometido presuntas omisiones que afectaron la adquisición y abasto de insumos médicos. Acusaciones que su defensa rechaza, ya que asegura contar con todas las evidencias para demostrar su inocencia ante la justicia.

Las cifras

Las estadísticas oficiales reflejan que, a la par del pleito burocrático por la contratación de abogados, en el año 2019 aumentaron los juicios fiscales perdidos por el instituto, el dinero reclamado en demandas y los juicios acumulados en su contra.

Según consta en los informes trimestrales de 2019 del avance financiero en el IMSS, el Seguro perdió ese año 7 mil 813 juicios fiscales, 741 más que el año previo, un alza del 10.5%.

Los juicios fiscales son aquellos promovidos por patrones en contra de adeudos por falta de pago de cuotas obrero-patronales.

Por esos 7 mil 813 juicios fiscales perdidos, el instituto dejó de ingresar 4 mil 197 millones de pesos. Esta cifra es un 53% superior a los 2 mil 745 millones que dejó de ingresar en 2018.

Ese 2019 también bajó la cifra de juicios fiscales ganados: 6 mil 486 en total, 52 menos que el año previo. Por estos pleitos, el IMSS ganó 4 mil 050 millones de pesos, 216 millones menos que en 2019, una caída del 5%.

Por otra parte, de acuerdo con el informe que el IMSS presentó al Congreso y al Ejecutivo con los datos y actuaciones más relevantes de 2019, ese año se acumularon 238 mil 967 juicios laborales, civiles, fiscales y administrativos en contra del IMSS, un 13.6% más que el año previo.

Dentro de esta cifra destaca el aumento del 27.4% de juicios fiscales y administrativos en trámite. Los juicios laborales acumulados también subieron 13%.

En cuanto al monto reclamado al IMSS por todos los juicios en trámite, la cifra ascendió en 2019 hasta los 52 mil 788 millones de pesos, 13 mil 928 millones más que en 2018, un alza del 36%.

En este apartado destaca el aumento del monto reclamado por los juicios administrativos en trámite: se pasó de 7 mil 977 millones de pesos reclamados al IMSS en 2018, a 17 mil 283 millones en 2019, hasta un 117% más.

En lo que sí hubo un descenso fue en las averiguaciones previas, carpetas de investigación y procesos penales en trámite contra el IMSS: de 107 en 2018 se pasó a 19; una caída del 82% en 2019.

La batalla de los oficios

Desde diciembre de 2018, con el arranque del nuevo gobierno, la dirección Jurídica del IMSS solicitó la contratación urgente de 564 abogados con la advertencia de que, de no concretarse, se corría el riesgo de que aumentaran las sentencias contra el instituto, lo que a la postre confirmaron las cifras oficiales arriba expuestas.

Según consta en el oficio número 0952174000/379, el 20 de diciembre de 2018, la dirección Jurídica, a través de su titular, Armando Pérez Contreras, hizo la primera solicitud de 564 contrataciones por honorarios de abogados a la dirección de Administración, en ese entonces dirigida por Pedro Zenteno Santaella, quien antecedió en el cargo a Flavio Cienfuegos.

Debido a que las contrataciones solicitadas no avanzaron, dos meses después, el 12 de febrero, la dirección Jurídica dirigió un correo institucional con la solicitud a la jefa de Personal, Laura Gabriela Sánchez Achetigue, que para entonces ya estaba bajo las órdenes del nuevo Administrador Cienfuegos.

El 14 de febrero, Raquel Buenrostro envió a la unidad de Personal del IMSS el oficio 700.2019.415-III, en el que señaló que “no tiene inconveniente” con que se gestione la contratación de los abogados. Pero las contrataciones siguieron estancadas.

La dirección Jurídica volvió a insistir y señaló a la jefa de Personal la “inminente necesidad” de contar ya con la contratación de los abogados para atender los servicios jurídicos de atención al derechohabiente y en materia de quejas médicas.

“Se ha vuelto un tema contingente a nivel nacional, que está poniendo en riesgo legal y económico al instituto”, le advirtió, sin éxito, mediante un correo.

El 26 de abril, en un oficio enviado a la coordinación de Presupuesto -que depende de la dirección de Administración-, el área Jurídica expuso que, por el retraso en la contratación de los abogados, en el primer trimestre de 2019 “hubo un incremento sustancial de la carga de trabajo” y “rezagos en el cumplimiento de defensa legal, atención al derechohabiente y quejas médicas”.

“Existen miles de juicios que podrían ver en riesgo su viabilidad en caso de que estas personas (los abogados por honorarios) no sean contratadas, derivando en la pérdida de millones de pesos que afectarían a las finanzas del IMSS y generando un daño patrimonial”, advirtió en el oficio 0952174010/619/2019.

En mayo, ya casi en la mitad del año, las contrataciones de abogados por honorarios seguían sin realizarse en su totalidad, y las que se habían hecho llevaban desde el 1 de abril sin goce de sueldo, tal y como señaló la dirección Jurídica del IMSS en el oficio 095217400/141 que presentó ante el Órgano Interno de Control del instituto.

Retrasos fueron por inconsistencias en las solicitudes

Animal Político buscó a Flavio Cienfuegos para conocer su postura sobre estos señalamientos de la dirección Jurídica en su contra.

Por medio de su defensa legal, el ya exfuncionario -salió del IMSS el 15 de junio del año pasado- aseguró que cuenta con toda la documentación para probar que no entorpeció las contrataciones de abogados ni de personal administrativo, aunque explicó que no podía profundizar más en el tema para no entorpecer el debido proceso en su causa penal.

Donde sí dio un punto de vista de por qué se retrasaron estas contrataciones fue en un informe que publicó en mayo de 2019, aun cuando era funcionario, la dirección de Administración que dirigía.

En este documento público, la dirección de Administración expuso que, en efecto, recibió por medio de oficios y correos, la “preocupación” de la dirección Jurídica por el retraso en la contratación de los abogados por honorarios.

Y, ante esa preocupación, la dirección de Administración respondió que, a mayo de ese año, 227 solicitudes ya tenían folio “para formalizar el contrato”, aunque precisó que tendrían una vigencia de 5 meses, a partir del 1 de abril, a pesar de que las solicitudes de la dirección Jurídica eran para todo 2019.

Añadió que los otros 298 casos se encontraban “en revisión”. Y aquí es donde señaló que los retrasos se debieron a que la documentación presentada por la dirección Jurídica para solicitar las contrataciones presentaban múltiples “inconsistencias”, como “documentación ilegible, datos fiscales con errores, comprobantes de domicilios no recientes, y cédulas profesionales con datos inexactos”.

“Utilizan oficios para decir que impedimos las contrataciones”

Animal Político también buscó a la exoficial mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro, para preguntarle sobre el retraso en la contratación de los abogados en el Seguro Social. La ahora jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT) rechazó tener responsabilidad en el caso con el argumento de que la Oficialía Mayor no tenía injerencia en asuntos de recursos humanos del IMSS.

“Fue un tema que no tiene nada que ver con la Oficialía Mayor porque la Oficialía no ve temas de recursos humanos. Nuestra tarea, básicamente, era la consolidación de las compras y el control presupuestario en materia de compras consolidadas. La parte de servicios personales, históricamente, se lleva en la subsecretaría de Egresos de Hacienda”, afirmó.

-Pero hay un oficio del 14 de febrero de 2019 en el que usted personalmente dijo que no tenía inconveniente en la contratación de los abogados. ¿Por qué no se llevó a cabo, al menos hasta mayo de ese año? -se le cuestionó-.

-Sí, pero es una opinión técnica. Al principio, muchas de esas opiniones se daban porque yo metía oficios donde decía que autorizar tal contratación no era competencia de la Oficialía Mayor. Y, entonces, los que estaban en contra, o denostaban el nuevo modelo de gobierno de consolidar las compras (de medicamentos), pues esa opinión técnica, esos oficios, los utilizaban para decir que estábamos impidiendo las contrataciones. Es decir, yo opinaba, pero como puedo opinar sobre si jugó mal el América, porque no tenía las atribuciones legales (para autorizar contrataciones de personal), de ahí que estas opiniones no tenían vinculación jurídica.

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El desertor homosexual que escapó de Corea del Norte (y de su matrimonio) y encontró el amor a los 62 años

Jang Yeong-jin huyó de Corea del Norte escapando de un matrimonio sin amor. Ahora se ha prometido con su novio.
22 de marzo, 2021
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Jang

Oh Hwan
A los 62 años, Jang ha encontrado el amor y se va a casar con su novio estadounidense.

La singular historia del único desertor abiertamente homosexual de Corea del Norte fue cubierta por la prensa internacional cuando publicó su autobiografía. Ahora, 25 años después de huir de su país, cuenta a la BBC sus planes para casarse con su novio estadounidense.

Jang Yeong-jin nunca le habían parecido atractivas a las mujeres. Pero no fue hasta la noche de bodas, a los 27 años, que esto le hizo su vida más difícil.

Jang se sintió intensamente incómodo. “No podía poner un dedo sobre mi esposa“, recuerda.

Aunque la pareja finalmente consumó su matrimonio, el sexo era poco habitual.

Cuatro años después, su esposa seguía sin quedar embarazada, y uno de los hermanos de Jang comenzó a averiguar. Jang admitió que jamás se había sentido atraído por una mujer, y su hermano lo mandó rápido al doctor.

“Fui a muchos hospitales en Corea del Norte porque pensé que tenía algún problema“.

Nunca se le ocurrió a Jang, o su familia, que podía haber otra razón por su falta de interés hacia su esposa.

Pruebas médicas

“La homosexualidad no es un concepto en Corea del Norte”, dice.

Si se ve a alguien correr a saludar a un amigo del mismo sexo, se asume que son buenos amigos. De hecho, con frecuencia se ve a adultos del mismo género agarrados de la mano en la calle, explica.

“Corea del Norte es una sociedad totalitaria. Tenemos mucha vida comunitaria, así que es normal para nosotros”.

Echando la vista atrás, Jang piensa que no era el único incomprendido.

Cuando ingresó en el hospital durante un mes para hacer pruebas médicas, conoció a otros pacientes.

“Descubrí que muchos habían tenido una experiencia similar: hombres que no podían sentir nada hacia una mujer”.

Pero explorar lo que realmente sentían era casi imposible.

“En Corea del Norte, si un hombre dice que no le gusta una mujer, la gente piensa que está enfermo”.

Un hombre con el que Jang había servido en el ejército lo visitó varias veces después de ser dado de alta. Le confió que su noche de bodas también había sido un desastre y que ni siquiera podía tomar de la mano a su esposa.

“Creo que era alguien como yo”, reflexiona Jang.

Park Jeong-Won, profesor de leyes en la Universidad Kookmin en Seúl, Corea del Sur, no tiene conocimiento sobre alguna ley explícita en Corea del Norte contra las relaciones homosexuales.

Pero agrega que las leyes del estado contra las relaciones extramaritales y la violación de las costumbres sociales probablemente serían utilizadas para enjuiciar cualquier acto sexual gay.

Jang

Oh Hwan
El caso de Jang se conoció abiertamente cuando publicó su biografía hace 25 años.

Otro académica en Seúl, Kim Seok-hyang, ha entrevistado docenas de desertores sobre esto, y dice que ninguno había escuchado jamás hablar sobre el concepto de homosexualidad.

“Cuando les preguntaba sobre homosexualidad, les costaba entender. Así que tenía que explicarlo a cada persona”, dice Kim, profesora de estudios norcoreanos en la Universidad de Mujeres Ewha.

Todos los desertores le confesaron que si alguien les descubría explorando relaciones con alguien del mismo sexo, serían condenados al ostracismo, incluso posiblemente ejecutados.

Jang fue dado de alta con un historial médico limpio. Todas las pruebas médicas solicitadas por su hermano mostraron que no tenía nada malo.

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BBC

La decisión de marcharse

Por otro lado, la esposa de Jang seguía siendo infeliz.

“Pensaba: ‘Debería dejar marchar a esta persona. Deberíamos encontrar una forma de ser felices'”, cuenta el desertor.

Jang solicitó el divorcio. Sin embargo, este proceso no es fácil en Corea del Norte. Se requiere el permiso de un tribunal, y estos priorizan la unidad familiar, dice el profesor de leyes Park Jeong-Won.

Solo autorizan una separación si el matrimonio es visto como una amenaza a la ideología del país, explica.

Fue entonces cuando Jang se dio cuenta que solo le quedaba la opción de huir, de abandonar Corea del Norte. Esto anularía automáticamente su matrimonio y permitiría volver a casarse a su mujer.

Pero el catalizador de su decisión fue una visita del mejor amigo de Jang, un hombre llamado Seoncheol.

Habían crecido juntos en el pueblo norteño de Chongjin. Eran muy cercanos, y dormían en la misma cama cuando uno se quedaba en casa del otro durante la infancia.

Pero cuando crecieron, los sentimientos de Jang por Seoncheol se intensificaron.

“Realmente Seoncheol me gustaba mucho. Todavía sueño con él”.

A veces Seoncheol le visitaba para cenar y, una noche, preocupado por lo tarde que se había hecho, Jang persuadió a Seocheol para que se quedara a dormir.

Unas horas más tarde, Jang se encontró saliendo de su propia cama y acercándose a Seoncheol. Estaba devastado cuando su amigo dormido ni siquiera se movió.

“No sé exactamente qué quería de él, tal vez solo que me abrazara fuerte”, dice Jang.

Aquel momento le hizo sentir que su vida en Corea del Norte había llegado a su fin.

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BBC

La fuga

Jang llegó a Corea del Sur en abril de 1997 arrastrándose por la zona desmilitarizada (DMZ) llena de minas que divide las dos naciones, después de que su ruta inicial le dejara varado en China.

Cruzar la DMZ es tan arriesgado e infrecuente que su fuga fue noticia en el sur.

Zona desmilitarizada en Corea del Norte.

Getty Images
Jang escapó a través de las verjas fortificadas de la zona desmilitarizada llena de minas que divide las dos Coreas.

Las dinámicas en Seúl eran muy distintas a las de Corea del Norte, pero incluso aquí el caso de Jang desconcertó a los funcionarios surcoreanos.

Todos los desertores de Corea del Norte se someten a varias semanas de interrogatorios obligados del Servicio de Inteligencia de Corea del Sur (NIS) para comprobar que no son espías.

Jang fue interrogado durante más de cinco meses porque se resistía a explicar la verdadera razón por la que desertó.

Cuando finalmente admitió que simplemente no se sentía atraído por su esposa, se le permitió quedarse, pero una vez más fue enviado al médico.

“Los funcionarios del NIS me dijeron que debía haber alguna razón por la que no me gustaban las mujeres”.

En aquel tiempo, incluso en el sur había poca conciencia sobre las distintas orientaciones sexuales. Varios doctores le recomendaron buscar ayuda psicológica, pero ignoró sus consejos.

Descubrimiento y decepción

Entonces, en la primavera de 1998, 13 meses después de llegar a Corea del Sur, Jang abrió una revista para leer una entrevista que dio sobre su deserción.

Al pasar la página, descubrió un artículo sobre hombres homosexuales saliendo del armario, con una escena de una película estadounidense que mostraba dos hombres besándose sobre una cama.

Ahí se convenció de que él también era homosexual.

“Cuando vi aquello, supe enseguida que era ese tipo de persona. Por eso no me gustaban las mujeres”.

Aquella revelación transformó la vida de Jang, quien se volvió un cliente habitual de los bares para gays en Seúl.

Pero años después, este nuevo mundo expuso a Jang a un fraude devastador.

En 2004, el dueño de uno de los bares favoritos de Jang le presentó a un auxiliar de vuelo.

Salieron durante tres meses y Jang se enamoró.

El auxiliar de vuelo le pidió a Jang mudarse juntos, pero le explicó que, como vivía con su padrastro, primero debían comprar una casa más grande.

Jang se mudó de su apartamento alquilado y le dio US$82.000 de sus ahorros y todas sus pertenencias.

Nunca más volvió a verle. Acudió cada día a la estación de policía durante dos semanas hasta que le dijeron que se diera por vencido.

Jang jamás pensó que alguien pudiese engañarle de esta manera.

“En Corea del Norte tenemos una vida muy controlada. Si hubiera dicho que alguien me había estafado, el partido lo habría rastreado y castigado con dureza”.

Jang enfermó y fue hospitalizado durante un mes. Piensa que fue producto del estrés. Esto significó perder su trabajo en una fábrica. Como consecuencia, se quedó sin dinero, sin casa y desempleado.

Poco a poco fue reconstruyendo su vida. Consiguió un trabajo como limpiador, ahorró para rentar una nueva casa y comenzó a escribir en su tiempo libre.

De niño ganó una vez un concurso de escritura, pero entonces se requería que los estudiantes solo escribieran para honrar al régimen norcoreano.

Ahora, finalmente, Jang podía escribir lo que quisiera. Su autobiografía A Mark of Red Honor (“La marca del honor rojo”) fue publicada en 2015.

Encontrar el amor

Tomó un largo tiempo antes de que Jang se arriesgara a tener una cita. El año pasado, con 62 años, Jang conoció a Ming-su, el dueño de un restaurante, en un sitio de citas.

Cuatro meses más tarde, Jang viajó a la nación que conocía como “el país de los lobos”, el término despectivo de Pyongyang hacia Estados Unidos.

Pero cuando Jang vio a Min-su esperándolo en la sala de llegadas, su corazón se hundió. Min-su llevaba pantalones cortos y gorra, y dice Jang que esto le decepcionó.

“Al ver cómo se vestía, asumí que era un hombre maleducado y brusco“, dice Jang.

Jang

Jang Yeong-jin
Compartiendo vinos y picnics, la pareja se ha ido conociendo cada vez más.

El confinamiento por coronavirus les dio espacio para conocerse mejor, bebiendo vinos y organizando picnics.

“Cuanto más le conocía, más podía ver su buen carácter. Aunque es ocho años menor que yo, es el tipo de persona que primero se preocupa por los demás”.

Tras dos meses, Min-su decidió proponerle matrimonio.

Ahora Jang está finiquitando sus documentos para probar que su matrimonio en Corea del Norte está terminado y esperan casarse a fines de este año.

“Siempre me sentía miedoso, triste y solitario cuando vivía solo. Soy muy introvertido y sensible, pero él es una persona optimista. Somos buenos el uno para el otro”, dice.

Jang y su prometido.

Jang Yeong-jin
Jang y su prometido tienen varios planes para cuando terminen las restricciones por coronavirus.

Pero a pesar de su felicidad recién descubierta, Jang sigue obsesionado por el impacto que su deserción tuvo en su familia.

Varios de sus parientes fueron desterrados a una aldea remota en el helado norte, un destino brutal para aquellos cuyos familiares se perciben como desleales al régimen. Seis de sus familiares murieron de hambre y enfermedad, incluida su madre y cuatro de sus hermanos.

Jang dice que la única forma en que puede lidiar con esa culpa es escribiendo.

“Siempre que pienso en mi familia es muy doloroso para mí, por eso decidí escribir. Pienso que es la única manera en que puedo compensarle”, reflexiona.

Pero al menos le consuela que su decisión de abandonar Corea del Norte dio nuevas oportunidades a su esposa. Escuchó que había vuelto a casarse.

“Siempre pensé que era muy talentosa, así que me sentí muy feliz por ella”.

Y dice que espera expandir sus horizontes una vez se flexibilicen las restricciones por el coronavirus y quiere visitar Washington, a media hora en auto, con Min-su.

“Escuché que hay muchos bares gay allí. Quiero ir a esos bares con él”.

Mientras tanto, dice que disfruta de la tranquilidad de los suburbios, que describe como si estuviera en un “cuento de hadas”.

Min-su es un nombre falso.


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