FGR pide nueva aprehensión de la activista Kenia Hernández; la envían a cárcel de Acapulco
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FGR pide nueva orden aprehensión contra la activista Kenia Hernández; la envían a cárcel de Acapulco

Es la tercera detención en cuatro meses, todas ellas vinculadas a protestas en las que se abrieron peajes. La activista tiene amenazas de muerte en Guerrero, estado al que ha sido trasladada.
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La activista Kenia Inés Hernández Montalván, integrante del colectivo Zapata Vive, debía recuperar la libertad en los próximos días tras pagar una fianza de 30 mil pesos. Así lo determinó el juez de control “Santiaguito” de Almoloya, Estado de México, que estudia su causa por presunto robo con violencia, abierta tras su detención el pasado martes. Antes de que pudiese ser excarcelada, la Fiscalía General de la República (FGR) pidió una nueva orden de aprehensión, esta vez por el delito de “ataques a las vías de comunicación”, previsto en el artículo 533 de la Ley de Vías Generales de Comunicación.

La orden de aprehensión fue aceptada por José Miguel López Rodríguez, Juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio del Centro de Justicia Penal Federal en el Estado de Guerrero y fue ejecutada a las 2 de la madrugada del domingo, cuando Hernández dormía en el Centro de Rehabilitación Social (Cereso) de Almoloya. Agentes ministeriales llegaron al penal para trasladarla a la cárcel de Acapulco. Ahora, Hernández dispone de 144 horas para ser presentada ante el juez y que este determine su situación procesal dentro de la causa 322/2020. Después, deberá ser devuelta a la cárcel de “Santiaguito” hasta que pague la fianza. Todo ello, a la espera de saber qué determinar el juez de Acapulco. 

Lee más: Detienen a Kenia Hernández por segunda vez en cuatro meses; organizaciones denuncian “montaje” contra la activista

Antonio Lara, presidente de la organización de Derechos Humanos Ceferino Ladrillero y abogado de la activista, explicó que no sabrán cuáles son los cargos exactos hasta que tenga lugar la audiencia en Guerrero, que será previsiblemente mañana.

El abogado denunció que la seguridad de Hernández corre peligro, ya que el año pasado tuvo que ser extraída de Guerrero por el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras y Periodistas tras “ser amenazada por grupos paramilitares”. “En el penal al que ha sido trasladada hay integrantes de estos grupos”, advirtió. 

El pasado martes, 20 de octubre, Kenia Hernández fue detenida por agentes de la Guardia Nacional en Puebla. De ahí la trasladaron al penal de Almoloya, acusada de “robo con violencia” dentro de la causa penal 630/2020. La acusación está formulada por Autovías Concesionadas Mexiquenses S.A. de C.V. y se refieren a unos hechos ocurridos el pasado 15 de febrero. Aquel día, según explica Antonio Lara, tuvo lugar una protesta en la caseta de La Hortaliza, cercana a Almoloya, en la que Hernández y otros integrantes del colectivo abrieron el peaje para exigir la liberación de presos políticos del estado de Guerrero. La empresa, sin embargo, asegura que fueron sustraídos unos 7 mil pesos que había como recaudación en la caseta, algo que los activistas niegan. 

“Liberar el peaje significa que se ayuda a que los automovilistas crucen sin pagar a la caseta. Lo cual no es una conducta delictiva. Las empresas y gobiernos se ven en la necesidad de fabricar delitos de hechos que no ocurrieron. Lo hacen para obstaculizar e inhibir las labores de protesta”, denunció Lara. 

Entérate: CNDH pide un debido proceso contra activista detenida en el Estado de México

Después de varias audiencias, la juez Ana María Susana Rosas Espinoza decretó que Hernández podría seguir su proceso en libertad tras el pago de una garantía económica de 30 mil pesos. Esta decisión se adoptó a las 22:00 del sábado. Sin embargo, apenas cuatro horas después se hacía efectiva otra orden de aprehensión contra la activista, la tercera en cuatro meses. 

En la primera detención Hernández pasó cinco días en la prisión de Chiconautla, Ecatepec, Edomex, acusada de robar 500 pesos en un vehículo particular. 

En el segundo, en un primer momento se dijo que la acusación era de robar una camioneta, aunque luego trascendió que lo que imputan a la activista es llevarse el dinero de una caseta de peaje. 

Para la tercera todavía no hay acusación concreta, pero parece estar vinculada a la toma de casetas y la apertura de los peajes como modo de protesta. 

“Hay una presión de las empresas concesionarias y los distintos gobiernos como el de Guerrero, y hay indicios que el propio gobierno federal tienen la intención de mantener a toda costa a Kenia Hernández en prisión”, dijo Lara. 

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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