No se hacen pruebas COVID a migrantes, denuncian organizaciones; INM responde
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Pese a contagios, no se hacen pruebas COVID a migrantes, denuncian OSC; “cumplimos con medidas”, dice el INM

Las organizaciones también documentaron que de las 35 estaciones migratorias que hay en el país, solo dos llevan un registro diario de la temperatura de las personas detenidas.
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15 de octubre, 2020
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A pesar de que desde marzo de este año se han registrado contagios por el nuevo coronavirus en estaciones migratorias mexicanas, y a que al menos un migrante murió como consecuencia de un contagio, ni el Instituto Nacional de Migración (INM), ni ninguna autoridad sanitaria, hacen con regularidad pruebas Covid a los migrantes detenidos.

Así lo denunciaron organizaciones de la sociedad civil en un informe sobre los efectos de la pandemia en la población migrante y solicitante de refugio en México, en el que también documentaron que de las 35 estaciones migratorias que hay en el país, solo dos llevan un registro diario de la temperatura de las personas detenidas, y solo una, la de Saltillo, tiene servicio médico las 24 horas. 

En cuanto a los insumos para evitar los contagios, el estudio apunta que el suministro de jabón y agua en los centros de detención es “muy limitado”, y que en estaciones como Las Agujas, uno de los centros más grandes del país ubicado en la Ciudad de México, el reparto de cubrebocas es escaso. 

Asimismo, aunque el INM comenzó en abril pasado a vaciar las estaciones ante las recomendaciones sanitarias de autoridades mexicanas y organismos internacionales, los agentes migratorios continúan realizando miles de detenciones en plena pandemia, mientras prevalece el hacinamiento en las estancias migratorias provisionales. 

Por su parte, el INM, en respuesta a una solicitud de entrevista de Animal Político, aseguró por medio de una tarjeta informativa que, pese a lo documentado en el informe, sí lleva registros de temperatura -sin precisar en qué estaciones-, y sí realiza acciones para la “limpieza de manos, sana distancia, y uso de cubrebocas y tapete para higienizar los zapatos”. 

Lee: Migrar bajo las leyes del COVID: las vías del tren volvieron a ser la ruta de migrantes

 “Cada día se implementan tareas de limpieza y acciones de desinfección, prevención, control y supervisión en todos los inmuebles del Instituto”, resaltó el INM en su comunicado. 

Medidas de higiene insuficientes 

Ayer miércoles, las organizaciones civiles Sin Fronteras, el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, y Asylum Access, entre otras, presentaron el informe Sobre los efectos de la pandemia de Covid 19 en las personas migrantes y refugiadas’.  

En el estudio se plantea que, históricamente, las estaciones migratorias enfrentan problemas de higiene y de hacinamiento por la gran cantidad de migrantes detenidos cada año en México por transitar sin documentación en su camino a Estados Unidos: tan solo en 2019, hasta 182 mil 940 personas extranjeras pasaron por los centros de detención mexicanos, según datos de la Secretaría de Gobernación. 

Por ello, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió el 17 de marzo de este 2020, al inicio de la pandemia, medidas cautelares para que el INM garantizara “la integridad física, psicológica y el estado de salud y la vida, de las personas migrantes”, incluyendo en esa garantía a quienes están en los centros de detención.   

El Instituto, por su parte, respondió en un comunicado a finales de abril señalando que dio salida “a algunas personas migrantes” alojadas en las estaciones, a fin de evitar el hacinamiento y cumplir con las medidas cautelares de la CNDH. 

Sin embargo, Alejandra Macías, directora de Asylum Access, advirtió que el INM continúa haciendo detenciones de migrantes, a los que recluye en estaciones, como las de Villahermosa, Tabasco, Iztapalapa, Ciudad de México, y Tijuana, Baja California, donde “no se están respetando las medidas de higiene y de prevención del Covid”.   

Esta organización civil también detectó que, al menos en la estación migratoria de las Agujas, en la Ciudad de México, la distribución de cubrebocas entre la población migrante es deficiente.  

Alejandra Macías contó que en una visita en septiembre pasado a la estación de Las Agujas los migrantes entrevistados refirieron que estaban usando un cubrebocas que les dio la autoridad migratoria, pero de Estados Unidos. Y que, después de haber pasado por un periplo en el que estuvieron recluidos hasta en tres diferentes centros de detención en México, a su llegada a la estación de Iztapalapa aún seguían usando el mismo cubrebocas porque la autoridad mexicana no les proporcionó insumos nuevos.  

Por su parte, Gretchen Kuhner, directora del IMUMI, apuntó ante una pregunta de Animal Político que “en las estaciones migratorias no están haciendo pruebas de Covid de forma sistemática”, por lo que puede existir un subregistro de personas migrantes contagiadas en las estaciones. Kuhner dijo que tampoco hay reportes de si elementos del INM se han contagiado de Covid en los últimos ocho meses de pandemia.   

Este medio buscó al INM para preguntarle si se están llevando a cabo pruebas Covid en sus estaciones. 

Pero en la tarjeta informativa remitida a este medio no dio respuesta a esta pregunta concreta, aunque sí dijo que “se cuenta con personal médico para atender cualquier sospecha de contagio al interior de sus inmuebles” y que están promoviendo “todas las acciones que permitan salvaguardar la integridad de su personal y de todas las personas migrantes mexicanas y extranjeras que asisten a sus instalaciones”. 

Miedo a los contagios masivos 

En paralelo a la falta de higiene y de insumos para evitar contagios, el informe señala que se han detectado casos de Covid en varias estaciones.  

Por ejemplo, en agosto pasado se detectó un caso de coronavirus en un migrante cubano retenido en la estación de Ciudad Juárez, en Chihuahua, “sin que las autoridades tomaran las medidas necesarias para su liberación, generando focos de infección entre el resto de la población migrante”.   

Y el 11 de septiembre pasado, por otro caso, la CNDH responsabilizó al INM de la muerte el 22 de abril de un migrante salvadoreño con Covid que estaba detenido en la estación de Tijuana, Baja California.  

Por este caso, el organismo de derechos humanos emitió una recomendación al Instituto que supuso el primer reconocimiento oficial de la muerte de un migrante por el virus tras su ingreso en un centro de detención mexicano.  

No obstante, las autoridades del INM han negado los contagios en las estaciones. De hecho, el 6 de agosto de este año, cuatro meses después de la muerte por Covid de este migrante, el INM apuntó en otro comunicado que no tenía hasta esa fecha “registro alguno” de contagios entre la población migrante alojada en estaciones o estancias provisionales.  

Graciela Rodríguez, de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, explicó que por la falta de medidas de higiene y de sana distancia, y por el temor a los contagios masivos, este año han tenido lugar múltiples protestas, motines, e incendios al interior de diversas estaciones migratorias. 

Una de esas protestas sucedió el 31 de marzo en la estación de Tenosique, en Tabasco, en la que 14 migrantes resultaron lesionados y un solicitante de asilo guatemalteco, Rolando Barrientos, murió por asfixia tras un incendio registrado cuando otros migrantes protestaban por las condiciones de encierro.  

Otras protestas estallaron entre marzo y abril pasado en las estaciones migratorias de Villahermosa, Tabasco, Tapachula, Chiapas, Hermosillo, Sonora, y en Piedras Negras, Coahuila. 

En todas las protestas, el informe refiere que el elemento común que las detonó fueron las condiciones de hacinamiento y la falta de higiene, y “la desesperación y el miedo ante la posibilidad de contagio de Covid-19”.  

Albergues sin agua y sin espacio para sana distancia 

Por otra parte, las organizaciones civiles señalan que múltiples albergues de la sociedad civil han mantenido abiertas sus puertas durante la pandemia, aunque sin el apoyo gubernamental y con complicaciones severas para atender a personas migrantes debido a la falta de agua, material sanitizante, y de espacios adecuados para mantener la sana distancia. 

Además, el personal voluntario que trabaja en estos albergues no cuenta en su mayoría con los insumos básicos para evitar contagios, como cubrebocas, guantes, o productos para la desinfección de las instalaciones.  

Mientras tanto, las autoridades migratorias de Estados Unidos no han detenido las deportaciones, a pesar de los brotes de Covid registrados en sus centros de detención. Situación que ya ha tenido consecuencias en México: el 20 de abril pasado, un migrante fue deportado a pesar de ser portador de Covid y contagió a al menos 14 personas en un albergue de Nuevo Laredo, Tamaulipas.  

Ante esta situación, Ana Saiz, directora de Sin Fronteras, explicó que entre abril y mayo diversas organizaciones civiles promovieron diez amparos para proteger la vida y la salud de las personas migrantes en el contexto de la pandemia, de los cuales siete fueron favorables.  

No obstante, concluyó Saiz, las resoluciones de los jueces “han sido incumplidas sistemáticamente por las autoridades mexicanas, principalmente por el INM y el gobierno federal, restando importancia a la figura del juicio de amparo al no cumplir con su finalidad, la protección”. 

El informe completo puede consultarse aquí.

 

 

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COVID: 'Brasil es como un Fukushima biológico, un reactor nuclear que está fuera de control'

Miguel Nicolelis, un reconocido neurocientífico y profesor de la Universidad de Duke, en EE.UU., advierte sobre el riesgo que representa la situación sanitaria de Brasil para el mundo.
16 de abril, 2021
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Miguel Nicolelis habla de la situación de Brasil como un “Fukushima biológico”. “Cuando la gente me pide que haga una metáfora, digo que para mí es como Chernóbil o Fukushima, un reactor nuclear, pero uno biológico, que está fuera de control en una reacción en cadena”, dice para BBC Mundo el reconocido neurocientífico y profesor de la Universidad de Duke (Estados Unidos) desde su casa en Sao Paulo.

Desde que comenzara la pandemia, la covid-19 ha dejado allí 13 millones de infectados y más de 350,000 muertos, convirtiendo a la nación sudamericana en el segundo país con más decesos después de EE.UU. (559,000), según datos de la Universidad Johns Hopkins.

Mientras se teme que una variante más contagiosa del virus, la P.1, esté impulsando el aumento de casos, no son pocos los expertos y trabajadores sanitarios que denuncian que el sistema de salud está, en algunas áreas, al borde del colapso.

En ese contexto, la de Nicolelis, quien ha asesorado a algunos estados de la región noreste del país en la lucha contra la enfermedad que causa el SARS-Cov-2, es una de las voces que alertan sobre la gravedad de la situación.

Semillero

Según el experto, los factores que explican cómo Brasil se volvió un reactor nuclear biológico fuera de control se pueden resumir en tres: la “falta de liderazgo gubernamental, la ignorancia (del gobierno) y la confianza en noticias e información falsa o el negacionismo científico”.

Miguel Nicolelis

Cortesía: Miguel Nicolelis
Uno de los proyectos más conocidos del neurocientífico Miguel Nicolelis es el que permitió que en la inauguración del Mundial de 2014, el saque de honor lo hiciera un paciente parapléjico que usó un exoesqueleto controlado por su cerebro.

Y para el científico, es fundamental que no sólo Latinoamérica sino el mundo sepan que lo que está pasando “no es culpa del pueblo brasileño”.

“Los brasileños quieren salir de esto, no quieren exportar variantes a todo el mundo”, señala, pero apunta a lo que considera ha sido una ausencia de estrategia y dirección para enfrentar la pandemia por parte del gobierno federal, al que acusa de carecer de empatía.

“El gobierno brasileño nunca diseñó una estrategia o tomó alguna iniciativa con la intención real de luchar contra la pandemia”.

Y así, advierte, Brasil se ha convertido en un semillero de variantes que amenazan al mundo. “Literalmente permitimos que este virus esté haciendo estragos por todo el país, que es enorme”.

“A pesar de que tenemos un sistema nacional de salud pública que es bastante bueno, el gobierno nunca lo aprovechó para financiarlo y fortalecerlo significativamente en medio de esta crisis”.

Enfermera en un hospital

Fabio Teixeira/Anadolu Agency/Getty Images
Unidad de Cuidados Intensivo del Hospital Municipal de Sao José, en Río de Janeiro.

Como consecuencia, “estamos en medio de un colapso de la salud nacional, algo que nunca ha sucedido en la historia de Brasil”.

Varios estados han reportado escasez de suministros de oxígeno y sedantes.

Nicolelis habla además de la alta tasa de ocupación de las unidades de cuidados intensivos en varias zonas del país, cercano al 100% en algunos casos.

Todo esto es “la razón por la que tenemos tantos casos y tantas mutaciones que ocurren simultáneamente en todo el país”.

“Y cuando hay un número alto de mutaciones como las que estamos teniendo, el surgimiento de variantes es lo esperado. Es algo que puedes dar por sentado que va a suceder”.

El instituto brasileño de salud pública Fiocruz dice que ha detectado 92 variantes de coronavirus en el país, incluyendo la P.1.

El gobierno

Nicolelis cuestiona que en Brasil no se haya creado un comando central, un grupo de trabajo científico o “un liderazgo proveniente del presidente y de su gobierno que fuese eficaz para atender toda esta tragedia”.

Hombre siendo vacunado

MAURO PIMENTEL/AFP via Getty Images
El presidente Bolsonaro dijo que 2021 será el año de la vacunación de los brasileños.

“El presidente negó la gravedad de la crisis desde el principio”, recuerda el experto.

Ya en marzo de 2020, Jair Bolsonaro criticó el cierre de escuelas y comercios en algunas partes de su país por el coronavirus, al que comparó con una “gripecita” o “resfriadito”.

“Hizo campaña contra cualquier medida de aislamiento social, se opuso a las mascarillas”, prosigue el experto. Y eso, en su opinión, creó una “confusión masiva” en todo el país.

Nicolelis está lejos de ser el único que ha cuestionado la forma en la que el líder ha manejado la pandemia.

Médicos responsables de unidades de cuidados intensivos consultados por BBC Brasil señalaron que a pesar de ser defendido por el mandatario, el llamado “kit covid” o “tratamiento temprano” para el coronavirus contribuye a aumentar el número de muertes de pacientes críticos.

Y es que “más de un año después del inicio de la pandemia en la nación sudamericana, el líder sigue respaldando el uso de medicamentos como la hidroxicloroquina y la ivermectina, pese a que varias investigaciones indican que estos fármacos no son efectivos en el tratamiento de la covid-19″, señaló la periodista Nathalia Passarinho.

“El mundo entero sufrirá las consecuencias”

De acuerdo con el profesor, “si Brasil no está bajo control, (si hay) cientos de miles de casos todos los días, vamos a tener un depósito de nuevas variantes que pueden surgir y extenderse a América del Sur y a América Latina, y luego al mundo entero en cuestión de semanas”.

Entrada de un servicio de Emergencia

MARCIO JAMES/AFP via Getty Images
Varios estados, en Brasil, han reportado escasez de suministros de oxígeno y sedantes.

“Si se permite que tanta gente se infecte todos los días y no se hace nada para controlar esta pandemia aquí, el mundo entero sufrirá las consecuencias”.

Se trata, en su opinión, de una amenaza contra los esfuerzos de la comunidad internacional para frenar la pandemia.

Nicolelis es uno de los tantos expertos brasileños que cree que Brasil debe entrar en un confinamiento nacional.

“Sería la única alternativa que realmente tenemos en este momento para intentar bajar drástica y rápidamente el número de casos nuevos y reducir la transmisión del virus”, señala.

Pero Bolsonaro se opone a cualquier medida de confinamiento, pues sostiene que el daño a la economía sería peor que los efectos del propio virus y ha tratado de revertir, en los tribunales, algunas de las restricciones impuestas por las autoridades locales.

El presidente argumenta que las medidas de ese tipo hacen a los pobres más pobres.

Vacunación

Una de las prioridades, según Bolsonaro, es la vacunación masiva. De hecho, ya dijo que 2021 será “el año de la vacunación de los brasileños“.

“Estamos y hemos estado desde el principio luchando sin descanso contra la pandemia. Somos un ejemplo para el mundo”, indicó el presidente.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

Reuters
El presidente Bolsonaro se opone a un confinamiento nacional que muchos expertos y científicos brasileños recomiendan para frenar la propagación del virus.

Según el Ministerio de Salud de Brasil, 24.809.790 personas han recibido ya la primera dosis y 8.000.733 la segunda, en un país de más de 210 millones de habitantes.

De acuerdo con el periodista de la BBC Jake Horton, para fines de marzo el país había recibido la mitad de las 46 millones de dosis que tenía como objetivo.

“Brasil ha ordenado ahora dosis suficientes para vacunar a toda su población, pero los críticos dicen que estos acuerdos llegaron demasiado tarde, ya que otros países grandes con un poder adquisitivo similar ahora están por delante en la cola”, señaló Horton.

Brasil, destacó, cuenta con “un sólido historial en la realización de campañas de vacunación y, en comparación con muchos otros países de América Latina, tiene una infraestructura de atención médica bien establecida”.

Sin embargo, explica Nicolelis, confiar en un programa de inmunización “claramente no es suficiente para solucionar el problema”.

Y Chile lo demuestra.

El ejemplo del vecino

Para el docente, Chile se ha convertido en un ejemplo de lo que se debería hacer: una combinación de medidas.

Prototipos de vacunas

Getty Images
En marzo, el Instituto Butantan informó que solicitaba la autorización de las entidades reguladoras brasileñas para iniciar los ensayos clínicos en humanos de su candidata a vacuna contra covid-19.

Aunque el país ha avanzado con rapidez en las jornadas de vacunación, ha tenido que imponer medidas de confinamiento porque registró un aumento de los casos.

Y es que se ha demostrado que la vacunación no puede sustituir otras medidas de prevención, como el distanciamiento social y el uso de mascarillas.

Nicolelis, quien ha vivido en Estados Unidos desde 1989, cuenta que la pandemia lo agarró en Brasil cuando se encontraba visitando a su madre en Sao Paulo.

Fue invitado a coordinar un grupo de científicos para asesorar a los gobiernos de los estados del noreste del país de cara a la crisis generada por el nuevo coronavirus.

Por casi un año, trabajó como voluntario.

“Básicamente me encontré en medio de la crisis haciendo algo que había hecho cuando era estudiante de medicina, pues comencé mi carrera científica trabajando en temas epidemiológicos”.

Dice que, como muchos brasileños, se ha confinado por su cuenta en su apartamento por más de un año.

Entre las soluciones que vislumbra, insiste, está un confinamiento nacional, que dure al menos 30 días y que empiece cuanto antes, y que se pueda conseguir vacunar entre dos y tres millones de personas cada día.

“Hay soluciones”, dice, para evitar que se siga profundizando “la tragedia”.


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