Qué tan preparado estaba México para responder a la pandemia y cómo lo ha hecho
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Qué tan preparado estaba México para responder a la pandemia y cómo lo ha hecho

En el país no había un plan para responder a emergencias sanitarias, la prevención de enfermedades como COVID era deficiente y el sistema de salud no estaba preparado ni para atender a los enfermos ni para proteger de infecciones al personal. El panorama era similar en todo el mundo.
Cuartoscuro
1 de octubre, 2020
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Dos meses antes de que el mundo conociera al virus SARS-CoV2, que causa la COVID-19, se presentaron los resultados del primer Índice de Seguridad Sanitaria Global (GHS), elaborado justo para saber qué tan preparados estaban los países para responder a una epidemia o pandemia. México se ubica en la posición 28 de entre 195, con una calificación general de 57.6. 

Eso lo coloca en el grupo de países con una preparación intermedia y unos peldaños por debajo de naciones de América Latina, como Brasil (posición 22), Argentina (25) y Chile (27).  

Aunque la verdad es que en la evaluación todos salen mal. En el grupo de países que se clasifican como los más preparados está Estados Unidos, con la calificación general más alta (83.5). Por los resultados frente a la pandemia de COVID es evidente que no tenía la mejor preparación y lo mismo en el caso del país que ocupa el lugar número 2, Reino Unido, con una calificación en seguridad sanitaria de 77.9. 

Mientras que China, el país donde inició el brote del nuevo coronavirus, aparece en la posición 51 del índice, con una calificación general de seguridad sanitaria de apenas 48.2.

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“Estamos listos en todos los países pero para recibir con los brazos abiertos a pandemias que nos han azotado. Los gobiernos no han hecho lo suficiente para estar preparados y de esto se debería aprender”, subrayó Pedro Saturno Hernández, investigador en Ciencias Médicas, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) al referirse a los resultados del IGHS en una conferencia sobre la calidad de los servicios de salud en México. 

La mala preparación global se nota en una de las subcategorías más importantes del índice, la que califica a los sistemas de salud: la puntuación media de los 195 países evaluados alcanzó apenas 26.4 puntos de 100 posibles, lo que quiere decir que todos carecen de recursos no solo para atender a la población, sino también para proteger de contagios al personal de salud, como ha quedado probado con los miles de médicos y enfermeras infectados y fallecidos por COVID. 

El IGHS es un proyecto de la Nuclear Threat Initiative (NTI) y el Johns Hopkins Center for Health Security (JHU), y se elaboró  junto con The Economist Intelligence Unit (EIU), con la intención de se supieran las brechas de los países. 

Para crearlo, se trabajó con un panel asesor internacional de 21 expertos de 13 naciones que desarrollaron un marco de 140 preguntas, organizadas en 6 categorías, 34 indicadores y 85 subindicadores para evaluar la capacidad de cada país en prevenir y mitigar epidemias y pandemias.

El índice GHS se basa enteramente en información de fuente abierta: datos que un país ha publicado por su cuenta o que ha informado a una entidad internacional. 

En octubre se presentaron los resultados y a finales de diciembre empezó el brote de covid en China. Pero ya desde mucho antes, desde la epidemia de influenza en 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó a los países contar con planes de preparación y respuesta a emergencias sanitarias. 

El 12 de febrero, el subsecretario de Salud en México, Hugo López Gatell, se quejó, en una conferencia de prensa en el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (INDRE) de que las administraciones federales pasadas no habían dejado un plan para esto, ni recursos ni financiamiento. 

Los problemas de México

Hay subcategorías del índice en las que México reflejaba desde octubre de 2019, los problemas que se le vendrían encima en una pandemia. 

En el IGHS México tiene 0 en cuanto a planes de preparación y respuesta a emergencias versus el promedio general de 16.9.

En vigilancia e información en tiempo real de patógenos obtuvo una calificación de 3.3 contra 39.1 que es el promedio general; en recursos humanos en epidemiología tiene calificación de 25 versus un promedio general de 42.3 y en integración de información entre salud en humanos/ animales y medio ambiente registra 0 contra un promedio general de 29.7. 

Lee: Campeche, primer estado en pasar a semáforo verde de COVID; hay 16 entidades en amarillo

En sistema de salud suficiente y robusto para tratar enfermedades y proteger a los trabajadores de la salud, México está en la posición 24, con 46.9.

En el indicador de capacidad en clínicas, hospitales y centros de salud comunitarios, México tiene un bajísimo 3.5 versus el promedio general de 24.4. En acceso a la salud registra 29.9 contra 38.4. Y en prácticas de control de infecciones y disponibilidad de equipo de protección para el personal de salud tiene 0 versus un promedio general de 20.8. 

La realidad versus el índice 

De lo primero que se debe analizar y decir de esta pandemia, afirmó Thierry Hernández Glisoul, jefe del Servicio de Urgencias del Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, durante la conferencia sobre calidad en los servicios de salud, organizada por el INSP, “es que los sistemas pre hospitalarios en México son paupérrimos”. 

El especialista se refirió al hecho de que muchas personas han acudido primero a un consultorio de farmacia y de ahí los han enviado por su cuenta a un hospital. 

“Un paciente no tendría que ir primero a estos lugares y no debería tener que trasladarse por sus propios medios. El 90% de los pacientes llega por sus medios a los centros hospitalarios en situaciones moderadas y graves y eso no debería estar normalizado”, subrayó Hernández Glisoul.

Uno de los problemas en la parte de la contención de COVID, destacó el especialista, es que se han contagiado familias enteras y esto tiene que ver tanto con falta de capacidad en el primer nivel de atención como con deficiencias en la cuestión epidemiológica. 

“Son casos que fracasaron porque si toda la familia se contagió, habla de que la trazabilidad de contactos y el aislamiento no fue el adecuado, eso es algo que nos está pegando muchísimo, y es en la atención primaria en la que se debería de hacer un trazado de contacto y un aislamiento”. 

Lee: Las razones por las que México es el país con mayor letalidad por COVID en Latinoamérica

La estructura del trazado epidemiológico de contactos no es robusta, afirmó Hernández Glisoul “y no es algo que se pueda crear de la noche a la mañana, pero es algo que se tiene que aprender en esta contingencia, se tiene que invertir en el servicio de epidemiología, en proyectos de trazabilidad y seguimiento de contactos”.

Entre lo positivo, señaló Saturno Hernández, está la reacción para ampliar la capacidad de los servicios: “la reconversión hospitalaria y la creación de centros como el Citibanemex, la posibilidad de atención en centros privados para determinadas patologías y una tímida, porque no ha funcionado en todas partes, bajada de barreras de acceso entre subsistemas”.

Pero está pendiente el tema de evaluar la calidad en la atención: “hay ausencia de datos para medirla, pero por la variabilidad de información en mortalidad, tasas de pruebas diagnósticas, tasa de resultados positivos, sospechamos que hay problemas de calidad en los servicios. Y hay un descuido en la atención de los pacientes no COVID”, señala el investigador del INSP. 

Heberto Arboleya, director general de la Unidad Temporal COVID-19 de Centro Citibanamex, mencionó, durante la misma conferencia, que uno de los problemas en todo el país y para montar esta unidad fue la falta de personal de salud. 

“Nos hizo falta mucho personal, hubo más de 50 mil personas que se contrataron y hubo que estarlas capacitando”, afirmó. 

El otro reto, dijo, es el seguimiento post hospitalario, refiriéndose al caso de un paciente que contó, durante la conferencia, que no solo acudió primero a un consultorio de farmacia sino que consultó a una médica militar después de ser dado de alta. 

“Tuvo que acudir a otro profesional, no fue el propio sistema de salud el que hizo el seguimiento de su convalecencia hasta la recuperación total. Eso tampoco puede pasar”, subrayó.

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El poco conocido virus que aumentó en niños durante la pandemia de COVID

Un virus estacional que normalmente afecta a los bebés antes de los 2 años ahora está aumentando de manera drástica, con un comportamiento inusual.
15 de septiembre, 2021
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A principios de 2021, el personal del Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, Nueva York, comenzaba a sentir una cautelosa sensación de alivio.

Los casos de Covid-19 en la ciudad estaban cayendo.

Como efecto secundario del distanciamiento social, el uso de mascarillas y el lavado de manos, también habían visto muchas menos otras infecciones virales, como la gripe.

Pero luego, en marzo, comenzó a llegar un número creciente de niños y bebés con tos, algunos de ellos con dificultades parar respirar.

Eran pacientes contagiados del virus respiratorio sincitial (VRS, también conocido como RSV, por sus siglas en inglés), una infección común durante el invierno que puede causar problemas pulmonares.

En esta época del año, los casos de VRS deberían estar disminuyendo. En cambio, el número de contagios se estaba elevando.

Durante los meses siguientes, el aumento repentino e inesperado de VRS en esta época del año comenzó a notarse en lugares tan lejanos como el sur de EE.UU., Suiza, Japón o Reino Unido.

El extraño comportamiento del virus parece ser una consecuencia indirecta de la pandemia de covid-19, dicen los médicos.

Aumento repentino

En 2020, los confinamientos y las medidas de higiene suprimieron la propagación del coronavirus, pero también de otros virus como el VRS.

Como resultado de estas medidas, los niños no tuvieron la oportunidad de desarrollar inmunidad contra virus como el VRS.

Una vez que se relajaron las medidas, el VRS encontró una gran cantidad de bebés y niños susceptibles a la infección, lo que provocó drásticos aumentos de contagios en momentos inusuales.

Lo que comúnmente era un virus bastante predecible, ahora tenía la capacidad de tomar por sorpresa a hospitales y familias en cualquier época del año.

VRS

Getty
El VRS por lo general causa una enfermedad leve, pero puede generar complicaciones.

Estos brotes inesperados llevaron a las salas de algunos hospitales al límite, pusieron a las familias en alerta y mostraron cuán profundamente el covid-19, y las medidas para evitar su propagación, habían trastocado el mundo.

Para los trabajadores de la salud, la experiencia fue dramática.

“Nuestra unidad de cuidados intensivos volvió a verse desbordada, esta vez no con casos de covid, sino con otro virus”, recuerda Rabia Agha, directora de la División de Enfermedades Infecciosas Pediátricas del Hospital Infantil Maimónides.

En el punto máximo del brote, a principios de abril, la mayoría de los niños ingresados en la UCI eran pacientes de VRS.

En otras partes del mundo, el virus se extendió en poblaciones de niños pequeños que durante meses habían estado protegidos de enfermedades infecciosas, pero ahora estaban repentinamente expuestos a ellas.

“Nos tomó por sorpresa. Sabíamos que era algo a lo que había que estar atentos, pero no pensamos que serían tantos“, dice Christoph Berger, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas y Epidemiología Hospitalaria del Hospital Infantil Universitario de Zúrich, Suiza.

En ese centro, los casos de VRS por lo general alcanzan su punto máximo en enero, y rondan el cero en los meses de verano, de junio a agosto.

Este año no hubo casos en invierno. En cambio, comenzaron a aumentar abruptamente en junio, luego se dispararon a 183 infecciones en julio, más que en temporadas de invierno anteriores.

Un menor en una camilla de hospital.

Getty Images

“Estábamos llenos, todas las camas estaban ocupadas, y eso es un desafío”, recuerda Berger sobre el punto álgido del brote en julio.

Su hospital tuvo que trasladar bebés y niños con VRS a otros hospitales que aún tenían espacio. Varios otros hospitales suizos tuvieron que hacer lo mismo.

Durante el verano en Suiza, el VRS significó un problema mayor que el coronavirus.

“Casi no tuvimos casos de covid durante ese período”, dice Berger.

Los pocos niños que llegaron al hospital con covid se recuperaron relativamente rápido. “Aquellos con RSV se quedaron más tiempo”, dice.

Tratamiento

Una infección por VRS no es en sí misma un motivo de alarma.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., la mayoría de los niños habrá tenido VRS a la edad de 2 años.

Para casi todos ellos será una enfermedad similar a un resfriado, con secreción nasal y tos, y se recuperarán por sí mismos.

Pero en algunos bebés y niños pequeños, el VRS puede causar bronquiolitis, una inflamación de las partes inferiores del pulmón.

También pueden tener dificultades para respirar y alimentarse.

Médico atendiendo a una niña.

Getty Images

Aproximadamente entre el 1% y el 2% de los bebés menores de 6 meses con VRS deben ser trasladados al hospital y recibir oxígeno adicional a través de una máscara, o tubos en la nariz para ayudarlos a recuperarse.

Algunos también pueden requerir una sonda de alimentación. Con ese tratamiento, la mayoría mejorará en unos pocos días.

Antes de la pandemia de coronavirus, los hospitales se preparaban de forma rutinaria para los aumentos repentinos del VRS antes del invierno.

Los pacientes con mayor riesgo, como los bebés prematuros y aquellos con problemas pulmonares y cardíacos, pueden protegerse con palivizumab, una inyección de anticuerpos que ayuda a combatir el virus.

La inyección debe administrarse todos los meses durante los meses en los que el VRS está activo, otra razón por la que prepararse para el aumento de casos es tan crucial.

Saltarse una temporada

La pandemia ha interrumpido el ritmo estacional del VRS y su papel en el desarrollo habitual de la inmunidad de los niños.

“Con las medidas que teníamos para el covid, la gente no se reunía, no viajaba y eran cuidadosos con el distanciamiento y el uso de la mascarilla”, dice Agha.

“Eso realmente ayudó a mantener a raya al covid y a todos los demás virus. Por lo tanto, fue como saltarse una temporada de VRS. Y si te saltas una temporada, no estás produciendo anticuerpos contra el virus, y las madres tampoco están produciendo anticuerpos que luego pueden transmitir a sus bebés”.

Como resultado, esos bebés pueden ser particularmente vulnerables al VRS cuando el mundo se vuelva a abrir.

Los datos de diferentes países respaldan la idea de una brecha de inmunidad causada por una temporada sin VRS.

“El mayor aumento relativo de casos se da en niños de un año, que ‘perdieron’ una temporada de VRS durante el otoño-invierno pasado”, explicaron funcionarios de la oficina de Salud Pública de Inglaterra en un correo electrónico a la BBC, refiriéndose al aumento repentino de casos en algunas partes de Inglaterra durante el verano.

Saltarse una temporada aumenta el grupo de bebés y niños vulnerables, ya que incluye a los que estuvieron protegidos durante el invierno, así como a los nacidos desde entonces.

Eso puede hacer que las oleadas virales sean más fuertes.

En Tokio, los investigadores han informado del mayor aumento anual de casos de VRS desde que comenzó el monitoreo en 2003.

Sus datos sugieren que la acumulación de personas vulnerables durante la pandemia puede haber contribuido al brote inusualmente grande de este año.

Preguntas sin respuesta

Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Uno de ellos es por qué el VRS resurgió una vez que se relajaron las medidas contra el covid, pero no ocurrió lo mismo con la gripe, que se ha mantenido bastante moderada.

El patrón del aumento repentino de VRS también ha variado de un país a otro.

Agha y su equipo en Brooklyn observaron que su aumento fue inusualmente severo, afectando a niños mucho más pequeños de lo habitual y enviando una mayor proporción a cuidados intensivos.

En Australia, en cambio, afectó a un grupo de mayor edad que antes.

Una menor con asistencia para respirar.

Getty Images
Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Berger dice que los brotes de verano en Suiza no habían sido más severos que las típicas oleadas virales de invierno.

Una gran pregunta es qué significa este nuevo patrón para los próximos meses.

Un aumento repentino de casos durante el verano no significa necesariamente que no habrá más casos en el invierno. Y en algunas áreas, los casos solo están comenzando a aumentar ahora, a principios de otoño.

“El VRS, y la bronquiolitis que causa es definitivamente el aspecto clave para el cual los hospitales infantiles se están planificando“, dice Sophia Varadkar, subdirectora médica y neuróloga pediatra del Hospital Infantil de Great Ormond Street, en Londres.

En ese hospital, los casos han comenzado a aumentar y esperan más en las próximas semanas.

Para quienes atienden bebés, el VRS puede ser una preocupación mayor que el covid-19, advierte Varadkar.

“El covid para los niños, en general, no fue una enfermedad significativa. No hizo que muchos niños se sintieran realmente mal”.

“El VRS es una enfermedad potencialmente mayor, a muchos más niños, y definitivamente sabemos que puede hacer que esos bebés se sientan mal”, señala.

Medidas de cuidado

Con la reapertura de las escuelas, los virus, incluido el VRS, tendrán más oportunidades de propagarse.

Pero el comportamiento de los adultos puede ser aún más crucial.

En Suiza, las guarderías y las instalaciones de juego permanecieron abiertas durante todo el invierno y los niños pequeños no usaban mascarillas.

Casi ningún niño contrajo infecciones virales como el VRS y la gripe ese invierno, presumiblemente porque las medidas de higiene de los adultos ayudaron a protegerlos.

“La gente siempre dice que los niños infectan a los adultos, pero si lo piensas, ese no fue el caso en absoluto aquí, fue al revés”, apunta Berger.

“Cuando los adultos y los niños mayores usan mascarillas, mantienen el distanciamiento social y se lavan las manos, no vemos ni gripe ni VRS. Y cuando relajan esas medidas, el virus circula nuevamente y más niños pequeños terminan en el hospital”.

Incluso después de la oleada de verano, su hospital permanece en guardia. “No tengo idea de cómo continuará esto, y si esos fueron todos los casos, o si veremos otra ola en invierno, no lo sé”, dice Berger.

Lavarse las manos y mantener a los bebés vulnerables alejados de las personas con secreción nasal y tos puede ayudar a evitar la propagar de la infección.

También puede aplanar el punto álgido de una epidemia de VRS, garantizando que los hospitales tengan la capacidad de cuidar a todos los niños que necesiten ayuda.

“Para la mayoría de los niños será una enfermedad leve, podrán ser atendidos por sus padres, solo necesitan cuidado, alimentarse de manera más frecuente, reposo, algo de paracetamol si tienen fiebre, y eso es todo”, dice Varadkar.

Pero si el bebé tiene dificultades para respirar o alimentarse, o si los padres sienten que algo no está bien, deben buscar ayuda, aclara la experta.

Lección para el futuro

En el Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, ha pasado el punto álgido de VRS.

Pero Agha extrae una lección para los hospitales que se adaptan al mundo post covid-19.

“Lo que nos enseñó fue que hay que estar preparados“, destaca. “Estos no son los mismos tiempos que hace dos años: la vida ha cambiado, el mundo ha cambiado y estos virus están evolucionando y comportándose de formas inesperadas”.


Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Future.


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