Parque Nacional Revillagigedo bajo el acoso de la pesca ilegal
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Parque Nacional Revillagigedo bajo el acoso de la pesca ilegal

*La prohibición para no pescar en el archipiélago de Revillagiged no ha sido respetada. Por lo menos 17 embarcaciones con bandera mexicana y una de EU han realizado actividades sospechosas de pesca.
Conanp/Napoleón Fillat
Por Thelma Gómez Durán / Mongabay Latam
6 de octubre, 2020
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Cuando comenzaba a caer la tarde del viernes 25 de enero de 2019, el buque pesquero Benito García entró al Parque Nacional Revillagigedo, la reserva marina más grande de América del Norte, ubicada en el Pacífico mexicano y en donde está prohibido pescar. La embarcación ingresó por la zona norte, bajó su velocidad y cuando se encontraba a 33 millas náuticas de la isla Roca Partida, se detuvo. Ahí permaneció, por lo menos, nueve horas. La madrugada del sábado dejó el área natural protegida. 

Su salida solo fue por algunas horas. 

La embarcación de bandera mexicana dedicada a la pesca de tiburón volvió a entrar al polígono del parque la tarde del sábado. Ese día se acercó aún más a Roca Partida, zona señalada por científicos como punto de concentración de tiburones, atunes y mantas gigantes. Ahí se instaló durante dos días. 

El Archipiélago es uno de los pocos sitios en los que se puede observar a la manta gigante. Foto: Octavio Aburto.

El Archipiélago es uno de los pocos sitios en los que se puede observar a la manta gigante. Foto: Octavio Aburto.

Fue hasta las 22:00 horas del lunes 28 de enero de 2019 que el barco salió del parque, de acuerdo con datos del Sistema de Monitoreo Satelital de Embarcaciones Pesqueras (SISMEP) y reportes de ruta que Mongabay Latam obtuvo a través de solicitudes de información realizadas a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) y a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

El buque Benito García no es el único que ha realizado actividades sospechosas de pesca dentro de las 14 808 780 hectáreas del Parque Nacional Revillagigedo, reserva marina considerada por investigadores como un lugar “excepcional” porque, entre otras cosas, alberga las mayores agregaciones de mantas gigantes y de tiburones.

Desde el 27 de noviembre de 2017, fecha en que el gobierno mexicano declaró a Revillagigedo como parque nacional, y prohibió todo tipo de pesca en sus aguas, al menos 18 embarcaciones han realizado actividades sospechosas de pesca.

Estas embarcaciones se identificaron al analizar los reportes de barcos que ingresaron a Revillagigedo —obtenidos a través de solicitudes de información—, así como los datos del SISMEP que la organización Oceana-México obtuvo desde 2018, gracias a la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública. También se consultó la plataforma Global Fishing Watch, que permite visualizar los trayectos de aquellos barcos pesqueros que cuentan con el Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas en inglés).

Los buques que se identificaron disminuyeron su velocidad en forma considerable cuando se encontraban dentro del parque, cambiaron de trayectoria dentro del área y varios de ellos, incluso, permanecieron en un solo lugar durante varias horas.

Pescar dentro del Parque Nacional Revillagigedo no solo es un delito ambiental. Científicos que realizan investigaciones en el área coinciden en que esta actividad compromete la población y el futuro de especies marinas, como los tiburones, vitales para mantener el equilibrio ecológico del océano.  

Vulnerar un refugio 

Si una característica tienen los archipiélagos es que son lugares donde la vida marina abunda. Son refugios naturales, sobre todo cuando se encuentran muy lejos de la costa. En México, el Archipiélago de Revillagigedo está a 540 kilómetros de Los Cabos, Baja California Sur, y a 890 kilómetros del puerto de Manzanillo, Colima. Las aguas que rodean sus cuatro islas —San Benedicto, Socorro, Roca Partida y Clarión— marcan la frontera del país en el Pacífico. 

Este archipiélago es clave para la reproducción y conservación de especies como la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae), tortugas marinas, tiburones como el martillo (Sphyrna lewini) o el puntas plateadas (Carcharhinus albimarginatus). En un solo buceo, aseguran científicos marinos, es posible mirar hasta cinco diferentes especies de tiburón; en otros lugares como Galápagos (Ecuador) o Isla del Coco (Costa Rica) normalmente se miran dos o tres especies, resalta el investigador James Ketchum, de la organización Pelagios Kakunjá. Además, es uno de los pocos sitios en donde se observa a la manta gigante (Mobula birostris).

Por su importancia biológica, el Archipiélago de Revillagigedo se declaró Reserva de la Biósfera en 1994 y la Unesco lo inscribió en la lista de Patrimonio Mundial Natural en 2016. Estas declaratorias no fueron suficientes para evitar la presencia de buques pesqueros en sus aguas.

En 2016, se registró la entrada de 60 barcos y para el 2017, la cifra se elevó a 123, de acuerdo con un análisis de los datos del Sistema Satelital de Monitoreo de Embarcaciones Pesqueras (VMS, por sus siglas en inglés), realizado por el doctor en ecología marina Fabio Favoretto, profesor de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Octavio Aburto, investigador del Instituto de Oceanografía Scripps, de la Universidad de California, Estados Unidos, y uno de los científicos que impulsaron la creación del Parque Nacional Revillagigedo, recuerda el por qué de esta iniciativa: “Cada vez se veían más barcos atuneros pescando alrededor de las islas, dentro del área núcleo de la Reserva; también era común mirar barcos de pesca deportiva sacando muchos animales”. 

Hacer de Revillagigedo un lugar libre de pesca, para así garantizar su futuro como un lugar excepcional para la vida marina, fue lo que llevó a que el 27 de noviembre de 2017 se elevara su categoría de protección y se le declarara parque nacional. 

Desde entonces, la presencia de barcos pesqueros disminuyó en forma considerable. Pero eso no significa que la actividad pesquera se haya desterrado. En el Parque Nacional de Revillagigedo, la pesca continúa. 

Los datos muestran que enero, marzo, abril y agosto son los meses que más registran actividades sospechosas de pesca dentro de Revillagigedo. 

De las 17 embarcaciones pesqueras que se identificaron, doce se dedican a la pesca de tiburón, tres son barcos atuneros y dos pescan calamar gigante y pez espada. Todas ellas tienen bandera mexicana. También se corroboró que una embarcación de pesca deportiva, de la flota de San Diego, Estados Unidos, realizó actividades de pesca dentro de Revillagigedo. 

Para leer el reportaje completo darle clic a la siguiente liga 

 

*** Esta publicación forma parte del Especial Pesca ilegal: la gran amenaza a los santuarios marinos de Latinoamérica coordinado por Mongabay Latam en alianza con Ciper de Chile, Cuestión Pública de Colombia y El Universo de Ecuador.

 

* El análisis de todas las bases de datos obtenidas por transparencia, así como de la información del Sistema de Monitoreo Satelital de Embarcaciones Pesqueras (VMS) lo realizó el investigador Fabio Favoretto, quien colabora con el Programa Marino del Golfo de California.

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Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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